13,99 euros

13,99euros
Conseguía Frédéric Beigbeder publicando su novela «99 francos» («13,99 euros») simultáneamente ser despedido de la agencia de publicidad en la que trabajaba, y convertirse en un en un fenómeno de masas. «Novela cruel, panfleto insolente y alegato contra la manipulación consumista», describe sin piedad los entresijos del mundo de la publicidad al que perteneció más de 10 años. Las vísceras del sistema de consumo al aire. Ahora bien, ¿por qué lo hace Beigbeder? ¿Es realmente una inmolación, como presenta, o una hábil estrategia publicitaria? Casi he diseccionado el libro buscando la respuesta. Hasta que me he dado cuenta de que con ello hacía exactamente lo que Frederic Beigbeder quería. Empezando por comprarlo, ya que los derechos los ha vendido a una editorial. Que habrá hecho un estudio previo, e invertido en publicidad. Pero hay más. Un golpe maestro. No es la novela lo único que he comprado. El eje de la misma es el diseño de una campaña para un producto de una marca, reconocibles tras los nombres ficticios. Campaña ficticia muy parecida a la del producto auténtico, hecha por la agencia de Beigbeder. A quien nadie ha demandado por violación de la confidencialidad. Un extraño menáge à trois en el que todos ganan. 304 páginas de publicidad continua.
En cuanto al libro, es la historia de Octave Parango, un brillante creativo publicitario cuya vida es tan exitosa, casi a su pesar, en lo profesional, como deplorable en lo personal. Cocainómano, inmaduro, inestable, misógino, cliente habitual de prostitutas; su único baluarte parece ser Sophie, su novia, a quien abandona cuando le informa de que espera un hijo suyo. Octave se presenta como un publicista asqueado moralmente, al límite ya, y aterrorizado ante la muerte, que decide escribir un libro con el objeto de que lo despidan. «13,99 euros» es ese libro.
La novela está estructurada en 6 partes, narradas desde la perspectiva correspondiente, mientras la historia sigue su curso. «Yo», es Octave, contado por sí mismo, dirigiéndose al lector sin intermediarios, casi imprecándolo, al modo de «Escucha, pequeño hombrecito» de Wilhelm Reich. En «Tú», es Octave el interpelado por el narrador, que se dirige directamente a él, como la voz de su conciencia. «Él» es, por supuesto, Octave. Desde la distancia de la 3ª persona. Un personaje patético, que ha tocado fondo. En «Nosotros» Octave habla por todo el sector publicitario. Y por todos nosotros. «Vosotros» son los publicistas de su agencia, como si con él no fuera. «Ellos» es la excepción. Son ellos.
Un libro extraño, salpicado de frases adoptadas como aforismos, con momentos ingeniosos, y otros traídos por los pelos, lo que hace que el resultado sea un libro muy desigual, que, si bien no aporta gran cosa desde el punto de vista literario, no deja de ser una lectura interesante.

Valoración: Interesante.
Argumento: Arranca bien, pero decae.
Personajes: Octave.
Tipo de lector: Escéptico.
Sitio en que leerlo: El sofá, durante los anuncios.