La creación del personaje (1)...

La construcción del personaje es fundamental en literatura. Un escritor, de la nada, utilizando sólo palabras, tiene la responsabilidad de crear un artefacto literario que represente a una persona como cualquiera de las que vivimos en el planeta Tierra. O cualquiera que viva en otro mundo desconocido. Eso es igual. Materia y alma (dejen que utilice el término). De la nada. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cómo se puede llegar a tener éxito con semejante proyecto? Alguien podría pensar que cuantos más detalles se aporten sobre un sujeto más podemos saber de él. Desde luego, en literatura, esto no es así. Un largo inventario de características no logra dibujar con perfección al personaje. Un gesto característico, un tic, una sola cosa representativa, puede hacer que logremos lo que nos proponemos. Una contradicción, una mentira, una forma de enfrentar un problema, puede ser suficiente. Sumar aspectos físicos o psicológicos de ese personaje no hace, necesariamente, que se le pueda ver con más claridad. En realidad, lo que queremos es conocer cómo entiende el mundo, cómo reacciona ante una situación u otra. Cómo le ven unos aquí y otros allá. Queremos construir un cosmos que gire alrededor de ese personaje; queremos que los cosmos de cada personaje se enfrenten (llegando a impactar con violencia si es necesario) a través de sus logos. Representando al personaje damos forma al todo; porque sin personaje no tenemos nada. Absolutamente nada. A medida que vayamos sumando características (no físicas puesto que estas desdibujan más que aportan) iremos logrando que el personaje crezca. Y esta es una de las claves fundamentales. Por un lado, el personaje crecerá para tomar protagonismo en el relato. De modo que los que aparezcan luciendo una sola característica se quedarán en lo que conocemos como secundario (un...

Mariana Cordero

Mariana Cordero mira con intensidad. Creo que intenta descubrir más allá de lo que ve. Nos acomodamos en una mesa de la cafetería del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Podemos ver caer la lluvia, correr a los peatones que dan pequeños saltitos para evitar los charcos. Pide un té verde. Yo un refresco con mucho hielo. Cambia de opinión y pide lo mismo. Mucho hielo y mucho refresco para los dos. Espera mi pregunta. Y cuando le digo que no hay preguntas, que se trata de charlar, relaja el gesto. Siempre me ha interesado mucho la vida de un actor fuera del escenario. Y como hemos decidido saltarnos las normas de cualquier entrevista, comenzamos por ahí. «El trabajo de un actor o de una actriz consiste en acumular todo lo que va experimentando. Mira, el otro día cedí mi asiento a una mujer negra en el metro. Un hombre mayor me dijo que no me molestara, que ella estaría acostumbrada a ir de pie en su país. Me enfadó tanto, sentí tal ira, que si ahora tuviera que sentir lo mismo, con recordar la cara de miedo y vergüenza de esa criatura, tendría suficiente. Y podría sentir lo mismo tantas veces como fuera necesario. Es el tesoro de los actores y actrices. Al interpretar se filtra la experiencia personal para fundirse con el personaje. Es inevitable arrastrar, en cada función, tus emociones, tus sensaciones, porque en algún lugar de tu consciencia hay algo que tiene que ver con el papel que vas a hacer». Es decir, que os pasa lo que a nosotros, los novelistas, aprovecháis cualquier cosa de este mundo para trabajar. «Con lo cotidiano se puede ensayar. Recuerdo que, en una ocasión, Carlos Gandolfo me preguntó con qué estaba trabajando para...

Las tres hermanas

============================ La Tres Hermanas Alianza Editorial, 2004 240 páginas. 9,80 € / e-book s/d ============================ Un mundo mejor que no viviremos Leer a Chéjov es enfrentarse, de la mano de sus personajes, con el mundo, con una realidad que nos lleva, de un sitio a otro, a su antojo y que, difícilmente, podemos controlar. Da igual si se lee ahora, si se le leyó hace cuarenta años o si le terminan leyendo dentro de un siglo y medio. Chéjov utiliza sus tramas como vehículo expresivo aunque son, dentro de sus obras, medios y no fines. Lo importante no es lo que pasa sino cómo eso modifica a los personajes, cómo el mundo cambia de aspecto. Chéjov convierte el tiempo en eternidad haciendo que sus personajes asuman que, pase lo que pase, su madurez debe estar por encima del entorno, de las experiencias propias o de las ajenas. Los personajes de Chéjov están condenados a vivir el mundo desde una madurez que no les corresponde, desde una aceptación de la realidad que se impone cuando no se participa de ella intentando un cambio de rumbo. «Las tres hermanas» es una de las mejores piezas teatrales del ruso. Cuenta cómo las hermanas Prózorov; Masha, Olga e Irina; viven en una pequeña ciudad apartada de la modernidad, aisladas de todo tipo de posibilidad que vaya más allá de sobrevivir sin que ninguno de sus sueños se puedan materializar. Masha se casó muy joven y no sabe lo que es la sensualidad de una pareja, ni la sexualidad satisfecha. Su amargura es absoluta. Pero conoce al hombre de su vida que partirá, finalmente, junto al resto de militares destacados en su ciudad. Olga quisiera lo que tiene su hermana, pero nunca pudo conseguirlo. Además, la vida va construyendo...

Enseñando a vivir Abr08

Enseñando a vivir

Una de las profesiones retratadas con mayor acierto y delicadeza por el cine es la enseñanza. Productores, directores, guionistas, actores y espectadores compartimos la experiencia de haber sido educados por profesores que nos han ayudado, con mayor o menor fortuna, a construirnos como personas. Por eso, las películas se han fijado en estos interesantes personajes. En Carta a tres esposas (A letter to three wives, Joseph L. Mankiewicz, 1949), una de las tres protagonistas, Rita Phipps (Anne Sothern) es una guionista de radio, mejor retribuida que su marido George (Kirk Douglas), maestro de escuela. Sin que él lo sepa, Rita pretende que su jefa le contrate a él para una vacante de editor. Cuando George lo descubre, se enfrentan en una discusión y al preguntarle ella por qué no abandona un trabajo que tantos otros han dejado debido a sus duras condiciones, él le responde: “¿Qué pasaría si todos desistiéramos? ¿Quién enseñaría a los niños? ¿Quién abriría sus mentes y corazones a la gloria del espíritu humano pasado y presente?”. Pronunciado con la vehemencia característica de Douglas, este emocionante discurso condensa la importancia y la dignidad de la profesión. Al igual que la película anterior, Tierras de penumbra (Shadowlands, Richard Attemborough, 1993), trata la enseñanza de manera tangencial. En ella, Anthony Hopkins dio vida al reconocido escritor y profesor de Oxford, C.S Lewis. Si bien este drama se centra en la historia de amor y pérdida entre el autor y su mujer, la poetisa Joy Gresham (Debra Winger), en las escenas que recrean las tutorías de C.S. Lewis con sus alumnos, podemos disfrutar del nivel académico excepcional que puede llegar a producirse en la famosa universidad británica. Ha habido otros extraordinarios largometrajes que, más allá de presentar a personajes fascinantes que resultan ser profesores,...

El Sha (o la desmesura del poder)...

Es probable que conozcan ustedes Irán, que sepan que su forma de gobierno es la denominada República Islámica, e incluso que comprendan que es el estado líder del Chiísmo. Y es más probable aún que lo perciban como una especie de enemigo, un anciano barbudo de ideales religiosos fanáticos y con un gran arsenal nuclear preparado para hacer saltar por los aires todos los Estados Unidos de América, por lo menos. Sin embargo, detengámonos un momento a pensar: ¿qué es Irán? Y, sobre todo, ¿quiénes son los iraníes? El maestro polaco del periodismo nos ofrece algunas respuestas en este libro, centrado en explicar el reinado del que fue el último sha de Irán: Mohammad Reza Pahlevi. Comienza el relato esclareciendo a grandes rasgos el reinado de su padre, para pasar después a detallar toda la vida política de Reza Pahlevi y culminar la historia describiendo la revolución que consiguió derrocarlo. Dicen que había mucho de fantasía en las crónicas de Kapuściński. Y yo me pregunto: ¿hasta qué punto choca esto con los principios del periodismo? Sí, quizás el polaco inventaba algunas de sus historias, de los personajes que decía haber conocido y de las situaciones que expresaba haber vivido. Pero el resultado es, como es también la meta del periodismo, un lector que comprende. Un lector que, en este caso, experimenta el miedo al sistema dictatorial del Sha y a las torturas de la Savak (su policía oficial), el hastío de vivir día a día con el fin único de sobrevivir a un ocaso más, y, finalmente, la emoción ante esa revolución que poco a poco llega y que va impregnando el ambiente de una esperanza que propone una vida mejor. Un lector, en fin, que comprende Irán. Ahora sí. Calificación: Muy interesante. Tipo...

Javier Pereira

¿Se puede rodar una película en doce días y con sesenta mil euros en la cuenta bancaria (de los que cuarenta y siete mil son préstamos de familiares o amigos y trece mil son aportaciones a través del crowdfunding)? ¿Se puede rodar una película con lo puesto? Pues sí. Y uno de los ejemplos más emocionante y alentador es la película Stockholm de Rodrigo Sorogoyen. Tres años de proyecto que ha terminado siendo una magnífica sorpresa y un auténtico regalo para el cine español. Javier Pereira es el actor principal de Stockholm. Ha recibido el Premio Goya al Actor Revelación este mismo año. Como de costumbre, el tráfico de Madrid nos juega una mala pasada. Nos vemos algo más tarde de lo previsto. Hemos elegido el Círculo de Bellas Artes para sentarnos y charlar. Y el centro de la ciudad suele ser poco delicado con la puntualidad del que lo transita. Javier Pereira es un hombre simpático, dispuesto a escuchar lo que le voy diciendo con actitud reflexiva. Intentamos recuperar el tiempo que nos ha robado la Gran Vía madrileña yendo al grano. «Stockholm es una realidad gracias a las aportaciones de muchos. Además, lo hemos logrado, no sólo por esas aportaciones externas, sino porque el equipo ha invertido su propio sueldo. Todos hemos aportado entusiasmo y un nivel de confianza en el proyecto poco habitual. Tuvimos que reducir gastos al límite. Lo inevitable, como son los gastos de seguridad social del equipo, hubo que pagarlo sin demora; pero, por ejemplo, la casa que se ve en la película es nuestra propia casa. El éxito de la película fue financiarnos de este modo y ocultar las carencias de presupuesto con un movimiento exquisito de cámara por parte de Rodrigo, un reparto cortísimo o la...

Tres destacadas actrices Abr08

Tres destacadas actrices...

Crimea, 1899, convaleciente de una afección pulmonar, Anton Chejov se instala en la península. Privilegiada por su clima mediterráneo, la costa del mar Negro acoge tradicionalmente a la aristocracia rusa, que cultiva orquídeas en los invernaderos imperiales de Livadia y bebe los vinos de Massandra. Una burbuja en el tiempo que apenas si durará quince años más. Hasta que ese mundo sutil y refinado salte en pedazos a causa de la revolución. Aislado en la campiña, el dramaturgo concibe una obra maestra, es la historia de Las tres hermanas que, retiradas en una posesión rural, sueñan con el brillo de la gran ciudad. Para Masha, Olga e Irina, la capital se presenta con la embajada de un destacamento militar que les hará soñar que son amadas. La amargura ocasionada por la partida de ese ejército las hundirá para siempre en la mediocridad y arruinará sus esperanzas. Hoy se van unos militares de Crimea -mientras vuelven otros- y comienzan quizás muchos hombres y mujeres a recordar otros tiempos, a soñar con algo que está lejos. O con algo que no existe. Porque en esta historia de desaliento –la de la realidad, la de la ficción- como en la novela de Lampedusa, todo cambia para que todo siga igual. Por eso José Sanchis Sinisterra toma el texto de Chejov, lo desmenuza, lo analiza, lo concentra, lo retuerce. Desaparece todo personaje secundario, se condensan los diálogos, se mantiene el espíritu que amarra a esas tres mujeres al pasado, aguardando un futuro malogrado. Lo único que no existe es el presente. Carles Alfaro, director, hace desaparecer todo objeto superfluo de la escena salvo ese piano de cola, lacado de negro como un féretro que simboliza la pátina engañosa de la cultura. Moscú. Y las tres hermanas flotan sobre...

13,99 euros

Conseguía Frédéric Beigbeder publicando su novela «99 francos» («13,99 euros») simultáneamente ser despedido de la agencia de publicidad en la que trabajaba, y convertirse en un en un fenómeno de masas. «Novela cruel, panfleto insolente y alegato contra la manipulación consumista», describe sin piedad los entresijos del mundo de la publicidad al que perteneció más de 10 años. Las vísceras del sistema de consumo al aire. Ahora bien, ¿por qué lo hace Beigbeder? ¿Es realmente una inmolación, como presenta, o una hábil estrategia publicitaria? Casi he diseccionado el libro buscando la respuesta. Hasta que me he dado cuenta de que con ello hacía exactamente lo que Frederic Beigbeder quería. Empezando por comprarlo, ya que los derechos los ha vendido a una editorial. Que habrá hecho un estudio previo, e invertido en publicidad. Pero hay más. Un golpe maestro. No es la novela lo único que he comprado. El eje de la misma es el diseño de una campaña para un producto de una marca, reconocibles tras los nombres ficticios. Campaña ficticia muy parecida a la del producto auténtico, hecha por la agencia de Beigbeder. A quien nadie ha demandado por violación de la confidencialidad. Un extraño menáge à trois en el que todos ganan. 304 páginas de publicidad continua. En cuanto al libro, es la historia de Octave Parango, un brillante creativo publicitario cuya vida es tan exitosa, casi a su pesar, en lo profesional, como deplorable en lo personal. Cocainómano, inmaduro, inestable, misógino, cliente habitual de prostitutas; su único baluarte parece ser Sophie, su novia, a quien abandona cuando le informa de que espera un hijo suyo. Octave se presenta como un publicista asqueado moralmente, al límite ya, y aterrorizado ante la muerte, que decide escribir un libro con el objeto de que...

Lohengrin: La dualidad del universo Abr08

Lohengrin: La dualidad del universo...

El Teatro Real de Madrid se vuelve a vestir de gala. Llega la ópera Lohengrin de Richard Wagner. Wagner estaba convencido de que la ópera no podía ser el territorio escénico en el que un cantante se luciera; estaba convencido de que la ópera no podía ser el lugar de disfrute de un público que quisiera pasar el rato. Por ello, optó por hacer regresar la poesía intentando construir un solo elemento integrador. La importancia de la orquesta, limar distancias entre recitativos y arias, acabar con la extravagancia de la floritura vocal; lograr un todo formado por música, poesía, danza y plástica; eran los objetivos del compositor alemán. Lohengrin, ópera que se representa desde el 3 de abril y podrá disfrutarse hasta el próximo día 27, fue el puente trazado entre esa idea casi obsesiva de Wagner y su posterior concepción de ópera como obra de arte total. Por ello, por ser una pieza de tránsito, aparecen esquemas tradicionales en la partitura. Ya se dejan ver algunas constantes de lo que el alemán buscaría constantemente y aparecen temas recurrentes como la redención por el amor y los valores del pueblo germano. En Lohengrin, Wagner interpreta y reescribe la mitología alemana. Esta obra es un relato en el que se enfrentan la maldad con la bondad, la zona más oscura del alma humana con la más limpia y transparente, el amor y el odio, la magia y la fe, el Dios monoteísta y los dioses paganos. Estos son los vehículos utilizados en el libreto para plantear el tema más importante de la obra: la duda y las consecuencias de su presencia. Y la orquesta (mucho más importante que en obras anteriores de Wagner) se convierte en un protagonista más. El director musical, Hartmut Haenchen lo...

A sangre fría

Desde el mismo momento de su publicación en el año 1966, In Cold Blood obtuvo una muy buena acogida por parte de la crítica y los lectores, quizá por la extraordinaria fuerza del relato, su originalidad formal y ese plus de interés que añade a la historia el hecho de tratarse de un suceso real, teñido además por el morboso atractivo de los llamados crímenes de sangre. El texto relata los sucesos ocurridos en 1959 en Holcomb, el tranquilo pueblecito de Kansas donde fueron asesinados los cuatro miembros de la familia Clutter, compuesta por Herbert, su esposa Bonnie y sus hijos, Nancy, de 16 años, y Kenyon, de 15. Los autores del crimen, Richard Eugene (Dick) Hickock y Perry Edward Smith, eran sendos convictos en régimen de libertad condicional que accedieron al hogar de los Clutter en la creencia -que la misma noche del crimen se demostró errónea-, de que en ella se guardaba una importante cantidad de dinero dentro de una caja fuerte. De forma inopinada, los acontecimientos desembocan en la muerte violenta de todos los integrantes de la familia, y la obtención de un botín tan exiguo que sirve de muy poca ayuda a la hora de intentar comprender los motivos del horror. Desde mi punto de vista, el tono narrativo de la novela es un auténtico prodigio literario. Dejando al margen las etiquetas de que se hizo destinatario al texto en su momento, y dando por bueno el tono testimonial y cuasi periodístico del relato, lo cierto es que la historia envuelve -o más bien abduce- al lector desde las primeras páginas, hasta el extremo de enterrar sus zapatos en el lodo de todos y cada uno de los escenarios en los que se desarrolla la acción, convirtiéndole en algo muy...

El sabotaje amoroso

Cuántas veces habremos oído la frase «en el amor y en la guerra todo está permitido», y cuántas buscamos pruebas de reconocimiento en ella para justificar actitudes y comportamientos. Siempre bajo la premisa del juego; el artefacto narrador que utiliza esta conocida por multifacética escritora belga, Amélie Nothomb, es un ser femenino y lésbico que utiliza cierta androginia a la hora de definirse a sí misma como guerrera de una vieja dinastía china, que viaja en una especie de centauro en busca del aroma y sabor de una bella italiana llamada Helena, que, por supuesto, bebe los vientos por el insulso y ridículo Fabrice, uno más del montón. La voz se acerca por momentos a la ciencia-ficción; en ningún momento conocemos el nombre de la protagonista, lo que no tiene por qué decir que juegue a ser diosa, pues esos delirios de grandeza se los deja a su propia locura al reconocer que si deja el hábito, se dedicará a ser Premio Nobel de Medicina. En esta androginia hayamos una profunda insatisfacción del rol natural de ser mujer, siempre aguerrida, siempre valiente y admirada, lo que en nada disgusta a la criatura creada por esta fabuladora del sub o inconsciente colectivo, a pesar de que ha declarado abiertamente que le encantaría escribir novelas de 40 páginas. Disfruta esta voz del poder de destrucción que entre su familia y ella misma generan, un dolor tan necesario como amar, y que, sin embargo, se sabe con poder para decir que en ella es único. Los torrentes de palabras que le dedica a Helena ya los querría para sí la mejor de las diosas; a través de situaciones vividas que tienen que ver con la voluntad y la huida, lo estático y lo dinámico. Todo es saboteado,...

Kingdom Come

Con su medida capacidad de manipulación, Norteamérica ha logrado instaurarse como madre de los sueños y temores globales, agenciándose los mitos heroicos engendrados en Europa y Asia para revestirlos de una fibra moral adecuada a sus intereses hegemónicos, y vinculada, paradójicamente, a la idea religiosa del bien versus el mal. Los superhéroes son un buen ejemplo de ello y personifican ejemplarmente todas las virtudes del sueño americano junto con su pretendida conservación de valores anclados al capitalismo contemporáneo, un deseo manifiesto de imponer (su) justicia y verdad a escala global, que también manifiesta una necesidad de creer en poderes superiores, provengan del cielo o de un autoproclamado reino. Pocas obras han abordado esta dicotomía moral del superhéroe como Kingdom Come, la enorme y mesiánica fabula de Mark Waid y Alex Ross que revitalizó el clasicismo heroico a mediados de los años noventa. La historia narrada por Waid y plasmada en las espectaculares y realistas paginas de Ross transcurría en un futuro no muy lejano en el que, por diferentes razones, la mayoría de los héroes clásicos se encuentran retirados y han sido sustituidos por una nueva generación de jóvenes sin escrúpulos y sin mas motivaciones para ejercer de vigilantes que la pura diversión o el desahogo de testosterona. La situación insostenible alrededor de estos nuevos justicieros provocaría la segunda venida de Superman, inmediatamente secundado por varios de sus antiguos compañeros a modo de apóstoles. El tono que inunda toda la obra queda marcado por el pastor religioso que la narra y las continuas referencias literarias al Apocalipsis bíblico, mostrando un claro trasfondo espiritual, pero, también, una pertinente reflexión sobre las verdaderas posibilidades del fin del mundo. Este pastor intuye, de manera reveladora, que el regreso del hombre de acero es en realidad  el principio...

Stockholm: Los extremos de la juventud Abr08

Stockholm: Los extremos de la juventud...

Una de las sorpresas más agradables del año 2013. Eso es Stockholm. Aunque la película no es perfecta, funciona. Buen guión (con algunos errores en su primera parte), excelentes interpretaciones, un delicado movimiento de cámara, encuadres acertados, una fotografía exquisita y una música que no invade y matiza la imagen cuando suena. Rodrigo Sorogoyen sabe muy bien lo que quiere desde la primera escena. Y no deja ver dudas en su dirección. Sabe que si no consigue dibujar bien los personajes la propuesta no puede funcionar. Sabe que si no presenta el entorno -una noche cualquiera en Madrid- como parte misma de la trama, nada terminará de cuajar. Sabe que debe exprimir a sus protagonistas. Para ello busca encuadres diversos con los que acerca o separa a los protagonistas, desenfoca parte de la imagen para que el punto de vista quede claro o busca localizaciones como, por ejemplo, una terraza que nos lleva de lo idílico al desasosiego. Sorogoyen nos enseña los extremos de la juventud. La verdad y la mentira; la inmortalidad y la muerte; la fortaleza y la fragilidad; el amor y el odio; la ficción mágica y la voraz realidad; lo luminoso y lo oscuro; el día y la noche; el egoísmo y la generosidad. Y en el movimiento pendular de los factores que se contraponen, va construyendo un clima y unos personajes exquisitos. El guión recuerda claramente, en su primera parte, a la película de Richard Linklater Antes del amanecer. Dos jóvenes se conocen y establecen una relación desde el diálogo que crece cada minuto. Es en esa zona de exposición narrativa donde se encuentran los problemas de ese guión. Todo parece algo artificial, especialmente pensado para que aquello sea idílico sin serlo, pensado para que se vierta inteligencia en...

Información Vs. Expresividad (Textos Seleccionados)...

Lo textos seleccionados que contestaban la propuesta anterior (Información Vs. Expresividad) son los siguientes: La autora utiliza un lenguaje sugerente, una forma de narrar que intenta escapar de lo explícito. Construye el personaje utilizando a través de la mirada del narrador sin dejar claro, con exactitud, qué es lo que pasó. Es ese uno de los aciertos principales del relato puesto que propone y el lector quiere saber, necesita saber (no sólo por curiosidad) quién ese hombre, qué fue lo que pasó. -¿Conduces tú? Los dos sabemos que no lo hará, aún así, me mira cómplice y responde: – No, mejor a la vuelta. Y ya sé que a la vuelta no haré la misma pregunta. Ahora arrastra los pies y las horas se encadenan unas a otras, pero cuando le miro, a través de no sé qué extraño fenómeno, descubro siempre algo nuevo, algo mágico, maestro y único en el túnel de su mirada, surcada de arrugas. Y no es más que el orgullo, la prueba evidente y palpable de alguien que supo, que pudo ganar la batalla a la miseria. Nadina Gavira (San Roque. Cádiz) En este caso lo explícito es más patente, pero no resta de expresividad al texto. Un texto que sólo es expresivo puede llegar a ser incomprensible. La autora busca compensar una cosa con la otra. Nombra la angustia y, al mismo tiempo, intenta dibujar un escenario lleno de ella. Me miro frente al espejo y todo me da vueltas, no consigo ver mi rostro reflejado en el cristal. No me reconozco y la angustia me invade. Me aterra ser el engendro de la peor de mis pesadillas. El pánico me hace gritar, porque no encuentro mi imagen definida, tan sólo el esbozo de un pobre diablo que...

¿Por qué leemos, por qué leer? Abr01

¿Por qué leemos, por qué leer?...

El ser humano anhela un mundo siempre soñado. Algo que se parezca a ese lugar, tantas veces dibujado en la consciencia, en el que el control es cosa de las personas y sólo de ellas, algo que se parezca al lugar en el que los hombres y mujeres son sumamente importantes, al lugar que se convierte en refugio para la vida entera, para la condición humana. Pero, sobre todo, un lugar en el que podamos creer. Creer en ese mundo o en cualquier otra cosa. Por eso existen las religiones o las ideologías. Las primeras son la herramienta con la que renunciamos a pelear por lo temporal y con las que decidimos que la única opción es lo eterno y espiritual; las ideologías son los diferentes órdenes que una persona puede llegar a imaginar para convertir el mundo en un lugar lleno de maravillas. Aunque estas, ideologías y religiones, suelen fallar o desgastarse y no terminan haciendo su labor a plena satisfacción. Las dudas o llevar a cabo proyectos utópicos fracasando, provocan un trabajo de reciclaje personal muy costoso al que no cualquiera está dispuesto. Por eso, entre otras cosas, tenemos cerca la literatura. Un valor seguro. La única forma de dominar el universo es convertirlo en un objeto manejable, en una representación en la que nada ni nadie, que no sea uno mismo, tenga fuerza suficiente como para ordenarlo alejándolo del deseo propio. Un cosmos revisado para que se ajuste a la medida exacta, un pedazo de caos convertido en territorio útil para existir de forma cómoda o placentera. Eso es lo que encontramos en los libros. Un mundo dictado de la talla del que escribe y, tal vez, del que lo lee. Un tiempo con principio y final, escenarios que no llegaríamos...

Superman the movie: Todo lo que queremos ser Abr01

Superman the movie: Todo lo que queremos ser...

El cielo es, en realidad, el auténtico lugar del superhombre, para los demás mortales sólo es un espacio momentáneamente conquistado por medios mecánicos en necesarios aunque  incómodos trayectos, y, sin embargo, llevamos construyendo historias sobre la conquista del firmamento desde mucho antes del primer vuelo. Uno de ellos es el retrato de Superman rodado por Richard Donner en 1978, que sigue siendo hoy el arquetípico de cinta del género. Hay muchas razones para ello: el respeto fiel al material original del personaje, el marcado acento de verosimilitud, la elección del actor perfecto; la combinación precisa de acción, comedia y drama; y un sentido de la maravilla que desbordaba la pantalla. Pero sobre todo, esta película ofreció a un público multitudinario la actualización del relato clásico del héroe divino según la clasificación arquetípica que comparten Bruce Meyer y otros autores; hizo que millones de espectadores compartieran un sentimiento de comunión universal ante el trayecto vital de un hombre hasta llegar a representar la perfección, un ideal mayestático que deviene en la culminación de todas nuestras aspiraciones, posibles e imposibles, y que se encuentra incrustada desde antes de la Grecia clásica en nuestro imaginario. Superman the movie trae de vuelta al más icónico de los personajes de ficción surgidos en el siglo XX para corroborar que el mundo todavía necesitaba creer, aunque fuese dentro del nuevo espacio para el culto alejado de pulpitos que es el cine. La idea de Donner fue desarrollar toda la historia del origen de Superman en distintas etapas de su juventud y madurez, construyendo distintas atmósferas y ambientes en el film y llegando a configurar distintas películas dentro de una sola. De la fría y gélida ciencia ficción catastrófica del comienzo en Kripton, con el siempre imponente Marlon Brando augurando el...

Nueva vida para una muñeca rota Abr01

Nueva vida para una muñeca rota...

¿Hablan ustedes catalán? Incluso aquellos que desconocen ese idioma pueden llegar a comprenderlo por su similitud con otras lenguas latinas. Poniendo un poco de voluntad. Para intentarlo no hay ningún espacio mejor que el del teatro. Alejado de lo técnico de la televisión, de la agresividad del mensaje publicitario, fuera de la rapidez con la que se habla habitualmente en el ámbito privado, la escena es una caja de resonancia privilegiada para este idioma suave, melódico, sonoro. Los matices que se pueden perder se compensan con los que aporta la gestualidad de los actores, habituados a actuar como mediadores y que se expresan también a través de su cuerpo, de sus movimientos, de la alteración de los tonos de voz y la modificación de su estado de ánimo. Puede facilitar la comprensión el hecho de que el teatro admite e incluso solicita la lectura previa de los textos para entenderlos en toda su plenitud. Carmen Conesa desborda la sala pequeña del Teatro Nacional de Cataluña en la composición de un personaje rico en matices, donde confluyen la mujer burguesa que se debe a su papel en la sociedad, la madre dispuesta a comprender y aceptar, la muñeca que –quizá- no se entera de nada y la inteligencia intuitiva de una avispada cabeza de familia. Es la señora enferma a la que hay que evitar cualquier sofoco pero que sin embargo lo sabe todo. La actriz crea desde el diálogo una especie de miss Dalloway entrañable cuyo mundo se resume en sus pájaros enjaulados, presentes en el escenario durante toda la función, pero la compensa con la mujer desgarrada por los conflictos larvados que van a ir proyectando sus hijos en una espiral de relaciones irregulares, de secretos vergonzantes y de taimadas trampas que acabarán...

El día de la langosta...

Si preguntásemos a cualquier joven sobre un tal Homer Simpson, seguramente la respuesta tendría que ver con el personaje de una serie de animación que aparece en la televisión actual. Es casi seguro que ninguno de ellos relacionaría a este Homer Simpson con un personaje de ficción literaria. Sin embargo, además de un muñequito animado que nos muestra una realidad concreta, Homer Simpson es uno de los personajes que Nathanael West (1904 – 1940) utiliza para mostrarnos una sociedad despedazada por la falta de esperanza en lo que se conoce como sueño americano. Es curioso que ambos personajes se manejan mejor confundidos entre una masa social que no acepta disidencias -Tod cerró los ojos y se esforzó por mantenerse en pie. Lo empujaron y zarandearon en medio del revoltijo de hombros y espaldas, llevado a toda velocidad en una dirección y luego en la contraria. Siguió dando empellones y pegando a la gente que tenía alrededor, intentando quedar de cara al sentido de la marcha. Tenía terror a ser arrastrado de espaldas-; son receptores de cualquier información, de cualquier mensaje encontrado en los medios de comunicación, sin el menos criterio, sin la capacidad mínima para formularse las preguntas necesarias ante una situación cualquiera por cotidiana que sea. En eso son muy parecidos los dos Simpson: son o representan la desdicha del ser humano que no tiene otra posibilidad que no pase por una mimesis social que convierte a la persona en mercancía que va de un sitio a otro dependiendo de los intereses económicos y políticos de los gobernantes; son personajes que esconden sus carencias entre miserias de los demás para, así, pasar desapercibidos; en definitiva, almas de las que se sirve la máquina social con el fin de que los falsos sueños puedan...

Viaje de invierno

Amélie Nothomb nos presenta aquí a un hombre que alberga en su interior un universo hostil, un mundo de hielo que juzgaremos con reparo en las primeras páginas. Asco y horror. Desprecio.
 Pero ¿qué ocurre después? Sin saber cómo, la autora y su protagonista logran engañarnos. Les acompañamos en un revelador viaje provocado por unos hongos alucinógenos y acabamos por comprenderlo todo. De pronto, nos vemos inmersos en ese mundo que tanto rechazo nos causaba sólo unos minutos antes. Colocados como los personajes, flotando, sentimos la belleza absoluta que tan a menudo ignoramos. Y eso nos lleva a comprender el horror. Comprendemos al protagonista y comprendemos su plan para
secuestrar un avión y estrellarlo contra el más emblemático edificio de París. ¿Sabes cuál es? Tiene forma de A: A de Amélie, A de Astrolabio, A de Aliénor; y A de Amor.
 La exquisitez de este relato reside básicamente en la capacidad de su autora de jugar con nosotros, de manejarnos como a marionetas hacia el interior de ese mundo y esa mente. Su mayor flaqueza, sin embargo, es la de quedarse a sólo un paso de llevarnos a compartir la idea del protagonista. Si bien le acompañamos en la vorágine de sus alucinaciones, una vez superados los efectos de la droga y ya con los pies en el suelo, podemos comprender el razonamiento del asesino y suicida, pero no llegamos a compartirla.
 Su decisión puede resultar hasta poco creíble. Por eso el final abierto resulta el mejor cierre posible para estas páginas. Calificación: Exquisito.
 Tipo de lectura: Fácil y rápida, se lee en un día.
 Tipo de lector: Personas que sepan apreciar la belleza en el horror.
 Argumento: Un triángulo amoroso de afilados ángulos.
 Personajes: Se bastan para dar forma a esta historia.
 ¿Dónde puede...

Hopper

El poeta y traductor canadiense, además de profesor en la Universidad de Columbia, Mark Strand, nos ofrece su visión sobre el pintor por antonomasia del siglo XX, un pintor sin el que no entenderíamos gran parte de la literatura norteamericana traducida en español, dado que en los libros, las cubiertas reproducen en muchos casos sus obras. Con traducción y prólogo de Juan Antonio Montiel para Lumen, el libro se debe leer como el mejor scotch whisky, a tragos cortos y saboreándolo; un total de treinta cuadros nos son acompañados con somera descripción de rasgos, trabajo sobre la luz y volúmenes ampliando las perspectivas de interpretación; y es que en Hopper forma y contenido son la misma cosa, de ahí que la poesía prestada se agradezca sobremanera en un trabajo con el espacio que, al igual que el lienzo, opta por no sobrecargarse a sí mismo para describir con cierto poder hipnótico de las palabras, y a la vez, sin dejar de lado la exhaustividad en el análisis. Además de reiterar cómo los cuadros del artista forman parte del imaginario colectivo de cualquier habitante de los años 40, se ahonda en esa sensación de soledad y lejanía/cercanía que da el pausado visionado o contemplación de los mismos. De alguna forma sucede como si en esos escenarios fabricados con una luz mental propia que da el trabajo en el estudio, habitasen espacios con puertas abiertas donde el espectador pudiese entrar y salir con la misma comodidad y desasosiego que de un trozo de vida que, a la vez, le incomoda y le resulta necesario. Muchos son los favoritos que incluso por encima del conocidísimo “Aves nocturnas”, sobresalen: “Gasolina”, apto para conductores que reservan y usan la adrenalina de las carreteras secundarias; “Primeras horas de una mañana...

Lo sucio y lo bello Abr01

Lo sucio y lo bello

Holly Gollightly es más que un personaje literario desde que lo crease Truman Capote, en 1950; una criatura sureña que fue a parar con sus huesos a una Nueva York decadente a la que abrumaban los vestigios de la Segunda Guerra Mundial, así como el nacimiento de organizaciones mafiosas que comenzaban a traficar con drogas de todo tipo; una criatura llamada a representar una realidad extravagante que Capote exprimió al máximo durante su carrera literaria. La novela corta, «Desayuno en Tiffany’s», es una joya de la literatura del siglo XX en la que la voz narrativa se encarna en escritor testigo de las acciones, de lo que ve y de lo que siente esta adorable prostituta (no olvidemos la época en la que se encuadra la trama y la percepción de ese momento); más víctima de las fechorías que sufre a manos del camarero Joe Bell, o de las de Sally Tomato (a quién va a visitar al penal de Sing-Sing, sirviéndole de estúpida coartada unos partes metereológicos) o Rusty; más víctima, decía, que mujer sin pasado. Ella se define como viajera en sus tarjetas de visita, pero quiere ante todo ser actriz. El escritor testigo tiene un cuento publicado por el que no cobró, y gracias a los consejos de su nueva amiga, conseguirá que le paguen por el siguiente. Todo son sueños, deseos. La novela es feísta y, a pesar de que el carácter del personaje está marcado por sus desvaríos, las descripciones del autor sobre la realidad de ficción que nos narra («edificio de piedra arenisca de un color tirando a esputo de tabaco mascado»); el retrato de una sociedad aristocrática centrada en el mundo de la prensa (a la que hace ascos empezando por redactores y terminando con William Randolph...

Marta Sanz

En el barrio de Malasaña de Madrid se mezclan todo tipo de personas, todo tipo de nacionalidades; se pueden encontrar puestos callejeros en los que, si quieres, compras objetos sin utilidad alguna o echas un vistazo tratando de imaginar para qué podría servir cada cosa; tiendas de las que ya no quedan (esas que estaban en cualquier esquina del barrio y que ya sólo vemos en las fotografías antiguas o paseando este barrio); restaurantes dedicados a la cocina tradicional, otros que lo hacen buscando alternativas modernas; bares y cafés. En uno de esos cafés, el acogedor Pepe Botella, nos encontramos Marta Sanz y el que escribe. Creo reconocer en la música que acompaña la conversación, el saxo de John Coltrane, el de Ben Webster, el piano de Bill Evans y la trompeta de Davis. Comenzamos hablando del pasado. Hace ya muchos años, ambos fuimos alumnos y, más tarde, profesores de la Escuela de Letras de Madrid. La formación del escritor es el primer asunto que abordamos desde el recuerdo. «En la Escuela de Letras de Madrid, aprendí lo que no se debe hacer; aprendí a leer; que eso que llamamos literatura no es lo bonito de una novela o un poemario, ni un acto de exhibicionismo que sirva para recibir halagos. Aprendí que la literatura poco tiene que ver con los juegos florales. Aprendí a leer con una alta capacidad crítica y a utilizar esa misma capacidad para ejercer una mirada seria sobre lo que escribía yo misma. Entré en contacto con las personas que forman el mundo literario; con escritores, con editores, con otras personas que deseaban hacer de la literatura su forma de vida. Eso sí, la mirada personal me la llevé puesta de casa, eso es algo que no se aprende....

Daniela Astor y la caja negra...

DANIELA ASTOR Y LA CAJA NEGRA MARTA SANZ Anagrama, Madrid, 2013 267 páginas. 16,90 € CAJA DE PANDORA PARA UN DESTAPE Es una de las novelas más interesantes que cabría esperar en las librerías. Está a la orden del día que las cajas negras no son negras. Encierran todos los datos, esas últimas conversaciones que los investigadores deben revelar para garantizar lo ocurrido. En ocasiones se ocultan en el fondo del mar. Como las llaves. Lo de Daniela Astor es una vida. La caja negra es un libro que hace el efecto de una película documental, la reconstrucción arqueológica de una época cercana, a partir de recuerdos y de residuos en la vida de la protagonista. Un momento de nuestra historia reciente que para algunos es próximo y para otros, arcano. El libro de Marta Sanz es una novela y un ensayo prodigiosamente dirigidos. La caja de resonancia de una actualidad pertinaz y conveniente, cargada de una profunda reflexión moral, en una investigación sobre mujeres, ingeniosamente construida y sorprendente en su planteamiento. Los temas que trata se entrelazan, desarrollando un mundo de significados: la liberación de la mujer con la llegada de la democracia, su conversión en objeto por medio de la televisión y de la prensa sensacionalista, la utilización de ese objeto como un ariete para entrar en la modernidad. Daniela Astor y la caja negra es la reivindicación triunfante de Amparo Muñoz, de Susana Estrada, de Bárbara Rey, sobre todo de Bárbara, en una conjunción feliz de sentido profundo, de frivolidad necesaria y de mirada imprescindible sobre los lugares de dónde venimos. Para enterarnos de adonde queremos ir. Una novela que interesará a las diferentes generaciones, bien sea por lo cercano, por lo exótico o por lo nostálgico. Hombres y mujeres, por...

La saga de de los groenlandeses. La saga de Eirik el Rojo...

Estas son las primeras crónicas del descubrimiento de América por parte de los vikingos, quinientos años anteriores a las de Cristobal Colón. Todos llegaron a esas tierras buscando lo mismo, buenas fuentes de fama y fortuna. Las dos sagas cuentan los mismos hechos con ligeras modificaciones: el suceso de los primeros asentamientos en Groenlandia y la llegada a unos territorios americanos que no han sido definitivamente identificados, y en donde los escandinavos no pudieron resistir a la hostilidad de los skraelingar, los habitantes originarios. Son dos escritos breves que tienen la fuerza de un relato histórico, la ingenuidad de un pueblo poco complicado, la singularidad de sus supersticiones, y sobre todo la pasión por el descubrimiento, que hace que las comparemos inmediatamente con las otras crónicas, las de los conquistadores españoles y encontremos similitudes notables. Y no dejan de asombrarnos esos vikingos, embarcados y dispuestos a conocer el mundo. La edición de Siruela en su Selección de lecturas medievales, es una sencilla belleza; la completan imágenes de barcos y de mapas, un interesante prólogo crítico y unas notas de Antón y Pedro Casariego Córdoba que nos ponen en la situación de ese pueblo y de su expansión. Las sagas las engendró Islandia en torno al año 1000. La mayor parte de los hechos que relatan han podido ser corroborados por excavaciones arqueológicas y documentos contemporáneos. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Cualquiera, aficionados a las sagas nórdicas y la literatura medieval. Tipo de lectura: Curiosa. Argumento: Histórico. Personajes: Míticos pero históricos. ¿Dónde puede leerse?: En un barco, por los mares del...

Le Corbusier. Un atlas de paisajes urbanos...

Las ciudades utópicas de Le Corbusier nos asaltan, desde sus esbozos, como las pesadillas de un futuro omnisciente, pero también con la belleza de lo soñado. Río de Janeiro atravesada por autopistas habitadas, netos edificios residenciales en cuya azotea continua se establece el tráfico en torno a la bahía de Guanabara. Los bloques habitacionales que, en el plan para Argel, debían apantallar la medina tradicional separándola del mar. París, destruido en un sueño futurista y entre cuyos monumentos emerge una ordenada urbe de rascacielos de cristal, para la que solo se conservan los hitos como anclajes al pasado. El arquitecto se centraba en construir un hábitat adecuado a las necesidades humanas, donde la luz del sol y el aire penetrasen en el interior de las viviendas. Éstas se estructuran en bloques de hormigón sobre pilotes, que permiten los tránsitos e insertan la habitación en la naturaleza. Ideas novedosas e interesantes teorías sociales que hicieron avanzar el urbanismo y la arquitectura pero que se olvidan de esa prolijidad de concha con la que las generaciones construyen excrecencias, núcleos irregulares que se suceden a sí mismos en la historia. El paradigma de la obra de Le Corbusier es Chandigarh, capital simultanea de los estados indios de Punjab y de Jariana, cuyo Capitolio surge en el trópico como un espejismo, con su onírica Corte de Justicia, su monstruoso Secretariado, con la cubierta hiperbólica de su Asamblea Legislativa. Es uno de los únicos desarrollos generales que le fue dado levantar, recoge el testigo de las antiguas ciudades construidas sobre papel, como Udaipur o Nueva Delhi y las enlaza con la Brasilia que crearán más tarde sus seguidores, Lucio Costa y Oscar Niemeyer. Traer esta exposición desde el MoMA de Nueva York puede tener algún pretexto -como los planos...

Lola Montiel a través del espejo...

Lola Montiel es una mujer enigmática a quien le apasionan todas las caras del arte. Desde que contaba con dieciséis años, ya imaginaba cuentos que escribía e ilustraba. Descubrió la fotografía cuando estudiaba diseño gráfico y con estos hábitos artísticos amasados, actualmente, realiza una fusión coherente de pintura, fotografía y tratamiento digital, para configurar obras donde su cambiante alma se deja transparentar. Habíamos quedado en la sala «La Fundición» donde, por primera vez, Sevilla le permitía un espacio destacado para poder mostrar varias de sus colecciones. Cuando llegué, la adiviné atando su bicicleta. A mi pregunta respondió, muy sutilmente, «Sí. Soy yo». Lola, ¿cuántas de tus obras han visto la luz? «Las series «Corazón Flamenco», «Hormigueo», «Crisálida», «Abismal». Esta última refleja la sensación de dolor porque no hay ninguna clase de sensación que sea más viva que el dolor; sus impresiones son seguras, no confunden para nada como las del placer. Pero aún tengo muchas en el tintero». La artista sevillana ha concebido cuarenta retratos, que ofrece en la serie «Corazón Flamenco» y que ha acompañado de un pequeño dossier de investigación. «Con este trabajo he podido alzar las voces de las gentes de etnia gitana dando su clara opinión sobre la influencia de su cultura, sus vidas y su historia. Las fotografías que normalmente se ven sobre el pueblo gitano muestran el aspecto más negativo. Nadie merece un trato injusto por pertenecer a un grupo social diferente al resto, en estos retratos les doy valor humano». La intención artística de Montiel no se agota en la sublimación personal, ni en proporcionar goce estético a  quienes observan sus hibridaciones creativas. «Tengo un trabajo sobre la crisis que me gustaría exponer. Entrevisto a trabajadores del sector del «ladrillo», hago que reflexionen sobre la situación que...

Las ilusiones

Las ilusiones es un libro sobre una película sobre el cine. Que es como decir: un libro sobre cine sobre cine. Que apilando un poco más da algo así como: literatura sobre cine sobre cine. Es que en Jonás Trueba cine y literatura no se separan y se confunden.
La película Los ilusos y el libro Las ilusiones (Editorial Periférica) son dos obras del hijo del director Fernando Trueba que fluyen paralelas. ¿Se complementan? ¿Se citan mutuamente? ¿Una es hija de la otra? ¿Se pegotean? ¿Se repiten? Pues de todo un poco y de todo nada.
Antes de preguntarse qué les pasa a los personajes de Las ilusiones habría que preguntarse si existen esos personajes. ¿Las ilusiones es un texto literario de ficción o es la posibilidad de un texto literario de ficción? ¿Existen sus personajes y sus tramas o el texto literario es anterior a ambos y es, en realidad, un ensayo de las posibilidades de existencia de esos personajes y esas tramas?
Cuando leemos Las ilusiones (título excelente por acertado) estamos leyendo un relato en primera persona, un relato del yo, algo de este Jonás Trueba tomando notas (¿mentales?, ¿escritas?) sobre una película que sea sobre el cine, pero que tenga mucho de la vida y poco de cine, nos advierte este narrador volátil que se mueve como pompas de jabón que atraen la mirada de los niños en una plaza.
Las ilusiones son las ilusiones de los ilusos. Los ilusos son los actores (en el sentido bourdieuniano de la palabra, aunque en este caso también en el referido a las artes escénicas) que quieren ganarse la vida actuando o con el cine en general; y toda una serie de seres desgraciados que tuvieron la mala fortuna de nacer en un mundo en el que no...

Nocturnidad poética Abr01

Nocturnidad poética

El Festival Iberoamericano de Poesía de Cádiz ofreció el pasado 21 de marzo el recital “Poesía y disidencia”, a cargo de los poetas cubanos Manuel Díaz Martínez y José Pérez Olivares. Este último ha sido recientemente galardonado con el IV Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado. Emilio J. Gallardo Saborido/Jesús Gómez de Tejada Desde hace ya algunos años, contamos en España (como residentes y nacionalizados) con dos de las voces poéticas más potentes y portentosas de la poesía cubana contemporánea: Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, 1936) y José Pérez Olivares (Santiago de Cuba, 1949). Conversamos con ellos a raíz del atractivo Festival Iberoamericano de Poesía, que ha tenido lugar en Cádiz durante los días 20-22 de marzo, y junto al rumor tutelar de la noche del Atlántico. ¿Qué ha supuesto para vosotros esta nueva patria de acogida? MD: Para mí ha sido, francamente, eso mismo que acabas de decir: una nueva patria. Cádiz fue mi primer contacto con España como exiliado. La vida de mi mujer y la mía en este país no puede decirse que hayan sido azarosas. Conozco historias de los primeros años de acomodamiento de muchos exiliados cubanos en España o en otros países que son verdaderamente siniestras. Nosotros tuvimos suerte. Ha sido una experiencia incluso enriquecedora, a pesar de los problemas. Uno en el exilio se incorpora a nuevas realidades, nuevas experiencias; son vidas, también son vidas. JP: Prefiero emplear el término “nacionalidad”. Llevo 11 años viviendo en España. Adquirir una nueva nacionalidad supone una especie de aprendizaje que me ha obligado a asimilar mi condición de emigrante desde otro ángulo. Tengo que sobreponer la nueva condición a todo lo vivido y eso supone un proceso de adaptación. La soledad es parte de la condición del emigrante y del poeta....