¿Qué es eso de la poesía?...

El lenguaje es una herramienta aparentemente dócil, flexible. Da la sensación que podemos modificarlo a nuestro antojo y en cualquier momento. Creemos que nuestro dominio sobre él es importante, casi absoluto. Incluso tendemos a incluir palabras cuando gustan a más de uno o a eliminarlas al no pronunciarlas jamás; por dejadez, por matices de carácter político, por rencor, por olvido. Sin embargo, el lenguaje es una herramienta que, muchas veces, nos impide decir lo que queremos, muchas más veces de las que estaríamos dispuestos a admitir. La expresión no tengo palabras es una fórmula que lo dice todo y que utilizamos cada dos por tres. La imposibilidad de comunicación es una opción que, teniendo en cuenta la naturaleza del propio lenguaje (esa comunicación), resulta paradójica. ¿Qué podemos decir a alguien que acaba de perder a un hijo? ¿Cómo podemos expresar la emoción que sentimos en un momento especial? ¿Con qué palabras (exactas) seremos capaces de transmitir una idea? El lenguaje es escurridizo, es traicionero. Queremos decir y no podemos; creemos estar diciendo una cosa cuando estamos diciendo otra bien distinta o los que escuchan interpretan lo dicho como les parece mejor convirtiendo en lenguaje es un auténtico desastre; la misma frase significa algo distinto si la digo aquí o allá, a este o a aquel. Desde que el hombre es hombre, hemos tenido que recurrir al mito para explicar y explicarnos. Al relato. Y desde que el hombre es hombre, casi con seguridad, siempre hubo quien buscó la forma exacta de decir las cosas. El ser humano será siempre ese niño en constante proceso de búsqueda y aprendizaje con el lenguaje. Decir las cosas de forma exacta. Es este el trabajo que hacen los poetas. Eso es la poesía: la exploración, la experimentación con...

DESCUBRIENDO TERRITORIOS May28

DESCUBRIENDO TERRITORIOS...

Territorios es una cuestión de elección entre caminos musicales diferentes, entre vías que, aun siendo diversas, llevan a un único punto de encuentro: la pasión por la música. La XVII edición de este Festival Internacional de Música de Sevilla 2014, celebrada los pasados 23 y 24 de mayo en el Monasterio de la Isla de la Cartuja planteó buenas opciones y permitió descubrimientos de grupos emergentes como The Faith Keepers (Zaragoza), Shannon & The Clams (California), o El mató a un policía motorizado (Argentina); pudiendo disfrutar de maestros del punk blues, de la talla de Jon Spencer Blues Explosion (Nueva York) o del rock and roll de la movida de los 80, de Loquillo (Barcelona). Una cosa  tuvieron clara muchos de los territorialistas, que para recordar a Triana, Triana. Después de diecisiete años, Territorios Sevilla, sigue consolidándose como uno de los mejores festivales de música que se celebran en España. © De las fotografías: Antonio Gómez Domínguez. Monasterio de la Isla de La Cartuja, viernes 23, de Mayo, 2014 Aunque los conciertos de Territorios 2014 comenzaban a las 20.00 h, eran casi las nueve y los futuros asistentes aún estaban calentando motores al lado de los coches recién aparcados en los aledaños del recinto o merendando, con gusto, tirados en el césped de dentro. Pocos eran todavía los que seguían en los jardines a Chocolata (escenario principal, Cruzcampo) o a Agorazein (escenario Territorios) y ya teníamos decidido ir directamente al escenario del interior del Monasterio de la Cartuja (cadena Ser) para conocer el grupo de Zaragoza ciudad, The Faith Keepers. En el escenario situado en el patio del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, nos sorprendía un incombustible showman con pantalón ceñido, torso claro-fibroso-desnudo y pelo alborotado, de reminiscente estética  «doorsiana», quien, con los Keepers,...

CIENCIA Y FICCIÓN, EN EL SENTIDO DETECTIVESCO DE LAS PALABRAS...

Baltimor, octubre de 1849, un cuerpo, que no debería estar allí, agoniza en la calle mientras flota su alma delirante. El rastro que quedaba de Edgar Alan Poe (Boston, EE.UU, 1809) fue reconocido por un amigo que le llevó hasta el hospital, donde fallecería días después, por causas que aún hoy se desconocen. Faltaban apenas unas semanas, para que este joven viudo de cuarenta años volviese a contraer segundas nupcias. Una vida segada, como las de sus obras. El gótico periodista estadounidense no engendrará otros hijos que sus cuentos, poemas y relatos de misterio. El decimonónico Poe crea un nuevo concepto ficcional, el de detective, y lo llama Dupin.  Este investigador aficionado se convertirá en el referente parisino de Sherlok Holmes de sir Arthur Conan Doyle, como Holmes lo será, años más tarde, para el detective belga, Poirot, de la británica Agatha Cristie; con exhibicionistas guiños referenciales entre las tres. La novela detectivesca nace con la tríada del primero de nuestros protagonistas, Los crímenes de la calle Morgue, El misterio de Marie Roget y La carta robada. Pero qué les dota a estas novelas del sentido primigenio de lo policiaco, el método científico sin lugar a dudas. Los fundamentos del método científico se vuelven una constante en este género. La observación, el análisis experimental o psicológico y la deducción son las bombillas que iluminarán los nudos del crimen. La explicación científica vendría a desatarlos. Un crimen que se pondrá sobre la mesa para ser diseccionado por nuestros afanados y profesionales detectives (en el caso de Poirot) o aficionados consultores (Dupin y Sherlok Holmes). Encontramos sintomatología narrativa de la aplicación del método científico cuando Dupin aplica la lógica y el análisis pormenorizado de las pruebas, que el asesino olvida por el camino; como observamos la...

EL EXTRAÑO CASO DEL HOMBRE QUE, EN VEZ DE QUE MORIR, SE MULTIPLICABA...

Sir Arthur Conan Doyle et alii. Hace 170 años, el 6 de enero de 1854, nació  en el Condado de Yorkshire, William Sherlock Scott Holmes, más conocido como Sherlock Holmes, sin que haya ninguna constancia de su muerte. No fue, sin embargo, hasta 1887, con la publicación de “Estudio en Escarlata”  en el  ‘Beeton’s Christmas Annual’, cuando su creador, Arthur Conan Doyle, lo dio a conocer al mundo. Poco podía imaginar, seguramente, el enorme éxito que llegaría a tener entre el público. Tanto, que seis años, dos novelas, y otros tantos libros de relatos después, viendo cómo su vida había sido totalmente absorbida por el personaje, decidió, con premeditación total, alevosía, y anuncio público (una carta a su madre manifestándole sus intenciones cuenta sin duda como tal), librarse de él de manera definitiva. En defensa propia, alega.  Así, en 1894 apareció “Memorias de Sherlock Holmes”, cuyo último relato (El Problema Final),  acaba trágicamente con el más famoso detective de todos los tiempos, cayendo al abismo en las Cataratas deReichenbach, abrazado a aquel que lo odiaba más que Conan Doyle mismo: su archienemigo, el Profesor Moriarty, “el más peligroso de los criminales”, dotado de una inteligencia y la astucia similares, si bien destinados a fines contrarios a los de este. Ambos, juntos, simbolizan la eterna lucha del bien y del mal. Las dos caras. Y su perdición común, quizá un aviso. Tantas eran las ganas que tenía Arthur Conan Doyle de no volver a escribir una sola línea sobre ambos, que no hubo ni entierro. Los cuerpos habían caído en “lo más hondo del espantoso caldero de agua”. En donde “ cualquier tentativa que se hiciese por recuperar a los cadáveres, estaba destinada a un fracaso irremedidable”. Quizá, si se hubiera molestado en localizarlo, en certificar...

Modelando “buen rollo” a través de la música May28

Modelando “buen rollo” a través de la música...

Son solo tres músicos, pero parecen multiplicarse cuando se ponen al mando de cada uno de sus instrumentos. Como lo haría un gremlin cuando un chorro de agua le cae encima. Aunque Paty, la frontwoman de Pantones, es más de ese otro clásico del cine de terror, Critters (que compite en horror y enfermizo encanto con la versión rebelde de los mogwai), y de ahí que para su nombre artístico haya adoptado como apellido el nombre de estos otros. Sin embargo, se antoja casi imposible encontrar algún detalle terrorífico en las canciones de Pantones. Esta banda madrileña trata de exprimir al máximo el género conocido como punk pop, y su música es una permanente búsqueda del buen rollo, del estar a gusto. Las letras de sus composiciones transmiten historias del día a día de una persona cualquiera, sin querer esto decir que se trate de historias cualquiera. Lo que no persigue el grupo es elaborar poesías o estructuras melódicas que haya que escuchar varias veces para sustraerles toda la esencia. Es música que entra directa adonde tiene que llegar, y esa meta bien puede ser el estado de ánimo del oyente. El punk pop de Pantones suena a felicidad y, sobre todo, a despreocupación. Su guitarrista, rebautizado en su faceta musical como Hormiga The Ant, llena las canciones con quintas que, lejos de complicarse la vida, equivalen a la primera advertencia de que lo que se va a escuchar entrará en una estrecha relación con la adrenalina. Lo apoyan la fuerza y la gracia de su batería, comandada por Any Pop (nombre artístico también, por si las dudas). Y Paty Critter pone su toque especial combinando las bases del bajo con su voz, dulce y enérgica a partes iguales, y sus ganas de expresar...

ANDREA DOMÍNGUEZ: RETRATISTA DE EXPRESIONES May28

ANDREA DOMÍNGUEZ: RETRATISTA DE EXPRESIONES...

Cuando conocí a Andrea era una de dos. Ágata y Andrea eran dos gemelas que ocupaban dos asientos en mi misma aula de la facultad de Comunicación de Sevilla; pero llega un momento en la vida, en el que una tiene que buscar su propio camino. Esta joven de veintiún añitos tiene claro cuál es desde sus primeros reyes: los lápices de colores. Y he leído por ahí que tener una caja de lápices de colores es lo más parecido a tener un trocito de arcoíris. Quizá sea ésa la razón que alentó a Andrea a crear imaginativos trazos de crayón. La época de Instituto se la pasaba dibujando como si nada y como si todo, porque algunas las sacó gracias a sus originales creaciones, «en la asignatura de “Proyecto Integrado” nos mandaron la lectura de Los Pilares de la Tierra y entregué un dibujo de la Catedral. Así aprobé». Pero ¿cómo es eso de que después de pasar por el Bachillerato de Artes no te metiste de lleno en esta carrera y te fuiste a Comunicación Audiovisual? «Rechacé la plaza en Bellas Artes porque no quiero que algo que me guste se convierta en una obligación y acabe perdiendo la magia que tiene. Prefiero aprender menos, con mi ritmo, con mis métodos. Es como me va bien». La palabra autodidacta puede parecer ambiciosa, pero cuando echas un mero vistazo a sus retratos no transmiten esfuerzo sino facilidad. Todo aprendiz de brujo tiene cierta virtud innata y la de ella, además, está trabajada. Algunas madrugadas, cuando sus compañeras de piso de estudiantes están de regreso, «pero todavía dibujando Andrea». Y no se queda sentada en el asiento. No para de buscar espacios para exponer su obra. Su estreno fue en el café Central de...

Les Contes d’Hoffmann: Ópera sin manual de instrucciones May28

Les Contes d’Hoffmann: Ópera sin manual de instrucciones...

Que un montaje de estas características tenga que ser explicado es mala señal. Si la intención no está clara, si eso queda para paladares exquisitos o cercanos al creador, es que algo está fallando. Christoph Marthaler y Anna Viebrock, director de escena y escenógrafa de esta producción del Teatro Real de Madrid que representa Les Contes d’Hoffmann, intentan explicar (al menos parcialmente) por qué nos han contado las cosas de ese modo. Y lo hacen a través de un poema que recita Altea Garrido, (del que es autor Álvaro de Campos; si lo prefieren Fernando Pessoa), así como quien no quiere la cosa, rompiendo el ritmo de la ópera porque se le ocurrió a alguien en un momento de inspiración grandiosa. Además, se recita con una rapidez que no permite al espectador entender lo que está pasando ni lo que se le está diciendo. Prescindible por innecesario. Prescindible por necesario y explicativo. No hay excusa alguna para algo como esto, ni para la puesta en escena que nos presentan como si fuera el invento del siglo; un invento que no aporta nada, absolutamente nada, a la obra de Jacques Offenbach. ¿Cuándo se van a enterar algunos de que la imagen artística es un elemento que hace posible y busca la comunicación y que sin un entendimiento mínimo del espectador esa imagen se queda vacía? En realidad, esa imagen, se queda en el lugar en el que se ideó: en lo exclusivo para unos pocos y en el regocijo propio del creador pagado de sí mismo. A este paso, el público que acude a la ópera va a tener que leer media docena de libros (del director de escena no del autor de la ópera) y un manual de instrucciones redactado por un erudito dedicado...

Luis García Montero

Fotografía de Belén Vargas Hoy no se habla de poesía con Luis García Montero a pesar de ser uno de los poetas más importantes de España. Hoy se habla de novela, de su prosa contundente y al mismo tiempo dulce como su voz pausada, y clara como sus ideas. Se habla de Alguien dice tu nombre, la tercera novela del escritor granadino cuya historia revela la posibilidad de encontrar espacios de luz bajo la piel muerta del miedo y la indiferencia. Un relato de iniciación en el amor, la literatura y la política. León Egea, el protagonista, escribe su diario de aprendiz de escritor, en él narra el verano de 1963, durante esas vacaciones trabaja vendiendo enciclopedias y en su pequeña oficina encuentra también el amor. Intenta seguir las lecciones de su maestro de literatura y pronto descubre la diferencia entre teoría y práctica, entre las apariencias y la realidad. A 418 Km. de Granada, escenario de la novela, en una cafetería de la Gran Vía madrileña conversamos sobre literatura, la admiración hacia los maestros, el compromiso político y el paso a la madurez de un joven que representa a una generación que vivió la década que, para el escritor, fue el verdadero comienzo de la transición española. En No me cuentes tu vida, Juan  refleja, en gran medida, lo que es Luis García Montero, y en Alguien dice tu nombre hay mucho de usted también en León. ¿Por qué esa necesidad de contarse a sí mismo? «Hay dos cosas fundamentales: La conciencia de que la literatura está unida a la vida y que la escritura siempre es autobiográfica, hable de lo que hable, y en segundo lugar, la conciencia de que el yo biográfico necesita elaborarse para que el personaje literario sea del...

El toque Lubitsch May28

El toque Lubitsch

Cuando Ernst Lubitsch murió prematuramente de un ataque al corazón en 1947, otros dos grandes directores de cine se lamentaban: «Se acabó Lubitsch» dijo Billy Wilder y William Wyler repuso «¡Peor aún! ¡Se acabaron las películas de Lubitsch!». Billy Wilder no era precisamente sospechoso de benevolencia en  las opiniones que profería sobre el prójimo, pero su mordacidad habitual desaparecía para dejar paso a la más absoluta admiración cuando hablaba del ingenio inagotable del que siempre consideró su maestro. Antes de ser director, Wilder fue guionista y colaboró como tal en dos comedias dirigidas por Lubitsch, la divertidísima «La octava mujer de Barba Azul» (Bluebeard’s eigth wife, 1938) y la recordada «Ninotcka» (1939). Una vez dio el salto a la dirección, trató de emularle en obras como «Ariane» (1957), «Con faldas y a lo loco» (Some like it hot, 1959) y «El apartamento» (The apartment, 1960). Enst Lubitsch era judío alemán. A diferencia de numerosos compatriotas suyos del medio cinematográfico que, en la década de los 30, acudieron a Hollywood huyendo del nazismo, emigró con anterioridad porque había llegado a lo más alto como director en Alemania y quería probar fortuna en aquella ebullición de talento que fue el Hollywood de los años dorados. Llegó, vio y venció, como Julio César…; y luego cayó…; como, como, ¡ah sí!, como Julio César. Los adjetivos ingenioso, sofisticado o creativo definen el cine de este director, que fue el único de su época que, al combinar dirección y producción, tenía un control absoluto de sus películas. Para el recuerdo ha quedado el denominado «toque Lubitsch», elemento presente en sus comedias, definido de diversas maneras, pero que puede condensarse en una broma elevada a la máxima potencia. Imaginemos algo muy gracioso, dotado de un humor muy fino. Ahora, mirémoslo...

Poemas flamencos antes de ser escritos May28

Poemas flamencos antes de ser escritos...

Yo meditaba absorto, devanando Los hilos del hastío y tristeza, Cuando llegó a mi oído, Por la ventana de mi estancia, abierta A una caliente noche de verano, El plañir de una copla soñolienta, Quebrada por los trémolos sombríos De las músicas magas de mi tierra. (Antonio Machado, Soledades, XIV. Cante Hondo) Cuando comencé a plantear, y a documentar, este artículo, lo cierto es que no sabía muy bien, cómo establecer, con palabras, la relación existente entre el flamenco y Antonio Machado. La clave, y el arranque, me lo proporcionó una hermosa, sencilla y certera frase de una persona que conoce a la perfección ambos temas, y que ha sido una ayuda impagable en todo ello: Gracia Elena Miranda Balbuena; magnífica, además, compañera de página. Lo que me dijo, fue que «desde las letras del flamenco podemos entender cómo se comprendían las relaciones humanas en la época, algo que está muy presente en la obra de Machado, que situaba la amistad en un recodo privilegiado de la existencia humana». Es la existencia humana, efectivamente, de lo que trata su obra. En toda su magnitud. Tan vinculada en su caso, a Andalucía. Como el flamenco. Así pues, no es de extrañar la imbricación de ambos. Porque, en Antonio Machado, el sentir de su tierra, sus gentes, sus cantes, está muy presente. De lo que, indudablemente, su padre, Antonio Machado Álvarez, «Demófilo», es en buena parte responsable. Frente a la corriente antiflamenquista de los intelectuales de la Generación de 98 ( Eugenio Noel llegó a decir que no había «nada más inmundo que nuestro flamenquismo. Fermento de la descomposición de un pueblo»), Demófilo reivindica, activamente, su grandeza y su importancia, convirtiéndose en el primer folklorista que trata el origen de los diferentes cantes, y recopila  sus...

Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real May28

Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real...

Allegro Brillante con coreografía de George Balanchine y música de P. I. Chaikovski; Delibes suite coreografiada por José Carlos Martínez; In the Middle, Somewhat Elevated de William Forsythe y T. Willems, y, por último, Casi-Casa de Ek y Fleshquarted, son las piezas que forman el espectáculo que podrá disfrutarse en el Teatro Real de Madrid hasta el próximo 1 de junio. Una mezcla entre lo clásico y lo contemporáneo en la que se aprecian altibajos técnicos. Se echa de menos un espectáculo importante de danza. Eso es lo que podrían pensar los buenos aficionados que se acercan al Tetro Real de Madrid. Y se echa de menos un golpe de timón por parte de la dirección de la Compañía Nacional de Danza que dirija a sus profesionales hacia lugares en los que se encuentren cómodos y sean capaces de lograr cotas artísticas importantes. Hoy, viendo el Allegro Brillante y Casi-Casa (principio y final del espectáculo) parece claro que las cosas deberían deslizarse hacia las piezas contemporáneas, ya que el resultado va de lo insulso e imperfecto (en la primera pieza) a lo correcto y esperado. La música enlatada que han preparado para representar estas piezas resulta casi dolorosa si nos centramos en la primera parte en la que nos obligan a escuchar música de Chaikovski y Léo Delibes como si estuviéramos metidos en un ascensor. Y la megafonía empeora todo hasta la irritación. Hay momentos en los que parece que todo se convierte en una película de ciencia ficción en la que las computadoras se estropean (otra vez Chaikovski). No sé como alguien no ha pensado en algo tan simple como que siendo la música un pequeño desastre, el disfrute de la danza se ve afectado. Se pongan como se pongan algunos, el espectador...

After dark: Lo conmovedor de encontrarse...

Quizá en época de exámenes, o en el campamento de verano; por culpa de un café muy cargado tomado a deshora, por amor o desamor. Casi todos hemos pasado una noche en blanco en la que recorrimos la casa en silencio, deambulamos por bares vacíos, intercambiamos confidencias con un amigo u observamos desde nuestra ventana las figuras humanas que pululan frente a otras ventanas, sin poder o sin querer dormir. Conocemos la sensación, sabemos que la noche lo envuelve todo con un misterioso velo de irrealidad que se hace particularmente tangible con la llegada de las primeras luces. Durante la noche somos más peligrosos y a la vez más accesibles, los sentidos permanecen alerta y los acontecimientos adquieren perfiles caprichosos, como las figuras reflejadas en los espejos deformantes de los laberintos de feria. No es tarea sencilla retratar la noche con palabras, captar esa mezcla de farsa y franqueza, ese aire denso y turbador. No es fácil, pero Haruki Mukarami lo consigue en After Dark. La novela discurre entre las 23.55 y las 6.53, aunque la hora se nos facilita con menor precisión en un pequeño reloj analógico dibujado al inicio de cada capítulo. Ese recurso a la imagen explícita no solo no cede con el uso del lenguaje escrito, sino que se refuerza a lo largo de todo el texto, de modo que el narrador torna en cámara subjetiva a través de la cual el lector puede observar lo que ocurre con más nitidez que si ojeara el storyboard de una futura filmación. Tal y como suena, After Dark se ve; es una película hasta por la forma en la que se suceden los capítulos, dispuestos como en un montaje cinematográfico urdido con habilidad para convertirse en un elemento más al servicio de...

Splendide Hotel: Un acuario fuera de tiempo May28

Splendide Hotel: Un acuario fuera de tiempo...

SPLENDIDE HOTEL Dominique Gonzalez-Foerster Palacio de Cristal 13 de marzo a 31 de agosto de 2014 El arte debe mover a la reflexión. Provocar sensaciones. Utilizar, a veces, la llave de lo inesperado. Dominique Gonzalez-Foerster convierte el madrileño Palacio de Cristal en la emoción sorpresiva de uno de los grandes hoteles de la Belle Époque con una instalación sucinta pero provocadora. El espacio en sí mismo aporta muchos de los ingredientes: la luz, que atraviesa los vidrios del recinto creando una caja irregular y luminosa; la vegetación que la envuelve y nos traslada a un ambiente eternamente primaveral y suntuoso. Integrado pero aislado de la naturaleza, un privilegiado mirador. Ese lugar es portentoso para la impresión de lo artístico, sobre todo cuando se recogen estas cualidades con humildad en vez de esconderse de ellas. Añade la artista una sola habitación cerrada, imitando los materiales del edificio, hierro y estuco, con una fantasiosa alfombra inglesa de inspiración oriental y motivos haussmanianos, un espacio aislado al que no se puede acceder, aunque el letrero luminoso que cuelga sobre el atrio del invernadero nos da ha dado su tono y su lectura: Splendide Hotel. Lujoso, encantado, inaccesible y remoto. Exótico por su desmesura e inesperado en el corazón del parque del Retiro. Por aquí y por allá, al público se puede acomodar –y se acomoda- como en una veranda, en las mecedoras Rock Chair de Thonet para acunarse. Cada una de ellas lleva prendido un volumen que es una recopilación de lecturas en diferentes idiomas. Similares sillones se encontraban en el apartamento de Dostoievski. La clave de la exposición gira en torno a una fecha: 1887, en ese año Ricardo Velázquez Bosco diseñó y construyó el Palacio de Cristal para la Exposición General de las Islas Filipinas...

MARÍA ESTUARDO

María Estuardo es un personaje romántico, envuelto en los claroscuros de la leyenda. También una mujer utilizada como arma política. Las circunstancias de su biografía, la época en la que le tocó vivir, la misma Escocia sobre la que reinó, todo fue excepcional en una vida marcada por las pasiones y la prisión. María se crecerá en su muerte y se convertirá en una gran traidora, heroína trágica para otros. Materia literaria en cualquiera de los casos. Donizetti, Casella, o Musgrave compusieron sendas óperas basadas en esos hechos inciertos. Stefan Zweig realiza un acercamiento reflexivo a la reina de los escoceses, donde pretende intuir lo indemostrable supliendo el rigor histórico con el pensamiento literario y así nos enfrenta en una historia trazada por siluetas, como en los teatros de sombras. Sin llegar a la penetración psicológica de su María Antonieta, el escritor construye un personaje que se mueve sobre una confusión continua entre lo público y lo privado, entre el querer y el deber, entre la voluntad y el capricho. En una isla en la que dos mujeres se enfrentaron envolviéndose en las banderas de la religión. Escribe Zweig que María Estuardo vivió en una llama tan alta y tan fanática que su resplandor sigue brillando a través de los siglos, y consigue componer la secuencia de un personaje desgarrado, en una época oscura y turbulenta. Calificación: Curioso. Tipo de lector: Aficionados a la Historia. Tipo de lectura: Informativa y amena. Argumento: Biográfico. Personajes: Poderosos. ¿Dónde puede leerse?: En...

Árboles de Invierno

La vida de Silvia Plath fue un continuo jugar con su propia muerte. Terminó suicidándose. Protegió a sus hijos sellando la puerta de la habitación en la que dormían con toallas húmedas, abrió la espita del gas y dejó que su polo suicida se saliera con la suya. La relación con su marido (poeta) fue un desastre, la relación con su mundo (poesía) fue un desastre. Todo fue un enorme desbarajuste. Todo excepto lo que dejó escrito. Durante algún tiempo, muchos se acercaron a los poemas de Plath con ese regusto que aporta saber que la autora fue una mujer machacada. En esto de la literatura el morbo existe como en cualquier otra parte. Pero, poco a poco, se fue descubriendo una poesía potente y honda. No negaré que después de leer con tranquilidad sus poemarios, una siente ganas no de tirarse por la ventana, pero sí de lanzar un buen montón de mierda acumulada en la mochila. Alguien capaz de decir El valor de la boca cerrada, ¡a pesar de la artillería! para referirse al dolor que provoca un silencio impuesto por obtener a cambio la tranquilidad, es capaz de decir cualquier cosa. Y de decirlo bien. Me gusta poco reproducir poemas completos y no lo haré. Los libros sirven para esas cosas. Aquí, tan sólo, quiero recomendar la lectura de este Árboles de Invierno o de cualquier otro poemario de la autora. Eso sí, el que lo abra debe ser consciente de que el mundo se tornará gris, que el sufrimiento ajeno se pegará al propio, que los poemas de Plath se quedarán grabados a fuego en la memoria. Prueben a descubrir y a descubrirse leyendo cosas como estos versos: la entera catarata de agua es un ojo en cuyo remanso con...

Paul se va a trabajar este verano...

En 2002, Michel Rabagliati editó Paul se va a trabajar este verano (en España se publicó el año 2006 y se reeditó en 2012). Es un cómic excepcional. Muy, muy, bien narrado (los textos están ajustadísimos y encajan perfectamente con los dibujos), el personaje protagonista (alter ego del autor) crece en cada viñeta de forma portentosa, los recursos técnicos de Rabagliati son sencillos aunque de una efectividad aplastante, el diseño de página magnífico y es divertido a más no poder. Paul se va a trabajar este verano podría parecer un viaje iniciático (que lo es) aunque incluye una zona final que va mucho más allá. Porque ese viaje es para el personaje lo que llega a ser mucho más tarde y lo que será para otro personaje (su hija). Paul es un adolescente que no encuentra su sitio en el mundo. Casi por casualidad termina como monitor de un campamento de verano. Se conocerá a sí mismo, a personas importantes a pesar de lo efímero de la amistad de verano, ejemplos que le acompañarán toda la vida y un espacio imposible de cambiar por nada o por nadie. Rabagliati se muestra ocurrente, sensible y capaz de mirar atrás con la distancia suficiente como para echar un vistazo alejado de lo que cualquier otro vería. Este es un cómic muy recomendable para lectores jóvenes (les gustará mucho). Este es un cómic imprescindible para los adultos (les recordará lo mejor de sí mismos). Este es un cómic que no puede faltar en cualquier biblioteca. Extraordinario, evocador, divertido, hondo. Calificación: Excelente. Tipo de lectura: Fácil y divertida. Una segunda o tercera más divertida todavía. Tipo de lector: De 15 años en adelante. Sin excepciones. Argumento: Los adultos lo que envidian es a sí mismos cuando eran jóvenes....

Ceniza en los ojos

Lo firma Jean Forton. Ceniza en los ojos. El título idóneo, reflejo perfecto de lo que encontrarás entre sus páginas. Una repugnancia atroz recubierta de un lirismo que conmueve. Un protagonista inadaptado, torpe y cruel; que, sin embargo, despierta en nosotros cierta ternura y compasión. E incluso amor, sí, también amor. O al menos cariño. A modo de diario personal, este treintañero de lamentable existencia nos narra su premeditada conquista de una joven de dieciséis. Pero la historia en sí carece de importancia, no es más que un fondo, un lienzo sobre el que dibujar (o más bien un cristal sobre el que rasgar) las características psicológicas de un hombre sorprendente. Sorprendente por lo humano. Humano en cuanto a lo contradictorio, a su desequilibrado caminar sobre la línea que separa el bien del mal. Y es que llegas a la última página del libro, devoras las últimas palabras… Y aún no comprendes si detestas o amas a ese ser, a simple vista despreciable y loco, pero con demasiadas cosas en común contigo como para aceptar ese juicio inicial. Y, claro, resulta fácil tachar a un personaje de un libro de causa perdida, pero ¿a ti mismo? Te niegas, porque en realidad es en eso en lo que consiste la vida. En tener fe y seguir buscando. Si no, fácilmente podría uno rendirse tras leer este libro tan desgarradoramente realista y actual, pese a haberse escrito hace más de cincuenta años. Calificación: Extraordinario. Incluso indispensable. Tipo de lectura: Tan reveladora como sencilla. Tipo de lector: Almas perdidas, mentes vagabundas. Argumento: Hombre de treinta y tantos seduce, con alevosía, a una joven ingenua e inocente de dieciséis. Personajes: Se trata más de un retrato psicológico que de una novela. ¿Dónde puede leerse?: Mejor en un sitio...

En el café de la juventud perdida...

El título de esta novela está arrancado de una cita de Guy Debord que es el epígrafe del libro. La cita contiene exactamente este sintagma que hace de título, pero además la palabra «melancolía». Y a esa palabra, como también le sucede a una mariposa de sueño, se parece esta obra de Patrick Modiano. En el café de la juventud perdida es una novela relatada por diferentes narradores. El primero de ellos nos avisa que es uno de los tantos personajes de la historia y por ende, uno de los tantos que frecuentaba el café Le Condé. Ya ha pasado mucho tiempo de aquel París de los años 60, sin embargo, este narrador-personaje rememora un pasado que también es el suyo propio pero que tiene una figura femenina misteriosa que es la excusa para recapitular la vida: Louki. Louki es el personaje-engranaje de todas las narraciones; es la columna vertebral que las sostiene. Todos hablan de Louki y Louki también habla: es una de las narradoras de esta novela. Louki habla de su propia vida mientras que los demás hablan de ella, aunque por supuesto también hablan de la propia pero a través y en relación con ella. Sí, Louki es un punto de partida y de llegada de todas las narraciones que dan cuerpo a esta novela. Louki es ese Eterno Retorno que tanto obsesiona a uno de los personajes-narradores, a Roland, el hombre que Louki eligió para abandonar a su marido, dejar de llamarse Jacqueline Delanque y pasar a otro distrito de París y a llamarse Louki. El tema espacial es fundamental en la novela. París se delimita y se detalla. El Sena como la línea divisoria: la orilla izquierda (la Rive Gauche), la orilla derecha; tal vez, otra columna vertebral, igual...

El hombre bicolor: Una croqueta con sabor...

«El tren atraviesa lentamente el páramo de Resondoff, cruza las ásperas montañas de Jeralpieva, avanza por la comarca pantanosa de Gaggoff -donde se crían las únicas ranas carnívoras del mundo- y se detiene con un resoplido en la pequeña ciudad gótica de Boronburg, en el extremo norte del reino de Burgundia, próspera en otros tiempos pero que hoy apenas cuenta con dos mil habitantes». Así de prometedor es el primer párrafo de la novela corta titulada El hombre bicolor, obra póstuma de Javier Tomeo (Quicena, 1932- Barcelona, 2013) en la que el originalísimo autor cuenta las desventuras de Hermógenes W., un Inspector de Segunda Categoría del Cuerpo Especial de Recaudadores Comarcales que tiene el ojo derecho de color azul y el izquierdo verde, y viaja en ese tren con la misión de recaudar impuestos en Boronburg. Será esta su segunda estancia en la ciudad con el mismo fin, pero a diferencia de lo ocurrido en la primera ocasión, esta vez nadie acude a recibirle a la estación ni le espera en la recepción del hotel donde debe alojarse. Cuando telefonea al Ayuntamiento, una voz le informa: «Aquí no hay nadie», una y otra vez. Al caer la noche, no se ve ninguna luz a través de las ventanas de las casas, y aunque sea otoño y sople un fuerte viento, las hojas de las moreras no caen ni se mecen. Quienes conozcan la obra de Tomeo, licenciado en Derecho y Criminología por la Universidad de Barcelona, sabrán que es un autor que no deja indiferente a nadie. O gusta mucho, o no gusta nada. Cuentan además que Juan Benet le acusaba de hacer «croquetas literarias», libros todos con idéntico sabor. Desconozco si la anécdota es cierta, pero sin ser del todo inexacta, la frase...

La ausencia dibujada en la mirada...

Uno, con la edad, logra intuir la importancia de las cosas. Hoy, es una de esas ocasiones en las que la sensación es inequívoca. Antes de comenzar a charlar, decido abrir fuego con la artillería pesada. Quiero que Núria Espert sepa lo importante que es para mí poder hablar con ella. De niño, me tocó vivir un ambiente en el que no nos amenazaban con el hombre del saco. Lo hacían con una especie de monstruos libertinos y peligrosos que se reconocían porque se les veía subidos en los escenarios. Eso es lo que viví durante mi niñez y fue algo que arrastre durante mucho tiempo de forma irracional. Pero escuché a Núria Espert, hace muchos años por primera vez, y descubrí que aquello que me habían dicho siendo mucho mucho más jovencito era una enorme mentira. Se ríe y me pide con énfasis que comencemos. ¿El teatro se aprende en el escenario? ¿Garantiza algo, por poco que sea, el paso de los nuevos actores y actrices por las escuelas de interpretación? «En el mundo del arte, nada garantiza nada. Hay actores que nacen siéndolo y hay quien se va haciendo clase a clase, lectura a lectura y representación a representación. No existen modelos de aprendizaje fijos ni cerrados. Lo mismo pasa en cualquier manifestación artística sea del tipo que sea. Lo ideal sería nacer con facultades imprescindibles y caer, después, en manos de los mejores profesores. Si más tarde el sujeto fuera contratado por una compañía compuesta por gente entregada, modélica y pasional, todo sería perfecto. Pero no conozco a nadie que tenga o haya tenido todo esto. Unos tienen una parte, otros poseen la otra. Eso sí, se tenga una cosa u otra, lo que no puede faltar en ningún caso son...

Poseida por sí misma May20

Poseida por sí misma...

LA VIOLACIÓN DE LUCRECIA Teatro de La Abadía Madrid, 8 de mayo a 1 de junio Durante el reestreno de La violación de Lucrecia en Madrid, Nuria Espert titubeó una vez, imperceptiblemente, quizás para demostrarnos con ello que es humana. Lo demás fue un trance desde el principio hasta el final. Una suspensión sobrenatural de hora y media en la que el poema dramático manó como una fuente imparable con el chorro de su voz, modulada y precisa. Ser grande arrastra la maldición de estar siempre a la altura de las circunstancias, de gestionar el mito, de elegir con acierto textos y colaboradores; mostrarse con señorío ante la prensa y flirtear con diletantes e intelectuales, permaneciendo siempre en un lugar diferenciado. Investigar. Pero sobre todo es el sacrificio del trabajo, de la repetición extenuante, de la composición, de esa memorización prodigiosa que nunca deja de aturdirnos: la del libreto, la de los movimientos escénicos, la retentiva de los sentimientos -sin simulación- sobre las tablas de un escenario, sin derecho a equivocarse, delante de cientos de ojos que juzgan sin concesiones. Nuria Espert es grande. Pero más allá de la grandeza y los honores están las dudas en la creación de un personaje –o de muchos como en este caso- el dominio de la técnica, la experiencia y la sabiduría, la generosidad de ponerse sin reservas en manos de un director. Por eso la actriz es también trabajadora, humilde y astuta. El resultado es una de las representaciones teatrales más importantes en muchos años. La violación de Lucrecia provocó la caída del régimen. El hijo de un rey fue acusado de ese acto infame, porque la mujer, abusando del último acto de dignidad que le quedaba, se quitó la vida. Los ciudadanos de Roma, deshonrados...

Explosión y savia nueva desde la escena musical portuguesa May20

Explosión y savia nueva desde la escena musical portuguesa...

En España no hay una costumbre demasiado arraigada de escuchar música de ese país vecino que aparece a nuestro costado en los mapas. Si se hace excepción del fado, y de los varios cantautores que lo elevan a su máxima expresión, no resulta sencillo encontrarse con el nombre de bandas o músicos oriundos de Portugal que sean una referencia en alguno de nuestros festivales o radiofórmulas musicales. The Gift, que de buenas a primeras podría pasar por un conjunto venido de Gran Bretaña (incluso al escucharlos por primera vez), ha querido dar una vuelta de tuerca a la expresión musical portuguesa. La banda se formó con un objetivo que sus cuatro componentes tuvieron claro desde un primer momento: experimentar y detonar. Dos de sus músicos se habían conocido en un proyecto anterior, y The Gift surgió para añadir más sonoridad y artificio a sus composiciones. Por eso a la guitarra, batería y bajo se les añadieron teclados y sintetizadores, sin tener miedo a abusar del uso de ninguno de estos dos últimos. Tras unos primeros trabajos en los que dejó entrever sus ganas de encontrar nuevos caminos de expresión, en 2006 llegó Facil de Entender, álbum con el que encontró buena parte de lo que ahora es su esencia. El título de este trabajo hace mención al único tema cantado en portugués, ya que The Gift basa sus batallas melódicas en idioma anglosajón, si bien no han renunciado a componer algunas letras más en su lengua materna (canciones que funcionan de tan buena manera como las demás del repertorio). A raíz de Facil de Entender, el grupo comenzó a crecer y a llamar la atención del público, no solo en Portugal. Sus canciones, con melodías todavía lentas que no terminaban de explotar (como pasaría...

Las Dueñas de machado May20

Las Dueñas de machado...

Nací una noche de julio de 1875 en el célebre palacio de Las Dueñas, sito en San Juan de la Palma, rodeado de templos y de espadañas con campana, cuyos sones musicales recuerda mi corazón. Aquella luz de Sevilla. Aquel rumor de fuentes. Transcurrió mi infancia junto a un patio y un huerto donde madura el limonero. Pocos días después de reconstruir su recuerdo con estas frases, Antonio Machado moría en la soledad del exilio, en Francia, conservando después de sesenta años el fulgor de esos siete patios con palmeras que marcaron su niñez. No hay sevillano que no sepa que el poeta se crió en unas dependencias de Dueñas que en aquella época se arrendaban a diferentes familias. No hay visitante que no se haya detenido ante el edificio, en la verja, para atisbar ese paraíso de verdor y de albero escondido en el barrio de la Encarnación. Encerrada entre sus muros, Cayetana de Alba, epítome de la centenaria grandeza de España, recibe una primavera que se filtra a través del esparto de las persianas. Se murmura que ya no sale, con resabios de augurio, como si en algún momento se hubiera creído en su eterna vitalidad. Permanece encerrada en las cámaras atestadas de tesoros. Contados lienzos han salido de allí para ser mostrados en dos únicas exposiciones -la del Museo de Bellas Artes de la capital hispalense en 2009 y la del Centro Cibeles de Madrid de 2013- pero adquieren mayor significado colgadas en las salas del edificio palaciego. Algunas son de difícil traslado, como el espectacular retablo del siglo XV con una Virgen de Neri Bricci que preside el altar mayor de la capilla privada. Otras no salen nunca porque son el aderezo de una residencia privada, y no están vinculadas...

La laguna negra y el romance de Machado May20

La laguna negra y el romance de Machado...

El romance La tierra de Alvargonzález, de Antonio Machado, fue llevado al cine por Arturo Ruiz Castillo, en 1952, bajo el título de La laguna negra. Se trata de una película en blanco y negro más próxima al cine negro que al melodrama. La laguna negra está ubicada en Soria, sitio emblemático para el poeta Machado pues allí conoció a su mujer Leonor; y allí también escribió su libro Campos de Castilla, que contiene, entre otros poemas, este romance. Estamos frente al Machado que ya ha pasado por la bohemia, por París y Madrid, y ahora se adentra en la vida de pueblo castellana. «La laguna negra está en Castilla, pero esta historia pudo suceder en cualquier época y en cualquier lugar del mundo. Es la eterna tragedia de la codicia»: esta es la leyenda con la que comienza la película de Ruiz Castillo y es cierto que este tipo de historias marcadas por la sangre (en el sentido de lazos sanguíneos pero también en el de crimen) suceden en todas partes del mundo, pero si volvemos a Machado sabemos que tenía que ser Soria el lugar que le inspirara este romance, y al Machado de esta época (1907-1912), el sumergido en la España rural. La laguna negra es la eterna tragedia de la codicia porque trata de dos hermanos que asesinan a su padre para heredar. La historia tiene lugar en Soria y el cuerpo es arrojado a las aguas de la laguna negra. La adaptación cinematográfica del romance de Machado (dedicado al poeta Juan Ramón Jiménez) es bastante acertada: comienza con el asesinato del padre, pero no se muestra esta acción; en cambio, acaba de acontecer, los hijos ya están deshaciéndose del cuerpo que nunca se ve a lo largo de toda...

La trascendencia de Mickey Mouse May20

La trascendencia de Mickey Mouse...

Una de las características más definitorias, criticables y a la vez embaucadoras de nuestro tiempo es el continuo trasvase entre ficción y realidad que se produce prácticamente en cualquier esfera de la sociedad, partiendo desde la misma intimidad de cada uno de nosotros. La cultura popular, a través de los medios de comunicación de masas, se ha instaurado como mitología del pueblo formando parte de nuestro día a día de una forma mucho menos sacralizada, pero a la vez mas cotidiana, intrínsecamente experimentada y masivamente extendida, que la mayor parte del viejo folklore; estableciéndose así una imaginería universal que resulta milagrosamente superficial y trascendente a partes iguales. De ello sabe mucho David Herbert, joven creador que constituye un claro ejemplo del paradigma actual del arte, que abruma por la cantidad ingente de talento. Herbert es hijo de su época y en su obra vemos plasmada la iconografía popular norteamericana bajo un discurso que tiende puentes entre la apropiación conceptual, el surrealismo y el expresionismo de las formas; radicando la importancia del mismo tanto en señalar como esta imaginería, principalmente extraída del cine y con especial énfasis en aquellos géneros más alejados de la realidad como son la ciencia ficción o los dibujos animados. Está indisolublemente asociada a nuestra forma de entendernos, considerando que toda ficción universalizada debe poseer suficientes atributos ligados a nuestro inconsciente colectivo para conformar posibilidades de narración que nos definen. Desde la nave Enterprise de Star Trek hasta el palacio de La Cenicienta, Herbet usa cualquier icono masivo para introducir un discurso cómplice con el espectador con el que dar cuenta de nuestros miedos y ensoñaciones. En sus piezas, las fantasías que otros construyeron para nuestra necesidad voraz de escapismo, son reinventadas como si formasen parte del entorno más cercano al...

Lectura crítica (I): La corista (Antón Chéjov)...

En literatura, ningún narrador es fiable. Ninguno. Por su ingenuidad, por su deseo de acercar el ascua a la sardina que mejor le va para cumplir con su objetivo, por su ignorancia o por la razón que sea, el narrador no es nunca fiable. Y si llega a serlo es porque el lector le otorga ese privilegio. Incluso ese narrador que conocemos como «objetivo» arrastra el mismo problema. Elige lo que quiere que veamos, elimina lo que cree inútil para lograr su meta, focaliza la acción de una manera u otra. Aclararemos, por si alguien anda despistado, que el narrador es un artificio literario y nunca es lo mismo que el autor. Pone en contacto (para eso se crea la figura) a autor y lector. Por tanto, autor no es lo mismo que narrador. La fiabilidad del narrador es un problema para el autor y lo es, también, para el lector. Problema que se resuelve con oficio y creatividad por parte del primero y con práctica e intuición por parte del lector. Podemos encontrar cientos de cuentos y novelas excelentes en las que la elección del narrador es pieza fundamental para que los consideremos eso, excelentes. Elegir el punto de vista correcto debería ocurrir siempre que un autor toma la pluma para escribir una primera página (desgraciadamente no es así) y debería ocurrir que un lector se parase a pensar sobre algunos aspectos de la narración que si pasa por alto le llevarán a hacer lecturas erróneas. Uno de esos aspectos, el fundamental, es el narrador o punto de vista (sí, es lo mismo. Narrador y punto de vista son la misma cosa). Para profundizar sobre este asunto recurriremos a Chéjov. Maestro de maestros. De sus aguas bebieron Salinger y Carver, por poner un...

La creación del personaje (II) (Textos seleccionados)...

Lo textos seleccionados que contestaban la propuesta anterior (La creación del personaje (II)) son los siguientes: Berta Domínguez (Toledo) logra armar su texto desde la inquietud que provoca intuir que algo ha pasado y debe quedar oculto. ¿Un asesinato? La autora hace un esfuerzo importante para que el perfil de los personajes se dibuje con poquísimas palabras. Muy bien elegidas. – No llores de esa manera. No debemos exagerar. – Puede que se extrañe la gente ¿no? Sospecharán. – No, siendo quien es y como fue, nadie se extrañará. Lo raro son las lágrimas. Ana Rey (Santander) logra un diálogo que nos acerca más a la reflexión de sus personajes. Es el pensamiento, la forma de enfocar un asunto, lo que dibuja sus contornos. La fricción entre dos egos, entre dos universos, ordena el texto. ¿No es el diálogo precisamente eso? – Nada más patético que parecer veinteañera a los sesenta, ¿no crees? – No sé, igual es una manera de revelarse contra el implacable paso de los años. – No tengo duda de que es la inadaptación a una realidad aplastante. -¿Tu tienes miedo a la muerte? – Yo sigo enamorada de la vida. La muerte es el final del ciclo. ¿Por qué habría de tener miedo a la muerte? Miedo a la falta de cordura, eso sí. Enhorabuena a las...

No me gustaría palmarla...

Magnífico volumen editado por Demipage que reúne 23 poemas de Boris Vian para recordar al autor cuando se cumplieron 50 años de su muerte. Cada poema está traducido por alguno de sus seguidores más ilustres (desde Javier Krahe hasta Santiago Auserón, pasando por Fernando Savater) e ilustrados por profesionales de primera línea (Jochen Gerner o Emmanuel Pierre, por ejemplo). Todo un reto para los traductores (el lenguaje de Vian es difícil e incluye palabras inventadas o al menos palabras que recogen significados distintos a los habituales, lo que hace muy difícil poder dar el sentido a cada poema) y, supongo, un verdadero placer para los ilustradores. Boris Vian habla de la muerte en No me gustaría palmarla. Pero lo hace desde el humor y desde una irreverencia absoluta. Juega a escapar de lo que sabe seguro con un lenguaje transgresor y divertido. Los fans de Vian no pueden perderse algo así; los que no conocen al autor tienen una oportunidad inigualable de acercarse a él por la vía más rápida; los jóvenes encontrarán un hueco en el que pueden dar rienda suelta a su rebeldía; y los temerosos ante la muerte lo pueden tomar como un curso intensivo con el que perder el miedo ante lo seguro. Los más miedosos pueden estar tranquilos si quieren echar un vistazo a este libro. No sólo se habla de muerte. También se habla de la literatura, del oficio del escribir y de esas cositas. Una forma de hablar de la muerte más amable, más llevadera. Una muestra. El poema está traducido por Luis Antonio de Villena (francamente brillante). No ando muy ganoso No estoy con la conveniente alegría Para escribir pohesías Si fuera como antaño Las haría más de grado Pero me siento aviejado Me siento muy serioso...

Poética de Saint-John Perse...

La mirada al texto que busque una intención, una posible interpretación cercana a la correcta -ese sentido que encontramos implícito en la forma de un objeto, en el diálogo entre personajes o en la elección de un narrador determinado; en definitiva, lo que no suele encontrarse explicado por una frase o por un párrafo- ha de estar cargada de criterio literario con el fin de no convertir la lectura en una simple concatenación de frases; es decir, en una lectura literal. Dicen los teólogos que la letra mata y el espíritu vivifica. Descargándola de sus componentes religiosos, la afirmación puede servir para ilustrar esta idea: la letra impresa queda vacía sin una mirada indagadora, crítica, que busque más allá de lo leído. Pero ¿cómo un lector consigue llegar a tener o afianzar ese criterio? Es el acercamiento a la poesía y su comprensión el lugar dónde irán llegando los elementos imprescindibles para que cualquiera (todo el que aspire a tener los anclajes literarios suficientes con los que formarse como escritor o como lector) logre su objetivo. Y es que la poesía es, esencialmente, tratamiento del lenguaje. Emily Dickinson decía: No sé definir lo que es poesía, pero sé lo que es poesía: cuando al leer algo siento como si me volaran la tapa de los sesos. Pero, claro, el problema es sentirse incapaz de percibir esa voladura, o leer un poema sin saber a lo que uno se enfrenta. Es habitual escuchar cosas como no entiendo la poesía o este poema es incomprensible. Sin embargo, parece que cualquier lector es capaz de llegar a entender una novela, sea cual sea (algo muy dudoso por otra parte). Ahora, la pregunta es ¿existe la posibilidad de aprender a leer un poema? ¿Es, realmente, la poesía un...

Las leyes de la frontera...

Javier Cercas elige para contar esta historia la simulación de una novela en marcha, que es al mismo tiempo una investigación, una encuesta a diferentes personajes gracias a los cuales irá armando un larguísimo mecano que no sabemos dónde nos va a llevar. Y nos lleva finalmente a algo basado en hechos reales y en una documentación auténtica, unos sucesos detrás de los que se plantean algunos interrogantes sobre la delincuencia y la marginalidad, sus causas y su redención. El trabajo literario es excelente, bien armado, compuesto con dos o tres voces narrativas cuidadosamente elegidas, pero llevado con acierto al punto de vista de Ignacio Cañas, uno de los protagonistas. Esto es eficaz siempre, claro está, que al lector le interese el fondo de la historia, que decida dedicar la larga lectura a una composición verosímil pero que no termina de apasionarnos, sobre un asunto sobre el que ya se ha escrito demasiado, al que se han dedicado demasiados reportajes periodísticos, y que incluso tiene un género propio en el cine español, el quinqui. Y quizá era demasiado pronto -o demasiado tarde- para volver sobre esa huella. Cercas no se priva de demorar la narración todo lo que puede, cartografiando excesivamente una ciudad, Gerona, poniendo muy bien las calles, insistiendo en la ambientación de época, justificando las acciones y explicando los hechos en exceso. La estructura de entrevista lo permite y lo encubre. Porque todos se dan cuenta de todo, exactamente igual que si lo estuvieran leyendo en un libro y quien pregunta, termina pareciendo más el inspector burócrata que rellena un atestado, que un escritor en busca de una documentación que no selecciona sino que acumula. Son, en cualquier caso, personajes perseguidos por el pasado, atrapados y fascinados por un momento mítico de...