El orden de las cosas (poemas escogidos 2000-2013)...

Siempre es bienvenida la poesía de Nuno Júdice, uno de los mejores escritores europeos y sin duda el más brillante de los que escriben hoy en lengua portuguesa, así que no queda sino celebrar la edición de la antología bilingüe El orden de las cosas (Poemas escogidos 2000-2003), que ha publicado la editorial valenciana Pre-Textos, al cuidado de Juan Carlos Reche. De obra caudalosa, que abarca la poesía, la novela, el teatro y el ensayo, Nuno Júdice (Mexilhoeira Grande, Algarve, 1949) ha alcanzado una merecida notoriedad en los círculos poéticos nuestro país gracias a haberse alzado el pasado año 2013 con el XXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más alto galardón que un poeta de lengua española o portuguesa puede recibir a los dos lados del océano. Una suerte para los lectores españoles, que seguramente irán viendo con más frecuencia en los estantes de novedades la firma de Júdice. Pero lo cierto es que, poco atentos a lo que se escribe en el país vecino, no suelen encontrarse con la normalidad deseable en los suplementos culturales españoles reseñas de la actualidad literaria portuguesa (amén de los nombres consabidos, por supuesto) y Nuno Júdice ha sido casi un secreto hasta no hace tanto. De hecho, aún queda por traducir al español la mayor parte de su producción, tarea muy necesaria, dada la originalidad de su escritura que desde una concepción contenida del estilo, siempre ajustado a un ritmo de naturalidad discursiva, que en poesía casi le acerca al tono conversacional en sus últimos libros, explora el caleidoscopio de las experiencias y las sensaciones con una hondura que produce simplemente pasmo. Tiempo habrá de comentar cómo se fragua esto en sus novelas, porque lo que nos llama hoy es la acertada selección de Juan...

JOSÉ TAPIRÓ. PINTOR DE TÁNGER Jul09

JOSÉ TAPIRÓ. PINTOR DE TÁNGER...

Museo Nacional de Arte de Cataluña Barcelona, 17 de abril a 14 de septiembre de 2014 El siglo XIX extendió la moda de lo oriental. El norte de África, el Imperio Otomano y los Balcanes fueron visitados, dibujados, manufacturadas sus imágenes a través de tópicos y de leyendas como las de los bandidos, el harén y sus odaliscas, el desierto con sus ruinas inescrutables, las caravanas. En ese momento, España todavía formaba parte de ese mundo exótico que recorrían los viajeros del norte de Europa. Eran sobre todo Castilla y Andalucía, en ésta los vestigios de la dominación de omeyas y nazaríes, en su presente encontraban la etnicidad del folclore, de las indumentarias y la música. Según el sur de la península se hacía cada vez más accesible, los artistas volvieron el rostro hacia Tánger, la puerta de África, el único lugar del sultanato donde los viajeros eran permitidos sin restricciones. Una ciudad con una luz diáfana que devino parada obligatoria para la navegación tras la apertura del Canal de Suez convirtiéndose en crisol de culturas. El sitio que encerraba todo el imaginario de lo singular y el espíritu de Al-Ándalus. El Museo Nacional de Cataluña profundiza en sus colecciones orientalistas y continúa explorando una conexión que inició con la revisión de Mariano Fortuny, a raíz de la interesante exposición que presentaba hace unos meses en torno a una de las obras maestras de la institución, La batalla de Tetuán. Lo hace uniendo a las acuarelas que posee del pintor reusense José Tapiró otras procedentes de diferentes instituciones, nacionales e internacionales, entre ellas de los fondos del Museo de Arte Orientalista de Doha o el Dahesh de Nueva York, o del madrileño Círculo de Bellas Artes. Se continúan explorando de esta manera las circunstancias...

Renacida – Diarios tempranos, 1947-1964...

David Rieff, ese hombre que escribió: «En retrospectiva, me doy cuenta de que mi madre nunca hablaba mucho sobre la muerte», tuvo que tomar una decisión: qué hacer con los escritos que su madre, Susan Sontag, dejó inéditos tras su muerte y sin instrucciones de cómo proceder ante ellos cuando ya no estuviera en este mundo. La escritora y ensayista no había dicho nada al respecto precisamente porque ella no asumía mucho su muerte, y en lugar de dar indicaciones sobre su obra en la etapa avanzada de su enfermedad, se encargó de pelear por vivir. Hasta el último día Sontag «inhaló con fuerza», y lo sabemos gracias al conmovedor relato que su hijo publicó tras la muerte de ella en The New York Times Magazine, titulado «Nadando en un mar de muerte». Susan Sontag comenzó en su adolescencia temprana a llevar un diario y es una costumbre que nunca la abandonó. Cuando su vida llegó al final, había alrededor de cien cuadernos que le habían servido de diario íntimo. David Rieff supo que si él mismo no decidía publicarlos, alguien lo haría por él. Renacida -Diarios tempranos, 1947-1964- es el primero de tres volúmenes que integran la selección de los diarios de Sontag. Por ser un diario, es un libro descarnado y sin filtros. No está medido, es explosivo, aunque por supuesto entre el original y esta publicación que le llega al lector media una edición, entre otras cosas, seguramente, para evitar aquellos pasajes irrelevantes como descripciones de las tareas cotidianas que ocupaban muchas páginas. La Susan de estos diarios tempranos es la mujer que no habla de la muerte pero por juventud, no por evasión. Es la que aún no sufrió su primer cáncer ni reflexionó sobre las metáforas del sida, ni...

666

Si la venganza es un plato que se sirve frío, lo maligno es un licor que se bebe a pequeños sorbos. Al menos así lo demuestra 666, un libro que, con menos de 100 páginas, engaña al lector que pretende devorarlo, pues con el punto final de cada uno de sus 6 relatos, la narración termina, pero el mal sigue al acecho y es necesario tomarse un tiempo para sacudir el espanto. Las autoras son seis escritoras españolas nacidas entre 1957 y 1971 que aportan igual número de miradas sobre el demonio y los artilugios usados para capturar y esclavizar a sus víctimas. Carmen Jiménez Gómez, editora de esta selección consiguió reunir tan variadas visiones como estilos narrativos para expresarlas. Historias que desvelan los más íntimos miedos y obsesiones de la sociedad de este milenio. Satán convertido en empresario que compra almas a cambio del éxito y la belleza que exigen las reglas de consumo; camuflado en el amor filial y sus cadenas de culpabilidad; habitando las sombras de una negada enfermedad mental o escribiendo cartas de amor a su esposa mientras dirige la construcción de campos de concentración. Al poner en la misma copa, la progresiva sensación de angustia que genera Elia Barceló con giros narrativos inesperados; el realismo escalofriante de Marta Sanz que sin conjuros ni apariciones impregna de terror la vida cotidiana, y añadiendo además la desconfianza y el rechazo que se producen al reconocer la cara buena del mal en el texto de Susana Vallejo, se logra ya una pócima infernal. Si a esto se agrega ese fragmento de vida de personajes cuya procedencia y destino se desconocen en la historia escrita por Esther García Llovet; la precisión extrema en el uso del lenguaje, sin sensiblerías ni manierismos que hace...

El diálogo en la escritura creativa (III)...

¿Desparece el narrador en el diálogo narrativo puro? ¿Por qué hablan los personajes? ¿Para qué un escritor introduce este recurso en el relato? ¿Modifica el diálogo el estado de ánimo del personaje? Estas son algunas de las cuestiones a las que tratamos de dar solución en esta entrega del Taller de Escritura Creativa Aladar. La próxima estará compuesta por ejemplos de diálogos de distintos autores de todos los tiempos que acompañarán lo que hemos dicho estas semanas. En la anterior entrega, decíamos que el narrador no identificado saca de sí cuanto puede, mientras el identificado trata de apropiarse cuanto puede, y de hecho no es otra su misión; pues bien, si esto es así en un sentido muy general, no será difícil ponerse de acuerdo en que una vez llegados a los personajes y, en concreto, a sus propias voces, estos dos narradores han de comportarse de forma bastante diferente. Lo que pertenece a uno, puede no pertenecer a otro. De hecho, podemos decir que el no identificado, en su intención de exponer, de sacar de sí, tratará de mostrar por todos los medios que las voces de sus personajes son de sus personajes y que ésta es una cuestión crucial para que él sea creíble (es decir, eficiente). Una voz externa, sin identificar, como es la suya, quedaría en muy mal lugar si encendiera la sospecha de que actúa en el territorio de primer plano de los personajes. Mientras que esa sospecha, por muy verosímiles que sean las voces, ya está en el arranque del narrador identificado (sin que esto quiera decir que no haga todos los esfuerzos que quiera para distraer esa sospecha). En el diálogo puro la voz del narrador se abstiene. Los personajes toman el mando, sus discursos prevalecen sobre...

Estética fotográfica...

Conjunto de ensayos reunidos en orden cronológico por parte del comisario Joan Fontcuberta, fotógrafo y artista de la apropiación catalán, supone en su conjunto un volumen indispensable no sólo sobre historia de la fotografía, sino también acerca de las inquietudes que desde 1846 a 1965 ha llevado a artesanos, discípulos y maestros a definir el medio como campo sobre el que estudiar desde el arte y la ciencia a lo postmoderno. Desde William H. Fox Talbot, que ya hablaba de la dependencia con la pintura, pasando por Robert Demachy que empieza a diferenciar entre pictorialismo y pictoricismo, Henry Emerson o Peach Robinson. Al igual que le pasó al cine con el teatro, el hecho de que un día llegara Eastman Kodak a democratizar un terreno sólo vedado a unos pocos, hizo que en torno a esta disciplina se formasen alumnos aventajados y diletantes de toda especie. Esto explica la necesaria actitud de estudio y profundización que empezamos a notar en el texto de Paul Strand que saca a colación al primer fotógrafo reconocido que no quiso ser pintor: Alfred Stieglitz, alguien que demás quiso ser imitado por artistas al óleo. Especialmente poético es el de Salvador Dalí, que entronca con la tradición de Henri Cartier Bresson a través de Carl Georg Heise o Werner Graff. En un paso intermedio destacar la labor realizada sobre publicidad y fotoperiodismo, que tratan de no cargar en exceso las tintas sobre la ingenuidad en la composición y sí sobre la llegada de una especialización técnica, que sin obviar la visión psicológica en el retrato, profundice en algo más que una visión que desnaturaliza lo que toca (véase por ejemplo en el retrato de la mujer con Leica presente en el capítulo de Laszlo Moholy Nagy). Calificación: Muy interesante....

Este verano vuelven los Clásicos Jul09

Este verano vuelven los Clásicos...

El consejero de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, ha presentado esta semana el programa Teatros Romanos de Andalucía, subrayando el éxito de la primera edición del ciclo, que contabilizó más de 8.000 espectadores. «Queremos revalorizar tanto los teatros como los yacimientos ligados a estos, recuperando y poniendo en valor nuestro pasado romano y ayudando al tejido teatral andaluz», dijo. J. Gallego Espina Resucitar a los grandes maestros de la dramaturgia clásica en sus escenarios naturales. Éste es uno de los objetivos del programa Teatros Romanos de Andalucía, que permitirá al público, durante las noches de verano, disfrutar de espectáculos representados en los restos arqueológicos de algunos de los grandes coliseos legados por Roma que aún perduran en Sevilla, Cádiz y Málaga. La Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía ha programado por segundo año consecutivo este ciclo, que llevará de nuevo a las tablas textos grecorromanos u obras inspiradas en los autores clásicos, en los enclaves arqueológicos de Itálica (Santiponce, Sevilla), Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz) y en el Teatro Romano de Málaga. El programa, pionero en España, busca reivindicar el pasado romano andaluz bajo la premisa de la conservación del espacio, a la vez que ofrecer nuevas actividades culturales a la ciudadanía y facilitar oportunidades a las industrias creativas andaluzas. Se basa así en la colaboración entre la administración autonómica –que participa con los espacios, la infraestructura básica y servicios a los espectadores– y las compañías andaluzas –que aportan sus obras y el riesgo de la taquilla–. Teatros Romanos de Andalucía comienza mañana jueves en el Conjunto Arqueológico de Itálica y finalizará el 27 de septiembre en el Teatro Romano de Málaga. Itálica, con un aforo de 758 espectadores, abrirá la temporada con 12...

La ruta de la vida trazada por la música Jul09

La ruta de la vida trazada por la música...

Gillian Grassie es una joven compositora, cuya voz cristalina y su virtuosismo con un arpa entre manos nos hace pensar en toda la música que no conocemos, y que podría constituir la banda sonora de nuestra vida. Porque Grassie no es una artista de masas, ni se obsesiona en hacer llegar su música a lo más alto. Tan solo se preocupa de recorrer el mundo, acompañada de su dulce instrumento, y de hacer lo que mejor sabe: crear e interpretar canciones maravillosas. Dentro de la imposibilidad que supone querer conocer o escuchar toda la música que existe y ha existido a lo largo de la historia, podemos tratar de apreciar las ventajas que esto ofrece. Porque el placer de la música no está solo en escucharla. Se halla también en el momento del descubrimiento, en el instante en que una canción desconocida se abre paso a través del sistema auditivo por primera vez. Una melodía, una transición de acordes nunca escuchada hasta entonces, puede ser acogida de diferentes maneras según el estado de ánimo del oyente, según la situación o la escena de la que forma parte. La música es sinónimo de grandeza, y lo es por las mil y una maneras en que puede actuar e influir sobre todas y cada una de las personas que pueblan el planeta. Incluido en el sinfín de posibilidades de dar con un intérprete que propicia una amalgama de sensaciones y sentimientos casi inabarcable, está también el hecho de haber llegado a descubrirlo. Porque los músicos o las bandas de gran fama (que hoy en día se insiste en acunar bajo el término mainstream) lo tienen fácil para que su música se desplace por miles de ciudades, cientos de comunidades y decenas de países. Pero siempre hay...

Amores minúsculos

Decir de este cómic que es una buena clase práctica sobre el aprovechamiento y diseño de páginas, que los gráficos tendentes a la caricatura que utiliza el autor son idóneos para lo que quiere contar, que está lleno de ironía y de sugerencias o que la tendencia hacia lo original está presente de principio a fin; decir esto, adelantaba, es quedarse en la superficie. Porque todo ello es verdad, pero sería, algo así, como quedarse en la cosmética sin rascar buscando tesoros. De entrada, el asunto con el que se enfrenta Alfonso Casas y con el que nos enfrenta a los lectores, es el amor. No como concepto o idea, no como búsqueda filosófica; nos pone delante de eso que nos pasa todos los días y evitamos o agarramos como si nos fuera la vida en ello. El amor como parte de nuestra frustración, de nuestros desayunos, de nuestros secretos, de nuestros errores o nuestra fortuna. Sin obligar narrativamente, sin vueltas de tuerca que busquen festivales de luz y de color. La vida es lo que es. La ficción es una representación de esta. Cada una tiene su propia coherencia. Pero no todo vale. Ni en una ni en otra. Por otra parte, los personajes crecen con cada frase, con cada gesto dibujado. Se perfilan bien desde el principio para que todo sea relevante y encuentre un sentido solvente. Ya con todo lo apuntado se intuye que este Amores Minúsculos es un buen cómic. Pero, además, el juego de Casas con el color y con los tonos es espléndido. Sin leer una sola frase podríamos saber el estado de ánimo de los personajes, qué relación tienen con el universo en un momento concreto. Esta es la primera obra en solitario de un autor que habrá que seguir con atención....

El albaricoque del artista como señal Jul01

El albaricoque del artista como señal...

¿Es cierto que al español medio le gusta ver partidos de fútbol y no quiere saber nada del arte? No. Rotundo. ¿Es cierto que al español medio le interesan los programas de televisión en los que se gritan unos a otros echándose en cara idioteces y no quiere saber nada del arte? No. Rotundo. Al español medio le interesa lo que resulta atractivo, lo que le hace un poco más feliz, lo que le provoca sensaciones inigualables y, muchas veces, desconocidas. No deberíamos descartar que uno de los motivos por el que millones de personas contemplan discusiones entre dos o más majaderos es el querer saber hasta qué punto una persona es capaz de caer en la bajeza, en la mediocridad. Al ser humano siempre le gustó buscar escenarios e imaginar qué sería de él en situación similar. El gran problema que se plantea desde hace demasiado tiempo es cómo despertar el interés por la cultura; saber por qué alguien no deja de ver programas de televisión infames cuando, ni siquiera le gustan. Podríamos estar animando a leer a un joven hasta hacernos viejos sin lograr resultado alguno. Eso de intentar dirigir los gustos ajenos no funciona ni a la de tres. Lo que deberíamos es lograr una mínima reflexión para que el cambio se produjera desde dentro y no llegase como una imposición externa. Podríamos romper el corazón a la humanidad entera (ya saben que es muy normal agarrarse a los poemas o las canciones de amor en épocas de ruptura), pero no creo que sea buena idea. Francamente, no tengo un plan. Ni a, ni b, ni c. Ni yo ni nadie desde hace más de cien años. Aunque, a decir verdad, a mí me gusta fracasar muy a la española (con...

10 UNIVERSOS LITERARIOS...

Marcel Proust intentó en su juventud una carrera literaria que naufragó en la mundanidad. Después fue devanando la madeja de su propia introspección, utilizando los traumas de la infancia, recreando su hipersensibilidad de joven enfermizo, analizando cada palabra y cada gesto de una sociedad hermética. Trabajó EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO que se le escapaba de entre las manos, sobre la proyección de la memoria, la morbosidad de los celos, la agresión de la tensión amorosa. Intentando reprimir sus fantasmas, bordeó las fronteras de la inversión sexual y la depravación. Su obra se considera un monumento literario y despierta pasiones en Francia. Es una novela en siete entregas. Sus frases, compuestas por un encadenamiento de subordinadas, se suceden interminables. Son los recuerdos suscitados por el aroma de un trozo de magdalena mojada en un poco de té que se extienden por más de tres mil páginas. Muchos lectores consideran su lectura insoportable y tienen al escritor francés como un pedante, preso de un esnobismo rayano en la demencia. Cao Xuequín describió en su SUEÑO EN EL PABELLÓN ROJO una burbuja en el espacio, una ciudad prohibida habitada por una aristocracia donde reinan las mujeres. En el centro se encuentra un varón que se enfrenta a la adolescencia rodeado por ese ambiente femenino y delicado. Identificado con ese muchacho, el lector se iniciará en todos los rituales que pergeñan la refinada civilización china, asentada sobre los firmes pilares de la permanencia, la estabilidad y la poesía. Van desfilando los miembros de una extensa familia de señores y sus sirvientes, se nos relatan sus retos poéticos, sus ceremonias fúnebres y religiosas, la codificación de sus banquetes gastronómicos y el simbolismo de las funciones teatrales en las que entretienen su ocio. Pero ese refugio rodeado de jardines...

SANTIAGO RONCAGLIOLO MARCA UN GOLAZO CON «LA PENA MÁXIMA»...

Ya sonó el pitazo inicial del mundial de futbol y millones de personas en todo el planeta no se despegan del televisor, en su mayoría –seamos honestos- hombres que con una cerveza en la mano y gritando improperios contra jugadores y árbitros, olvidan por un mes los debates políticos, las crisis económicas y las desigualdades sociales, pero allí está Santiago Roncagliolo con su novela La pena máxima, acercándose por los costados de la cancha y anotando un gol que pone por delante al equipo de los apasionados de la literatura. De los vestuarios de este mundial de Brasil, semanas antes de saltar al campo de juego, y gracias a que este gigante sudamericano vive hoy en democracia, han logrado salir a la luz pública la pobreza, desigualdad y corrupción que lo mantienen en un tiempo muerto, aunque sólo se haya querido vender la imagen de la potencia emergente del hemisferio sur. Hace treinta y seis años se jugaba un partido diferente. En el discurso inaugural de Argentina 78, el presidente Videla habló de paz, hermandad y concordia mientras el país vivía una de las más aterradoras dictaduras del continente y los secuestros, torturas y asesinatos, que ocurrían en la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada) a pocas calles del River Plate, se silenciaban con gritos de gol. Sí, así es, el fútbol puede mostrar muchas cosas más allá de los límites de las tribunas, pero también ocultar otras tantas. En este contexto, La pena máxima es una metáfora del penalti como castigo supremo en la cancha de fútbol, y de las ejecuciones como crímenes políticos. Esta novela es entonces la unión de tres temas de gran interés para el escritor peruano: El fútbol, especialmente el papel que desempeñó la selección de su país en...

Cantar con duende y enamorarse de la propia tierra, de la capital y del flamenco Jul01

Cantar con duende y enamorarse de la propia tierra, de la capital y del flamenco...

Andrés Suárez es un cantautor que, a través de sus letras poéticas y sensibles, puede hacer temblar a quien lo escucha. Nacido en Ferrol, sus composiciones destapan su amor por tierras andaluzas (y por sus gentes), y desgranan sentimientos que bien pueden haber tenido su origen en la Gran Vía madrileña. En todo caso, se trata de un artista con una capacidad envidiable para desnudar tanto el alma como la propia música. Hay personas que tienen la suerte de nacer tocadas por algún embrujo musical. La música se crea y se transforma, al igual que quienes juegan y trabajan con ella. Pero siempre hay alguien que tiene un talento innato, alguien que independientemente de haberse esforzado en mayor o menor medida por aprender a hacer hablar a una guitarra o a un piano, o por lograr dominar y sacar el mejor partido a sus cuerdas vocales, tiene un duende metido en el alma. Andrés Suárez es uno de esos privilegiados. No obstante, ese talento necesita ser trabajado y entrenado. Por eso Andrés, gallego de nacimiento (pero enamorado sin remedio de otras zonas de la geografía española como Madrid y Andalucía), ha tenido que labrarse el camino que al final ha conseguido recorrer. Su pasión por la música empezó a aflorar desde pequeño, y en su adolescencia formó parte de varios grupos musicales. Pero pronto se dio cuenta de la vertiente a la que su esencia pertenecía: la del cantautor. Tiene una voz que sorprende, primero por lo profunda y poderosa que se muestra; segundo, por la capacidad que atesora para hacerla modular, de jugar con ella a la vez que con los sentimientos que es capaz de despertar en quien lo escucha. Ahí reside el talento innato al que antes se hacía referencia. En...

ONCE ESCENAS FAVORITAS Jul01

ONCE ESCENAS FAVORITAS...

Hay quien sostiene que la película Casablanca se rodó sin guión y que durante todo ese tiempo, nadie conocía con exactitud cuál sería su desenlace final. Sin embargo, parece que esta afirmación no es más que un mito, y que Julius J. y Philip G. Epstein y Howard Koch, escribieron el guión a partir de un texto teatral titulado «Everybody Comes to Rick’s»y fuertemente condicionados por la necesidad de suavizar el perfil de algunos de los personajes de la obra, evitar la censura -que no hubiera aceptado una protagonista femenina que abandona a su marido-, y dar con un final menos áspero que el que ponía fin a la pieza teatral. Sea como fuere, la última brumosa escena de la película y la famosa frase pronunciada por Rick Blaine (Humphrey Bogart), «Louis, pienso que este es el comienzo de una bonita amistad», forman parte, casi diría que desde siempre, de esas secuencias imborrables en mi memoria, quizá porque además de ser muy bella, tiene la virtud de aligerar la tristeza del espectador tras la despedida de la pareja protagonista. En Match Point, de Woody Allen, resulta sobrecogedor el momento en el que la cámara se recrea en la imagen ralentizada del anillo suspendido en el aire que gira, gira y finalmente cae, de forma que no solo cierra el círculo de la metáfora tenística que da título a la película, sino que proporciona al espectador una clave gráfica y eficacísima del desenlace, haciendo inesperadamente visible esa delgadísima línea que traza la suerte -de forma implacable y en ocasiones, injusta- entre el éxito y el fracaso, ya se trate de la actividad deportiva o del resto de acontecimientos de nuestra existencia. Contando con el soporte magnífico de la novela de Mario Puzo, en El padrino...

El niño que no quería ser astronauta...

Al mismo tiempo que un hombre pisaba por primera vez la superficie de la Luna, otro hombre veía por primera vez la luz del mundo en Sevilla. Y no deja de tener gracia que, cuarenta y cinco años después, diga que sus padres “se habrían sorprendido menos si les hubiera dicho que quería ser astronauta”. La afirmación la hace Andrés Pérez Domínguez, que con cinco novelas publicadas, más de un centenar de premios literarios y varias decenas de miles de ejemplares de sus libros vendidos, aún siente pudor de decir públicamente que es escritor. “Cuando relleno un formulario en el que tengo que escribir mi profesión, todavía dudo”, confiesa el autor, que termina el último borrador de su próxima novela, con una trama policial ambientada en la actualidad, en Sevilla. Asegura que su actividad como escritor fue absolutamente clandestina durante mucho tiempo: “sólo mi familia y un par de amigos sabían que escribía, y cuando tenía que enviar algún cuento a un certamen me iba a la oficina de Correos de otro pueblo distinto del mío para que nadie me conociera”. Escribió durante años cada día entre las seis y las ocho de la mañana y entre las tres y las cuatro de la tarde, alternando su actividad creativa con su trabajo en un negocio familiar de muebles. Así concibió ‘La clave Pinner’ y muchos de los relatos con los que obtuvo premios tan prestigiosos como el Max Aub. Precisamente, reivindica la disciplina como un elemento imprescindible para triunfar en el mundo editorial. “No tengo manías, ni soy bohemio, ni vivo atormentado”, asevera para tratar de demostrar que la de escritor es una profesión que también puede estar alejada de los estereotipos, que requiere de saber relacionarse con la industria y con los lectores,...

EL CASO DE LA MUJER ASESINADITA...

Construida en torno a una idea fantasmagórica y estrenada, por vez primera, en el Teatro María Guerrero de Madrid en 1946, el dramaturgo madrileño Miguel Mihura nos sitúa esta vez en un chalet de las afueras, una casa aristocrática parecida a la que fotografió Capra en Arsénico por compasión, aquella comedia negrísima protagonizada por Cary Grant. Escrita al alimón junto a su compañero de La Codorniz, Álvaro de la Iglesia, lo primero que confiesa el autor en una primera declaración de intenciones es que bajo el manto de comedia hay mucha tristeza. Tierna en muchos casos y escrita desde el ingenio y la desmesura, narra el deja-vú de un sueño, el de Mercedes, una mujer de alto copete a la que le gusta ver cómo sus criadas fuman Camel en su presencia, alguien capaz de detectar algo más que la realidad a través de ese sueño que simboliza la inútil y desesperada búsqueda de felicidad de las personas aburridas. Aficionada a la lectura de novelas que la convierten en una suerte de Bovary desclasada a la española, Mercedes recibirá la visita de extraños a su casa, no sin antes enterarse de que ha sido asesinada por un asunto de cuernos de su maridito Lorenzo con su mecanógrafa Raquel; el móvil es perfecto, si no es porque está allí Norton, un tipo que simboliza el progreso de los países anglosajones y que se nos aparece de primeras vestido de piel roja para, más tarde, convertirse en el jefe de Lorenzo y embaucador post-mortem de la misma Mercedes. La obra funciona como un mecanismo de relojería en cuanto a precisión y recurre a temas experimentados en otros medios por gente como Buñuel en El discreto encanto de la burguesía. Resulta, a pesar de ello, escénicamente muy...

El País del miedo

En El país del miedo, novela de Isaac Rosa, lo que hay para que ese miedo sea posible es un otro. Podemos tomar la tipología de las relaciones con el otro que propuso Todorov en La conquista de América. El problema del otro e identificar los tres ejes de los que él hablaba: el plano axiológico (juicios de valor acerca del otro: bueno o malo, superior o inferior…), el plano praxeológico (acercamiento o distanciamiento para con el otro: la sumisión al otro o la sumisión del otro) y el plano epistémico (conozco o ignoro al otro). En la novela de Isaac Rosa no hace falta rastrear con lupa para advertir este tipo de relación con o percepción del otro, pues ahí radica un poco el quid de la cuestión. Veamos… Carlos, el personaje principal de la novela, es uno y se la tendrá que ver con el otro al que teme. Ese otro se encarna en un sujeto concreto: un compañero del colegio de su hijo Pablo, que lo extorsiona con el propósito específico de obtener dinero. Pero también el otro son los grupos. Podemos hacer un listado de ellos, de a lo que Carlos teme: a los resentidos, a los pobres, a los mendigos, a los despojados (todos estos conforman lo que el narrador engloba bajo la etique de miedos clasistas), a los colectivos de inmigrantes (magrebíes, rumanos, albaneses, mafiosos rusos, gitanos… y la lista sigue), a los niños pobres, a las tribus adolescentes. Mientras tanto, en casa, su mujer echa a la empleada doméstica porque la declara responsable del robo de todos los objetos de valor o sin valor que han desaparecido y siguen desapareciendo día a día: películas, pendientes, dinero en efectivo. Y para completar la familia, Pablo, el hijo: un niño, no tan niño (aunque se lo trata como tal al punto de resultar ciertos pasajes de la novela no solo inverosímiles sino tediosos), víctima de una...

La vida en los ramajes...

El Premio Nacional de Poesía que concede cada año la Fundación Cultural Miguel Hernández es un buen termómetro para medir el pulso con el que escriben las voces jóvenes de nuestra lírica; el último ha sido concedido al primer libro de Olalla Castro, cantante y columnista del diario La Opinión de Granada. Parece que su pulso es de la mujer comprometida. La vida en los ramajes (Madrid, Devenir, 2013) es, en efecto, una clara expresión de ese giro de retorno hacia una conciencia social activa que se deja ver en algunas de las múltiples líneas poéticas de nuestra literatura más reciente. En el caso de Olalla Castro, su compromiso social nace de una mirada de mujer, de una autoafirmación de la mujer como sujeto deseante y de una exploración de las maneras de ser mujer en el mundo. Diríase más bien que en este poemario asistimos al desgranarse de una voz que se vive plena en femenino. La sección titulada precisamente «Los modos del deseo o la mujer-sujeto» es la que se levanta como el centro desde el que aquí se mira el mundo: el amor. El amor vivido como una elección de la que la mujer es la única dueña: «Casi con rabia horado tu perfil / dejo caer espuma en tus pestañas», dice quien en otro lugar titula un poema –reverso del tópico descanso del guerrero- «Hombre-oasis». Libre de toda atadura que no sea la voluntad deseante, en los poemas de Olalla Castro escuchamos una voz que rinde culto a las hermanas mayores, no faltan Emily Dickinson y Virginia Woolf y se agradece el recuerdo a Carmen de Burgos, Colombine, periodista, novelista injustamente olvidada y feminista que rehuía etiquetas fáciles. Desde aquí, desde la herencia del pensamiento de mujer, la autora de...

Estambul

Orhan Pamuk, Premio Nobel de literatura en 2006, confiesa -en Estambul– lo evidente: que la ciudad es un pretexto para hablar de su vida. De los recuerdos de la infancia y los afanes de la adolescencia. Esto no desmerece el retrato de la ciudad. Un retrato penetrante, nostálgico y parcial, demasiado repetitivo con algunos temas, demasiado cargado de topografía, pero hermoso y evocador. El escritor turco trabaja sobre la melancolía, sobre los objetos y los lugares, para relatar un despertar de los sentidos a caballo entre dos mundos: Oriente y Occidente, Asia y Europa, lo tradicional y lo moderno, lo religioso y lo secular, la pobreza y el bienestar, lo popular y lo burgués. Se aprovecha de un tono –no de una forma- proustiano en lo que es, en fin, un viaje a su propia infancia, al mundo de lo recordado; a Estambul, la ciudad añorada, soñada y querida. En algunos momentos nos interesa, o nos informa; en otros, y según va a avanzando la lectura, nos satura con sus propios fantasmas, con sus repeticiones y sus obviedades, aunque reconozcamos en sus líneas todas las infancias y todas las adolescencias. En todas las ciudades. Para Orhan Pamuk, Estambul es la ciudad visitada por los viajeros europeos. La mirada sobre la mirada en una especie de visión cruzada. Con Nerval, Gautier, Flaubert, d´Amicis. El basurero con los detritus del Imperio Otomano y de Bizancio. La gran urbe en construcción-destrucción de los años cincuenta. No existe visión alguna de la ciudad contemporánea si no es como el negativo de su relato. Como lo que ya no es. Y echamos de menos que ese hombre de cincuenta años, que confiesa ser incapaz de moverse de los espacios que habita desde pequeño, se asome a la ventana para...