Aladar 49

Historia del jazz: El nacimiento Abr29

Historia del jazz: El nacimiento...

Durante las próximas semanas haremos un repaso a la historia del jazz. No se trata de profundizar en algo que requeriría un espacio distinto y mucho mayor. La intención es señalar asuntos importantes, nombres imprescindibles y algunas obras que pueden ayudar a entender este tipo de música y su entorno. Comenzamos intentando descubrir las claves del nacimiento del jazz. Todavía hoy, el jazz es una música que no presenta problema alguno ante el noviazgo propuesto por otros estilos u otras formas de interpretar; desde el principio, no pierde su arraigo en el blues aunque está en constante movimiento, nada de lo anterior sirve al músico que interpreta jazz para poder mostrar cómo entiende él las cosas, cambia constantemente buscando nuevas formas con las que celebrar la vida. El jazz es la propia vida, su ritmo. Nació con esa vocación y la ha mantenido intacta hasta la fecha. Cuando comenzó a tomar forma, el jazz se fue dibujando como una forma de arte en el que la improvisación es fundamental, en el que un grupo de personas utilizando el lenguaje musical era capaz de dialogar para explicar. A principios del siglo XIX, en Nueva Orleans se concentraban personas de todas las nacionalidades imaginables. La convivencia era excelente entre ellos. Y allí había, también, esclavos negros. Siempre se apunta a esta ciudad como cuna del jazz aunque en cientos de lugares estaba pasando algo similar. Por una parte, el esclavo canta y sigue un ritmo concreto. No solo al hacer música. Estos hombres y mujeres aprender la improvisación cuando se encuentran fuera de su entorno natural obligados con violencia. No saben qué hacer y aprender improvisando. Eso se dejará notar en la música. Por otra, las costumbres norteamericanas, dada la gran cantidad de elementos culturales que...

MANGA: EN LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE HUMANA Abr29

MANGA: EN LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE HUMANA...

El manga nos muestra en ocasiones su parte más turbia. Aunque pueda asustar a primera vista, nos debemos un esfuerzo para deshacernos de prejuicios, y para analizar su similitud con otros artificios propios de nuestra cultura. Procesiones de flagelantes, corridas de toros, niñas sexualizadas convertidas en iconos de moda; películas llenas de sangre y vísceras; o escarceos lúbricos en la televisión, llenan un espacio en el que nos encontramos cómodos, y sin embargo… A medida que el ser humano se aleja del salvajismo, tiende a proyectar los secretos más negros en la ficción, en un intento de liberarse de las obsesiones, de los tabúes, de las pulsiones más atávicas; los japoneses lo hacen en el manga. Esto es chocante para nosotros, que hemos crecido viendo el cómic y los dibujos animados como un terreno reservado a lo más naïve de la infancia. La ruptura de esta convención nos estremece especialmente, nos agrede. Sin embargo no debemos olvidarnos de que son las mismas cosas, guardadas en diferentes cajones. Crímenes, tortura, masoquismo y relaciones de sumisión, incesto, bestialismo, pederastia, prostitución o esclavitud, se ordenan en la cultura occidental en el cine negro o de Serie B, en la novela marginal y en el subconsciente de la tragedia griega, en las fantasías de la pornografía, los anuncios por palabras, la cosificación de la publicidad o en cierta iconografía religiosa. Algunos individuos o sociedades no lo ficcionan y lo siguen practicando, nos provocan repugnancia y desolación. Pero la atracción por la violencia y el sexo extremo es innegable, e inevitable su expresión como válvula de escape. Es lo prohibido. El manga más oscuro. Antes de enfrentarnos a él, convendría recordar que creaciones como Lolita, Edipo Rey, Los 120 días de Sodoma, Muerte en Venecia, o Belle de Jour, son...

Flores que se marchitan Abr29

Flores que se marchitan...

La historia de Violetta Valéry está unida a la falta de casi todo. La muerte es solo esa forma de ausencia que termina siendo el colofón a toda una vida. Ya lo expresó Alenxandre Dumas en La Dama de las Camelias y así lo recoge Verdi en La Traviata. Y ante eso, el escenario en el que se desarrolla la obra se dibuja, necesariamente, como marco de la zona más oscura de la existencia del ser humano y antesala de un final tan trágico como necesario. Estamos acostumbrados a la luz y al lujo cuando nos presentan esta ópera. A espacios grandiosos en los que se mueven hombres y mujeres educados, elegantes, finos y representantes de lo más luminoso de las personas. Sin embargo, Violetta vive un mundo distinto, malvive entre alhajas que le permiten fingir una felicidad que compra a plazos, pero que nunca logra disfrutar. Tal vez sea esta La Traviata menos atractiva o menos amable para el público aunque es la que más poso deja en el espectador sin lugar a dudas. Hasta el 9 de mayo, cada tarde de representación, el Teatro Real de Madrid se llena de un público que desea pasar un buen rato con una de las óperas que más agradan desde siempre. Un público que celebra la inclusión de obras clásicas y conocidas, de óperas amables, en el programa anual. Un público que no busca lo exquisito en las interpretaciones porque en las butacas se mezclan expertos, aficionados y personas que quieren acudir a la ópera por primera vez. ¿Es esto lo que debería ocurrir siempre? Desde luego que sí. Si la ópera es un espectáculo con el que debe disfrutar el público que así sea. Los detalles, los matices, la valoración de lo exquisito, es cosa...

El horror disfrazado de amor...

Son muchos los casos en los que las novelas adaptadas pierden la esencia en su nuevo formato. Nos presentan una historia que parece ser una cosa y es, en realidad, otra. Un buen lector debe evitar caer en la trampa de creer lo que le enseñan en esas adaptaciones y tratar de profundizar buscando la esencia del texto para lograr un entendimiento adecuado. En literatura, hay relatos que pasan por ser una cosa cuando, en realidad, son otra muy distinta. Podemos enfrentarnos a un texto que, aparentemente, trata un tema y descubrimos que no, que eso era una excusa para hablar de otra cosa. Creemos que la intención de un autor es escribir una historia alejada de él mismo y en una frase, en un párrafo, le podemos ver allí descargando su ira, su amor, su venganza. Por ello, hay que tener cuidado al leer y prestar atención a todo tipo de detalle para evitar que nos jueguen una mala pasada. Alexandre Dumas hijo (1824-1895) publicó en 1848 una novela que le llevaría a alcanzar una gran notoriedad. La dama de las camelias se llevó al teatro poco después (1852) y Verdi la adaptó un año después para lograr, con La Traviata, uno de sus mayores éxitos operísticos. La dama de las camelias es una novela que cuenta la relación entre Marguerite Gautier y Armand Duval. Ella es una entretenida de París (estas mujeres vivían de saquear las cuentas de sus amantes, gastaban dinero con un ritmo de locura, cambiaban de amante cada cierto tiempo intentando mantener una posición que les permitiera seguir viviendo entre lujos que, finalmente, se acababan cuando la edad no perdonaba); él es un joven con una renta que le permite una vida bastante desahogada aunque no podría mantener a...

Inmortalizar el olvido...

Hasta el próximo 30 de abril podrá visitarse “«Sobre Sevilla». Fotografías. 1982-2000”, que recoge parte del trabajo realizado por Atín Aya (1955-2007) en ese periodo. La exposición inaugura la nueva ubicación de la galería Cavecanem en el pasaje Francisco Molina. Que este evento tenga lugar en el pasaje que honra al desaparecido pintor-agitador cultural madrileño no hace más que subrayar una idea recurrente que podría unir a los dos protagonistas: la búsqueda de la segunda cara dentro de una ciudad con un marcado carácter, Sevilla. Ese rascar-debajo-de-la-superficie-para-encontrar-la-verdadera-piel -en el caso de Molina en la labor de normalizar la práctica contemporánea en la ciudad durante los ochenta- que hace que asumamos como cotidianas las instantáneas que vemos. Meunier o Velázquez inmortalizaron a obreros o personajes de la corte, dotándoles de una monumentalidad y humanidad inusitada a ojos de propios y extraños. Si a estas variables unimos una geográfica, el sur concretamente, obtendríamos el espacio en el cual Aya desarrollaba la fotografía. Un trabajo de campo que podríamos enlazar con el realismo social o el grupo AFAL. Dando por sentado las diferencias temporales y las peculiaridades de un medio como la fotografía, destaca la capacidad de sugerir que esconden las obras. Cada disparo de los expuestos enmarca a cada personaje en una dualidad que cautiva, una dignidad que contrasta con la aspereza del conjunto. Quien ande por la ciudad rápidamente asumirá la falta de artificio y la potencia que desprenden las imágenes en blanco y negro. Una auténtica galería de contrastes entre la ciudad que vive de glorias pasadas, y el peso de las mismas, y las rendijas entre las que podemos observar a quienes día a día desarrollan su existencia. Estas personas son las protagonistas de un repaso a las escalas sociales autoconstruidas en la...

PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS Abr29

PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS...

¿Son los mallorquines The Prussians quizá el aliciente más estimulante para acudir este fin de semana al Teatro Alameda y disfrutar del festival South Pop? ¿De dónde (puñetas) han salido y cómo es posible que hayan facturado un debut de tan epatante brillantez? ¿Estará este debut a la altura del suyo? ¿Cómo señalar una sola virtud cuando se aglutinan tantísimas en el primer disco de una banda? ¿Acaso pueda ser que Mul Mul (Urban/Green Ufos) remite a un elenco de artistas muy distintos entre sí (desde Radiohead a Sophia; desde Black Box Recorder a Arctic Monkeys; desde…), todos ellos de intachable trayectoria, de primerísima fila, y sin embargo no desmerece a ninguno de estos iconos; y sin embargo destila un sonido propio, un marchamo de asombrosa autenticidad? (A modo de prólogo). ¿Se puede montar una banda casi sin proponérselo? ¿Es precisamente esa (aparente) prístina falta de expectativas la razón de un resultado de tan elevadísimo nivel? ¿Cuando Dominic Massó (voz y guitarra, autor de todas las letras) y Tino Lucena (batería y percusiones varias), allá por el año 2009, decidieron montar una banda a partir de la pasión común por el skate eran conscientes de hasta dónde llegarían con un solo disco en el mercado? (A propósito del origen). ¿Tiene que ver el sonido tan particular, fresco, exótico y polimorfo del álbum con el hecho de que a estos dos nativos de la isla balear, el primero de padre polaco-alemán y el segundo de nacionalidad filipina, se les unieran otros sujetos de origen peruano, Jorge Alarcón (guitarra), y argentino, Ferchu Vallejos (teclados); además de Gabriel Abrienes (bajista), el único mallorquín a secas? ¿Este crisol multicultural explica ese torrente de matices, sonoridades e influencias, lo explica todo? (A propósito de los orígenes). ¿No es increíble...

El nacimiento de una manada que aúlla diferente Abr29

El nacimiento de una manada que aúlla diferente...

Siberian Wolves es un dúo valenciano de sonido contundente y composiciones, con un estilo fresco que, al mismo tiempo, no olvida a grupos de los 50 o 60. Su primer trabajo de estudio, Siberian Wolves (2015), consta de ocho canciones dispuestas a pegar fuerte. Suenan como si se fuesen muchos pero, en realidad, tras la fachada de lobos siberianos hay solo dos músicos con gusto por la música de hace unas décadas, algo que se deja entrever en el álbum con que se han decidido a dar un paso al frente. Los lobos siberianos son animales que destacan tanto por su belleza como por su ferocidad. Y, en ese aspecto, el nombre de esta banda oriunda de Valencia es todo un acierto. Su música es atrayente y, al mismo tiempo, se desprende de ella un halo de ferocidad que acrecienta ese efecto hechizante inicial. Siberian Wolves lo forman Borja Put (guitarra) y Alex Barberá (batería y voz). Y nadie más. Puede uno extrañarse de entrada al ver que su formación no consta de bajo, de varias guitarras que permitan juegos de apoyo entre ellas, o de otros instrumentos tan a la orden del día como los teclados o los sintetizadores. Pero si se les presta una escucha, resulta sencillo reconocer que ni falta le hacen. El grupo valenciano nació a mediados de 2014; es decir, no hace ni dos años. Claro que las inquietudes musicales de Borja y Alex venían de lejos y su romance con la música no inicia su andadura a raíz de esta formación. Lo que sí florece bajo la identidad de Siberian Wolves son las ganas de hacer algo distinto, de no sonar a todo lo que suenan muchas bandas de la actualidad. Y, en este caso concreto, la búsqueda de...

TODOS TIENEN RAZÓN

Paolo Sorrentino es conocido como director de cine; su película La Grande Bellezza se ha estrenado con éxito en 2013, sigue la estela de Il Divo (2008). Tanto en los filmes como en la novela muestra una capacidad insólita por deconstruir la caricatura, conteniendo lo grotesco para mostrárselo a los espectadores -a los lectores- como algo que reconocen real por lo absurdo. Como la vida misma. Recoge el testigo de cierta forma de hacer del Neorrealismo. Evoluciona sobre ese movimiento, y mediante un barroco naturalismo en la forma de escribir convierte una Italia que se deshace en víctima de una nueva postguerra. No por incruenta menos dolorosa. No por pobre, menos picaresca. Frívola y desalmada. Reflejo de las carencias y los anhelos de una clase media que se desmorona. La misma exageración que provoca con la cámara, la traslada aquí a la voz narrativa para componer ese efecto de descomposición psicológica, de desmesura. Una sociedad que se copia a sí misma. Que es, en sí misma, una ficción. Practica Sorrentino una literatura que incursiona en lo coloquial, incluso en lo grosero y malsonante, acertadamente para la construcción de su narrador -el excesivo cantante melódico Tony Pagoda- compensándolo con un vocabulario brillante, con ideas de gran crudeza y oportunidad para la recreación de esa moderna sociedad neroniana que se mueve por Nápoles, por Capri, por simbólicas villas en Córcega, que el lector ubica en Cerdeña porque algunos de los monstruos son reconocibles, aunque el escritor no ha permitido que se apoderen de la narración. Una novela que se basa en lo local para alcanzar una descripción de lo general en la que los vecinos nos sentimos identificados. Calificación: Bueno. Tipo de lector: Cualquiera que quiera estar al día. Tipo de lectura: Divertida. Argumento: Insólito. Personajes:...

EL ASESINO DENTRO DE MI...

Jim Thomson es un autor de novela negra cuyos protagonistas muestran siempre una inclinación escabrosa por el lado oscuro del ser humano. Sin embargo, sus héroes o antihéroes tienen bastante que ver con los de Hammett y Chandler, en el sentido en que si no es que fracasen en sus hazañas, sí se sienten perdedores e incomprendidos. Esta novela, comparada por la crítica del momento con 1800 almas, nos ilustra sobre el personaje de Lou Ford, un tipo de apariencia amable y hasta amigable que se esconde bajo una enfermedad que es su propia camaleonicidad y por la que vamos descubriendo su secreto. Y es que Lou es un tipo violento, capaz de escurrir el bulto, provocar el suicidio de los débiles y enfrentarse a situaciones que le hacen ver el mundo desde su revés más perverso. Ahora que se está empezando a poner de moda la extimidad gracias a algunos autores nórdicos; el personaje de Lou, siempre desde el american way of life, juega a contarnos también su vida y lo hace sin concesiones, rodeando la acción para acotarla en su prosodia, dando a entender que la realidad es simple, pero lo que ronda dentro de su cabeza, no tanto. Cuando Joyce, la prostituta que luego desaparece y a la que dan por muerta (siendo Lou el principal sospechoso) provoca ante sus inocentes ojos, un escarceo que es todo menos agradable, nos encontramos con una visión que nos muestra a Lou desde una asexualidad que le hace incapaz de relajarse en el cortejo; si a esto sumamos cierta misoginia, que le hace mentir a Amy, su legítima novia con la que está a punto de casarse, tenemos a un tipo atractivo, pero ciertamente perturbado, más psicópata que loco (de hecho, consigue ingresar en...

El hombre en busca de sentido...

El testimonio de Viktor Frankl es aterrador y, al mismo tiempo, alentador. Narra su llegada y estancia en los campos de exterminio alemanes durante la época en la que los nazis obligaron al ser humano a preguntarse si, después de todo aquello, el arte era posible, la vida seguía siendo vida y el ser humano un ser racional. Lo hace intentando buscar explicaciones al comportamiento de unos y otros; explicaciones que -ya avisa el autor desde el principio- no terminan de convencer al lector que mira la escena instalado en un territorio ajeno que le impide tomar conciencia de lo ocurrido. Nadie puede llegar a comprender algo tan tenebroso puesto que es difícil, incluso, que una persona normal pueda creer que algo así pudiera ocurrir. Los campos de exterminio forman parte de las cloacas humanas que sólo una realidad terca ha hecho real para la humanidad. Divide la obra en tres fases buscando movimientos en las mentes de, sobre todo, los hombres (por una cuestión de experiencia personal limita a los varones su mirada) que fueron víctimas. Añade, al final, unos conceptos básicos de logoterapia que entran de lleno en la zona técnica de esta búsqueda. Aunque son las tres fases primeras las que hacen importante este libro. No esconde Viktor Frankl su tendencia hacia lo sagrado tratándolo como un anclaje fundamental del individuo si quiere encontrar un sentido a su existencia. Sin Dios cerca es difícil encontrar la idea que acompaña el método de análisis psicológico que utiliza el autor. El libro no es nada del otro mundo si nos fijamos en calidades literarias. Tampoco intenta serlo. La importancia de la obra, que es extraordinaria, llega desde el testimonio y de esa luz que se ve al final de un túnel casi eterno abierto por una...

YO, ROBOT

Tres son las peculiaridades de esta colección de cuentos de Isaac Asimov, representativa de su obra, la primera es el momento en el que se publicó, 1950; la segunda el tema elegido, la robótica; la tercera es el análisis ético que trasciende de cada una de las narraciones. La fecha no indica otra cosa que la presencia de un precursor que previó el desarrollo de la inteligencia artificial cuando esta se encontraba en sus inicios. El tema nos hace suponer que ha influido de manera decisiva en el imaginario posterior, destacadamente en el cine. La moralidad nos enfrenta a muchos dilemas de nuestra época, por lo que podemos considerarlos continuos, e inherentes a la humanidad. Propone un juego con las Tres leyes de la robótica, enunciadas por él y que abren el libro. El hecho de que los robots no se describan, sino que queden a la suposición del lector, y de que los escenarios sean ambiguos, potencia cierta abstracción que concuerda con ese futuro entrevisto y ese ambiente filosófico que se desprende del texto. Es un proceso curioso, el escritor se sitúa en la mente mecánica de los robots y a lo largo de los cuentos, éstos se van sofisticando, la relación de dependencia con los humanos se agranda, se incrementan las contradicciones de la razón. El asunto no es más que un pretexto para analizar la psicología humana y los retos del desarrollo. Para plantear un ingenioso juego de tradición policiaca, que lanza el escritor con las cartas marcadas. Algo diferente. La obra de Isaac Asimov es inmensa y abarca campos variados. Calificación: Muy curioso Tipo de lector: Aficionados a la Ciencia Ficción Tipo de lectura: Levemente abstracta Argumento: Paradójico Personajes: Inquietantes ¿Dónde puede leerse?: En el espacio, ahora, con los primeros...

Trece fábulas y media y Fábula decimocuarta...

La fábula es un relato del que el lector puede arrancar una enseñanza que le sirva para vivir de otro modo o, al menos, para mirar de otro modo las cosas. En las fábulas los rasgos de los personajes son escasos, incluso únicos. Y, tanto ellos como lo que sucede están al servicio de lo que queda en el texto de forma esencial en forma de alegoría. Juan Benet, uno de los mejores escritores que ha dado la literatura española el siglo XX, escribió Trece fábulas y media a principio de los años ochenta. En 1991 publicó la decimocuarta. En la edición de Alfaguara de 1997 ya aparecen juntas. Todas ilustradas con collages de Emma Cohen, excepto la decimocuarta que está acompañada de una ilustración de Eugenio Benet. El libro de Juan Benet es delicioso. Cada fábula parece estar cortada con la precisión de la pluma afilada de un genio. Todas ellas carecen de esa moraleja tan característica en el género (que en estas fábulas de Juan Benet hubieran sido como garrapatas en el texto -eso diría él con seguridad). Es esta una característica de los relatos que los diferencia del resto. Los temas tratados se repiten de forma casi obsesiva. La muerte, el destino, las apariencias, Dios, la religión; aunque son la muerte y el destino los asuntos que sirven de hilo conductor al conjunto de los relatos de este volumen. Esto, tan grueso, lo trata Benet con una ironía exquisita y llega a rozar la mofa cuando el tema es más profundo. Sonrisas para lo leve, carcajadas para lo solemne. Casi nada merecía seriedad en la literatura de Juan Benet. Sólo la propia literatura. Lo que se encontrará el lector es un destino del que no podemos deshacernos, la condena que supone querer parecer lo que uno no es y se queda como estigma,...

Aladar 48

RAY O EL POETA  DEL CINE NEGRO AMERICANO Abr20

RAY O EL POETA DEL CINE NEGRO AMERICANO...

Uno de los géneros en los que más sobresalió el talento de Nicholas Ray fue el cine negro. Los amantes de la noche, En un lugar solitario y La casa en la sombra son tres películas magníficas más allá de sus excelentes tramas y de su atmósfera inquietante. Destaca en ellas lo que siempre interesó más al cineasta: el manejo del lenguaje cinematográfico y de la interpretación para construir los personajes, retratar sus conflictos y expresar la evolución de la relación amorosa. Ray empezó su filmografía con una obra de gran talla, Los amantes de la noche (They live by night, 1948), que recogía el interés del autor por la juventud y todo lo que la misma representa: la inocencia, el deseo de plenitud y el desconcierto e impotencia ante un mundo dominado por los adultos. El protagonista, Bowie (Farley Granger), ha pasado siete de sus veintitrés años entre rejas, por un delito que no cometió. Acaba de huir de la cárcel en compañía de otros dos presidiarios con los que se refugia en una casa en la que vive la joven Keechie (Cathy O’Donnell), que desprecia al trío hasta que va descubriendo las cualidades de Bowie. Ambos  se enamoran e intentarán escapar juntos de la banda y de la justicia, que les pisa los talones. Hay algo en esta historia que recuerda a Romeo y Julieta y es la contraposición entre el amor puro que sienten los jóvenes protagonistas y la dificultad de que el mismo sobreviva a un entorno imperfecto y amenazador. Bowie y Keechie no tienen ninguna posibilidad de salvarse porque, a cada paso que dan, hay personajes adultos que van a enredarles, fallarles o traicionarles. Los objetos elegidos por el realizador para representar la fatalidad que persigue a los protagonistas...

55 días en Pekín: Todos contra los chinos y los chinos contra todos Abr20

55 días en Pekín: Todos contra los chinos y los chinos contra todos...

55 días en Pekín se rodó como se pudo. Cambios de guión constantes por parte de Nicholas Ray y el enfado de alguno de los actores; el enfado constante de Ray con Ava Gardner que se dedicaba a beber mucho, dormir poco y llevar al extremo al realizador. De hecho, Ray terminó enfermando y las dos últimas semanas de rodaje las dirigió Andrew Marton. A pesar de todo, la película es una de las mejores del género de aventuras de la historia del cine. Mi barrio contaba con tres salas de proyección. El cine Granada, el Capri y el Sevilla. Salas grandes, butacas tapizadas con tela que parecía desgastada desde antes de estrenarse, cortinones en la entrada de terciopelo granate, acomodadores con cara de pocos amigos que dejaban la palma de la mano extendida al devolverte la entrada, un sonido catastrófico y magia, toda la magia del cine. Eran esos cines que conocemos como de sesión continua; esas salas en las que podías entrar y encontrarte en mitad de la película, justo al final o con el NO-DO. Y esa era parte de la magia. Entrar en una sala oscura, mirar una imagen y disfrutarla sin tener en cuenta la trama, escuchar la banda sonora que matizaba cualquier cosa que ocurriese. Esto último no me sucedió cuando vi por primera vez 55 días en Pekín. La primera vez la pude ver desde el principio. Fui puntual. El resto (fueron muchas, muchas, muchas) las escenas que se proyectaban al entrar eran tan familiares que parecía no haberme movido del sitio en años. Y, una vez que acababa la película, vuelta a empezar. Los programas solían ser dobles, pero esta película era muy larga y se proyectaba sin compañera. Tardes enteras viendo cine. Tardes enteras viendo...

Rebelde sin causa: La huída imposible Abr20

Rebelde sin causa: La huída imposible...

Son muchos los que consideran que Rebelde sin causa es la mejor película de Nicholas Ray. Otros consideran que ha envejecido mal y que esa poética que se le atribuye al realizador no es más que el lenguaje retorcido para conseguir un efecto que se diluye en el intento. Lo cierto es que esta película no deja indiferente a nadie. Rebelde sin causa (Rebel without a cause, 1955) es, tal vez, la más famosa de las películas que filmó Nicholas Ray. Algunos han afirmado que el cine moderno norteamericano nació con ella. Y es posible que así fuera. Al menos, una nueva forma de narrar irrumpía con fuerza y terminaría influyendo en muchos directores que pretendían encontrar fórmulas alternativas a lo que se había hecho hasta ese momento. La película comenzó a rodarse en blanco y negro y en formato Cinemascope, pero la dueña de la patente del formato panorámico obligó a Ray y a su fotógrafo (Ernest Haller) a volver a empezar utilizando el Warnercolor. Una pena porque artísticamente la película perdió lo que podría haber sido un elemento fundamental. A pesar del excelente uso que Ray hacía de los colores, Rebelde sin causa apestaba a blanco y negro. Eso sí, el formato panorámico le permitió a Ray dar una lección de cómo podía utilizarse un recurso que otros directores tacharon de chapuza. La escena primera con el protagonista tumbado en el asfalto, o los encuadres que consigue a continuación para que los tres personajes principales queden unidos para siempre (todos están en la comisaría por distintas razones), son una muestra de las posibilidades de una forma de rodar que muchos desecharon. Nos encontramos con temas recurrentes en la obra de Ray: violencia, abandono frente a la falta de comprensión de los problemas...

“TÓCALA OTRA VEZ,  JOHNNY GUITAR” Abr20

“TÓCALA OTRA VEZ, JOHNNY GUITAR”...

La poderosa dirección de Nicholas Ray, su inspirada utilización del color y el original guión de Philip Yordan hicieron de Johnny Guitar uno de los westerns más extraños, líricos y bellos de la historia del cine. Es además, para muchos admiradores de Ray, su mejor obra. En un paisaje agreste, un jinete solitario aparece galopando a lomos de su corcel. Johnny Guitar (1954) comienza de la misma manera que infinidad de westerns, pero ahí acaba el parecido, ya que Nicholas Ray se las ingenió para aproximarse al lejano Oeste de una forma diferente a la habitual de otros realizadores. Para empezar, pese a su título masculino, la protagonista (Vienna) y la antagonista (Emma) de la historia son dos mujeres. Frente a la visión épica propia del género, nos envuelve un tono lírico que se recrea especialmente en las escenas intimistas. El galán es un pistolero que, hastiado de su pasado violento, prefiere tocar la guitarra antes que disparar. Los villanos de la historia no son ni unos forajidos ni una tribu de indios que asaltan a una apacible comunidad, sino los intransigentes habitantes de un pueblo. El majestuoso paisaje aparece como aliado de los personajes principales y no como un cúmulo de peligros que afrontar. Y así podríamos continuar un rato más enumerando los elementos que supusieron que esta maravillosa película del Oeste nos desconcertara por darle la vuelta al más genuinamente norteamericano de todos los géneros cinematográficos. Vienna (Joan Crawford), una mujer orgullosa que sigue sus propias reglas, es la dueña de un saloon abierto a cierta distancia del pueblo. Su adversaria Emma (Mercedes McCambridge) tiene sometida toda la comunidad a sus designios y le devoran los celos porque el seductor Dancing Kid (Scott Brady), líder de una cuadrilla, sólo tiene ojos para...

Todo Ray desde el hielo Abr20

Todo Ray desde el hielo...

Durante años y años los hombres blancos habían intentado llegar tan al norte que en cualquier dirección (…) estuvieran mirando al Sur. Nadie sabe cuántos habían muerto rígidos por el frío (…); algunos para sobrevivir tuvieron que devorar a sus compañeros(…). Por fin los instrumentos mágicos revelaron que la expedición había llegado al centro norte: la meta ambicionada. ¿Y qué creen que encontraron allí? —¿Qué? —¡Nada! —Los ojos de Papik empezaron a llenarse de alegría—. ¡Absolutamente nada! Una de las últimas películas filmadas por Nicholas Ray y la más alejada en apariencia de las demás, es Los dientes delDiablo (The Savage Innocents, 1960). En ella, el cineasta narra la vida de una familia de inuits, y cómo esta se ve alterada por la llegada del hombre blanco. Un rodaje durísimo, en condiciones extremas, para dar lugar a una magnífica película, en la que Ray demuestra, una vez más, ser un maestro del cine y de la subversión. Recuerdo perfectamente el día en que vi por primera vez Los dientes del diablo de Nicholas Ray. Tendría unos doce años, y la vi con mis compañeros de curso, en una proyección para escolares. Me impactó sobremanera. Hay escenas que se han mantenido vivas en mi memoria durante todos estos años. Entonces, no era consciente como pueda serlo ahora de su grandeza desde el punto de vista cinematográfico, pero la historia cambió de alguna manera mi forma de ver el mundo. Supongo que nos llevaron precisamente para eso: para que viéramos que hay otros mundos, que están en este. En peligro. Ya sabía, claro, que había otros lugares en los que las costumbres, la manera de pensar, de vivir, de comer, de vivir y sobrevivir, eran totalmente diferentes a las nuestras. Pero verlo así, de esa manera,...

Radiografía del otro cine de Ray Abr20

Radiografía del otro cine de Ray...

Todos los grandes directores de cine dejan películas memorables. Y todos los directores de cine dejan algún tostón por el camino o lo que pudiera parecer una mala película. Nicholas Ray no se libró de esta lacra. Algunos de sus trabajos se consideran menores; otros, directamente, un paquete. Aunque todos contienen ese toque personal del genio y podemos señalar los aciertos como alegrías para los aficionados al cine. Ray fue un director muy irregular. Él mismo lo dijo alguna vez. Aunque la filmografía de Nicholas Ray no es tan extensa como nos gustaría a muchos, se pueden encontrar distintos tipos de miradas entre sus trabajos. Todas ellas de Ray aunque con los matices necesarios para que se complementen unas a las otras. Las diferencias entre sus películas en blanco y negro y las rodadas en color, son enormes y relevantes. El Ray seco y milimétrico de su etapa primera se esconde tras la grandilocuencia innecesaria de algunos trabajos en color. Incluso para un director como él, escapar de las garras del dinero y del entramado comercial impuesto por las grandes productoras, era difícil. Casi un suicidio artístico. Nacida para el mal (Born to be bad, 1950). Denostada por muchos, esta no es, efectivamente, la mejor película de Ray. Sin embargo, conviene echar un vistazo al trabajo porque lo fácil es acudir en busca de ayuda hasta lo mejor de un autor del que se quiere hablar bien. En Nacida para el mal, la fotografía de Nicholas Musuraca es excelente. Ray decide encerrar a sus personajes durante buena parte de la trama. En apartamentos, en grandes salas. Intenta que los personajes vayan formando una sola cosa con esos decorados, que veamos una cárcel en la que ellos se sienten presos. Con una iluminación muy bien...

María Antonieta

Hubo un tiempo en el que los lectores asumían la novelación de acontecimientos históricos, fiándose de la perspicacia del escritor para validar sensaciones y sentimientos, para la reconstrucción escénica de los sucesos, encauzando al aficionado hacia una lectura particular del pasado. El género biográfico del que Stefan Zweig es uno de los más destacados autores ha desaparecido, borrado por la necesidad de mayor rigor y la exigencia de un punto de vista multilateral. Lo ha sustituido -con menor calidad y poca fortuna- la llamada novela histórica. Lo ha reemplazado el cine con resultados irregulares. La de María Antonieta reina de Francia, fue una existencia trágica, desbordada por la época que le tocó vivir. Trascendió torticeramente mediante los extremos de la hagiografía o de la leyenda negra, hasta que el escritor austriaco la toco con su pluma sublime y la centró, tras estudiar todos los documentos que nos quedaron de su paso por la tierra, de descartar los que consideró prescindibles e interpretar el resto. Pasa por ser una de las obras maestras del género y de su autor. Su mayor logro es la recreación de la textura de la historia, la imaginación del pasado, el relato de una secuencia al hilo conductor de un solo personaje, y las emociones que consigue despertar suponiendo las sensaciones escondidas detrás de los hechos. Es una gran novela y una gran historia. Todas las debilidades y también toda la grandeza de cualquier ser humano se encuentran entre las páginas, extraídos por sus contemporáneos mediante la crueldad o la lisonja, el engaño, la mentira o la revelación de la verdad; en un momento de revolución y de mudanza que hizo avanzar el mundo y acercarse a lo que conocemos hoy. El mérito de la María Antonieta de Zweig, que...

La jungla de asfalto

La confirmación de que de malas novelas salen buenos guiones, hecha por Linda Seger en El arte de la adaptación, es en este caso, si no fehaciente, sí relevante. Esta novelita pergeñada por el autor oriundo de Ohio, W. R. Burnett, responsable entre otras de El último refugio o El pequeño César, carece aquí de su mejor baza y no precisamente por el uso de unos diálogos esquemáticos en su mayor parte, pero resolutivos en el nudo de la acción; sino por la existencia de unas descripciones torpes o poco brillantes, para lo que da de sí el género. Sin embargo, al ser publicada en 1949, fue un éxito de crítica en Estados Unidos, lo que hace que tal vez sea más que necesario un replanteamiento de traducción en la edición manejada (El País). La corrupción del estamento policial empieza siendo el planteamiento que va dejando paso a la existencia del peligro latente a través del personaje, hampón privilegiado, de Erwin Riemmenscneider, envuelto en planes de robo, junto a dos mensajeros del miedo azotados por el crac, de una joyería, Pelletier & Co., sita en un lugar asfixiante del que no se hace metáfora local alguna. Si cuando los planes salen mal, la irritación que ocupa a sus artífices puede ser grande; cuando salen bien, el asunto no es para menos y así vemos como el abogado Emmerich, que juega a ser el que paga por las joyas, no sabe guardar promesas y es un desecho humano que sólo conoce de cerca la hipocresía. Se agradece la ausencia final de moralejas, así como la agilidad de los diálogos. La película de Huston no sería igual sin muchos de ellos. Pero otra cosa es la literatura. Queda tan hibridizada por el cine que el lenguaje...

La ridícula idea de no volver a verte...

La ridícula idea de no volver a verte es un libro espontáneo en algún sentido. Salió del encargo de otra cosa. La editora Elena Ramírez le encargó a Rosa Montero un prólogo para un brevísimo libro que sería el diario de Marie Curie. Pero el prólogo acabó en libro y el libro en apéndice: sí, en lugar de escribir ese prólogo, la autora de La loca de la casa escribió este libro en el que incluyó al final el diario de madame Curie como apéndice. Porque al comenzar a leer ese diario que Marie Curie escribió en los días posteriores al accidente que mató a su marido, Montero se enfrentó con la experiencia de esa otra mujer y la llevó a reencontrarse con la propia experiencia. No por nada Elena Ramírez le había encargado ese prólogo a esta escritora española y no a otra, porque sabía que cierto nervio se le tocaría a la también viuda Montero. No había escrito antes Rosa Montero sobre la muerte de su pareja Pablo Lizcano, y suponemos que no lo había hecho porque, como ella misma declara en La ridícula idea… «No me gusta la narrativa autobiográfica, es decir, no me gusta practicarla». Y sigue, y queda un poco la sensación de que además de que puede que no le guste, verdaderamente lo que le pasa es que le resulta difícil: «No es fácil saber dónde pararse, hasta dónde es lícito contar y hasta dónde no […]. La cuestión, en fin, es la distancia; poder llegar a analizar la propia vida como si estuvieras hablando de la de otro. Y aun así, ¡qué complicado!». Pero aun así, Montero se atreve, y habla de su duelo, como Marie habla en su diario del duelo por Pierre Curie. Dos mujeres...

Una vida subterránea...

Una vida subterránea es el último libro publicado de la escritora catalana Laura Freixas. Se trata de un diario que abarca desde 1991 a 1994. Es decir, ese género tan caracterizado por el presente continuo que siempre está en pasado porque se publica en futuro, es aquí obra de una autora (mujer) de las letras españolas, que como condición para publicar sus diarios había impuesto, junto a otra, que hubiera transcurrido más o menos esta cantidad de años (veinte aproximadamente) para darlo a la luz. La otra condición era no publicarlo íntegramente sino gozar de la libertad de la escritura y la creación en ese presente continuo con la tranquilidad de que en el futuro quitaría lo que le pareciera demasiado íntimo o no quisiera publicar. Y así ha sido; el pasado editado. Cuando Freixas escribió este diario tenía entre 33 y 35 años y básicamente eran dos sus grandes temas: la escritura y la maternidad. Da mucho juego… «plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro», qué curioso, porque la dedicación de Laura a sus plantas en el diario aparece con frecuencia. Otro: dar a luz un niño, dar a luz un libro. Y los juegos con el verbo «parir»: «esto es un parto» si algo se está volviendo complicado o se está demorando. En estos diarios esos dos temas compactados en uno es ahora la demora: se demora un bebé por dificultades a la hora de quedar embarazada (luego se demora porque siempre se demoran nueve meses); se demora la publicación de una novela porque hasta se demora su corrección (e incluso los amigos que van a dar opinión también se demoran, maldita hora). Y la demora coloca al sujeto (que la padece) en situación de espera, por ende, de imprecisión,...

Cuando lo sutil se convierte en mil y una cosas más Abr20

Cuando lo sutil se convierte en mil y una cosas más...

Sutil es un cuarteto madrileño que estrena nuevo epé: The unsettled issues. Seis canciones que saben a poco y, al mismo tiempo, a mucho. Porque la contundencia y viveza que se desprenden de sus composiciones pueden dejar a más de uno sin aliento. Estamos ante una banda a la que resulta complicado colgarle una etiqueta. Su segundo trabajo de estudio poco tiene que ver con el primero, un patrón que se repetirá en relación al tercer proyecto, que ya tienen en mente. Son cuatro, y son jóvenes. Demasiado, si uno echa un vistazo concienzudo a sus carnés de identidad tras haber escuchado con antelación la música que hacen. Cuesta creer que un grupo de tan corta trayectoria (empezaron su andadura en el 2010) tenga un sonido tan maduro, tan compacto. Sutil lo forman José Pozuelo (cantante y saxofonista), David Pozuelo (guitarrista), Alvar García (bajista) y Daniel Castillo (batería). Ha pasado tiempo ya desde su primera actuación y, a la vez, muy poco. Porque con Sutil todo es relativo. La música, los estilos, las influencias, los significados. En relación a esa relatividad un tanto abstracta, merece la pena revelar la manera en que se gestó el nombre de la banda. Tan sencillo como que aquellos adolescentes (todos imberbes, casi seguro, por aquel entonces) no tenían del todo claro el significado de términos como sutil o sublime, por lo que los convirtieron en «palabras comodín». Tan comodín que una de esas palabras se erigió en protagonista en la ceremonia de bautizo del grupo. Una muestra del carácter desenfadado de la formación, que cuando se sube a un escenario deja a un lado todo lo sutil para dar pie a un espectáculo musical de alto voltaje. Les sirve la sala o taberna más pequeña para ofrecer una actuación...

Aladar 47

NICHOLAS RAY: EL LUGAR SOLITARIO DE UN AUTÉNTICO REBELDE Abr17

NICHOLAS RAY: EL LUGAR SOLITARIO DE UN AUTÉNTICO REBELDE...

Nicholas Ray es un director de culto que genera verdadera devoción entre sus admiradores. Su obra más recordada, Rebelde sin causa, marcó a toda una generación que se identificó con el adolescente inadaptado interpretado por James Dean. Los antihéroes de Ray, ya fueran delincuentes juveniles huyendo de la justicia o adultos enfadados atrapados por su temperamento o por la sombra alargada de sus opciones, estaban en conflicto permanente contra su entorno y contra ellos mismos. Aun tengo presente la conmoción que me produjo de adolescente ver la opera prima de Nicholas Ray, Los amantes de la noche. La poética historia de los  fugitivos de la ley, encarnados por dos jovencísimos Farley Granger y Cathy O’Donnell, era desoladoramente romántica y apelaba como pocas a la combinación de anhelo y miedo de vivir que nos abruman cuando sólo tenemos quince años y que a medida que maduramos vamos digiriendo como buenamente podemos. Esa capacidad de conmovernos, agitarnos y de marcar nuestra memoria era la magia de Ray. La inocencia de la juventud frente a la responsabilidad del adulto en dibujar su destino Ray veneraba la juventud y era indulgente con ella. Los adolescentes o veinteañeros protagonistas de la que podríamos llamar su trilogía sobre los conflictos generacionales (Los amantes de la noche, Llamad a cualquier puerta y Rebelde sin causa) nunca eran para el director los culpables de sus tantas veces tristes destinos, porque estaban condicionados por todo lo que les rodeaba, ya fueran hogares conflictivos, barrios anegados en la delincuencia o una sociedad controlada por los mayores, cargada de prejuicios y desprovista de compasión. Por el contrario, en las películas del director protagonizadas por adultos, su postura era muy distinta. Dixon Steele en En un lugar solitario, Jim Wilson en La casa en la sombra,...

El fulgor de la mala estrella Abr17

El fulgor de la mala estrella...

¿Es posible que el amor resista ante un entorno hostil? ¿Es posible que un héroe lo siga siendo a pesar de todo? ¿Puede ser que alguien se mantenga intacto en una sociedad que demanda lo contrario a lo que se es? Nicholas Ray con su película En un lugar solitario logra un monumento al nihilismo, a la imposibilidad de un mayor desastre una vez que el mundo se ha desmoronado del todo aunque solo unos pocos lo sepan. En un lugar solitario (Santana- Columbia, 1950) es un filme extraño para su época, sugiere más que cuenta y aparenta ser lo que no es. Parece un film-noir y lo criminal es una mera anécdota del argumento. Se esfuerza en mostrar una historia ejemplar, incluso llega a dibujar ante nuestros ojos ilusionados un camino de salvación hecho de amor y besos, pero acaba siendo una de las películas más nihilistas que haya producido el periodo clásico de la fábrica de sueños. El héroe se esfuerza en vestirse de antihéroe, pero realmente es un héroe. La heroína es, definitivamente, una mujer fuerte tremendamente débil. Quien manda no es la voluntad, sino la mala estrella, aunque todos se empeñen en ver de acero a un ser tan vulnerable que sólo conoce “steel” como apellido, si le pones una “e” final para ir despistando. Y, por andarse con un acabose caprichoso al falso juego de las apariencias, los buenos son malos por exceso de bondad y los malos son tan malos que sólo dan risa o mueven a la compasión. Bueno, lo que se dice bueno, sólo es un único personaje que tiene principios y no está dispuesto a cambiarlos por otros más acomodables a las circunstancias. Pero nadie lo ve. Como el autor, Nicholas Ray, difícil e indomable,...

CHICAGO AÑOS 30: DISFRUTEN DE UNA VERDADERA MA-RAY-VILLA Abr17

CHICAGO AÑOS 30: DISFRUTEN DE UNA VERDADERA MA-RAY-VILLA...

A través de géneros diversos y tramas variopintas, Nicholas Ray nos acababa contando su visión sobre su lugar en el mundo. En Chicago años 30 nos volvió a hablar de seres inadaptados a su entorno y en debate interno con su conciencia. La pareja protagonista desprecia al mundo gansteril, pero trabaja para el mismo; él como abogado y ella como party girl. Juntos, irán asumiendo que, tratar con desdén la mano que les da de comer, no basta para salvar su dignidad. Algunos consideramos que la cumbre de Ray fue Chicago años 30 (Party girl, 1958). Es además una de las mejores películas de gánsters de la historia y tan extraordinaria, que me dan ganas de pedirles a quienes no la conozcan que, por favor, la vean. No se arrepentirán porque es puro CINE: hay gran espectáculo y aun así intimismo, una trama original que corta la respiración, un hombre  amargado, pero rescatable; una mujer con más carácter y corazón que casi cualquier otra que haya aparecido en este género, un romance apasionado y redentor entre estos dos seres y encima ¡un par de estupendos números musicales de Cyd Charisse! ¿Qué más se puede pedir? ¿Violencia y sexo? ¡Pues también lo tienen! (explícita aquella e implícito éste; recuerden que, al fin y al cabo, hablamos de una película de los 50). Por si no les he convencido, adentrémonos un poco más en esta obra maestra. La produjo la Metro Goldwyn Mayer, que siendo el estudio más conservador, solía tener en nómina eficientes artesanos antes que realizadores verdaderamente creativos. Por eso, fue excepcional que contara en esta ocasión con un director tan personal y distinto como era Nicholas Ray. De hecho, intentaron cortarle las alas mediante un contrato humillante que pretendía condicionar intensamente el resultado del...

El American Way of Life, con lo que ello implica Abr17

El American Way of Life, con lo que ello implica...

El cine americano de la década del cincuenta, el American Way of Life (o modo de vida americano), el Código Hays y los estereotipos en un film inquietante: Más poderoso que la vida. La familia tipo, pero una enfermedad que irrumpe en el hogar y desata la locura. Con la Biblia y tijeras en mano, un padre que cree que debe asesinar a su hijo. Pero al final, Hollywood, y un happy end inolvidable. Bigger Than Life (Más poderoso que la vida, 1956) es de esas películas que edulcoran al espectador con la felicidad del American Way of Life para a continuación impactarle un golpe que lejos de dormirlo lo despierte de ese sueño y le muestre una realidad pesadillesca, o sea, la vida misma. El comienzo de esta película no podría tensar más los elementos estereotipados que permiten mostrar ese estilo de vida americano: la ama de casa, el niño, la televisión, la cocina y sus electrodomésticos, el marido trabajador y la vida social con amigos por la noche. Todos estos elementos se entretejen de una manera maravillosa en una de las primeras secuencias de la película: el padre llega de trabajar, su esposa está en la cocina preparando la cena para los invitados que esperan, y el niño está en el salón mirando algo de vaqueros en el televisor que tiene el volumen bastante alto. Lo del televisor merece especial atención porque se trata de un planting, es decir, ese mismo elemento será clave en otra escena del final que también estará en relación con el padre y el hijo pero entonces en las antípodas de lo que simboliza en esta secuencia del comienzo: aquí el televisor los une, comentan sobre ese programa, padre e hijo están en comunión; al final el...