La maestría de reinventarse continuamente sin miedos May07

La maestría de reinventarse continuamente sin miedos...

Blur es un cuarteto británico famoso por marcar época. Varias veces. Porque su estilo ha estado en constante cambio, siempre apostando por experimentar con afán de encontrar nuevas vías de expresión. Ahora, estrenan nuevo trabajo. The magic whip (2015) es un álbum con doce nuevos temas, que reafirman el carácter y la esencia de un grupo de músicos que no se mete en el estudio de grabación si no es para explorar nuevos territorios que, a su vez, no dejen de conectar con su obra anterior. Rubricaron con letras doradas una época esplendorosa en el britpop, en la década de los noventa. Pero, antes, habían levantado aplausos y ovaciones con su disco debut, agrandando el género del rock británico. Y, más tarde, sorprendieron adentrándose en otros territorios como el reggae, el punk y la psicodelia. Para entonces, ya habían sido considerados unos de los grandes propulsores del movimiento indie. Así es la biografía de Blur. Un carrusel frenético, plagado de éxito pero sobre todo de sorpresas. Porque no todos sus trabajos son excelsos pero, desde luego, a ninguno se le puede reprochar una falta de originalidad o de carácter propio. Y ahora, trece años después de su último álbum, vuelven a la carga con otra obra de singular temperamento. Sí. Blur ha vuelto. La banda la componen Damon Albarn (alma máter, que se sitúa ante el micrófono, agarra una guitarra o se pasea por los teclados), Graham Coxon (guitarrista), Alex James (bajista) y Dave Rowntree (a las baquetas). Esta es la formación inicial y, para alegría de todos, la que ha dado forma también a The magic whip. Porque durante un período Graham Coxon abandonó la formación, aunque no merece la pena ocuparse con los líos o cotilleos internos del conjunto, con todo lo que...

NUEVE RELATOS, “NUEVE”...

Zonas de sombra y secretos inconfesables, pasiones que redimen o esclavizan, familias que arropan o acentúan la soledad, la vergüenza y el miedo. La prosa de Rodrigo Hasbún busca qué es eso que esconden tus amigos, qué ocurrió en la escuela o bajo tus sábanas. Te busca a ti. Por eso perturba, por eso engancha. Según refiere una nota al pie de la página 168 del libro editado por Demipage, en “Nueve” de Rodrigo Hasbún (nacido en Cochabamba, Bolivia, en 1981), se reúnen algunos de los cuentos que ya formaron parte de tres de sus libros anteriores: Carretera y Reunión, que se publicaron originalmente en “Cinco” (2006), Familia, El futuro y Larga distancia, en “Los días más felices” (2011) y La mujer y la niña, Sryacuse, Los nombres y Tanta agua tan lejos de casa, publicados en “Cuatro” (2014). Si tuviera que resumir en una frase mi impresión después de leerlo, diría que “Nueve” es un libro incómodo. Con un título breve –que alude al número de relatos que contiene-, una cubierta eficaz pero vacía, teñida tan solo de rojo cereza y una prosa directa, sin adornos, a veces delicada y en ocasiones infiltrada de cierta sordidez, los personajes de “Nueve” exhiben sus contradicciones con una palmaria falta de pudor; se saben perdidos, frágiles, fallidos, pero aun así se muestran. De una manera imprecisa, todos ellos se parecen entre sí, no porque carezcan de perfiles propios y diferenciados, sino por la enorme potencia de todo aquello que comparten: nostalgias sin resolver, familias que nunca lo fueron del todo, el sexo como único vínculo posible y como intensa desazón, el paso del tiempo y la incertidumbre de sus consecuencias, la conciencia de la muerte. Todo ese inabarcable galimatías al que llamamos humanidad. Por razones diferentes,...

LO QUE NOS CONTÓ VINCENTE SOBRE VINCENT May07

LO QUE NOS CONTÓ VINCENTE SOBRE VINCENT...

El cine de Vincente Minnelli nos deslumbra por la plasticidad, colorido y belleza de sus imágenes. Por eso, resulta particularmente acertado que fuera este realizador quien se ocupara de llevar al cine la vida y obra de su homónimo Vincent Van Gogh. La trágica vida del genial holandés fue rodada en escenarios reales como Auvers-sur-Oise o Arlés. Kirk Douglas, adecuadamente teñido de pelirrojo, se asemejaba tanto al pintor, que algunos habitantes de aquellos lugares se sobresaltaban cuando se lo encontraban. Vincente Minnelli es principalmente recordado por los novedosos e imperecederos musicales que dirigió, como Cita en San Luis, Un americano en París o Gigi. No obstante, su gran talento trascendía los géneros y fueron también esenciales sus aportaciones a la comedia (por ejemplo  Mi desconfiada esposa), al drama (como fue Cautivos del mal) o al melodrama (caso de Como un torrente). “Lust for life” fue el deslumbrante biopic que realizó en 1956 sobre Vincent Van Gogh. No sabemos por qué, en España evitaron la traducción literal del título (“Anhelo de vida”) y recurrieron al desafortunadísimo “El loco del pelo rojo”, lo que podemos imaginar no sería precisamente un estímulo para la venta de entradas. Los antecedentes de Minnelli como diseñador de decorados y vestuarios y luego director de escenarios en el teatro neoyorquino, explican en parte su fama de esteta obsesionado por el aspecto visual de sus películas. Era un maestro en el dominio del color y no lo trabajaba sólo desde la iluminación y la fotografía, sino que cuidaba hasta el último detalle la selección de localizaciones, la dirección artística y el vestuario para que todo realzara los tonos y aportara  textura a las escenas. Por eso, cuando nos viene a la memoria una de sus obras, solemos recordar imágenes de impecable factura en...