Alguien dice tu nombre

Luis Garcia Montero
Alguien dice tu nombre es una novela en la que se habla de la literatura. Del oficio de escritor, de lo que puede llegar a representar para todos, de cómo la realidad se descompone por completo para colocarse, de nuevo, formando un microcosmos con entidad propia ordenado en frases. Habla de las palabras, de la imaginación, de la fabulación, de la realidad convertida en herramienta y de la herramienta que es la escritura creativa convertida en realidad. Alguien dice tu nombre es una excelente novela salpicada de un lenguaje exquisito, de reflexiones profundas, de imágenes potentes que se escapan con habilidad de los lugares comunes y manoseados.

Luis García Montero construye el relato utilizando un narrador personaje que nos lleva de un sitio a otro sin empujones; con solvencia y verosimilitud aun cuando se trata de puras invenciones las que relata como si fueran certezas. León Egea, mientras el mundo, retrata una sociedad miedosa, un país que se quedó parado en los paredones y no termina de arrancar hacia el futuro; dibuja un escenario árido con todos aunque se ceba con las mujeres y los perdedores. Dibuja la tristeza de muchos y una felicidad reservada a los que supieron aprovechar una oportunidad indecente y fructífera. Pero, también, como en la trama de una buena novela, por debajo de la imagen más superficial, se va construyendo la salida de un túnel que lleva a la esperanza. El mundo de León es la periferia más gris de un futuro que merece la pena.

Desde el principio, el narrador hace una declaración de intenciones muy clara: quiere ser escritor porque la escritura es una forma de resistencia. Esa es la fuente de la que bebe León. Tiene cierta gracia cómo va utilizando lo que le han enseñado en la facultad a modo de receta hasta que se topa con la verdadera escritura que es riesgo, que es ir más allá de la realidad. Es casi entrañable como la experiencia vital le dibuja como escritor y como el escritor aporta una forma de mirar la realidad que permite esa transformación. García Montero es escritor y sabe lo que dice. En ese sentido el relato es impecable.

Tal vez, es excesiva la carga autobiográfica de la novela. Si bien es cierto que el autor trata de cargar sobre un personaje toda la esencia de lo que quiere decir, no puede evitar que, en más de una ocasión durante la lectura, le veamos con cierta claridad. Siendo este un problema narrativo que hace levantar la ceja al lector, se puede pasar por alto dado que el conjunto de la novela merece la pena y termina siendo más coherente que otra cosa. Los problemas son menores frente a los aciertos.

El lenguaje poético de García Montero está presente de principio a fin. Y, lejos de recargar o descomponer la estructura narrativa, la refuerza por la calidad y potencia de unas imágenes que llegan a ser ciertamente evocadoras, bellas a más no poder. Todo en Alguien dice tu nombre se eleva desde la palabra, desde la expresión elegante que no se deja agarrar por un lenguaje impostado que intente una profundidad falsa y vacía. Esto no puede negarse. Aunque, por el contrario, la trama se ve algo forzada en su tramo final al querer, García Montero, redondear un argumento que se recibe como demasiado perfecto. La novela avanza apoyada en la inteligencia durante su desarrollo y, finalmente, es la astucia la que toma protagonismo.

Los años sesenta vividos en España ya tienen otro importante relato en el que reposar.