ARTE EN CUBA.TREMENDO PANORAMA II

Continuamos visitando el arte cubano de la mano de una de las más destacadas escritoras y blogueras de la última generación de la isla, esta es la segunda parte de una colección imaginaria extraída de la literatura, con la que intentamos provocar una impresión más que un catálogo. Mientras se desarrolla la 12ª bienal de Arte Contemporáneo de La Habana, con obras e instalaciones dispuestas por toda la ciudad y gran participación popular queremos sumarnos al tono de la muestra con la nuestra, hipotética.

Una visita del personaje protagonista de Nunca fui primera dama, de Wendy Guerra, al Museo de Arte Contemporáneo de Cuba será la que destaque a otros artistas de esta colección de pintura cubana que estamos recreando para nuestros lectores. Hemos investigado sus carreras y elegido algunas obras que destacamos en un artículo anterior y que continuamos aquí a la manera de la colección imaginaria que podría colgar en los muros de la morada de un caprichoso cubanófilo.

Tania Bruguera, 1968. Estadística, 1996

bruguera-estadística 1996
Tania Bruguera es performer, quizás la disciplina artística más difícil y más incomprendida. Al provocar, incomoda, y eso es motivo de censura entre los criticados y de irrisión entre los ignorantes o los curiosos. Comenzó 2015 con una acción en la plaza de la Revolución que fue cancelada por las autoridades, nadie consiguió dar sus opiniones sobre el deshielo de las relaciones con EEUU en el micrófono instalado a tal efecto. La bandera nacional, confeccionada con pelo natural, aportado por distintas personas tiene efecto como imagen, como concepto y como proceso.

Alejandro Aguilera, 1964. Sin título, 2001.

aguilera-sin título 2001
Lo que más nos interesa de este artista son sus esculturas hechas con reciclados, y sus instalaciones, porque son totémicas, e intentan convertir esa madera primigenia en imágenes telúricas que prolonguen la fuerza de la naturaleza. Siempre con los nativos taínos en el subconsciente de su reflexión. Sus pinturas, invadidas por el constructivismo y cierto rayonismo sucio, no nos parecen demasiado innovadoras.

René Francisco, 1960. Círculo de gente, 2006.

francisco-círculo de gente, 2006
Tiene una instalación de 2002 titulada Baños públicos, que es una gran panoplia –también un palimpsesto- de rollos de papel higiénico, muy oportuna en su reflexión sobre las sociedades de la carencia y del consumo. En casi toda su obra las personas -como colectivo, como masa crítica- tienen un papel decisivo, aquí las encontramos acosadas por muros ciegos, absurdos. René Francisco está muy concienciado con la labor social y su interacción con el arte.

Glexis Novoa, 1964. Benarés, The Last Photograph, 2013

novoa-benarés the last photograph 2013
Muy influido por los ismos rusos, se destacó dentro de la llamada generación de los 80 por sus reflexiones sobre la iconografía de los símbolos y las ideologías, pero lo más reconocible de sus obsesiones son una especie de ciudades futuristas, muchas de ellas superpuestas a las reales, que se convierten en planificaciones fantasmales que nos recuerdan a Piranesi por su ambiente de pesadilla.

Juan Francisco Elso Pradilla, 1956-1988. La mano creadora, 1988.

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Murió muy joven. Esta obra forma parte de una instalación, e integra muy bien los componentes mágicos y metafísicos de su obra, convertida en la mano de dios como el creador del hecho artístico; desgarrada, sangrante, imagen de sí misma como ideal seminal. Algo chamánico de la mano de un artista que trabajó con los mismos materiales que usaron los artesanos tradicionales.

José Braulio Bedia Valdés, 1959. Animals, 1999.

bedia
Su obra está presente en las más destacadas colecciones museísticas de las Américas. La fuerza de su trabajo transmite poder y establece los experimentos que asociamos intuitivamente con el arte contemporáneo, grandes formatos, manchas de color, imágenes poderosas, entre los que Bedia hace emerger, además, sombras, genios primordiales. Graffitis.