Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos? Sep26

Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos?...

¿Qué tienen de especial los grupos de personas que siguen con pasión las series de Ciencia Ficción, los cómics sobre La Guerra de las Galaxias o la saga Star Trek? La idea que se maneja de forma habitual por buena parte de la sociedad es, tal vez, injusta en exceso. Seguir a The Beatles no te convierte en un ser raro. Disfrazarte de Darth Vader ya es otra cosa. “Ingresar en el reino de los fans supone escapar de lo mundano para entrar en lo maravilloso”. Dos de agosto de 2015. Garganta de los Montes (Sierra Norte de Madrid). Un grupo de hombres y mujeres interrumpe la celebración de una boda ficticia para defenderse del ataque de unos Dementores. Se trata del campamento Campus Potter. Siempre ha parecido que, socialmente, existe una concepción del fan del género fantástico y de la ciencia ficción un poco tirada por los suelos. Parece ser que hay fans de Los Rolling y, luego, frikis que disfrutan gastando dinero en figuras coleccionables de La Guerra de las Galaxias o en disfraces de Star Trek y superhéroes. Se trata de esa extraña pasión que todos tenemos por juzgar y generar catálogos alrededor de los que nos resultan diferentes. Henry Jenkins, en su Star Trek respuesta, reinterpretada y reescrita, cuenta: “Un artículo de Newsweek de 1986 describía a los fans como chiflados obsesionados con las trivialidades, los famosos y los coleccionables; como ineptos sociales, inadaptados culturales y locos”. Nos cuesta entender que se trata de una comunidad más, suscrita a una corriente de algo que les gusta. No es muy diferente, en el fondo, participar en un foro de Blade Runner o subir una foto a Instagram; una plataforma en su origen cerrada, destinada a los amantes de la fotografía y...

Punk Rock: Víctor de la Fuente o el salvajismo contagioso Jul19

Punk Rock: Víctor de la Fuente o el salvajismo contagioso...

Punk Rock es una propuesta de La Joven Compañía de la que se puede disfrutar dentro de la programación de los Veranos de la Villa de Madrid. Destaca en la obra el trabajo de Víctor de la Fuente, uno de esos actores de raza que muy pocas veces encontramos en el camino. Cuando voy al teatro siempre me ocurren dos cosas que me hacen sentir incómoda. La primera tiene lugar después de silenciar mi móvil, cuando las luces se apagan y las últimas toses y folletos agitándose empiezan a difuminarse en una atmósfera de expectación. De pronto, me entra un pavor incontrolable a que alguna alarma despistada que se me haya olvidado desconectar empiece a sonar en cualquier momento de la función. Reviso el teléfono una, dos, hasta tres veces. La segunda sucede al final, cuando los actores salen a saludar. Observo sus ojos, brillantes, que ofrecen un gesto de gratitud hacia las butacas, que luego se miran entre ellos, cómplices, felices, quizás aún excitados. Y mientras entrelazan sus manos, y hacen reverencias, y una banda sonora de aplausos llena el espacio, no puedo evitar emocionarme. Como una imbécil, se me humedecen los ojos. Siento ilusión. Cuando además esos actores que saludan, conscientes de haber hecho un gran trabajo, son jóvenes de mi misma edad llenos de talento y reflejo de estar cumpliendo un gran sueño, esa emoción crece todavía más. Con esta sensación salí del Teatro Conde Duque el pasado viernes 10 de julio después de ver Punk Rock, una producción de La Joven Compañía que ha vuelto a estar en cartel en el citado teatro durante los Veranos de la Villa. Escrita por Simon Stephens e interpretada por Alejandro Chaparro, Víctor de la Fuente, Samy Khalil, Helena Mocejón, Álvaro Quintana, María Romero...