Veinte años no es nada...

Hasta el 15 de noviembre de 2014 se puede visitar en Casa de América la exposición «Reencuentro con Onetti: Veinte años después». Se trata de un homenaje al escritor uruguayo por el vigésimo aniversario de su muerte, que tuvo lugar en la ciudad de Madrid en 1994. En esta exposición se pueden ver fotos, primeras ediciones de sus obras, cartas a él y escritas por él, mobiliario de su mítica casa de Avenida de América 31, objetos personales, cuadros, revistas y libros de célebres escritores firmados y dedicados al autor. Gardel, el ícono argentino por excelencia junto con Maradona y Evita, nació en Uruguay, igual que Juan Carlos Onetti. Y cantaba: «(…) que veinte años no es nada, que febril la mirada…». Veinte años sin Onetti en Madrid es mucho más que nada. Y la sala Frida Kahlo de Casa de América nos invita a ver mucho más que sus febriles miradas, esas que descubrimos en las fotografías que muestran al escritor en los últimos años de su vida, sobre aquella con respaldo de madera, su cama de noventa. Al comenzar el recorrido por la exposición, descubrimos una copia del número 128 de la revista Cuadernos para el diálogo (Madrid, 1974), en el que Julio Cortázar publica el artículo «El pueblo “Onetti”». Allí denuncia la censura que sufren muchos escritores, entre ellos el propio Onetti, por parte de los gobiernos de facto al considerar ciertos cuentos como material pornográfico. Cortázar es irónico y hasta se burla del absurdo de tales inculpaciones. Escribe: «Cuando digo que Juan Carlos Onetti es un motivo de orgullo para nuestro continente, estoy diciendo eso y mucho más». Cortázar estaba revelando lo que todavía no se decía. Y desafiaba la idea que el propio gobierno de Uruguay había tenido al...

El desierto de los tártaros...

El desierto de los tártaros es ya prácticamente un clásico de la literatura universal; una novela fundamental del siglo XX, escrita durante los comienzos de la Segunda Guerra Mundial; es la novela más reconocida de Dino Buzzati, autor italiano que participó desde el periodismo en algunas batallas que tuvieron lugar en dicha guerra. Ya se dijo de esta novela que es kafkiana por su argumento opresivo, kafkiana por el absurdo de lo que inexplicablemente queda atrapado (en términos simbólicos) y no se resuelve, kafkiana porque lo incomprensiblemente irresoluto asfixia. También se puede hacer una lectura de la novela tomando el tema del Otro; la otredad como lo desconocido que amenaza. O bien, dejar de lado a Kafka y a Todorov y acordarse de Beckett por la espera interminable: no sucedió hoy, pero puede que ocurra mañana. Y el absurdo de nuevo, que cuestiona el sentido de la vida, en este caso en particular, el de la de Giovanni Drogo. Porque El desierto de los tártaros es la historia del teniente Drogo que llega a la Fortaleza Bastiani, una Fortaleza de segunda categoría que como frontera marca el comienzo del desierto que se extiende tras ella. El desierto de los Tártaros precisamente, pero no porque haya Tártaros sino porque puede que los haya habido antiguamente. Puede que: estamos ante una novela de la contingencia cuya trama se desarrolla en un lugar (en la Fortaleza, casi todo sucede ahí adentro) que empieza o acaba en el absurdo y el sinsentido (una Fortaleza para defenderse de un enemigo que tal vez es leyenda; una Fortaleza que se defiende de lo desierto). Desde la llegada de Drogo a la Fortaleza, muy joven, hasta sus últimos días transcurren años, durante los cuales desea o planea irse de allí antes...

Cómo viajar sin ver

Cuando en 2009 Andrés Neuman, escritor argentino-español, recibió el Premio Alfaguara por su novela El viajero del siglo, tuvo que salir de Granada a dar una gira al mundo para presentarla y hablar de esa obra. Durante ese viaje por Latinoamérica, que duró meses, Andrés crea otra obra, que no habla nunca de su Premio ni de esas causas editoriales del viaje, sino que habla del viaje solo, despojado de sus razones laborales. A este segundo libro, que podría haber llamado El viajero del libro si no se hubiera propuesto alejarse tanto del objeto premiado que hizo posible semejante gira, lo llamó, sin embargo, Cómo viajar sin ver. Bienvenidos a los viajes de Neuman. El escritor premiado se propuso tomar notas en los lugares que visitara durante la gira. Tomar notas «al vuelo», una escritura tan fugaz como su paso por las ciudades. Crear un diario de viaje que en su esencia de lo pasajero coincidiera con la forma misma del viaje. Neuman pasajero; en definitiva, estar y no estar era su destino, mucho más que todos los destinos que enumeraba el itinerario. Destinos (ciudades): Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay), Santiago (Chile), Asunción (Paraguay), La Paz (Bolivia), Lima (Perú), Quito (Ecuador), Caracas (Venezuela), Bogotá (Colombia), Ciudad de México. Y luego, la segunda parte de la gira: Guatemala; Honduras no, aunque estaba en los planes, porque las cosas se pusieron ásperas con el golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya; Miami; San Juan (Puerto Rico); Santo Domingo (República Dominicana); Panamá; San Salvador (El Salvador); San José (Costa Rica). Con un tono directo y a veces irónico, con mucho sentido del humor, y hasta con cierta poesía, el autor propone una mirada sociológica de cada lugar: los barrios peligrosos y los barrios de clase...

Cooltureta

Cooltureta no es un cómic. La portada ya lo deja bien claro. Tacha la palabra «cómic» e imprime «novela gráfica». Claro, no es de extrañar, es mucho más cool hoy en día hablar de novela gráfica que de ese género ya clásico del relato visual. ¿Pero qué es un cooltureta? Un cool de la cultura. Es decir, esos personajes que van por la vida haciendo alarde de lo cool que son, valiéndose para ello, sobre todo, del consumo de ciertos productos coolturales. Esos que viven en barrios cool (como Malasaña en Madrid), que comen comida cool (esa que parece escrita en otro idioma cuando la vemos en el menú del bar cool, el que tiene sillas que se usaban en otra época y una camarera que estudia teatro) y van a lugares cool (es decir, no van a sitios comerciales ni al bar de toda la vida). El protagonista de Cooltureta es un hombre, probablemente un treintañero, que se muda a un barrio cool, donde hay muchos negocios que venden ropa vintage, y bares-librerías. El treintañero va a un cine cool (porque quiere explotar la oferta cultural que le ofrece su nuevo barrio) que no es más que el Cine Doré, conocido también como «la filmo», y luego cruza a un reconocido bar de enfrente que ofrece tapas de autor. Esta es la entrada al libro, y las ilustraciones y el guión son tan buenos, que la verdad es que sentimos que estamos en esas aceras de la calle Santa Isabel junto a los personajes (estos, o los de la vida real). Luego, el treintañero, que quiere pertenecer al mundo cool, acudir a los sitios coolturetas, participa de algunos eventos, como una fiesta del coworking o un festival de cine independiente al que puede...

Volanderas

Volanderas es el último libro de relatos del escritor español Víctor García Antón, que nació en Teruel pero vive en Madrid. Son relatos como eslabones que enlazados en este libro conforman una cadena. Pero cada uno por sí solo es una pieza cerrada, si se quiere. Quiero decir: si rompemos la cadena, que en definitiva es el libro y su trabajo de recopilación y edición, igual quedan piezas que no necesariamente son para armar. Hablando de edición… La editorial que publica esta obra es Tres rosas amarillas, una librería imperdible del barrio de Malasaña que se aventuró también en el oficio de la edición. Al entrar en el local de la calle Espíritu Santo se nos estimula la vista con tanto libro álbum y libro objeto para niños -y no necesariamente para niños-, sobre todo importados. Pero volvamos a (las) Volanderas. Con ese título en el libro no podemos esperar de esta ficción nada fijado, nada establecido, nada anclado. Más bien algo efímero, algo improvisado. Son hojas volanderas, que en el relato «Las octavillas» son observadas por sus propios autores como hojas descartadas por los vecinos, hojas que éstos prefieren usar para avivar el fuego. Panfletos sociales, probablemente, que no interesan ser leídos. Son octavillas volanderas: tal vez unas propuestas sociales o de convivencia, escritas para compartir entre una comunidad, que seguramente se proponen organizar, establecer (algo), pero que se califican por lo accidental, por lo casual, por lo volandero. Todos los relatos nos hablan de una comunidad de habitantes que no participa del sistema. Una comunidad autogestionada, con sus propias reglas y juegos. Una comunidad habitada por personas que en la realidad de la ficción igualmente podrían llamarse personajes. Porque la vida cotidiana de esos personajes (ahora digo «personajes» desde aquí, desde este...

La vida dura

Flann O´Brien (seudónimo de Brian O’Nolan) es un escritor irlandés que vivió durante la primera mitad del siglo XX. Se caracteriza por ser uno de los mejores escritores de Irlanda según el canon occidental (que es casi lo mismo que decir: según Harold Bloom) y según la opinión de muchos escritores del siglo XX. Sus libros se reconocen por una prosa delirante, divertidísma y ocurrente, y por sus personajes insólitos. La vida dura es una novela satírica de la que brota, además, el absurdo que tanto caracteriza a las demás obras de este escritor, como El tercer policía y Crónica de Dalkey. Ya que la mencionamos, en Crónica de Dalkey, por ejemplo, teníamos un jugosísimo diálogo entre el personaje de De Selby y San Agustín. Aquí los diálogos (esos que no pueden faltar en una obra de O´Brien; esos que deberían servir de ejemplo de lo que es un buen diálogo en literatura), igual de contundentes, se dan sobre todo entre el señor Collopy y el padre Fahrt. De la misma manera que en Crónica… teníamos al padre Cobble, el jesuita de turno en La vida dura es el padre Fahrt, con ese apellido tan sonoro, que huele tanto a referencia semi-escatológica. Por su puesto otras constantes entre las obras son: el whisky (y las bebidas en general, y la cultura del alcohol y las borracheras), las conversaciones sobre el catolicismo, las ocupaciones misteriosas de algunos de los personajes masculinos, los diálogos intelectualoides… Un recurso interesante en La vida dura es el narrador: se trata de un narrador en primera persona pero que es mucho más testigo de los acontecimientos que protagonista, o siquiera participante. Quien narra es el menor de dos hermanos huérfanos que de pequeños pasan a estar bajo el cuidado del...

Diario de invierno

«¿Y cuántas veces más contemplarás la luna llena?». Es una frase de Paul, pero de Bowles, no de Auster. Sin embargo, al terminar de leer Diario de invierno algo de este azar en los acontecimientos de la vida resuena y la cita se me vuelve inevitable. Paul Auster termina este libro de la misma manera que lo ha llevado a cabo: haciendo un recuento. En el inventario de sus películas favoritas aparece una de Bertolucci, quien llevó la novela de Paul Bowles, El cielo protector, al cine; pero Auster no la menciona porque no es su preferida. El escritor se refiere a El conformista. También hace un recuento de todos sus viajes, de los países por lo que pasó, de las ciudades, de sus traslados, de los aviones. No porque Auster sea un viajero en el sentido que lo era Bowles, sino simplemente porque ha vivido sesenta y cuatro años a la fecha en que escribe este diario. Y en sesenta y cuatro años se viaja muchas veces, y cuántas otras se frotará uno los ojos, se sonará la nariz, bostezará, se morderá los labios, o se pasará la mano por el pelo. Este es el recuento de acciones que hace Auster para cerrar su diario, y por supuesto, para saber que no hay manera de contarlo, solamente de saber que han sido muchas y que no le quedan infinitas, ni siquiera tantas. «¿Cuántas mañanas quedan?», se pregunta, como Bowles preguntó sobre la luna llena. «Has entrado en el invierno de tu vida» es la respuesta que Paul Auster se da en este diario donde se habla a sí mismo en segunda persona. Y entonces recobra sentido el título del libro que nos hace creer varias páginas que se llama así porque Auster lo...

Psicosis, sus remakes y un pensador esloveno Sep02

Psicosis, sus remakes y un pensador esloveno...

Slavoj Žižek es ese intelectual histriónico, con barba y despeinado, y con un acento del inglés y unos tics tan particulares que ya conforman parte de su personaje, que ilustra muy bien las teorías del psicoanálisis por medio del cine. A la política también la atraviesa con conceptos psicoanalíticos, siempre siguiendo las ideas de Lacan. Žižek se vale de David Lynch, de Hitchcock, de Kieslowski… para hablar de sublimación, de síntoma, de goce, de deseo, de lo real, de la fantasía, y sigue. En 2005 se publicó Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio, un libro donde Žižek dedica un capítulo a Hitchcock y a los remakes de sus películas. Como si de una pérdida de aura se tratara, Žižek nos dice que en los remakes de las películas de Hitchcock algo se evapora. Cuando Walter Benjamin habló de la copia, en contraposición al original en arte, señaló que lo que se perdía en la copia –o en la reproducción de una obra de arte- era no tanto su consistencia sino su autenticidad, es decir, la pérdida del aquí y ahora: de la tradición y de la función ritual de la obra. Esta es la pérdida del aura que el texto de Benjamin La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica denunció en 1936, aunque con intenciones más políticas que estéticas. Volviendo a Žižek: está convencido de que Hitchcock es irrepetible, inimitable, irreproducible, porque en ese intento de re-hacer una película suya lo que se atrofia es su originalidad. En la copia (o remake) de Hitchcock también habría una pérdida de aura (para tomar el término de Benjamin) pero entendida aquí, con sentido estético, como la imposibilidad de reproducir una «dimensión hitchcockiana única». Entre las características del cine de Hitchcock...

Alexis o el tratado del inútil combate...

Cuando Margarite Yourcenar tenía 25 años escribió su primera novela: Alexis o el tratado del inútil combate. Como ella misma explica en el prólogo a este libro, que escribe en 1963, toma el nombre de Alexis de la segunda Égloga de Virgilio, y le hace eco al Tratado del inútil deseo de André Guide con la segunda parte del título. Treinta y cinco años después de escribir el libro, con ya 60 años, Yourcenar le agrega este prólogo explicativo y revelador a la obra. La escritura de la autora es críptica, pero ella misma le echa luz años más tarde. El formato de la narración en Alexis o el tratado… es una larga nota o carta que Alexis le deja a su mujer explicándole las razones por las que la abandona. Yourcenar prefiere decir simplemente que Alexis «es ante todo el retrato de una voz». Alexis abandona a Mónica porque son infelices antes y también después de tener un niño. Alexis no logra encontrar junto a ella ni el amor ni la pasión porque no está siendo fiel a sus verdaderas inclinaciones. Su vida profesional de músico también se ve obstruida a su lado. Entonces decide despedirse por escrito y marcharse. Alexis le explica las razones: es homosexual, aunque él nunca use esta palabra en su confesión. Recrea su infancia y su juventud para explicarle a Mónica quién es y cuándo tuvieron lugar en su vida experiencias que lo hicieron sentirse junto a la belleza. Pero evita la palabra que lo etiquete, conscientemente la evita: «Seguramente, me bastaría para hacerme comprender, con emplear unos términos precisos, que ni siquiera son indecentes porque son científicos. Pero no los emplearé. No creas que les tengo miedo: no se debe temer miedo a las palabras […]. Sencillamente,...

10 películas para explorar el cine social sudamericano Sep02

10 películas para explorar el cine social sudamericano...

Entendemos por cine social al grupo de películas que denuncian o exponen una realidad social. Podemos reconocer algunos famosos directores que se dedican al cine social, como el británico Ken Loach, o los hermanos Dardenne en Bélgica, por mencionar solo algunos europeos. En España, Iciar Bollaín con Flores de otro mundo y Te doy mis ojos es otro gran ejemplo. O Fernando León de Aranoa, con Los lunes al sol, Barrio y Princesas. Pero por fuera de Europa también hay un cine social que se hace ver y escuchar en festivales nacionales o internacionales, muestras y ciclos que se organizan permanentemente. Esta selección de 10 películas se refiere en concreto al cine social sudamericano (sin dejar de reconocer que lo hay también en el resto de Latinoamérica y en los demás continentes no mencionados). Un cine imperdible que nos acerca a aquella parte del planeta. En el cine social hay una serie de temas y tópicos que se tratan con frecuencia: drogas (consumo y tráfico), prostitución, delincuencia, marginación, paro, condiciones laborales, derechos humanos, educación, pobreza, favelas, villas miseria o asentamientos precarios, minorías sociales, y problemáticas específicas de una cultura o región, entre otros y todas sus combinaciones. El «nuevo cine latinoamericano» fue el que surgió en la década del 60 y se influenció del neorrealismo italiano. Se trató de una corriente ético-estética que intentó conectar el cine con la realidad y con la verdad de su país, comprometiéndose con los aspectos sociopolíticos de la región. Luego vino la década del 70, es decir, los años de las dictaduras. Las películas que aquí se proponen son todas posteriores a estos hechos, por tanto, son películas producidas en democracia que tienen como antecedente político dicho período y como antecedente estético aquel movimiento. Evidentemente, no todos los...

A puerta cerrada

Tres personas llegan al infierno: Garcin por haber maltratado a su esposa, Inés por haber provocado la muerte de un amante y Estelle por haber matado a su bebé. En ese infierno no hay hogueras sino sillones, no hay espejos ni ventanas, y no hay azar. Lo que hay es una situación planeada y calibrada. Son ellos tres, y no serán ni uno más ni uno menos. Esto es A puerta cerrada, obra teatral de Sartre. Sartre dice en La náusea: «Las tres, siempre es demasiado tarde o demasiado temprano para lo que uno quiere hacer». Inés dice en la obra: «Siempre se muere demasiado pronto o demasiado tarde». La náusea dice: «Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos». Estelle dice en A puerta cerrada: «Yo tengo seis espejos grandes en mi dormitorio. […]. Me veía tal y como los demás me veían…».  La náusea: «Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso… y no puedo dejar de pensar». A puerta cerrada, en boca de Inés: «Pueden coserse la boca o cortarse la lengua, qué más da: a pesar de todo, ¿no seguirán existiendo? ¿No seguirán pensando?». Y más y más paralelismos en frases. Son dos obras literarias diferentes, pero Sartre es uno. Es el intelectual que eligió la filosofía y la literatura para expresar sus ideas. No era solamente filósofo ni solamente escritor, era un pensador. Y en sus obras está el existencialismo desbordando a cada lado. Son ellas una excusa para abordar esta corriente filosófica. A puerta cerrada es una obra sobre el infierno. Cuando al final de la obra Sartre define lo que es el infierno en boca de su personaje Garcin, está creando una de...

Epistolario I (1873-1890), Sigmund Freud...

Este epistolario de Freud reúne las cartas que el padre del psicoanálisis envió entre los años 1873 y 1890. La gran mayoría (95 sobre un total de 106 cartas) están dirigidas a su mujer (entonces todavía novia) Martha Bernays; el resto, a colegas, familiares y amigos. El prefacio del libro, que fue escrito por Ernst L. Freud, hijo de Sigmund, en 1960, ya nos advierte lo meticuloso, dedicado y apasionado que era Freud con las cartas. Para él la actividad epistolar era una dedicación. Y se nota: ha dejado miles de cartas tras su muerte. Con este epistolario, el hijo de Freud se propone sacar a la luz las cartas de carácter más personal y se abstiene de incluir las de carácter netamente científico. El resultado del libro es la voz de Freud hablando de sus emociones, sentimientos, inquietudes, preocupaciones, viajes, ciudades, obras de arte, enfermedades, estados de ánimo, investigaciones, pacientes y hospitales, y opinando sobre la función de la mujer y el rol de la esposa (de un modo que no suena nada bien ahora en el siglo XXI), de una manera más cercana a la propia persona que fue Sigmund, imposible. En dos de las cartas que reúne este epistolario leemos a Freud recomendando a su destinatario que conserve las cartas que le envía puesto que «nunca se sabe lo que puede pasar». Es decir, se asoma un Freud que sospecha muy tempranamente que sus cartas serán de interés, a pesar de que es un Freud que todavía no vislumbra el Complejo de Edipo, que está aprendiendo y admirando maestros, que pelea por un puesto en el hospital, y que está rascando las posibilidades de publicación de artículos científicos para obtener algo de dinero, que es de lo que realmente carecía este...

No mires, lo esencial es invisible a los ojos...

El Museo ABC de Dibujo e Ilustración de Madrid, construido en la calle Amaniel sobre lo que fue la primera fábrica de cerveza Mahou, expone hasta el 6 de septiembre el trabajo de dos grandes artistas: Rébecca Dautremer y Ana Juan. Con esta exposición titulada «No mires, contempla» se inaugura el nuevo Espacio Edelvives instalado de manera permanente en la planta baja del Museo. Se trata de un espacio cedido a la editorial para exponer, vender y presentar sus libros, con amplios pufs y sillones que invitan a la lectura. En esta primera exposición se puede dejar de mirar para en cambio contemplar los originales de algunas de las ilustraciones que conforman los libros Seda, de Alessandro Baricco, ilustrado por Rébecca Dautremer, y Amantes, escrito e ilustrado por Ana Juan; ambos publicados bajo el nuevo sello editorial Contempla Edelvives, que se propone acercar libros ilustrados al público adulto, y que así se lanza al mercado, con estas dos joyas. «No mires, contempla» expone dieciocho de los originales que ilustran la reconocidísima novela del italiano Alessandro Baricco, y quince originales de la obra Amantes de la española Ana Juan. Si algo tienen en común las dos obras ilustradas es que hablan sobre el amor. Por eso, el resultado de la exposición es una armonía que lejos de estar dada por una coincidencia en estilos o técnicas empleadas por las artistas, radica en una sintonía melancólica que cuando hablamos de amor a todos nos suena. Rébecca Dautremer, la ilustradora francesa que algunos niños quizá ya reconozcan por las Princesas olvidadas o desconocidas, Elvis o Babayaga (todos álbumes publicados por Edelvives), es la responsable de las ilustraciones de Seda, publicada en su momento por Anagrama en español. Gracias a este trabajo, que parece haber sido idea de...

Renacida – Diarios tempranos, 1947-1964...

David Rieff, ese hombre que escribió: «En retrospectiva, me doy cuenta de que mi madre nunca hablaba mucho sobre la muerte», tuvo que tomar una decisión: qué hacer con los escritos que su madre, Susan Sontag, dejó inéditos tras su muerte y sin instrucciones de cómo proceder ante ellos cuando ya no estuviera en este mundo. La escritora y ensayista no había dicho nada al respecto precisamente porque ella no asumía mucho su muerte, y en lugar de dar indicaciones sobre su obra en la etapa avanzada de su enfermedad, se encargó de pelear por vivir. Hasta el último día Sontag «inhaló con fuerza», y lo sabemos gracias al conmovedor relato que su hijo publicó tras la muerte de ella en The New York Times Magazine, titulado «Nadando en un mar de muerte». Susan Sontag comenzó en su adolescencia temprana a llevar un diario y es una costumbre que nunca la abandonó. Cuando su vida llegó al final, había alrededor de cien cuadernos que le habían servido de diario íntimo. David Rieff supo que si él mismo no decidía publicarlos, alguien lo haría por él. Renacida -Diarios tempranos, 1947-1964- es el primero de tres volúmenes que integran la selección de los diarios de Sontag. Por ser un diario, es un libro descarnado y sin filtros. No está medido, es explosivo, aunque por supuesto entre el original y esta publicación que le llega al lector media una edición, entre otras cosas, seguramente, para evitar aquellos pasajes irrelevantes como descripciones de las tareas cotidianas que ocupaban muchas páginas. La Susan de estos diarios tempranos es la mujer que no habla de la muerte pero por juventud, no por evasión. Es la que aún no sufrió su primer cáncer ni reflexionó sobre las metáforas del sida, ni...

El País del miedo

En El país del miedo, novela de Isaac Rosa, lo que hay para que ese miedo sea posible es un otro. Podemos tomar la tipología de las relaciones con el otro que propuso Todorov en La conquista de América. El problema del otro e identificar los tres ejes de los que él hablaba: el plano axiológico (juicios de valor acerca del otro: bueno o malo, superior o inferior…), el plano praxeológico (acercamiento o distanciamiento para con el otro: la sumisión al otro o la sumisión del otro) y el plano epistémico (conozco o ignoro al otro). En la novela de Isaac Rosa no hace falta rastrear con lupa para advertir este tipo de relación con o percepción del otro, pues ahí radica un poco el quid de la cuestión. Veamos… Carlos, el personaje principal de la novela, es uno y se la tendrá que ver con el otro al que teme. Ese otro se encarna en un sujeto concreto: un compañero del colegio de su hijo Pablo, que lo extorsiona con el propósito específico de obtener dinero. Pero también el otro son los grupos. Podemos hacer un listado de ellos, de a lo que Carlos teme: a los resentidos, a los pobres, a los mendigos, a los despojados (todos estos conforman lo que el narrador engloba bajo la etique de miedos clasistas), a los colectivos de inmigrantes (magrebíes, rumanos, albaneses, mafiosos rusos, gitanos… y la lista sigue), a los niños pobres, a las tribus adolescentes. Mientras tanto, en casa, su mujer echa a la empleada doméstica porque la declara responsable del robo de todos los objetos de valor o sin valor que han desaparecido y siguen desapareciendo día a día: películas, pendientes, dinero en efectivo. Y para completar la familia, Pablo, el hijo: un niño, no tan niño (aunque se lo trata como tal al punto de resultar ciertos pasajes de la novela no solo inverosímiles sino tediosos), víctima de una...

10 Libros álbum imprescindibles...

El libro álbum es un género literario, más asociado a la literatura infantil, que consiste en el diálogo y la articulación entre dos códigos simultáneos: el texto y la imagen. A estos dos códigos hay que sumarles un tercer componente: la edición. Esta última es fundamental puesto que en los álbumes el libro como objeto también participa en la construcción de sentido. Sin embargo, un libro álbum puede prescindir de uno de esos códigos: del texto, y entonces conformarse sólo de imágenes, pero esto no podría darse a la inversa. La función de las ilustraciones es narrar, y nunca acompañar al texto. En el libro álbum, texto e imágenes se complementan y ambas son herramientas para construir la narración, por eso ninguna es más o menos importante que la otra. En definitiva: es un género visualmente maravilloso. Elegir sólo 10 libros álbum es una tarea un tanto desesperante. En los últimos años la industria editorial ha atendido con mucho interés a este género y se ha producido mucho al respecto. A la hora de temblar por la amenaza del e-book y la desaparición del libro en papel, el álbum tiembla menos puesto que justamente su materialidad es uno de sus tres componentes que le dan su razón de ser, y entonces no podría ser reemplazado así como así por un formato digital; en tal caso, tendría que ser conceptualmente re-pensando. Hay autores de libros álbum ya clásicos, como Sendak o Anthony Browne. O personajes igual de famosos como la cerdita Olivia o los gorilas de Browne; o Élmer, el elefante de colores, o Eloise y sus viajes por el mundo. Pero en esta selección de 10 libros álbum imprescindibles (¡sólo 10!) muchos han quedado injustamente por fuera y entonces me rindo y me limito...

Mar de Irlanda

Mar de Irlanda es la primera novela publicada de un joven autor de Almería llamado Carlos Maleno. Digo novela porque debajo del título, en la tapa, se imprime esa palabra; sin embargo, está más allá del borde de dejar de ser una novela para ser un libro de relatos que se entrecruzan: por ejemplo, el moribundo que lleva puesta una máscara de Felipe González y que es el narrador de uno de los relatos, aparece más adelante en otro para apenas ser visto desde la habitación de enfrente en ese mismo hospital. O el hombre que vende aspiradoras, que irrumpe en un relato pero en otro posterior es el mismísimo narrador que nos confiesa que su trabajo es vender aspiradoras, pero su vocación es la literatura. Y con esta declaración a nosotros, lectores, nos queda clarísimo que estamos ante un libro que se repliega, pues el vendedor de aspiradoras está escribiendo un libro de relatos donde aparece él mismo como personaje, y donde uno de los relatos se titula «Recuerdos amnésicos acerca de Cristo y de la chica que hacía autostop», exactamente igual que el relato anterior a este en este libro llamado Mar de Irlanda. Mar de Irlanda es como una Matroska, pero desarmada. No tiene la unidad de la novela, pero tampoco nos cuenta varias historias; en realidad nos cuenta permanentemente que nos está contando una historia. Los personajes de este libro no nos importan si no es en la medida en que narran. El personaje que es narrado por un personaje ya nos queda demasiado lejos: estamos ante un libro hecho de capas, o de muñequitas dentro de otras muñequitas. No nos importa un personaje en sí mismo, no llegamos a él como para que nos importe; nos importa la narración...

En el café de la juventud perdida...

El título de esta novela está arrancado de una cita de Guy Debord que es el epígrafe del libro. La cita contiene exactamente este sintagma que hace de título, pero además la palabra «melancolía». Y a esa palabra, como también le sucede a una mariposa de sueño, se parece esta obra de Patrick Modiano. En el café de la juventud perdida es una novela relatada por diferentes narradores. El primero de ellos nos avisa que es uno de los tantos personajes de la historia y por ende, uno de los tantos que frecuentaba el café Le Condé. Ya ha pasado mucho tiempo de aquel París de los años 60, sin embargo, este narrador-personaje rememora un pasado que también es el suyo propio pero que tiene una figura femenina misteriosa que es la excusa para recapitular la vida: Louki. Louki es el personaje-engranaje de todas las narraciones; es la columna vertebral que las sostiene. Todos hablan de Louki y Louki también habla: es una de las narradoras de esta novela. Louki habla de su propia vida mientras que los demás hablan de ella, aunque por supuesto también hablan de la propia pero a través y en relación con ella. Sí, Louki es un punto de partida y de llegada de todas las narraciones que dan cuerpo a esta novela. Louki es ese Eterno Retorno que tanto obsesiona a uno de los personajes-narradores, a Roland, el hombre que Louki eligió para abandonar a su marido, dejar de llamarse Jacqueline Delanque y pasar a otro distrito de París y a llamarse Louki. El tema espacial es fundamental en la novela. París se delimita y se detalla. El Sena como la línea divisoria: la orilla izquierda (la Rive Gauche), la orilla derecha; tal vez, otra columna vertebral, igual...

La laguna negra y el romance de Machado May20

La laguna negra y el romance de Machado...

El romance La tierra de Alvargonzález, de Antonio Machado, fue llevado al cine por Arturo Ruiz Castillo, en 1952, bajo el título de La laguna negra. Se trata de una película en blanco y negro más próxima al cine negro que al melodrama. La laguna negra está ubicada en Soria, sitio emblemático para el poeta Machado pues allí conoció a su mujer Leonor; y allí también escribió su libro Campos de Castilla, que contiene, entre otros poemas, este romance. Estamos frente al Machado que ya ha pasado por la bohemia, por París y Madrid, y ahora se adentra en la vida de pueblo castellana. «La laguna negra está en Castilla, pero esta historia pudo suceder en cualquier época y en cualquier lugar del mundo. Es la eterna tragedia de la codicia»: esta es la leyenda con la que comienza la película de Ruiz Castillo y es cierto que este tipo de historias marcadas por la sangre (en el sentido de lazos sanguíneos pero también en el de crimen) suceden en todas partes del mundo, pero si volvemos a Machado sabemos que tenía que ser Soria el lugar que le inspirara este romance, y al Machado de esta época (1907-1912), el sumergido en la España rural. La laguna negra es la eterna tragedia de la codicia porque trata de dos hermanos que asesinan a su padre para heredar. La historia tiene lugar en Soria y el cuerpo es arrojado a las aguas de la laguna negra. La adaptación cinematográfica del romance de Machado (dedicado al poeta Juan Ramón Jiménez) es bastante acertada: comienza con el asesinato del padre, pero no se muestra esta acción; en cambio, acaba de acontecer, los hijos ya están deshaciéndose del cuerpo que nunca se ve a lo largo de toda...

Todo por una chica

Todo por una chica es una novela de Nick Hornby, autor conocido sobre todo por Alta fidelidad, que comienza con la frase «(…) las cosas me iban bastante bien» y avanza la narración también en ese sentido: bastante bien, en un tono suelto, liberado, gracioso y acertado del narrador Sam, a quien da bastante gusto escuchar (o leer) en estas primeras páginas o capítulos; da gusto conocerlo, nice to meet you, Sam, but… Pero la novela de 302 páginas logra que ese tono peculiar, llamativo, simpático y divertido de Sam comience a resultar de a poco algo reiterativo en medio de una trama sin sorpresas. ¿Es una novela para adolescentes? Sin dudas ese público puede verse mucho más atraído por los personajes protagonistas (Sam y su novia Alicia) que el lector adulto, muy a pesar, esta clasificación, de que la novela no tiene nada que ver con la literatura juvenil ni desde el punto de vista editorial (publicada por Anagrama en uno de esos famosos libros amarillos que todos tenemos, y ojalá muchísimos) ni de la obra misma, que trata del mundo adolescente sin estar perteneciendo al género de la literatura juvenil necesariamente. Hornby maneja humor e ironía de manera admirable, además de ser indiscutiblemente un excelente prosista. Pero (aquí está mi but) esta larga novela va perdiendo interés a medida de que avanza su previsible trama. Que la obra comience con Sam hablando con su póster, o mejor dicho, con la estrella de los deportes que homenajea ese poster, es bastante genial. Este tal Tony Hawk, un gran skater, ídolo de Sam, viene a ser el consejero, reemplazo del padre ausente (y no solo ausente, sino también patético y grotesco) de Sam, cuya pasión, por supuesto, también es el skateboard. El universo de...

Ilona llega con la lluvia...

Álvaro Mutis es ese escritor colombiano que murió en México el año pasado. Maqroll el Gaviero es ese personaje que creó para darle vida en varias de sus obras, entre ellas, en la novela Ilona llega con la lluvia. Es una novela fresca, húmeda… Lluvia, alta mar, puerto, sexo, calles inundadas, aires tropicales, vodka doble con hielo. Maqroll se embarca rumbo a Panamá en una nave cuyo capitán, Wito, es un viejo amigo que lo contrata para realizar las tareas de contabilidad. Pero no hay mucho que contabilizar, más bien nada, pues Wito está quebrado. A este quiebre inicial, que es ajeno, le sigue el propio. Maqroll, ya en tierra firme, en Panamá, no tiene dinero. El conserje de un hotel que ocupa le ofrece un trabajo que está por fuera de la ley y Maqroll lo acepta hasta ver de cerca el peligro y renunciar al riesgo. Lo ayuda a tomar esta acertada decisión Alex, el cantinero del bar que frecuenta. Pero la salvación es la mujer, que en esta novela siempre llega como una aparición mágica. Ilona llega mágicamente con la lluvia, como si llegara porque lloviera, así de fantástico. O a la inversa también funciona: como si la lluvia la anunciara. No podrían haberse conocido bajo un cielo despejado Maqroll e Ilona. Así como el día que se ven por primera vez afuera del bar diluvia, este reencuentro fortuito también sucede con una cortina de lluvia torrencial como telón de fondo. Lo fortuito es una clave del relato; una llave mágica que activa el movimiento de las acciones. Lo casual, el azar o el destino es lo que mueve a los personajes. Ellos se mecen por la vida como hojas arrojadas al caudal del río. Hay otra mujer, que al igual...

Crónica de una muerte anunciada...

Cuando en 1982 a Gabriel García Márquez le dieron el Premio Nobel de Literatura, el autor colombiano pronunció un discurso que comenzaba citando una crónica sobre las Indias a la que se refirió como una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Esa crónica parecía una aventura de la imaginación por su carácter de fantástico y maravilloso, mítico o legendario; pero la calificó como rigurosa, y eso la acercaba al mundo de lo real. En esta existencia de lo maravilloso en lo real está la esencia del realismo mágico, que fue bautizado con una pregunta pronunciada por Alejo Carpentier: ¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real? Crónica de una muerte anunciada no es una obra reprentativa del realismo mágico como lo es Cien años de soledad, pero sí es una obra representativa de García Márquez, que es uno de los principales representantes de ese movimiento literario. Crónica de una muerte anunciada es una crónica, y por eso se acerca al género periodístico, aunque conserva rasgos de lo extraordinario (una pistola se dispara, atraviesa una pared, recorre todo el comedor de la casa vecina, atraviesa la plaza del pueblo de lado a lado y termina su recorrido en un santo de yeso del altar de la iglesia del pueblo). Es, también, la narración de los hechos y de los testimonios de esos hechos sobre una mañana: la mañana siguiente a la boda de Ángela Vicario con Bayardo San Román. Esa mañana transcurre en una espera (los hermanos Vicario esperan a Santiago Nasar para matarlo), un anuncio pronunciado varias veces (los hermanos Vicario anuncian que van a matar a Santiago Nasar), un desconocimiento (Santiago Nasar es prácticamente el único del pueblo que desconoce...

Un simple vestido de fiesta...

Hace pocos años, la editorial madrileña Árdora Ediciones hizo posible que el escritor francés Christian Bobin pueda ser leído en España en idioma español. Publicó la traducción de sus obras Une petite robe de fête (Éditions Gallimard, 1991) y Autoportrait au radiateur (Éditions Gallimard, 1997). En ambos casos, el traductor es José Areán, aunque la traducción de Un simple vestido de fiesta la hace junto con Tono Areán. Entonces, Árdora Ediciones, afortunadamente, publicó en 2006 Autorretrato con radiador y en 2011, Un simple vestido de fiesta. Un simple vestido de fiesta es esencialmente el oxímoron del título del libro. El lenguaje de Christian Bobin es simple pero está vestido de fiesta. Christian Bobin es ante todo un poeta. Duele leerlo si somos seres sensibles a los que dos cosas nos conmueven profundamente: la lectura y el amor. Porque de este dolor, que en realidad es uno, no son dos, habla Bobin. Al respecto, lo cito (y de acá en más no podré evitar citarlo): “Uno lee como ama, uno entra en la lectura como se enamora: por esperanza, por impaciencia”. Se trata de un libro de relatos que comienza con una introducción o presentación del autor. Allí ya nos plantea, antes de la lectura o como hall de entrada a esa lectura, precisamente el tema de la lectura: el niño que se convierte en lector y aquel que no, tras culminar esa etapa común a toda la humanidad en la que aún no leemos. Una evolución de la persona hasta tomar partido entre una cosa u otra: o no lee nunca o forma parte de ese grupo de gente que no hace otra cosa más que leer. Este último grupo es el que “hace vivir a los escritores, libreros, editores, impresores”. Bobin considera a...

Las ilusiones

Las ilusiones es un libro sobre una película sobre el cine. Que es como decir: un libro sobre cine sobre cine. Que apilando un poco más da algo así como: literatura sobre cine sobre cine. Es que en Jonás Trueba cine y literatura no se separan y se confunden.
La película Los ilusos y el libro Las ilusiones (Editorial Periférica) son dos obras del hijo del director Fernando Trueba que fluyen paralelas. ¿Se complementan? ¿Se citan mutuamente? ¿Una es hija de la otra? ¿Se pegotean? ¿Se repiten? Pues de todo un poco y de todo nada.
Antes de preguntarse qué les pasa a los personajes de Las ilusiones habría que preguntarse si existen esos personajes. ¿Las ilusiones es un texto literario de ficción o es la posibilidad de un texto literario de ficción? ¿Existen sus personajes y sus tramas o el texto literario es anterior a ambos y es, en realidad, un ensayo de las posibilidades de existencia de esos personajes y esas tramas?
Cuando leemos Las ilusiones (título excelente por acertado) estamos leyendo un relato en primera persona, un relato del yo, algo de este Jonás Trueba tomando notas (¿mentales?, ¿escritas?) sobre una película que sea sobre el cine, pero que tenga mucho de la vida y poco de cine, nos advierte este narrador volátil que se mueve como pompas de jabón que atraen la mirada de los niños en una plaza.
Las ilusiones son las ilusiones de los ilusos. Los ilusos son los actores (en el sentido bourdieuniano de la palabra, aunque en este caso también en el referido a las artes escénicas) que quieren ganarse la vida actuando o con el cine en general; y toda una serie de seres desgraciados que tuvieron la mala fortuna de nacer en un mundo en el que no...

Rosa candida

La rosa candida es una rosa blanca. La rosa de ocho pétalos es una rosa sin espinas, que se asemeja mucho a la anterior, pero que no es blanca, es de un color infrecuente. La rosa candida, como simbolismo de todas las rosaledas, de lo infrecuente, de lo aislado y por salvar, de lo apartado y por encontrar, de lo efímero que puede renacer, es la que le da título a la novela de la autora islandesa Audur Ava Ólafsdóttir. Rosa candida es una novela que huele a botánica y a gastronomía permanentemente, página tras página. Un joven de veintidós años deja Islandia para llegar a un pequeño pueblo de alguna parte de Europa y resucitar una de las rosaledas más famosas del mundo, que con el paso del tiempo se ha cubierto de malas hierbas y ha dejado a sus rosales en un estado lamentable. Pero también es una novela sobre las casualidades o la predestinación incluso, y entonces no puede uno salvarse de leer en esa clave toda una serie de acontecimientos. Por un lado, están aquellos que los propios personajes reconocen como efectos de esta marca de la casualidad o la predestinación: que el nacimiento de la hija del joven y el cumpleaños y la muerte de su madre sucedieran las tres cosas en la misma fecha, un siete de agosto; o que el joven encontrara tres tréboles de seis hojas el día que cumplía seis años. Pero por otro lado, del lado del lector tal vez, queda toda una lectura que se ofrece a ser decodificada bajo este código de las coincidencias, si se quiere.Y aquí entran nuevos simbolismos: que el joven conciba a su hija en el invernadero de la casa de sus padres, el lugar donde está lo...

En la orilla

Han empezado a circular en España preguntas que intentan averiguar si existe una literatura de la crisis. El escritor Isaac Rosa dio una conferencia hace más de año para hablar precisamente de esto (a lo que respondió en su momento de manera más bien negativa). La literatura argentina, por ejemplo, tiene una tradición de la literatura de la crisis que le permite hablar de literatura post-19 y 20 de diciembre (de 2001) e incluso clasificarla en aquella que se refiere concretamente a estas fechas versus otra literatura también de la crisis que trabaja con la fecha elidida, pero que se refiere a todo el contexto sociopolítico, cultural y económico que la circunda (me estoy basando en las ideas expuestas por Sebastián Hernaiz en su excelente artículo crítico titulado Sobre lo nuevo: a cinco años del 19 y 20 de diciembre). España, tal vez, necesite que pase el tiempo. Sin embargo, lo cierto es que ya se pueden leer algunas novelas que toman la crisis, la amasan y la hacen tema en la literatura actual. Es el caso de las obras de Isaac Rosa, pero también el caso de Rafael Chirbes, a quien voy a referirme y específicamente a una de sus novelas: En la orilla. En la orilla es una novela sobre la crisis. Una crisis mencionada concretamente con la palabra crisis pero también referida a través de todos sus tópicos: paro, suicidios, burbuja inmobiliaria, deuda pública, sistema bancario, reforma laboral, pobreza. Por otra parte, es también una novela sobre el camino de la vida, la amargura de la vejez, el rumbo hacia el deterioro y la muerte, la pudrición y la furia de la naturaleza. Esteban es un viejo que debe cuidar de un anciano, su padre. Setenta y noventa años respectivamente; demasiada...