Roberto Devereux: La zona oscura de eso que llamamos amor Sep26

Roberto Devereux: La zona oscura de eso que llamamos amor...

La temporada operística arranca en el Teatro Real de Madrid. Lo hace con Gaetano Donizetti. La obra Roberto Devereux, sin ser la más conocida de este compositor, llena el escenario de esas cosas de las que tanto se ha hablado desde que el hombre es hombre y que ha sufrido desde el principio de los tiempos: injusticia, venganza, infidelidad, traición, celos, muerte y amor auténtico. Desde que Homero dejó escritas sus obras, todos los autores de la historia han seguido hablando de las mismas cosas. Amor, muerte, venganza, envidia, guerra, injusticia… Más que nada porque todos los autores han tratado de explicar qué es eso que nos ocurre a los que nos pasamos un rato por este mundo. Dicho de otra forma, los autores de todos los tiempos han querido pasar a limpio la vida intentando encontrar un sentido a nuestra existencia. Gaetano Donizetti no fue una excepción. Y se interesó por un capítulo que protagonizó la reina Isabel I y su pariente Roberto Devereux que contenía todos los ingredientes necesarios para contar una historia repleta de esas cosas a las que me refería. Es verdad que la ambición y la arrogancia de Devereux se convierten en inocencia y amor verdadero y que la reina amenazada, arrasada por las circunstancias, se convierte en una especie de brutal depredadora; pero eso ya es el resultado de las vueltas que los autores dan a las cosas para que funcionen sobre un escenario. El interés de Donizetti se tradujo en la ópera Roberto Devereux. La producción de la Welsh National Opera de Cardiff que presenta el Teatro Real resulta opresiva, inquietante. Las sombras invaden el escenario en un intento del director de escena Alessandro Talevi por trasladarnos a un mundo en el que todo se tiñe de...

Coleman Hawkins y Lester Young: Modernidad y tradición desde el saxo tenor Sep22

Coleman Hawkins y Lester Young: Modernidad y tradición desde el saxo tenor...

Antes de que Charlie Parker y Dizzy Gillespie revolucionaran el jazz para cerrar la puerta, definitivamente, de la Era del Swing; algunos músicos aportaron grandes cosas que perduraron durante años. Los saxofonistas Coleman Hawkins y Lester Young son dos de ellos. Desde estilos y conceptos musicales diferentes, utilizando su instrumento de forma muy diversa, fueron capaces de convertir el sonido del saxo tenor en pieza fundamental dentro del jazz. Bill Russo, músico de jazz y arreglista, utilizaba el término atenorizado para referirse a la música jazz influenciada por el sonido del saxo tenor. Esta marca perduró hasta finales de los años sesenta. Y el músico culpable de que esto ocurriera fue Lester Young. Lester President Young marcó el jazz de los años cincuenta cuando tocaba en la banda de Count Basie. Y eso era en la década de los 30. Tras la irrupción del bebop la influencia de Lester Young resistía y se imponía, de nuevo, en los 50. Algo extraño y muy difícil de conseguir. Si tuviéramos que elegir el momento en el que este músico comenzó a ser importante tendríamos que marcar en el calendario el año 1934, momento en el que sustituyó a otro saxofonista en la orquesta de Fletcher Henderson, llamado Coleman Hawkins. Hawkins era muy expresivo en su música. Para ello acumulaba un gran número de notas para contar lo que quería. El sonido de su saxo era directo, agresivo si la pieza era rápida; sensual y dulce cuando interpretaba una lenta. Siempre lograba embriagar al público. Young era más cuidadoso a la hora de expresar, se mantenía colocado detrás de esa línea imaginaria que divide el territorio y que es zona de amabilidad, tranquilidad y suavidad. Era tan introvertido como Hawkins extrovertido. Pero sería injusto decir que Hawkins...

Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós! Sep22

Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós!...

Se estrena en el Centro Cultural de la Villa de Madrid la adaptación de la obra de Oscar Wilde El abanico de Lady Windermere, una obra que habla de hipocresía, de los caprichos y las habladurías como forma de vida, de una superficialidad extrema en las personas. Pero la producción falla en su propuesta y deja en el espectador la sensación de haber visto cualquier otra cosa. Oscar Wilde escribió El abanico de Lady Windermere (Lady Windermere’s Fan) para mostrarnos una sociedad burguesa estúpida, hipócrita y frívola; un grupo en el que las apariencias mandan y ordenan un universo casi perverso que giraba alrededor de la riqueza y del chisme. Y lo hizo con gracia, con una finísima y elegante ironía, construyendo a sus personajes para que tuvieran un recorrido suficiente. En fin, Oscar Wilde escribió una obra de teatro de calidad. Si Wilde pudiera asistir a una de las representaciones de Windermere Club en el Centro Cultural de la Villa (Fernán Gómez) tal vez exigiría tener una conversación con los responsables de la producción. Seguramente les pediría explicaciones sobre ese lenguaje soez que se usa buscando el chiste fácil, sobre una adaptación que quiere arrimar el texto a los tiempos actuales y se deja olvidada la esencia, sobre el destrozo que significa repetir un texto (salpicado con palabras malsonantes) por parte de los actores y que suena a despropósito. Porque la obra de Wilde habla, también, del lenguaje como herramienta traicionera e incontrolable; porque, aunque abordó asuntos que caben en cualquier tiempo, cada cosa debe ser tratada desde un prisma concreto si se quiere decir lo mismo; porque un texto de calidad no puede desmoronarse ubicado en un entorno que podría servir para hablar de cualquier otra cosa, pero no de esta. Respetar...

El hijo pródigo y las rosas enormes Sep14

El hijo pródigo y las rosas enormes...

Arranca la temporada en el Teatro Real de Madrid. Y lo hace con dos programas de danza. Uno clásico, otro contemporáneo; uno prescindible, otro que funciona bien sobre el escenario y logra conectar con el público. Uno que llegaba con lo que resultaron ser falsas promesas; otro que, en parte conocido por la platea, regala sensaciones y motivos para la reflexión. La noticia era que Nacho Duato regresaba. La noticia era que la expectación entre el público era grande. La noticia era que el arranque de la temporada prometía grandes cosas. Ahora, la noticia es que ya sabemos la razón por la que Nacho Duato no se termina de llevar bien con el ballet de gran repertorio; que la expectación estaba justificada porque los dos programas que se han visto han dejado una estela enorme a la que podemos subirnos para hablar sobre la danza; que las promesas son esas cosas que casi nunca se cumplen o, si lo hacen, es de forma distorsionada. En el primero de los programas, se anunciaba una Bella Durmiente que dejaba entrever un gesto reconciliador de Duato. Después de todo lo que se ha dicho, se ha hablado, se ha criticado y se ha debatido, Nacho Duato estaba Madrid y con un clásico. Pero todo resultó anodino, frío. El público no terminó de emocionarse en ningún momento. Unas palmas por aquí, otras por allá, pero nada que demostrase el más mínimo entusiasmo. Las aplausos sonaron cuando tocaba, pero espontáneos, lo que se dice espontáneos, no hubo. El escenario estaba iluminado muy, muy, bien. El vestuario lucía muy, muy, bonito. Todo tenía ese aspecto caro que debe tener un gran espectáculo. Incluso el concepto más minimalista (esta Bella Durmiente se encuentra instalado en él), el más sencillo, debe tener...

¿Qué es la libertad?...

Este es un libro que se encuadra en la colección Súper preguntas de la editorial edebé. Podría parecer excesivo este título para niños de 9 a 12 años, pero no lo es porque las ilustraciones de Fréderic Rébéna ayudan a canalizar la atención con sus colores vivos y lo divertido del gráfico y porque el sistema de preguntas es ameno. Los textos los firma Oscar Brenifier. Se logra la atención del lector a base de plantear asuntos de interés y enseñando a tolerar lo que otros dicen. El libro se distribuye por temas y al final de cada uno de ellos se plantean ideas que deberían servir para que los lectores acomodasen su forma de pensar con criterio. Interrogar a los niños de esta edad sobre si pueden o no hacer lo que quieran o si el resto de las personas les arañan parte de su libertad no puede ser malo. Lo malo es que queramos (los adultos) que un libro forme a nuestros hijos sin nuestra ayuda. Es importante estar cerca e, incluso, compartir la experiencia de la lectura, intentar que comprendan (eso no significa imponer nuestra forma de ver las cosas y menos si se trata de un libro con una finalidad tan alejada de eso). La lógica de los niños no es tan sofisticada como la de los mayores, pero hay que respetar su estructura. No son más listos si piensan como los padres. Sólo son mejores actores o grandes repetidores de frases o viejos prematuros. Calificación: Bueno. Tipo de lectura: Entretenida aunque exige que el lector se centre en lo que está haciendo. Tipo de lector: Niños de 9 años. Hasta los 12. Argumento: La libertad personal. Personajes: El lector. ¿Dónde puede leerse?: Con papá y mamá. En...

Historia del Jazz XI: Billie Holiday. Un extraño fruto colgado del jazz Sep13

Historia del Jazz XI: Billie Holiday. Un extraño fruto colgado del jazz...

Si una cantante estuvo en el centro del jazz, en ese lugar en el que todo estaba ocurriendo, fue Billie Holiday. Su vida fue una aventura reservada para muy pocos. Momentos de gran esplendor, giras endiabladas en las que sufrió una segregación brutal, drogas, alcohol, amores turbulentos, asuntos turbios, detenciones, prisión. Y una voz inolvidable que nunca nadie podrá imitar. Puro jazz, pura elegancia, puro viaje a lo más profundo del ser humano a través del sonido único llegado desde la garganta de una de las grandes damas de la canción. Alguien podría pensar que la improvisación entre los cantantes es algo imposible. Dependen de un texto que hay que respetar y cada canción debe ser reconocible. Sin embargo, los circunloquios, algunas alteraciones armónicas, un fraseo determinado o los intercambios, permiten que algo de improvisación se pueda incorporar al cantar cualquier tema. Billie Holiday fue la reina de esa improvisación. En realidad, fue la reina de una época del jazz. La importancia de su trabajo se encuentra en el cómo cantaba, en cómo decía, en cómo llenaba de un contenido desconocido, cualquier tema que interpretase. Cuando grabó junto a Teddy Wilson What a Little Mooonlight Can Do en 1935, demostró que una canción bastante normaducha podía convertirse en una obra de arte. El registro de Lady Day era suave y discreto. Además, su ámbito no abarcaba más de octava y media, por lo que no se le puede considerar una virtuosa, aunque fue la cantante que construyó el mayor símbolo contra la discriminación racial: Strange Fruit. Esta canción habla de un hombre negro colgado de un árbol, linchado. Hasta 1960, Abbey Lincoln con el tema Freedom Now, no pudo igualar algo tan auténtico. El refinamiento, la elegancia urbana y un encanto, entre canalla y...

Desintegrarse sobre una alfombra Sep05

Desintegrarse sobre una alfombra...

Son pocas las veces en las que me he quedado boquiabierto. Por ejemplo, cuando nací fue una de ellas, la primera vez que me besó una mujer otra y, que yo recuerde, después de ver El Ángel Exterminador de Luis Buñuel. Cuando nací, entre otras cosas, me dio por llorar y hacerlo con la boca cerrada siempre me pareció de lo más incómodo; el beso de aquella mujer me dejó con la boca abierta más por querer un bis que por otra cosa; la película de Buñuel fue un descubrimiento y la conmoción por saber qué significaba la palabra genio me dejó perplejo, emocionado, inmóvil, pensando, soñando, descolocado y (lo más importante) ajeno al mundo. Reconozco que no entendí gran cosa, pero me tranquilizaba pensar que tampoco entendí nada cuando me enfrenté al primer cuadro de Miró. A los genios no hay que entenderles, lo que hay que hacer es creerles. Eso me decía siempre (a mí mismo) cuando lograba cerrar la boca. Pues bien, con esta idea rodándome la cabeza, he acudido al estreno de la temporada en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Un buen sitio que suele programar con buen criterio. La balsa de Medusa (el nombre es tomado del célebre óleo de Géricault) es una relectura de la película de Buñuel El ángel exterminador. La dramaturgia la ha realizado Antonio Escribano y dirige la obra Manu Bánez con acierto y bastante habilidad cuando tiene que salvar los momentos en los que los personajes dialogan a solas. Digo esto porque la acción se desarrolla en un espacio muy reducido y un mal diseño de la puesta en escena pondría en peligro la credibilidad del conjunto. Tal vez la obra sea deudora en exceso de la cinta de Buñuel. Arranca...

Historia del jazz X: El jazz de Kansas City Sep05

Historia del jazz X: El jazz de Kansas City...

La Era del Swing estuvo marcada por la música de Benny Goodman. Pero muchos otros músicos tuvieron gran importancia en el desarrollo del jazz. Todo estaba preparándose para el gran cambio llegase, para que el jazz se hiciese adulto. El jazz de Kansas City y los músicos que orbitaban a su alrededor fueron pieza clave. Benny Goodman no quiso nunca arrimarse a los nuevos ritmos del bop. Quiso ser fiel a los cánones de la Era del Swing. Podríamos decir que cumplió su papel y dejó que otros fuesen construyendo lo que sería el jazz moderno. Dedicó buena parte de su vida a la música clásica. Murió en 1986. Otro de los músicos que contribuyó, a pesar de las críticas recibidas por los más puritas, al desarrollo y esplendor del swing fue Glenn Miller. Las raíces afroamericanas del jazz quedaban aparcadas en su música; las partituras de Miller se acomodaban en clichés facilones. Sin embargo dejó títulos que, aún hoy, siguen funcionando bien. Pennsylvania 6-5000 o Moonlight Serenade son claros ejemplos de ello. Sería injusto no mencionar a este músico aunque no fuera el mejor exponente de lo que es el jazz verdadero. Dicho esto, el que escribe se suma a las críticas que recibió Miller y muchos directores de bandas (casi todos blancos) que sonreían al público y tendían hacia el arte más popular en lugar de hacer buen arte. La diferencia es que el arte popular es lo que quiere la gente y el buen arte es lo que necesita esa misma gente. Lo comercial y lo complaciente ponía en riesgo el trabajo de muchos músicos (casi siempre negros) que necesitaban del virtuosismo para decir cosas y construir el propio jazz. Fueron, también, cientos de músicos los que contribuyeron al desarrollo del...

El lector del tren de las 6.27...

Un hombre lee en voz alta, cada mañana, páginas sueltas. Lo hace sentado en un vagón del tren que le lleva a la ciudad. Como a todos los que comparten con él el medio de transporte. Van a ocupar su puesto de trabajo. Son personas normales que hacen cosas normales, que guardan secretos normales y que, por ello, son extraordinarias. Jean-Paul Didierlaurent firma este libro lleno de sorpresas y de amor por la literatura. Ya había destacado con sus relatos breves y no oculta en su escritura que se maneja con mayor soltura en las distancias cortas. De hecho, aunque la apariencia de El lector del tren de las 6.27 es el de una novela, en realidad es un grupo de relatos que el autor logra unir con gracia aunque sin poder ocultar que el recorrido de sus personajes y de las distintas tramas es limitado y, por tanto, tiene que buscar fórmulas para que progresen pareciendo que suman buscando un resultado único y extenso. En cualquier caso, la novela se lee bien y en algunos tramos encontramos literatura de buena calidad cargada de una finísima ironía que convierte la lectura en algo gratificante. El asunto que ataca Didierlaurent es muy simple: lo que llamamos normal puede ser extraordinario. Como ven nada del otro mundo. Pero es algo que nos gusta pensar a todos como cierto y, así, el atractivo aumenta. Tipo de lectura: Muy agradable Tipo de lector: El que quiere confirmar que el mundo es de todos Argumento: La máquina que mueve el mundo es la normalidad Personajes: Amables, entrañables ¿Dónde puede leerse?: Viajando en el cercanías,...

El poder del perro

El año 2005, Don Winslow entregó una novela que hablaba del narcotráfico mejicano. Y en esas páginas se mezclaban la CIA, la corrupción política, el tráfico de armas, la prostitución, la mafia italiana y los asesinos a sueldo. Winslow hace una fotografía en la que los malos son la propia maldad sin que existan grandes diferencias con los buenos que son, tan solo, candidatos a ser tan terribles como los otros y que, si no dan el paso, son seres desprotegidos, engañados y títeres que manejan los poderosos. El dinero y los que lo poseen son fábricas de sufrimiento, de dolor y de muerte. El poder del perro es un best seller. Esto quiere decir que, dadas las circunstancias, inevitablemente nos encontramos ante una propuesta con grandes lagunas literarias. En lugar de literatura de calidad el libro nos ofrece una trama muy entretenida envuelta en esa fórmula tan sencilla que muy pocos autores saben aplicar con cierta solvencia: acción trepidante que no permite respirar al lector; unos villanos que nos hacen imaginar actitudes que no podríamos intuir por su extravagancia, una violencia dolorosa y disparatada; una heroína que nos termina enamorando como a alguno de los personajes que suele encarnar la segunda oportunidad a la que todos deberíamos tener derecho; y unas gotas de sexo (a veces, explícito y casi salvaje) que permiten al lector echar imaginación al asunto. Don Winslow es de los que saben qué hacer son estas cosas y cómo mezclarlas para conseguir un producto sugerente y atractivo, un relato que el lector se traga sin rechistar. Con la apariencia de trabajo bien documentado previamente, el libro habla de cómo el mercado de la droga es imparable, cómo genera violencia y cómo es capaz de acaparar desde lo mejor a lo...

Me llamo… Maria Callas...

Los niños y niñas que tengan cumplidos los nueve años o algo más pueden disfrutar de unos libros estupendos que forman parte de la colección Me llamo… de la editorial Parramón. Pintores, hombres y mujeres ilustres, músicos, cantantes o científicos, son los personajes de los que se habla en cada volumen. El dedicado a Maria Callas resulta divertido. Y mucho. Además de relatar lo fundamental de la vida de la soprano más famosa de la historia de todos los tiempos, los jóvenes descubrirán desde los detalles más simples del universo operístico hasta los que requieren de cierta investigación posterior a la lectura para conseguir una comprensión absoluta. Si el lector o lectora son mínimamente curiosos buscarán el significado de algunos términos que aparecen en el texto y que les llevarán mucho más allá que el propio libro que han leído. Sin ser una biografía exhaustiva sobre la cantante, el texto proporciona la información suficiente para entender una vida rodeada de lujos y de miserias, de mentiras conocidas por todos y verdades que convertirían la vida de Maria Callas en un remolino inmenso y peligroso. Las ilustraciones, muy bien ideadas, acompañan el texto en busca de matices que no se incluyen en el texto (posiblemente para no extenderlo en exceso). Los dibujos de Inês Galo constituyen un trabajo estupendo. Es conveniente y muy saludable que los adultos compartan la lectura de este libro. Se trata de ayudar en la comprensión de los pequeños y, por qué no, una forma de recordar o aprender junto a ellos. A pesar de que Manuel Margarido procura en su texto utilizar un lenguaje asequible, algunas cosas pueden encontrarse algo alejadas de alguien que se acerca por primera vez al personaje, al mundo de la ópera o al de la...

La danza como refugio Jul19

La danza como refugio...

El Teatro Real del Madrid presenta el último estreno programado esta temporada. El Nederlands Dans Theater, una de las mejores compañías de danza del mundo, sube al escenario para interpretar Sehnsucht y Schmetterling, dos coreografías estupendas en las que los veintiocho bailarines que participan dejan muestras de una técnica sobresaliente. El calor en Madrid es sofocante. Los que quedamos por aquí nos refugiamos allá donde podemos. Salir de casa, antes del anochecer, es una especie de acto heroico. No parece el mejor momento para programar un espectáculo como el que está ofreciendo el Teatro Real de Madrid. Porque, si a las altísimas temperaturas le sumamos el poco arraigo que tiene la danza en las sociedades actuales, tenemos como resultado un peligroso cóctel que deja en el filo de la navaja cualquier esfuerzo que se haga alrededor de una manifestación artística tan ancestral y tan importante para el ser humano. En cualquier caso, se agradece el esfuerzo. Pues bien, el Teatro Real de Madrid nos ofrece la posibilidad de asistir a un excelente espectáculo. Una compañía con solera (NDT; Nederlands Dans Theater); unos bailarines muy distintos entres sí que van dejando muestras de una técnica depuradísima sobre el escenario; unas coreografías muy bien trenzadas que expresan sin fisuras las ideas fundamentales que se narran (Sol León y Paul Lightfoot presentan un buen trabajo aunque se abuse en algunos momentos de lo explícito y no se remate del todo la primera parte del espectáculo que tiende más a mostrar una fortaleza visual arrolladora que al relato); una puesta en escena limpia, cristalina. En fin, un espectáculo que no puede dejar indiferente a nadie. Sehnsucht (Anhelo), primera parte del espectáculo, se desarrolla con fuerza apoyándose no solo en la propia danza. En el escenario les pasan cosas...

Sean Connery: Llega 007 para quedarse Jul11

Sean Connery: Llega 007 para quedarse...

Las primeras películas de la saga 007 resultan fascinantes. El cine de acción dejaría de ser lo que era para seguir los pasos de James Bond. Sean Connery protagonizó seis películas encarnando a este personaje mítico. Se convirtió en un icono al mismo tiempo que lo hacía el espía británico creado por Ian Fleming. Los tres primeros trabajos son verdaderas joyas del cine. El personaje de Ian Fleming nace en 1920. Mide 1,83 y pesa alrededor de 75 kilos. Es viudo. Fuma de forma compulsiva. Sus armas preferidas son la Beretta 950 B y la Walter PPK. Y su coche predilecto es el Aston Martin Silver Birch DB5. Viste en Turnbull & Asser y le gusta comer lenguado a la parrilla, rosbif y ensalada con patatas. Ese es el personaje del autor. El que Sean Connery moldeó frente a la cámara antes que nadie. Agente 007 contra el Dr. No.  Ian Fleming escribió su novela Dr. No en 1958 y Terence Young dirigió esta adaptación en 1962. Es el germen de lo que fue el cine de acción. Los espías ya nunca fueron lo mismo. Ni lo serán nunca. La película tiene un punto de inocencia, de candidez, que la hace encantadora. Casi todo es explícito para que la trama sea entendida y disfrutada. No hay grandes ingenios para que el agente 007 salga bien parado de los problemas, los efectos especiales son los de la época (muy limitados entonces), la sangre es poca cuando la muerte es violenta (la película se encuadra bien en el canon del momento). Pero, a cambio, encontramos a uno de los personajes mejor dibujados de todos los tiempos. Y al actor que mejor ha interpretado este personaje. Sean Connery será siempre James Bond, el mejor de todos ellos. Le encontramos, por primera vez,  jugando y ganando. Elegante. En un...

George Lazenby: El 007 despistado Jul11

George Lazenby: El 007 despistado...

Una de las películas más discutidas de la serie 007 es On her majesty’s secret service. Superar el mito Connery era muy difícil. Las críticas fueron demasiado duras con un trabajo mucho mejor de lo que muchos han dicho que era. Esta entrega de la serie Bond (estrenada en 1969 siendo la película número seis) es, posiblemente, la más amada por unos y de las más repudiadas por otros. Por primera vez, se producía un cambio de cara en el actor principal. Sean Connery dejaba su puesto a George Lazenby (la edad no perdona y el aspecto de cuarentón del primer actor que encarnaba al espía no casaba con el aspecto del agente británico). Lazenby no tenía experiencia delante de la cámara (era modelo) y esto es algo que se deja notar en algún episodio de la película. Eso sí, porte no le faltaba. Y, además, estupendo. Es difícil no hacer el ridículo cuando te pones un traje escocés y estás frente a la cámara rodando con bellas señoritas. Ese porte, también, ayudó mucho a que las coreografías de las escenas violentas luciesen verosímiles. Aunque a decir verdad, este 007 era algo sosito, algo despistado. En cualquier caso, Lazenby es más risueño que su antecesor y defiende un papel que se ajusta al personaje de Ian Fleming (la película es adaptación de la novela On her majesty’s secret service), lo que significa que aparece el personaje en plenitud. 007 siente tristeza, pena, se enamora, es irónico, valiente aunque temeroso cuando es necesario. Y, ni siquiera, utiliza gadgets. El resultado es, a pesar de las eternas discusiones, mucho más completo de lo que algunos dicen que es. Es verdad que la interpretación de George Lazenby estuvo por debajo de la de Diana Rigg, pero, lejos...

Roger Moore: Bond sepultado bajo la idiotez Jul11

Roger Moore: Bond sepultado bajo la idiotez...

Que Roger Moore ha sido el peor James Bond de todos es algo que pocos se atreverán a discutir. Y que las películas protagonizadas por él (las de la saga 007) son entre pésimas y lastimosas tampoco es algo que se aleje en exceso de la verdad. Coincide la llegada a la serie de Moore con un giro de producción y en los guiones que consistió en dar un aire más juvenil y otro aire más irónico. El resultado es una ventisca llena de mal cine, llena de estupideces que nada tienen de juvenil y llena de un humor casposo propio de cualquier personaje añejo y soso. Un vistazo a un par de películas protagonizadas por Roger Moore. La cosa no da para más. La espía que me amó. Roger Moore es el actor que menos ha hecho por el bien de James Bond. Ni fue un buen 007, ni se pareció nuca a él. Quizás, La espía que me amó sea, de las películas que protagonizó, la única en la que Bond-Moore no parece tonto de remate. Bond en manos de Moore siempre fue una parodia. De todos modos y pase lo que pase, los amantes de James Bond lo son al precio que sea. De la excelencia de Connery, de la inseguridad de Lazbury, de la frivolidad estúpida de Moore, de la sobriedad de Dalton o de la profesionalidad de Brosnan o Craig, son capaces de sacar el máximo rendimiento. La espia que me amó fue dirigida por Lewis Gilbert en 1977. Con un presupuesto extraordinario, consiguió una película con grandes lagunas en todos los aspectos. Se trata de una película que, a diferencia de las de Connery, ha envejecido muy mal y, vista hoy, el sabor anejo no deja disfrutar de lo que se ve. Lo mejor de la película es el trabajo de Derek Meddings. Sus maquetas y efectos...

Timothy Dalton: El 007 de Ian Fleming Jul11

Timothy Dalton: El 007 de Ian Fleming...

Fue una pena que Timothy Dalton rodase solo dos películas interpretando el papel de Jame Bond. Con él, apareció el verdadero personaje de Ian Fleming. Al fin y al cabo, a pesar de su grado de sofisticación, el agente del MI6 era humano. Alta tensión y Licencia para matar son dos de las mejores películas de la serie aunque nunca fueron reconocidas como tal por el gran público. Modificar un personaje no consiste en cambiar su peinado, su forma de vestir o en hacerle hablar con un acento puramente cañí. Para conseguir un cambio sustancial hay que variar la forma de enfrentar el mundo que tiene, la forma de mirar las cosas y la relación que termina teniendo con todas ellas. Y un cambio en el personaje debe estar justificado con solvencia. Somos lo que somos. Y a los personajes les suceda lo mismo. De buenas a primeras, un tipo no puede pensar de forma distinta. Tiene que ocurrir algo que lo justifique. Ese es uno de los problemas de la serie protagonizada por James Bond. Es tan larga, lleva tantos años alargándose, que cualquier cambio suele rechinar a los fans. 007 Alta Tensión es la decimoquinta entrega de la serie protagonizada por James Bond. El actor que encarna, esta vez, al agente secreto del MI6 es Timothy Dalton. Es su primera aparición como Bond. La primera de dos. Y es una pena. Dalton rehusó por dos veces defender el papel en otras películas anteriores y cuando aceptó hacerlo en esta, a pesar de realizar un trabajo notable, no se le valoró tanto como hubiera sido justo. Porque es un excelente Bond. El problema es que el personaje se acerca mucho a lo que Ian Fleming retrató en sus novelas y se aleja del...

Pierce Brosnan: El 007 más pijo y digital Jul11

Pierce Brosnan: El 007 más pijo y digital...

Pierce Brosnan fue un buen Bond. Algo más pijo de lo deseado. Alguien confundió eso de ser un dandi con ser un tipo presumido y ligón. 007 odiaría a los pijos. Las películas que protagonizó resultaron irregulares. Alguna, como Goldeneye, resulta entretenida, vistosa y de cierta profundidad narrativa. Alguna, como Muere otro día, resulta un experimento muy digital y muy vacío. Pero Brosnan fue un buen Bond. La sofisticación de James Bond no puede reducirse a que el personaje se coloque la corbata debajo del agua o a ser muy, muy, guapo. Bond es un personaje de una cultura apabullante, de una elegancia arrasadora que le hace parecer encantador cuando, en realidad, es arisco y mordaz. Y el mundo de Bond está alejado de los progresos tecnológicos que podrían resolver problemas por sí mismos. Esta es la gran pega de la era Brosnan. Sin ser un mal 007, las películas que interpretó abusan de algunas cosas impropias de la serie Bond. Los guiones van de lo correcto a lo increible. Y en ficción algo increible no funciona. Un tipo de viaje a otra galaxía puede resultar creíble y otro comiendo macarrones puede resultar inverosimil. A alguien se le pasó este detalle en alguna película. Goldeneye. Título nº 17 de la serie; primero de Pierce Brosnan. Dirigida por Martin Campbell con guión de Jeffrey Caine y Bruce Feirstein. El nombre de la película es el mismo de la residencia de Ian Fleming en Jamaica. Allí escribió los relatos sobre Bond. Es la mejor de las películas protagonizadas por el actor británico. Le acompañan tres villanos que no están nada mal: el General Ourumov (Gottfried John), el desertor y antiguo 006 Alec (Sean Bean) y Xenia Onatopp (Famke Janssen) que resulta ser, tal vez, la más...

Daniel Craig: La esencia de Bond Jul11

Daniel Craig: La esencia de Bond...

Con Daniel Craig llegó la esencia del personaje de Fleming. Del mismo modo que las películas de Timothy Dalton rescataban al personaje de novela, con Craig asistimos al renacimiento de lo más profundo de Bond, pero, está vez, con un soporte técnico impresionante. Vuelta a los orígenes para disfrutar de uno de los personajes más apasionantes de la historia de la literatura y del cine. Casino Royale. James Bond es un mito. Personaje de las novelas de Ian Fleming y encarnado por varios artistas en el cine, ha tenido distintas caras, distintas formas de pelear, distintas maneras de tratar a las mujeres, distintas… todo. Sin embargo, James Bond es James Bond, el de Ian Fleming. Cuando más se han distanciado en el cine del 007 de Fleming peor resultado han obtenido. Bebedor, implacable, irónico, misógino, mujeriego, siempre fuera o en el difuso límite de lo establecido. Si James Bond es un mito es, entre otras cosas, porque lo creó un escritor. Eso es fundamental. Por ello, es de agradecer que el del cine se parezca al de la literatura. En Casino Royale, 007 es él. Comete asesinatos sin que le tiemble el pulso, trata a las mujeres como objetos que puede rentabilizar, es un atleta completo; astuto y especialista en forzar las situaciones con los malos y con los buenos. Pero, también, se enamora, sangra, recibe golpes que le hacen tambalearse; es un hombre roto, un solitario que no puede ubicarse de ninguna de las maneras. Este 007 (junto con el que interpretó Timothy Dalton) es el más próximo al de Fleming. Lo interpreta un excelente Daniel Craig. Magnífico su trabajo. Sin aspavientos, sin grandes alardes, sólo con lo que es necesario para que el personaje tome forma. Ni más ni menos. El espectador tiene la sensación de estar ante el...

50 años de una esencia exclusiva...

Hasta el próximo 30 de agosto, James Bond se ha instalado en el Centro Cultural de la Villa Fernán Gómez de Madrid. Todo su glamour se celebra en la exposición Diseñando 007: Cincuenta Años de Estilo Bond. Una estupenda muestra de todo lo que ha influido en la creación de uno de los más importantes iconos del mundo del cine y la literatura. Los fans de James Bond están (estamos) de suerte. Hasta el 30 de agosto pueden disfrutar (podemos) de una exposición exquisita en la que se pueden ver gadgets originales con los que 007 era capaz de cualquier cosa imaginable; maquetas de esos aparatos tan imposibles en su época, de algunos escenarios; trajes y vestidos que utilizaron los artistas para interpretar sus papeles; bocetos y storyboards. La exposición traslada al visitante allá donde quiera. El buen aficionado al cine o a la literatura encontrará referencias a los mejores momentos del agente del MI6 británico. Los trajes espaciales de Moonraker, los coches preferidos de Bond, representaciones de escenas concretas de las películas. Tal vez, la más impresionante es la que encontramos al comenzar la visita. ¿Recuerdan esa mujer guapísima que es asesinada por asfixia cutánea en James Bond contra Goldfinger? Sí, Jill Masterson; el personaje encarnado por Shirley Eaton. Pues allí está para recibir al personal; sobre su cama giratoria. Cada cosa tiene su espacio. Los villanos y sus aparatos diabólicos; el casino en el que Bond jugó tantas partidas acompañado de hombres y mujeres a los que terminó arruinando; los dibujos que terminarían siendo un escenario colosal y las maquetas que se utilizaron para dar vida a las ideas. James Bond es un icono, pero, también, un mito. Para entender lo que representa hay que acudir a la simbología de lo que...

Goyescas + Gianni Schicchi = #MeGustaPlácidoDomingo Jul04

Goyescas + Gianni Schicchi = #MeGustaPlácidoDomingo...

Plácido Domingo, a sus setenta y tres años, logró poner en pie al público que llenaba el Teatro Real. Esto no es nada nuevo. Lo que sí es algo menos habitual es que un pequeño recital, entre dos óperas y programado a última hora, se convierta en el éxito de la tarde y de toda una temporada operística. Plácido Domingo parece llenar el mundo entero. Después de montar un verdadero lío sobre el escenario, tomó algo en La Taberna del Alabardero (un lugar exquisito y de obligada visita que se encuentra muy cerca del Teatro Real de Madrid). Daba la casualidad que allí, además de Plácido, se encontraban mi esposa, mi hijo mayor y su novia. Me cuentan que al pagar, el maestro tarareó algo a la señorita que le atendía. El que escribe, mientras, asistía a la tercera parte del espectáculo, la ópera de Puccini Gianni Schicchi. Y me lo narraron entusiasmados por haber estado junto a él, por haber tenido el privilegio de escuchar tararear, a menos de un metro de distancia, algo (muy poquita cosa) a uno de los mejores cantantes de la historia de la música. La camarera parecía flotar sobre la tarima de la taberna. El carisma de los grandes artistas es así. Como ya digo, Plácido hizo feliz a todo el que se encontró por el camino. Y su entrega es algo que no agradeceremos nunca lo suficiente. Acaba de pasar por un momento triste (la muerte de su hermana) y, por ello, ha renunciado a su papel en la obra de Puccini. Como es natural, no le pedía el cuerpo participar en algo tan divertido y disparatado. A cambio, ha regalado, a todos los aficionados que han conseguido entrada, un pequeño recital convertido en la única forma...

Historia del Jazz IX: Benny Goodman: De Maxwell Street al reino del swing Jul03

Historia del Jazz IX: Benny Goodman: De Maxwell Street al reino del swing...

La época de la Gran Depresión norteamericana no perdonó a nada ni a nadie. La industria musical se vino abajo. Dejaron de venderse 9 de cada 10 discos. Los clubes clandestinos, en los que poco antes podía consumirse alcohol ilegal, se vinieron abajo porque el jazz podía escucharse en casa a través de la radio, con una copa (ya legal) en la mano. Todo estaba cambiando a gran velocidad. Y, para ganarse la vida, los músicos se concentraban en las big bands, que antes eran un lujo y, ahora, una ganga. Con la radio llegó la época de las grandes estrellas. Y con las grandes estrellas de la música aparecieron los managers. Si en algo hay dinero alguien tiene que saber gestionarlo. Todo evolucionaba a gran velocidad, incluida la pobreza de una población que necesitaba anclajes a una felicidad que se perdía por momentos. Con la radio llegó una forma de escuchar jazz muy diferente. Las cadenas y los managers eran los que elegían qué se escuchaba y cuándo. Con este escenario dibujado, apareció el que sería el rey incontestable de la época en la que el jazz fue más popular que nunca: Benny Goodman; un músico que logró establecer el papel del clarinete dentro del jazz (aunque grandes músicos lo habían perfilado, Goodman extendió la esencia musical del instrumento definitivamente), un músico que logró un nivel como director de orquesta irreprochable y que fue capaz de atreverse con lo que otros no habían querido enfrentarse ni de lejos. Los nuevos sonidos bop, las bandas mixtas formadas por músicos blancos y negros, se convertirían en algo normal a la misma velocidad a la que Goodman conquistaba su fama o lograba mantenerla intacta. Benny Goodman nació el 30 de mayo de 1909. Hijo de inmigrantes...

El jardín de Rama

La ciencia ficción no es más que el intento de explicar la realidad (al menos lo que creemos que es) utilizando mundos remotos, tecnología desconocida, seres insólitos. Es decir, a través de otros mundos tratamos de llenar de sentido el nuestro. El jardín de Rama -firmado por Arthur C. Clarke y Gentry Lee- narra la aventura colosal de un pequeño grupo de humanos a bordo de un gigantesco cilindro -llegado desde algún lugar del universo hasta el sistema solar- y que les trasladará por diferentes lugares hasta regresar para que se puedan unir más seres humanos y volver a marchar hacia algún lugar desconocido. La propuesta pasa por reproducir lo que sucedería si esos humanos tuvieran la oportunidad de comenzar, de nuevo, con todo a su favor. Aunque el asunto se reduce mucho, una vez terminada la narración, puesto que los autores (después de mostrar lo más bajo de la especie humana) nos ofrecen una bella imagen que consiste en que todo ser inteligente del universo no es más que la manifestación de su esencia de distinta forma. Que somos lo mismo que los alienígenas, vaya. O que, al menos, existe una conexión enorme y desconocida entre todos los elementos del universo. El libro comienza con el diario de una de las cosmonautas que quedó atrapada dentro de la nave Rama. Este diario lo utilizan los autores para explicar qué es Rama, qué pasó anteriormente (es la segunda nave que se acerca a la Tierra). El que conozca Cita con Rama tendrá que aguantar un poco (168 páginas de las 700 totales) para conocer cosas nuevas. Algo pesada esta parte para el lector si sabe en qué cosiste ese mundo extraordinario. A partir de ese momento comienza una trama muy entretenida aunque, a decir...

Historia del Jazz (VIII): Los solistas dan paso a las orquestas Jun27

Historia del Jazz (VIII): Los solistas dan paso a las orquestas...

El jazz siempre supo acoger todo tipo de músicas para adoptarlas, transformarlas o, sencillamente, convertirlas en algo más de lo suyo. Aunque lo más importante es que los jazzmen han sabido siempre innovar, experimentar, revolucionar su propia música. Regresamos al Harlem de los años veinte para explicar un cambio fundamental en el jazz. En las entregas anteriores veíamos como Duke Ellington se abría paso con su banda y triunfaba. Pero hubo otros músicos excelentes y, además, las big bands no llegaron por arte de magia. El tránsito de la Era del Jazz a la del Swing fue fascinante y sirvió, finalmente, para que todo un país lograse salir de la mayor de las crisis económicas conocidas hasta ese momento. Estados Unidos terminó bailando para olvidar sus desdichas a ritmo de jazz. Lo que antes era un predominio claro del instrumento y de la interacción entre los diferentes que sonaban en la banda, se fue convirtiendo en una clara tendencia hacia la orquestación, hacia la composición de música de baile. Los años veinte dieron paso a un concepto musical en el que saxos, trompetas, trombones y sección rítmica, buscaban unirse en la partitura para formar un todo armónico. No por ello desaparecerían los solos, al contrario. No por ello la música perdió frescura o libertad, al contrario. Se produjo una gran revolución musical. Una más. Quien crea que la llegada de las big bands fue un proceso natural y obligado, se equivoca. Ellington fue pieza clave, pero muchos otros fueron artífices de este gran cambio. Uno de los grandes referentes de la época era la orquesta de Fletcher Henderson. Henderson nació en Cuthbert (Georgia) en 1897. Licenciado en química y matemáticas por la Universidad de Atlanta. Esta preparación universitaria y refinada, que se repetiría en...

Historia del jazz (VII): Duke Ellington (2) Jun21

Historia del jazz (VII): Duke Ellington (2)...

Todo lo que el jazz tiene de sonoridad e instrumentación, desde los años 30 en adelante, tiene que ver con Duke Ellington o es cosa suya. Además, este músico fue pionero en el mestizaje del jazz; en la implantación y desarrollo de algunos instrumentos que hoy no podrían faltar en una banda y en la de la voz como un instrumento más; o en el uso de espacios acústicos para grabar. Hasta el día de su muerte demostró ser el rey del swing, de la composición jazzística para orquesta. Duke Ellington decía que su música era “una transformación de recuerdos en sonidos”. Tal vez, esto está en relación con la vocación del músico que no era otra (en sus años de juventud) que la de ser pintor. Cada una de sus composiciones parecían dibujos disfrazados con un pentagrama. “Para un músico de jazz, los recuerdos son importantes. Escribí una vez una pieza de 64 compases sobre un sencillo recuerdo de infancia: el paso de un hombre que se aleja silbando una canción; lo escuché una vez en la calle desde mi cama y a través de la ventana abierta”. Así era la música de Ellington. Historias cercanas, cotidianas; historias que todos hemos vivido traducidas a un lenguaje universal que las convertía en historias exclusivas que nunca podrían decirse de forma distinta. El universo de Ellington se sostenía sobre lo pequeño. Por eso es sorprendente que se le criticara, con bastante frecuencia, que tuviera una excesiva tendencia a las formas mayores de composición o a la tradición más clásica y europea. No hay más que centrar la atención en los medleys o popurrís del compositor para comprender que él se situaba, de forma voluntaria, muy lejos de la música puramente artística y culta. Lo que...

Historia del jazz (VI): Abran paso, por favor, llega Duke Ellington Jun14

Historia del jazz (VI): Abran paso, por favor, llega Duke Ellington...

Harlem fue uno de los centros neurálgicos en el que el jazz se desarrolló, sobre todo, desde finales de los años veinte. Harlem era una especie de lugar que servía para que los afroamericanos pudieran sentirse más libres y más iguales a los blancos. Sin embargo, Harlem era, al mismo tiempo, un lugar en el que las miserias y la desigualdad seguían su camino. En este otro Harlem se encontraba la música jazz. Harlem fue uno de los lugares fundamentales para el desarrollo del jazz. Allí coexistían los negros que tenían puestas sus miras en lugares muy altos y los negros que ya mascaban una desigualdad que parecía no existir, pero perduraba aunque con otras formas. Dos modos de entender la vida enfrentadas. Y, cómo no, en el Harlem una de las formas más extraordinarias de imponer criterios era la música. El piano fue el instrumento que marcó distancias entre unos y otros. No es lo mismo tener en el salón de casa un piano con el que encontrarse con Mozart o tenerlo para que sirva de apoyo en una fiesta comunitaria (muy frecuente en Harlem por aquella época). Sin embargo, vamos a mirar ese instrumento que tanto marcaba a unos y otros como lo que es, un instrumento; la vía necesaria para que el estilo Harlem Stride Piano lograse hacer saltar por lo aires lo que quedaba del ragtime y, de paso, todo lo nuevo que quería salir adelante. Art Tatum, Thomas Fats Waller, Willie the Lion Smith o James P. Johnson, son algunos de los extraordinarios músicos que compitieron por ser el mejor interprete de la ciudad en sesiones que se diseñaban como la única vía posible de conseguir el reinado del nuevo estilo. Algunos de los standars más famosos de la...

Porgy and Bess: Papá, parece que estamos en Broadway Jun14

Porgy and Bess: Papá, parece que estamos en Broadway...

El pasado 10 de junio se ha estrenado en el Teatro Real de Madrid la ópera de George Gershwin, Porgy and Bess. El jazz, el blues, los ritmos africanos casi arcaicos, el gospel y un claro eco vanguardista de la Europa de los años treinta, hacen de esta obra un verdadero placer para el espectador. Lo voy a decir ya: si tienen oportunidad, no dejen de asistir a cualquiera de las funciones que están programadas de esta ópera en el Teatro Real de Madrid. Como mínimo les gustará mucho. A los que no son aficionados a la ópera les diré una cosa (también sirve para los que sí lo son). Mi compañera de butaca, una señorita de ocho años, no pudo resistir la tentación de decir, diez o quince minutos después de comenzar el espectáculo; papá, parece que estamos en Broadway. Al finalizar; ya fuera del teatro; caminando por la calle arenal; llovía en Madrid y hacía fresco; dijo emocionada: cómo me pican las manos de tanto aplaudir. El asunto que trata la obra de George Gershwin es uno de los grandes temas que traen de cabeza al ser humano. Ni más ni menos que el amor. Pero lo hace utilizando vehículos bastante poco convencionales: las drogas, la muerte, la discapacidad, la pobreza, la marginación o la religión. Porque, claro, los pobres también aman, los drogadictos lo mismo e, incluso, y aunque le parezca mentira a unos cuantos, los malos saben y pueden amar de lo lindo aunque sea a sí mismos. También, Gershwin ataca el asunto desde la solidaridad, desde la celebración en comunidad, desde la pareja como unión espiritual que puede desmoronarse en el terreno carnal aunque nunca desaparece. El libreto que, generalmente, en las óperas suele ser bastante flojo, no está mal...

Historia del jazz (5): Chicago y N. Y. años 20: el jazz de los blancos Jun06

Historia del jazz (5): Chicago y N. Y. años 20: el jazz de los blancos...

El jazz se extendió con rapidez y por todo Estados Unidos gracias al gramófono. La venta de aparatos y discos se disparó durante algún tiempo y era raro el lugar en el que no se escuchase la nueva música. Aparecieron nuevos músicos en lugares improbables. Algunos de ellos de extraordinaria calidad. Bix Beiderbecke fue uno de ellos. Junto con el saxofonista Frank Trumbauer logró un nivel extraordinario para lo que fue el jazz de los blancos. Regresamos a Chicago y a los años 20 del siglo pasado. Aunque no es cierto del todo, esos tiempos quedaron marcados, entre otras cosas, por la hegemonía de los jazzmen blancos en Chicago. Su música se diferenciaba de la tradición de Nueva Orleans gracias al flare up, el shuffle rhythm o el break; por las marcadas tradiciones europeas más clásicas que destilaba su música e, incluso; por la música popular judía. Los músicos eran vistos como jóvenes que intentaban trazar un camino único y retirado del acomodo general. Y, efectivamente, muchos de ellos lo eran aunque no tan salvajemente contrarios al orden establecido o a los sentimientos más dulzones como quisieron pintarlos. Porque fueron buenos camaradas, porque su música era la expresión de sus intimidades, porque eran personas muy normales aunque tocaban jazz, claro. Pero, en ese momento, todo lo que tenía que ver con Chicago y sus músicos blancos era mitificado a la primera oportunidad. Nueva Orleans, Chicago y Nueva York, eran los tres epicentros del terremoto llamado jazz. Siempre se dijo. Aunque tampoco es del todo cierto. Ya existían los gramófonos y la gente los compraba en grandes cantidades. El jazz llegaba a todos los rincones de Estados Unidos. Del mismo modo que pasaría después con la radio, los avances técnicos jugaban a favor de la...

El Padrino II: La destrucción de lo amado y de lo odiado Jun06

El Padrino II: La destrucción de lo amado y de lo odiado...

Juego, prostitución, traiciones, venganzas, violencia sin control. Vehículos en los que Francis Ford Coppola transportó a sus personajes hasta Nevada, hasta La Habana, hasta Nueva York o Sicilia. Vehículos cargados, además, con un gran odio de uno de los mejores personajes de la historia del cine. Y con un gran miedo del resto. Con la cámara siempre pausada sin dejar que la violencia de la trama supusiera alteración en la forma de rodar. Una lección de cine y narrativa. La segunda parte de El Padrino, junto a la fascinante primera entrega de la saga y el deliciosamente imperfecto tercer capítulo, es una de las mejores trilogías de la historia del cine. Tal vez la mejor. Una película es su guión (sin él no hay nada que hacer) y, por tanto, sus personajes. El resto, aunque importante, no soporta la esencia del trabajo. Como todo el mundo sabe, hay películas que con una dirección apañada o un montaje bueno a secas, son verdaderas joyas. Pues bien, El Padrino II es el gran guión (lo firman Francis Ford Coppola y Mario Puzo), es el conjunto de personajes mejor perfilados que han paseado por las pantallas de toda la historia. Y, por si era poco, está dirigida, montada, ambientada, producida, fotografiada, decorada y todo lo que quieran ustedes sumar, magistralmente. Tras el monumental éxito de la primera parte, Francis Ford Coppola sabía que lo tenía difícil y que iban a mirar con lupa lo que hiciera. Así que arriesgó al máximo. Por una parte, después de recibir severas críticas sobre su forma de enseñar el mundo del crimen desde una mirada algo amable en la primera parte de la saga (cosa que es del todo discutible) decidió dejar las cosas claras y mostrar la cara más terrorífica...

Historia del Jazz (4): Louis Armstrong, la inmortalidad del jazz May29

Historia del Jazz (4): Louis Armstrong, la inmortalidad del jazz...

Louis Armstrong regresó a Chicago, desde Nueva York, en 1925. Nadie era capaz de igualar el amplísimo repertorio de recursos técnicos que era capaz de desarrollar al hacer música. Y allí grabó una serie de sesiones inolvidables, tal vez las más aclamadas de la historia del jazz, con los Five y Hot Seven. Aparece, por si era poco, el Armstrong más vocalista y con él lo que se conoce como scat singing. Más no se puede pedir. En noviembre de 1925, los técnicos de grabación del sello OKeh estaban en Chicago. Era un equipo que iba y venía puesto que podían trasladar los aparatos. Aprovechando la ocasión, Armstrong quiso grabar siendo el líder del grupo. Aunque, más tarde, grandes músicos consiguieron grabaciones memorables nunca se superaron las de Armstrong con los Hot Five y los Hot Seven. Alguna de Parker puede estar a un nivel similar, pero no por encima de estas. Las frases musicales de Armstrong se entrelazaron de forma primorosa, la lógica de su música era arrasadora. Los breaks que otros eran incapaces de cerrar con soltura resultaban naturales, casi obligados, cuando él tocaba. Por otra parte, el predominio de la corneta de Armstrong es absoluto ya que las líneas melódicas parecen estar, siempre, un escalón más arriba del conjunto. Contaba el propio músico que grabando Heebie Jeebies se le cayó al suelo la letra de la canción. No la sabía de memoria y, mientras recogía el papel del suelo, improvisó unas sílabas que trataban de imitar las líneas melódicas de un instrumento. Ya saben, eso a lo que pronto nos acostumbró Armstrong. Cantar sin decir nada con sentido lingüístico , pero lleno de coherencia musical. Esto se conoce como scat singing. Y lo que contaba el genio lo ponemos en entredicho...

Michael König y Adrianne Pieczonka: La soledad de los cantantes May29

Michael König y Adrianne Pieczonka: La soledad de los cantantes...

El Teatro Real de Madrid está lleno de rincones preciosos. En uno de ellos, en la dependencia conocida como “salita verde”, nos encontramos con Michael König y Adrianne Pieczonka. Son el tenor y la soprano que encarnan los papeles de Florestan y Leonore en las representaciones de la ópera de Ludwig van Beethoven, Fidelio, que tiene programadas el Teatro Real hasta el próximo 17 de junio. El día en Madrid es caluroso. Adrianne Pieczonka tiene poco tiempo para atendernos. Debe caracterizarse para interpretar su papel. Michael König tiene menos prisa puesto que con él tardan menos las peluqueras y maquilladoras. En cualquier caso, el tenor tiene aspecto de hombre tranquilo, de no tener motivos para las prisas. La conversación es fácil y se desliza con la cadencia de la siega en verano. Hablamos de los comienzos, de los porqués. Michael König comenzó cantando en un coro de chicos, a los ocho años, aunque eso “no significaba, en principio, que fuera a ser cantante de ópera. Era educación básica y, finalmente, se convirtió en el momento en el que se desarrollo mi vocación”. El tenor contesta con tranquilidad, moviendo las manos con calma y sin aspavientos. “Fueron mis padres lo que insistieron. Mi padre tenía muy buena voz, pero no le dejaron cantar. Había que reconstruir Alemania. Me inscribió en ese coro de chicos. Al principio no me gustaba, era algo extraño; aunque, después, he sabido que fue la mejor decisión que ellos tomaron por mí. Pasado un tiempo, me pregunté hasta dónde podría llegar eso de cantar. Fue mi propia decisión tras un primer contacto algo dubitativo”. Adrianne Pieczonka es una mujer muy atractiva, de rasgos duros y marcados. Mira a su compañero para comprobar que ya ha acabado su intervención. Y habla. Su...