Ceniza en los ojos

Lo firma Jean Forton. Ceniza en los ojos. El título idóneo, reflejo perfecto de lo que encontrarás entre sus páginas. Una repugnancia atroz recubierta de un lirismo que conmueve. Un protagonista inadaptado, torpe y cruel; que, sin embargo, despierta en nosotros cierta ternura y compasión. E incluso amor, sí, también amor. O al menos cariño. A modo de diario personal, este treintañero de lamentable existencia nos narra su premeditada conquista de una joven de dieciséis. Pero la historia en sí carece de importancia, no es más que un fondo, un lienzo sobre el que dibujar (o más bien un cristal sobre el que rasgar) las características psicológicas de un hombre sorprendente. Sorprendente por lo humano. Humano en cuanto a lo contradictorio, a su desequilibrado caminar sobre la línea que separa el bien del mal. Y es que llegas a la última página del libro, devoras las últimas palabras… Y aún no comprendes si detestas o amas a ese ser, a simple vista despreciable y loco, pero con demasiadas cosas en común contigo como para aceptar ese juicio inicial. Y, claro, resulta fácil tachar a un personaje de un libro de causa perdida, pero ¿a ti mismo? Te niegas, porque en realidad es en eso en lo que consiste la vida. En tener fe y seguir buscando. Si no, fácilmente podría uno rendirse tras leer este libro tan desgarradoramente realista y actual, pese a haberse escrito hace más de cincuenta años. Calificación: Extraordinario. Incluso indispensable. Tipo de lectura: Tan reveladora como sencilla. Tipo de lector: Almas perdidas, mentes vagabundas. Argumento: Hombre de treinta y tantos seduce, con alevosía, a una joven ingenua e inocente de dieciséis. Personajes: Se trata más de un retrato psicológico que de una novela. ¿Dónde puede leerse?: Mejor en un sitio...

Kapitoil

Aclamada por algunos como la novela definitiva sobre el 11-S, Kapitoilse desarrolla, en realidad, en las postrimerías de 1999. Y no habla de terrorismo, ni de aviones, ni de torres, ni del miedo… De lo que sí habla es de ética, de la (cuestionable) ética del capitalismo. Karim Issar es un joven qatarí que desembarca en la Gran Manzana con un contrato debajo del brazo. Su inglés de manual, sus capacidades sociales nulas y su sorprendente ingenuidad, hacen de él un friki, un marciano recién aterrizado en el corazón de Occidente. Como si de un adolescente se tratase, acompañaremos a nuestro protagonista en su despertar, en el que descubrirá la famosa tríada de sexo, drogas y rock & roll. Pero, sobre todo, descubrirá la falta de escrúpulos y la hipocresía que son necesarios para triunfar en el mundo de las finanzas; que, al fin y al cabo, es el que mueve todo lo demás. ¿Sucumbirá Karim? La novela tiene de 11-S lo mismo que de definitiva: puro marketing. Y eso, tratándose de una novela escrita bajo una premisa anticapitalista, resulta cuanto menos chocante. Lo único novedoso e interesante que plantea Teddy Waynees un protagonista curioso, con un cerebro que se asemeja más a un ordenador que al amasijo de conexiones incontrolables que poseemos el resto de los mortales, a pesar de sus continuos esfuerzos por ser un poco más humano. Calificación: Entretenido. Tipo de lectura: Rápida. Tipo de lector: Críticos con el orden mundial actual. Personajes: Karim Issar, protagonista friki y entrañable. El resto son los buenos y los malos. Quizás también los tontos. ¿Dónde puede leerse?: En el metro, regresando a casa del...

Esperanza: una tragedia...

Shalom Auslander es un rebelde, un agitador. Un adolescente con ganas de tocar las narices. Puedo afirmarlo con tan solo conocer el título de su primera novela, Lamentaciones de un prepucio (pendiente de lectura), y el contenido de la segunda, Esperanza: una tragedia. Educado en la ortodoxia judía, este columnista de importantes publicaciones estadounidenses como The New York Times y The New Yorker, se rebela contra su pueblo a través de la literatura. Y lo hace con descaro y con un humor exquisito que escandalizará a muchos, pero que provocará en el resto de sus lectores unas sonoras y sanísimas carcajadas. Yo me quito el sombrero ante esta novela; por su argumento sorprendente, por las ideas fascinantes que plantea, por las escenas desternillantes que protagoniza el desgraciado de Kugel… Y, ante todo, por alcanzar todas estas pretensiones con una simplicidad solemne, alejándose de esa sobrecarga que a menudo nos hace pesadísimas lecturas potencialmente buenas. Esperanza: una tragedia es una radiografía de la culpa en nuestra sociedad y, especialmente, en las entrañas del pueblo judío. A Solomon Kugel le corroe la culpa por haber traído a su hijo a este mundo (Lo siento son las primeras palabras que le dirigió al nacer). También le corroe el odio hacia la culpa que siente su madre por haber sido otros judíos, y no ella, las víctimas del Holocausto, hasta el punto de afirmar que sí lo fue cuando, en realidad, nació pasada la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, a Kugel le corroe la culpa por ese odio a su madre y a sus raíces. Y es precisamente esa culpa la que le lleva a aceptar hospedar a dos viejas insoportables en su casa: una es su madre; la otra, una mujer que encuentra en su desván y que dice ser la mismísima Ana Frank. Todo ello a costa de su matrimonio. Porque sí, Kugel está casado. Kugel...

El Sha (o la desmesura del poder)...

Es probable que conozcan ustedes Irán, que sepan que su forma de gobierno es la denominada República Islámica, e incluso que comprendan que es el estado líder del Chiísmo. Y es más probable aún que lo perciban como una especie de enemigo, un anciano barbudo de ideales religiosos fanáticos y con un gran arsenal nuclear preparado para hacer saltar por los aires todos los Estados Unidos de América, por lo menos. Sin embargo, detengámonos un momento a pensar: ¿qué es Irán? Y, sobre todo, ¿quiénes son los iraníes? El maestro polaco del periodismo nos ofrece algunas respuestas en este libro, centrado en explicar el reinado del que fue el último sha de Irán: Mohammad Reza Pahlevi. Comienza el relato esclareciendo a grandes rasgos el reinado de su padre, para pasar después a detallar toda la vida política de Reza Pahlevi y culminar la historia describiendo la revolución que consiguió derrocarlo. Dicen que había mucho de fantasía en las crónicas de Kapuściński. Y yo me pregunto: ¿hasta qué punto choca esto con los principios del periodismo? Sí, quizás el polaco inventaba algunas de sus historias, de los personajes que decía haber conocido y de las situaciones que expresaba haber vivido. Pero el resultado es, como es también la meta del periodismo, un lector que comprende. Un lector que, en este caso, experimenta el miedo al sistema dictatorial del Sha y a las torturas de la Savak (su policía oficial), el hastío de vivir día a día con el fin único de sobrevivir a un ocaso más, y, finalmente, la emoción ante esa revolución que poco a poco llega y que va impregnando el ambiente de una esperanza que propone una vida mejor. Un lector, en fin, que comprende Irán. Ahora sí. Calificación: Muy interesante. Tipo...

Viaje de invierno

Amélie Nothomb nos presenta aquí a un hombre que alberga en su interior un universo hostil, un mundo de hielo que juzgaremos con reparo en las primeras páginas. Asco y horror. Desprecio.
 Pero ¿qué ocurre después? Sin saber cómo, la autora y su protagonista logran engañarnos. Les acompañamos en un revelador viaje provocado por unos hongos alucinógenos y acabamos por comprenderlo todo. De pronto, nos vemos inmersos en ese mundo que tanto rechazo nos causaba sólo unos minutos antes. Colocados como los personajes, flotando, sentimos la belleza absoluta que tan a menudo ignoramos. Y eso nos lleva a comprender el horror. Comprendemos al protagonista y comprendemos su plan para
secuestrar un avión y estrellarlo contra el más emblemático edificio de París. ¿Sabes cuál es? Tiene forma de A: A de Amélie, A de Astrolabio, A de Aliénor; y A de Amor.
 La exquisitez de este relato reside básicamente en la capacidad de su autora de jugar con nosotros, de manejarnos como a marionetas hacia el interior de ese mundo y esa mente. Su mayor flaqueza, sin embargo, es la de quedarse a sólo un paso de llevarnos a compartir la idea del protagonista. Si bien le acompañamos en la vorágine de sus alucinaciones, una vez superados los efectos de la droga y ya con los pies en el suelo, podemos comprender el razonamiento del asesino y suicida, pero no llegamos a compartirla.
 Su decisión puede resultar hasta poco creíble. Por eso el final abierto resulta el mejor cierre posible para estas páginas. Calificación: Exquisito.
 Tipo de lectura: Fácil y rápida, se lee en un día.
 Tipo de lector: Personas que sepan apreciar la belleza en el horror.
 Argumento: Un triángulo amoroso de afilados ángulos.
 Personajes: Se bastan para dar forma a esta historia.
 ¿Dónde puede...