Fahrenheit 451

En mil novecientos noventa y tres quise ser El Origen de Thomas Bernhard. El veinticinco de septiembre de dos mil quince quiero seguir siéndolo. Me recuerdo sentado en la silla de estudio pensando sobre la novela que acababa de leer. Fahrenheit 451. Me recuerdo sentado, pensando sobre el libro que elegiría en el caso de verme en una situación como la que se describe en esa novela. Pero, sobre todo, me recuerdo asimilando lo que acababa de entender y que no había sido capaz de ver con claridad hasta ese momento. El escritor tiene una responsabilidad, casi trágica, con la humanidad y con su humanidad. Lo que escriba será, tanto si es malo como si es bueno, parte de esas humanidades; lo que destruya o deje que destruyan otros estará haciendo trizas buena parte de esa herencia. No hay una sola cosa que un ser humano haya realizado que no hereden todos y cada uno de los hombres y mujeres que nazcan después de él. Cada uno manejará eso como pueda, cada uno será distinto por ello. Pero, si es modificada por una distinta y enlatada, el ser humano ser convertirá en una burda imitación de sí mismo. Todos iguales, todos viviendo una felicidad absurda y mortecina, todos mediocres. Ray Bradbury, autor de la novela, nos muestra esas cosas heredadas en forma de libros que son quemados por bomberos que derraman petróleo con sus mangueras en lugar de agua. El poder convirtiendo al ser humano es un rebaño atontado que habla con personajes imaginarios de la televisión (como los muchachos que pasan horas jugando con su consola o los adultos que confunden Internet con una casa de citas gigantesca). Y un grupo de hombres y mujeres diferentes porque no están de acuerdo con ese poder...

55 días en Pekín: Todos contra los chinos y los chinos contra todos Abr20

55 días en Pekín: Todos contra los chinos y los chinos contra todos...

55 días en Pekín se rodó como se pudo. Cambios de guión constantes por parte de Nicholas Ray y el enfado de alguno de los actores; el enfado constante de Ray con Ava Gardner que se dedicaba a beber mucho, dormir poco y llevar al extremo al realizador. De hecho, Ray terminó enfermando y las dos últimas semanas de rodaje las dirigió Andrew Marton. A pesar de todo, la película es una de las mejores del género de aventuras de la historia del cine. Mi barrio contaba con tres salas de proyección. El cine Granada, el Capri y el Sevilla. Salas grandes, butacas tapizadas con tela que parecía desgastada desde antes de estrenarse, cortinones en la entrada de terciopelo granate, acomodadores con cara de pocos amigos que dejaban la palma de la mano extendida al devolverte la entrada, un sonido catastrófico y magia, toda la magia del cine. Eran esos cines que conocemos como de sesión continua; esas salas en las que podías entrar y encontrarte en mitad de la película, justo al final o con el NO-DO. Y esa era parte de la magia. Entrar en una sala oscura, mirar una imagen y disfrutarla sin tener en cuenta la trama, escuchar la banda sonora que matizaba cualquier cosa que ocurriese. Esto último no me sucedió cuando vi por primera vez 55 días en Pekín. La primera vez la pude ver desde el principio. Fui puntual. El resto (fueron muchas, muchas, muchas) las escenas que se proyectaban al entrar eran tan familiares que parecía no haberme movido del sitio en años. Y, una vez que acababa la película, vuelta a empezar. Los programas solían ser dobles, pero esta película era muy larga y se proyectaba sin compañera. Tardes enteras viendo cine. Tardes enteras viendo...

Blue Jasmine: Los ricos y los trabajadores bajo una lupa Mar17

Blue Jasmine: Los ricos y los trabajadores bajo una lupa...

Con frecuencia, algunos aficionados al cine han encasillado a Woody Allen en el terreno de la comedia y solo de la comedia. Es algo injusto ya que el realizador neoyorquino es capaz de abordar el drama con gusto y profundidad. Uno de los ejemplos que mejor avalan el trabajo de Allen cuando se sumerge en las miserias humanas desde la tragedia es su película Blue Jasmine. La cartelera necesita la película anual de Woody Allen para tener algo más de brillo. Los aficionados al cine esperamos, siempre, ese trabajo, sabiendo que, sea como sea, tendremos la oportunidad de asistir a un buen espectáculo. Gustará más o menos, pero saber que, una vez al año, tenemos una cita con el gran cine, alivia y rebaja la desazón que genera tanta producción mediocre, tanta película vacía y prescindible. El  año 2013, Allen entregó una de sus mejores películas. Blue Jasmine. Ácida, comprometida, llena de matices, elegante, divertida y trágica al mismo tiempo. Un guión excelente, una interpretación de Cate Blanchett fantástica, un reparto que defiende con uñas y dientes su trabajo, una puesta en escena cuidadísima, la fotografía de Javier Aguirresarobe extraordinaria, una banda sonora delicada que acompaña la acción sin entrometerse lo más mínimo. Todo en Blue Jasmine se acerca a lo perfecto. La dirección de Woody Allen rebosa profesionalidad, con los actores logra un resultado fuera de lo normal y dice lo que quiere sin una sola duda, con maestría. Parece que la vuelta a Nueva York, después de su estancia en Europa, le fue bien al realizador. Blue Jasmine cuenta la historia de una mujer que ha estado viviendo en un mundo soportado por riquezas de dudosa procedencia, fingiendo no saber nada del asunto (aquí, en España, eso de las esposas que no saben nada nos resulta muy familiar). Cuando eso se viene abajo (esto ya...

El miedo a lo que intuimos Ene20

El miedo a lo que intuimos...

Rodar una película de terror alejado de cualquier cliché, tiene sus recompensas. Utilizar extrañas salidas y entradas de los personajes en los planos como herramienta de confusión en el espectador, tiene sus recompensas. No dejar ver jugando a sugerir, tiene sus recompensas. Una es inmediata: reinventar el género. Otra llega poco después: el público eleva a los altares tu trabajo. Polanski logró con La semilla del diablo una de sus mejores películas. La Semilla del Diablo es una obra maestra del cine de terror. Ya está. Queda dicho. Para que nadie me acuse de ser vago y excesivamente escueto voy a añadir unas cuantas cositas, pero, si quieren, se las  pueden ahorrar. Porque La Semilla del Diablo es una obra maestra del cine de terror y lo que hay que hacer es hacerse con una copia, buscar una bolsa de palomitas y un buen sitio en el salón de casa. Roman Polanski, que es un genio en esto del cine, leyó la novela de Ira Levin y debió pensar venga, voy a ver si logro rodar un puñado de secuencias de categoría, las montan como es debido y consigo una de las mejores películas de la historia. Y lo hizo. Seguramente, pensó que esas secuencias tenían que mostrar lo justo y sugerir lo importante, que el montaje tenía que restar todo aquello que fuera superfluo, que el objetivo era conseguir que el espectador no tuviera anclajes a los códigos habituales en el género de terror y hacer que se perdiera felizmente sin saber qué le iba a venir encima. Y lo consiguió. Por si era poco, debió decir al autor de la partitura que necesitaba una cosa terrorífica que pareciera una canción de cuna, que eso provocaba verdadero terror entre los espectadores. Todo lo que tenga que ver con...

Primer amor y otros pesares...

Harold Brodkey es un escritor excelente. Este libro de relatos es una muestra de ello. Suman nueve narraciones espléndidas que recuerdan a J. D. Salinger por su estructura, por lo que dice escondiendo la esencia del mensaje, por una forma de escribir aparentemente sencilla aunque difícil de entender en su justa medida (colosal y más que profunda). Los textos hablan de una generación de jóvenes americanos. De la que vivió durante los años cuarenta y cincuenta. De la que pareció ser incapaz de comprender un entorno hostil que les moldeaba y frente al que poco podían o querían hacer. Están repletos de personajes que desde su superficialidad dejan entrever al lector unas consciencias complejas que luchan contra sí mismas. Son personajes bien estructurados; personajes que desarrollan una coherencia difícil de conseguir. Desde la primera línea de cada relato, las almas de Brodkey se manejan con naturalidad, con una solvencia que arrastra al lector sin remedio. Muchos de ellos son narradores aunque es el narrador no identificado el que más juego da a la literatura de este autor. En ambos casos, es necesario que el lector se involucre sin dejarse atrás su propio criterio para que lo importante de lo narrado salga a la luz. El relato que da nombre al libro, Primer amor y otros pesares, es especialmente perturbador. Tal vez es el texto que mejor resume la escritura del autor. Aunque el más brillante es La pelea; relato en el que la amistad es el tema tratado con maestría. Un libro muy recomendable de un autor al que casi nadie conoce. Calificación: Excelente. Tipo de lectura: Perturbadora; toda una experiencia. Tipo de lector: El que quiera involucrarse. Argumento: La generación que no pudo entender el mundo y, sin embargo, sobrevivió. Personajes: Espléndidos. ¿Dónde puede leerse?: Mejor...

No se puede hacer cine estando deprimido Sep30

No se puede hacer cine estando deprimido...

Lars Von Trier es un buen realizador. Lars Von Trier es un provocador. Lars Von Trier es un director de cine que se deja llevar por sus pasiones sin saber tomar distancia con ellas. Lars Von Trier confunde la provocación con el asco o el escándalo. Todo esto puede decirse de Lars Von Trier; que logra poner a la crítica en guardia o al espectador a la defensiva, con cada uno de sus trabajos. Anticristo es una excelente muestra de ello. La gracia de una obra de arte, o de lo que aspira a serlo, es provocar. Un ejercicio de inteligencia en el observador, un cambio en la percepción de la realidad, la aparición de preguntas (tal vez sin respuesta). Porque, simplemente, provocar un respingo, una mueca de desagrado o una carcajada, se queda corto. En el mundo hay muchas cosas que provocan eso y no son obras de arte. Por otra parte, la gracia de ser artista (entre otras cosas) consiste en, ineludiblemente, tomar una distancia suficiente con lo que se quiere contar para no dejarse contaminar por sentimientos o actitudes que pudieran convertir la obra de arte en algo tan, tan personal, que no interesase a nadie. Normalmente, ni al propio artista. Pues bien, Lars Von Trier es un provocador. Un buen realizador (a veces) que hace oscilar su obra de las zonas más geniales a las más ramplonas y ridículas (más veces). Un hombre que se deja llevar por sus pasiones más allá de lo que debería consentirse (muchas veces) o de ejercer una mirada crítica, casi quirúrgica, y profunda, que resulta perturbadora y enriquece a cualquiera que tenga acceso a ella (a veces). Esto no es cosa exclusiva de Von Trier. Le pasa a todo artista que se precie. Pero...

El truco y el mago Sep23

El truco y el mago

Arranca la temporada teatral en toda España. La oferta va desde lo más clásico hasta el teatro experimental, desde lo convencional a las nuevas formas narrativas. El Teatro de la Abadía de Madrid presenta Mi gran obra de David Espinosa. Atrevida, innovadora y atractiva. A falta de recursos y en plena crisis lo mejor es echarle creatividad al asunto. La gran obra soñada por este joven creador se podría encuadrar en lo que conocemos como instalación, aunque el ingenio de la propuesta la convierte en un producto que podría caber en cualquier definición. Imaginen más de trescientos actores, todo tipo de medios (incluyendo, por ejemplo, helicópteros, autobuses y una magnífica máquina que puede generar vientos arrasadores). Ahora, imaginen una sala en la que una especie de dios hace y deshace lo que quiere para generar vida (tan efímera como ficticia, pero vida). Imaginen poder asistir a un espectáculo mágico en el que el mago se deja ver y permite que el espectador conozca todos sus trucos. Pues eso es Mi gran obra. Por favor, piensen que eso se puede concentrar en un espacio ochenta y siete veces más pequeño de lo que ocupa en realidad. Imaginen que los actores se convierten en más de trescientas figuritas (de esas que se usan al construir maquetas de tren), que el helicóptero es de plástico (diez centímetros de largo) y mueve las aspas con el aire que suelta un pequeño secador de pelo; y que al dios creador de vidas efímeras lo cambiamos por David Espinosa que es quien ha tenido esta idea y quien dirige la obra (este hombre mide lo normal y no reduce su tamaño en ningún momento, claro). La cosa queda algo rara, pero pueden acudir al teatro con tranquilidad porque asistirán a...

La luz siempre ganará a la oscuridad Sep16

La luz siempre ganará a la oscuridad...

La soga (Rope, 1948) fue la primera película que filmó Alfred Hitchcock en color. Pero eso es sólo una anécdota. Lo importante de este trabajo se encuentra en lo apabullante del diálogo, en la dirección astuta y eficaz, en las interpretaciones de los actores que encarnan a los personajes principales y en un modo de narrar que arrastra al espectador a la zona del suspense más inquietante. El que quiera aprender cine debe ver esta película. Arranca La soga con la imagen de una calle de Nueva York vista desde la parte alta de un edificio. Hombres y mujeres paseando, un policía que ayuda a cruzar la calle a unos niños. La cámara gira y escuchamos el grito de un hombre a través de una ventana. La siguiente toma nos lleva al interior del apartamento. Dos hombres acaban de asesinar a un tercero y meten el cadáver en un arcón. La calma de una ciudad enorme en la que parece que no sucede nada anormal en contraste con la brutalidad encerrada en unos metros cuadrados. Encerrada literalmente puesto que Hitchcock (no fue la única vez que lo hizo) acristala el piso y hace que las juntas de los vidrios tengan la apariencia de barrotes. La película es extraordinariamente teatral. Pero no por ser la adaptación que hizo Hume Cronyn de la obra escrita por Arthur Laurents (The rope’s end). No, es teatral porque el realizador lo quiere así; coloca la acción en algo muy parecido a una caja escénica de un teatro cualquiera. Además, fue la excusa que necesitaba para plantear la película como plano secuencia de principio a fin. En la época en que se rodó la película, técnicamente eso era imposible puesto que los rollos tenían un límite. Hitchcock buscó fundidos a...

Espías en el país de las maravillas Sep09

Espías en el país de las maravillas...

El suspense, el misterio, la fina ironía, pintar un mundo oscuro como si se tratase del mundo de Alicia; son algunos de los elementos que se agrupan en la magnífica película de Alfred Hitchcock Con la muerte en los talones. Pero, además, esta película del realizador británico termina siendo una especie de manual sobre cómo se debe escribir un guión y cómo se debe rodar una película. Un trabajo de Hitchcock asequible para todo tipo de público que satiriza sobre el mundo del espionaje. Una confusión, por pequeña que sea, puede cambiar la vida de cualquiera. En realidad, la vida sigue su curso entre millones y millones de pequeñas o grandes confusiones. Todo es confusión en un universo que queremos ordenar y nos lleva ventaja de principio a fin. Esta mínima reflexión podría ser excusa para grandes discusiones sesudas y eternas o, por el contrario, convertirse en una de las mejores y más famosas películas de suspense de la historia. Alfred Hitchkock se decantó por la segunda de las opciones (afortunadamente para todos). Con la muerte en los talones es una película fantástica por su ironía, por su ritmo, por lo bien contada que está; por las interpretaciones de Cary Grant, Eva Marie Saint(a decir verdad, algo sosita) y James Mason; por uno de los mejores guiones escritos para una película de suspense (lo firmó Ernest Lehman huyendo de las trampas, de escatimar información y esas cosas que se suelen hacer en este tipo de películas y son un insulto a la inteligencia del espectador) y por ser uno de los rodajes mejor diseñado de la historia del cine. La dirección de actores de Hitchkock es soberbia. Logra que Eva Marie Saint pase desapercibida (insisto algo sosita) y eso es todo un éxito. De...

El miedo ante lo inexplicable Sep02

El miedo ante lo inexplicable...

Cualquier manifestación artística puede soportar diferentes lecturas, diferentes interpretaciones, pero eso no quiere decir que podamos pensar cualquier cosa, que podamos dejar la imaginación libre para interpretar lo que nos venga en gana. El autor de una obra quiso, al crearla, decir algo muy concreto. Es muy difícil que sea posible llegar a eso tan exacto puesto que los ojos que miran pueden hacerlo bien, mal o regular, aunque el sentido autentico está donde debe estar.
Y si se trata de Hitchcock, lo mejor es mantener la calma. Cuando nos enfrentamos a una película difícil, cargada de sentido, llena de objetos convertidos en símbolos; lo más prudente (al menos durante un primer contacto) es ceñirse a lo que se narra intentando entender. Sin inventar, sin especular. Si esa película, además de compleja, la firma Alfred Joseph Hitchcock, lo mejor es sentarse tranquilamente, dejarse sorprender, buscar la carga irónica en cada secuencia y disfrutar de ella. No quiero decir con esto que sea imposible sacar conclusiones correctas, pero, creo yo, que un buen aficionado al cine no debe hacer un papel que no le corresponde (el de analista profundo del más mínimo detalle), entre otras cosas, porque puede hacerse un lío monumental. Francamente, después de haberse escrito cientos de ensayos sobre Los Pájaros, después de poner (psicólogos, críticos y cinéfilos de todas las categorías) la película del derecho y del revés, sin que nadie haya sido capaz de aislar soluciones definitivas, supongo que lo mejor es hablar de la película con humildad y sólo de lo que parece más claro. Es lo más saludable. ¿Que es eso de hablar con humildad de una película? Pues comprender, asumir, que las preguntas que se nos plantean (las buenas de verdad) no sirven para encontrar respuestas, sino para que...

MBIG. En la montaña rusa rodeados por los personajes Jul22

MBIG. En la montaña rusa rodeados por los personajes...

Se representa, en La Pensión de las Pulgas de Madrid, la adaptación de Macbeth de William Shakespeare. José Martret acierta de principio a fin al convertir los escenarios dibujados por Shakespeare en despachos de una multinacional, al cambiar espadas por plumas estilográficas o al vestir a los personajes con trajes de chaqueta en lugar de con armaduras. El espectador asiste al espectáculo a un par de metros de distancia de los actores, pudiendo llegar a acariciar los muebles. La pensión de las pulgas es un piso ubicado en la calle Huertas de Madrid. Fue la residencia de la Bella Chelito, primera empresaria teatral en España y la cantante que hizo famoso el cuplé titulado La Pulga. De aquí le llega el nombre a este espacio teatral. Porque en La pensión de las pulgas se hace teatro. Cada habitación forma parte del decorado; y los treinta y cinco espectadores que asisten a la función se desplazan de una estancia a otra para descubrir el conjunto escénico en su totalidad. Mc Beth International Group (MBIG) es la adaptación del texto original de William Shakespeare –Macbeth- que José Martret pone en escena bajo su dirección. Los castillos y los campos de batalla se transforman en una gran empresa multinacional, los reyes y sus señores en ejecutivos y directores, los tronos en sillas de despacho, las espadas en plumas estilográficas que vierten sangre en lugar de tinta. Martret respeta el texto original y añade, con las intervenciones de Camelia, esa zona expositiva que funde la escocia dibujada por Shakespeare con el enjambre empresarial. Si la tragedia funciona bien en los espacios originales, lo hace igual de bien en los espacios que nos proponen en esta adaptación. Todo es intenso, todo parece que va sobre ruedas. Los actores y...

Jesús Moreno: Paisaje, vida y elementos Abr22

Jesús Moreno: Paisaje, vida y elementos...

Jesús Moreno es uno de esos artistas con los que da gusto charlar. Es sencillo en su discurso; lo que hace comprensible y cercano todo lo que dice. Mientras echamos un vistazo a sus cuadros, va hablando con suavidad, pensando con calma cada cosa que dice. «Me interesa mucho que el observador perciba el juego entre la textura, los colores (de los que siempre elijo la misma gama) y la simbología que toman o ya tienen, esa textura y esos colores. Además, trato de sumar otros símbolos totalmente explícitos que se pierden, se esconden, cuando se contempla el cuadro a cierta distancia. Es casi obligado tener que arrimarse a la obra para percibir todo su significado. El mensaje hay que buscarlo, también, en los detalles». Ese mensaje es siempre el mismo con las variantes propias de cada cuadro. Jesús Moreno busca la conexión entre la tierra y el ser humano. La tierra pertenece a este y este a la tierra. Al fin y al cabo, esa tierra es por lo que el hombre ha luchado siempre, esa tierra fue siempre el factor decisivo en la lucha por la supervivencia de la raza. Es por ello que el vínculo con los elementos es esencial. «Si hay algo terrible que le está sucediendo al ser humano es perder ese vínculo con la naturaleza. Vivimos en la tierra, en el mar, en las plantas; y, por mucho que queramos separarnos del entorno, estamos condenamos a mantenernos unidos formando un todo. Maltratarlo es un mal camino que las sociedades han comenzado a transitar». Señalo los símbolos religiosos de las diferentes confesiones que aparecen en cada cuadro. Son una especie de reiteración que imprime un carácter sumamente especial a la obra. «La religión siempre fue la gran excusa de...

Stockholm: Los extremos de la juventud Abr08

Stockholm: Los extremos de la juventud...

Una de las sorpresas más agradables del año 2013. Eso es Stockholm. Aunque la película no es perfecta, funciona. Buen guión (con algunos errores en su primera parte), excelentes interpretaciones, un delicado movimiento de cámara, encuadres acertados, una fotografía exquisita y una música que no invade y matiza la imagen cuando suena. Rodrigo Sorogoyen sabe muy bien lo que quiere desde la primera escena. Y no deja ver dudas en su dirección. Sabe que si no consigue dibujar bien los personajes la propuesta no puede funcionar. Sabe que si no presenta el entorno -una noche cualquiera en Madrid- como parte misma de la trama, nada terminará de cuajar. Sabe que debe exprimir a sus protagonistas. Para ello busca encuadres diversos con los que acerca o separa a los protagonistas, desenfoca parte de la imagen para que el punto de vista quede claro o busca localizaciones como, por ejemplo, una terraza que nos lleva de lo idílico al desasosiego. Sorogoyen nos enseña los extremos de la juventud. La verdad y la mentira; la inmortalidad y la muerte; la fortaleza y la fragilidad; el amor y el odio; la ficción mágica y la voraz realidad; lo luminoso y lo oscuro; el día y la noche; el egoísmo y la generosidad. Y en el movimiento pendular de los factores que se contraponen, va construyendo un clima y unos personajes exquisitos. El guión recuerda claramente, en su primera parte, a la película de Richard Linklater Antes del amanecer. Dos jóvenes se conocen y establecen una relación desde el diálogo que crece cada minuto. Es en esa zona de exposición narrativa donde se encuentran los problemas de ese guión. Todo parece algo artificial, especialmente pensado para que aquello sea idílico sin serlo, pensado para que se vierta inteligencia en...

Stalker Mar18

Stalker

Hay quien necesita que pasen cosas en una pantalla de cine para que lo ve le interese o, simplemente, le agrade. Planos cortos que hacen que la acción avance con gran rapidez, una trama divertida, la música acompañando para que ayude a entender. Cosas así. Y hay quien necesita sentir cosas cuando mira la pantalla. La trama tiene una importancia relativa (no es lo más importante); la acción, el ritmo narrativo, se imprime desde la comprensión personal; la música es una ayuda para matizar lo visto. Cosas así. Son opciones igual de buenas. No seré yo el que critique una u otra. Pero lo que sí me atrevo a afirmar es que la primera impide llegar a entender un tipo de cine que roza la genialidad. Y es una pena. También es verdad que el criterio personal comienza a formarse en territorios superficiales de la realidad observada. Es decir, que pasar por esas primeras fases, buscando entretenimiento y poco más, es necesario. Incluso, no deben olvidarse nunca jamás porque cada momento demanda algo distinto y una de las cosas pedidas puede estar en esa zona de arriba. Dicho esto, conviene recordar que un buen espectador ha de ir dando los pasos necesarios para encontrarse con el cine de peso, con un tipo de cine que propone, más allá de pasar el rato, un encuentro íntimo con nuestra forma de entender algunas cosas. Los asuntos que trata este director están muy próximos a la búsqueda de sentido, a la expresión de preocupaciones que el hombre tiene desde que lo es (hombre) y que lo hace desde una simbología y un lenguaje poético que convierte el mundo en algo mucho más importante de lo que algunos quieren que sea. Tarkovski no hubiera filmado jamás una película sin incluir la exploración...

Andrei Rublev Mar18

Andrei Rublev

¿Qué compromiso adquiere un artista con el resto de las personas, con él mismo o con el propio arte? ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Qué relación tiene el arte con el poder? ¿Es el arte un sueño que pueda el hombre realizar? Estas son algunas de las cuestiones que plantea Andrei Tarkovski en su segunda película, Andrei Rublev, rodada en blanco y negro (salvo los últimos planos detalle que se centran en la obra del artista) y dividida en prólogo, ocho episodios y epílogo. Tarkovski deja claras sus intenciones; intenciones que serían un continuo en toda su cinematografía. Ya estaba casi todo apuntado en La infancia de Iván aunque en Andrei Rublev su poética, su mirada, sus obsesiones, sus fantasmas, lo imprescindible, estallan y quedan estampadas en cada escena. Esta vez, el director, indaga en el papel que tiene el arte ubicado en el mundo que vivimos, en el papel del artista como artífice y en sus relaciones con el entorno; en lo que representa el poder civil y religioso para el creador; en la lucha interna que vive alguien que trata de elevarse creando obras de arte. Por supuesto, la película avanza sobre la venganza, la traición, la duda, la guerra, la envidia, los clérigos, los príncipes; sobre todo lo que marcaba un momento histórico turbio, difícil, oculto bajo el manto de un dios guerrero y vengativo con corresponsales que se tomaban las cosas muy en serio. Muchos vehículos sobre los que marchar hacia un único tema: el arte y el artista. Andrei Rublev comienza con un prólogo estupendo y extraño que sirve para anunciar al espectador lo que se va a encontrar más adelante. Un hombre se eleva un su globo aerostático (casero, inseguro, condenado de antemano al fracaso), para caer poco después. El hombre ha podido mirar desde las...

Las maestras de la República: un sueño por cumplir Mar17

Las maestras de la República: un sueño por cumplir...

La película documental Las maestras de la República ya forma parte de esa recuperación de la memoria histórica tan querida por muchos y tan denostada por muchos también. El documental está realizado con mimo. Se cuida el guión, se presentan valiosos documentos de la época que ilustran la idea que se maneja en cada momento, y se utilizan testimonios de personas involucradas en uno de los hechos históricos más terribles de la historia reciente de España. Es verdad que se echa en falta la presencia de alguien o de algo que intente, no ya justificar una barbarie atroz y en sí injustificable, sino dar fe de lo que sucedió; algo o alguien distanciado de la propuesta para que nadie pueda dudar de la veracidad de lo que se narra. Porque tratándose de algo así, habrá quien siga negando evidencias o tratando de minimizar lo que sucedió. Desconozco si se han declinado invitaciones o no, pero el resultado es que esa parte falta y hubiera sido el remate perfecto a un trabajo más que sobresaliente. Arranca el trabajo desde un punto de vista muy concreto. María Sánchez Arbós, maestra de la Institución Libre de Enseñanza, se presenta como guía de lo que será un recorrido por el planteamiento del gobierno republicano en materia de enseñanza. Es decir, la declaración de intenciones es muy clara, la película es un homenaje a las maestras republicanas. Pero la directora del documental, Pilar Pérez Solano, recorre un camino algo más largo analizando la situación de las escuelas públicas españolas poco antes de que se pusiera en marcha una reforma ilusionante y muy ambiciosa durante la II República. Es sencillamente espeluznante conocer la situación de los maestros y de los alumnos hasta el año 1931. Tras la introducción el documental...

El séptimo sello: El ser humano sumido en la oscuridad Mar17

El séptimo sello: El ser humano sumido en la oscuridad...

Edad media en Suecia. El texto del Apocalipsis resonando de forma intermitente. La peste negra avanzando sin encontrar obstáculos a lo largo de Europa. Una Iglesia que convierte cualquier mal en castigo divino. Teatro. Un matrimonio feliz. Una mujer acusada de ser bruja, a la que han roto las manos, a punto de ser quemada. Un bebé. Una mujer que no habla. La muerte. Infidelidad. Un matrimonio deshecho. Un escudero que habla con criterio, con ironía e inteligencia. Un caballero intentando encontrar el sentido de la vida, atormentado. La muerte. Y un tablero de ajedrez. Estos son los ingredientes que mezcla Ingmar Bergman en su película El séptimo sello. Película extraordinaria. Dios y Bergman no terminaron de entenderse. Entre otras cosas, porque Bergman no podía escucharle (le acusaba de silencioso en exceso, cosa, por otra parte, muy normal). Denuncia recurrente en el cine del autor sueco. Bergman y las religiones no hicieron nunca pareja. La brutalidad, la torpeza y la ignorancia con la que se manejó la Iglesia durante el medievo llevando a la humanidad a su zona más oscura, es otro de los asuntos que Bergman airea. Y elige como vehículo fragmentos del Apocalipsis, un libro bíblico lleno de simbología, cerrado sobre sí mismo, pero que lanza un mensaje muy claro: el día del juicio final cada uno de nosotros recibirá lo que se merece, los pecados serán una lacra y la bondad un billete directo al cielo. Y en primera clase. Bergman sentía y expresaba una angustia ante la vida extraordinaria. El sentido de la vida es algo inalcanzable, algo que descubriremos tras nuestra muerte si es que existe algo más allá. Todo ello sumado a la superstición, a la maternidad, al fanatismo, al teatro.  Luces y sombras. Ese es el universo...

Fresas salvajes: El sentido racional de una existencia fallida Mar17

Fresas salvajes: El sentido racional de una existencia fallida...

¿Qué es lo que importa de una vida? ¿Qué es lo que queda de ella cuando esta se va acabando? ¿Es el recuerdo lo que nos hace o somos nosotros los que fabricamos ese recuerdo para dar sentido a la existencia? ¿Acaso lo tiene? ¿Es Dios más que nuestra propia razón? ¿Es el amor de un joven tan grande como el de un anciano? Preguntas y más preguntas. Ni una sola respuesta. Y si alguien las busca en la película de Ingmar Bergman, Fresas Salvajes, quedará decepcionado. Este hombre sabía muy bien que las buenas preguntas son las que llevan a otras. Siempre que hablo de esto recuerdo a Santo Tomás de Aquino y sus cinco vías para demostrar la existencia de Dios. Son vías, no soluciones. Él las plantea y, a partir de ahí, cada cual debe hacer su camino. Los grandes funcionan así. Bergman rodó está película el año 1957. Aunque sólo fuera por ello, mereció la pena que ese año apareciera en el calendario.
El personaje principal, Isak Borg (Victor Sjöström), realiza un viaje en automóvil junto a su nuera Marianne (Ingrid Thulin). Irán de Estocolmo a Lund donde la universidad erigirá al viejo Isak como doctor honoris causa. Antes de partir, escuchamos decir a Isak que ha renunciado a la vida social porque eso se reduce al comentario y censura de otros. Buena declaración de principios. Y le vemos atemorizado por un sueño que ha tenido. Siente la muerte cerca. Un reloj sin manillas (el tiempo ya no tiene sentido porque esta a punto de acabar), su propio cadáver agarrándose a él mismo como último recurso ante la muerte, un mundo vacío e inexplicable. Como anécdota diré que vemos un coche fúnebre tirado por caballos que es un homenaje a la...

Un verano con Mónica: Encanto y repulsión Mar17

Un verano con Mónica: Encanto y repulsión...

El cine nació instalado en una zona mágica. Y allí sigue. Un territorio que el espectador encuentra antes o después. Los caminos para cruzarse con el buen cine no son muchos. Y llegar a ese encuentro es lo mismo que encontrar su magia. Bergman es uno de esos caminos. Seguro aunque largo y costoso, lleno de dificultades. Ahora bien, a cambio de andarlo, cualquiera recibe la grandeza y una belleza profunda que marca para siempre; además de un criterio sólido propio. Un verano con Mónica es una película magnífica. Marcó la entrada en la madurez creativa de Ingmar Bergman como cineasta. Más tarde llegaría su genialidad demoledora. Marcó un antes y un después en el cine del director sueco y en todo el cine europeo de vanguardia. Aún hoy, son muchos los directores que confiesan la veneración por este cine y su inclinación al homenaje o al guiño destinados a Bergman. Un verano con Mónica es el brillo de la naturaleza, es el encanto de una mujer, la bondad de la juventud, la libertad absoluta ante la vida, un amor sin barreras (el amor no puede tenerlas); un camino que debe ser recorrido sin pensar en por qué hay que hacerlo, sin tener en cuenta dónde está el final. Pero, también, es la presión de una ciudad encerrada sobre sí misma y sus gentes, es el egoísmo; las cadenas que nos sujetan a todo lo que no deseamos, pero con lo que convivimos de principio a fin; la desintegración del amor (siempre frágil y al alcance de fantasmas, miserias o dolor); un camino corto y lleno de baches. Después de ver la película, no sabemos si amamos u odiamos a Mónica; si nos agrada lo que nos han contado o lo detestamos. Mónica representa...

Historia Torcida de España...

Historia Torcida de España es uno de los libros más divertidos que ha leído en los últimos tiempos el que escribe. Después de terminar este ensayo gamberro, transgresor y disparatado, uno puede afirmar que vive en el país en el que más cosas ridículas han sucedido del mundo entero.
El autor, Javier Traité, no deja títere con cabeza. La monarquía es tratada desde el humor más ácido para dibujar un retrato (mucho más exacto de lo que podría parecer) del grupo de hombres y mujeres más desastroso que jamás se haya conocido. Los políticos no se libran. El español de a píe aparece como ese tipo de persona que sólo puede ser un ser humano con pasaporte, eso, español.
Desastre tras desastre, situación absurda tras situación más absurda todavía, las 508 páginas pasan sin que el lector sienta fatiga alguna.
No es un libro con grandes pretensiones estilísticas o profundidades sesudas. Tan sólo se repasa una historia repleta de meteduras de pata, de casualidades que costaron muchos kilos de oro expoliados en América o de momentos históricos que antes nos vendían como lo último en heroicidad y resulta que no lo fue  ni de lejos.
Se perdonan las repeticiones en la estructura sintáctica y el uso excesivo de frases hechas que parecen demasiadas al aparecer más de la cuenta. Y se perdona porque el rato que el lector pasa con el libro en las manos es delicioso.
El ejemplar del que dispongo se adorna con un bonito 3ª edición. No es de extrañar. Porque si un lector cualquiera quiere dejarse de problemas, de asuntos hondos y trascendentes, de cosmologías o políticas o disgustos, lo que tiene que hacer es agarrar Historia Torcida de España y dejarse llevar. Digamos que es leer sobre la crisis de España que comenzó en...

Alceste: ¿Aquí qué ha pasado? Mar17

Alceste: ¿Aquí qué ha pasado?...

Alceste, la ópera de Christoph Willibald Gluck, es una obra excelente en la que la innovación es absoluta respecto a lo que se componía en el momento en que este autor la escribió. Es el drama lo que manda y no una partitura que busca lucimientos o un libreto vacío que sirve para el entretenimiento. El resultado es una ópera importante. Pero vivimos en el siglo XXI y cada director de escena puede interpretarla como le viene en gana o como buenamente puede. El Teatro Real de Madrid presenta Alceste dentro de una programación que corresponde a la era Mortier. Y se nota. Ya lo creo que se nota. Esta vez el director de escena es Krzysztof Warlikowski. La propuesta resulta desconcertante siempre, absurda a veces, práctica e inteligente en algunos aspectos. Por tanto, la producción resulta irregular y no termina de funcionar bien. Warlikowski utiliza bien los medios técnicos de los que dispone el Teatro Real de Madrid. Con ello soluciona un problema que tiene que ver con los cambios espacio temporales que plantean Gluck y su libretista Marie Francois-Louis Gand Le Blanc du Roullet. A base de plataformas móviles que ocupan el escenario, de subir o bajar estructuras y un buen uso de la iluminación, todo nos lleva de un lugar a otro sin problemas. Sin embargo, el trasiego de actores y actrices de un lado a otro del escenario mientras la partitura avanza sin que tengan que cantar, o lo que se inventa Warlikowski sin razón lógica aparente, se convierte en un pequeño caos o en un toque de falsa modernidad que amenaza con cargarse la obra en su conjunto. Nos encontramos con varios momentos que difícilmente podemos encajar sin una buena dosis de generosidad. Momento Star Wars que comienza con...