Avilés en el epicentro

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Un festival que marida Cine con Arquitectura transforma Avilés, la ciudad asturiana, convirtiéndola en referencia cultural del verano. El FICARQ es ya, en su segunda edición, una cita obligada. El grandioso espectáculo de Rafael Amargo puso punto final a una semana de conferencias y proyecciones. Un punto de encuentro de arquitectos y cineastas.

Por segundo año consecutivo, la ciudad asturiana de Avilés convierte su verano en un lugar imprescindible para la cultura gracias a FICARQ, el Festival Internacional de Cine y Arquitectura. Una iniciativa única, puesto que su laboriosa organización está en manos de la iniciativa privada y sale adelante únicamente gracias al empuje de Ana María Álvarez Muriel, la creadora y directora del certamen. Un esfuerzo enorme con el que consigue dinamizar el encuentro entre las artes y sus creadores, situando a una población de apenas ochenta mil habitantes en el mapa de la excelencia.

Todo en la ciudad -todo en ésta muestra- es singular. Entrando en la población sorprende de inmediato la poderosa imagen del certamen en los espacios publicitarios que los comerciantes de Avilés han hecho suya. Las inquietantes fotografías de Ricardo Villoria están cargadas de significado en un paralelismo entre la Arquitectura y la construcción de la propia imagen, el derecho a re-crear y a disentir con la fuerza de la personalidad rompiendo las fronteras del género, del propio cuerpo, de la propia arquitectura. Villoria es también el director del cortometraje que presenta esta segunda edición, El poder de la transformación, un minifilme excepcional con fotografía de Pablo Bürmann producido por la misma Ana Muriel. Es el trabajo arriesgado y fascinante de un artista poliédrico que acaba de iniciarse en el audiovisual y que promete muchas sorpresas.

La gala de inauguración, conducida por Cayetana Guillén Cuervo y el actor andaluz Antonio Meléndez Peso ha tenido lugar en el Teatro Armando Palacio Valdés, uno de los templos de la burguesía industrial de los inicios del siglo XX, donde también se ha celebrado el Baile de las Celebrities que corona el festival y para el que se recupera uno de los usos originales de la sala; ésta se convierte en suntuoso salón de baile mediante un ingenioso mecanismo que ha sido restaurado minuciosamente. Hablamos de un teatro constituido en referencia nacional desde hace mucho tiempo por la calidad de su programación y lo diverso de sus propuestas. Todos los espectáculos importantes pasan por aquí y los avilesinos se han ganado a pulso una fama de exigentes y astutos. Para la despedida los ciudadanos de Avilés disponen del escenario único del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, un regalo espléndido del arquitecto brasileño a los asturianos que hace de la ciudad de la ría un lugar privilegiado, puesto que se trata de una de las únicas cinco obras que Niemeyer -artífice de Brasilia- proyectó en Europa. El complejo multiusos sorprende más por la calidad de sus interiores sin aristas que por la espectacularidad de sus construcciones, pero sobre todo por el nuevo horizonte que forma sobre la ría, con el poderoso trasfondo de fuego y vapor de las acerías que marcan el pulso económico de Avilés. El lugar donde convergen el pasado y lo por venir, lo utilitario y lo hermoso, lo pragmático y lo voluble.

La presentación en un gran escenario de la función Romeo y Julieta 2.0, dirigida por Nacho Luna ha levantado el listón en la apertura, poniéndolo muy alto, con un texto en clave de comedia que es una investigación sobre el clásico y sus mitos. Antonio Meléndez Peso y Elena González se proyectan en el escenario después de cuatro siglos, construyendo unos personajes sólidos y matizados que dominan con inteligencia, incorporando a los amantes de Verona a la modernidad. Un trabajo onírico y surreal. Además de esto, más de doscientos microfilmes, realizados con dispositivos móviles y formatos alternativos se han postulado al concurso La Ciudad en Movimiento, organizado en colaboración con Yahoo España.El ganador, Daniel Buccolini, ha decantado un proyecto de poesía en imágenes, jugando con los elementos urbanos, la evolución de las materias y de las texturas; una enigmática voz en off en japonés, subtitulada en castellano, remata un trabajo eficiente a pesar de la escasez de recursos que merita ese primer premio para su Apuntes Urbanos 960, una obra que esperamos se serialice y se difunda.

Parece mentira que mientras la crisis se ceba en la cultura y las administraciones públicas se retiran, esta iniciativa singular, que persigue ese mito de la «Atenas del Norte» imponga una programación reducida que está a la altura de los mejores festivales de cine, con Brasil como país invitado de este año. Con el ciclo de cortos Ruptura Silenciosa, con la proyección de documentales de arquitectura o la serie de clásicos El Cine que Amamos. Tiene también una sección especial para los pequeños, patrocinada por Lego: Arquipeques. Un banquete cultural de primer orden en el que se ha rendido homenaje a la actriz Terele Pávez y al arquitecto Richard Levene, director de la revista El Croquis.

Rafael Amargo y su compañía han puesto el broche de oro a una semana intensa de actividades con un espectáculo hipnótico para el que el bailaor ha seleccionado las coreografías más cinematográficas de sus trabajos destacados, marcando un ejercicio de arte que los espectadores del Niemeyer vivieron como un privilegio: cante, baile, movimientos flamencos, versiones de canciones emblemáticas, además de una cuidada iluminación a la que se añade el brillo especial que aportan los breakdancers de Iron Skulls Co, un jovencísimo grupo de danza contemporánea y performance de gran calidad. La compañía de Amargo fue ovacionada con emoción en la gran gala de clausura.

Nada de todo esto sería posible sin la cálida acogida de los avilesinos, volcados con el festival, el cine y la cultura; sin ese espléndido punto de encuentro que constituye el hotel NH Palacio de Ferrera, con sus espectaculares jardines indianos y sus obras de artistas asturianos como eje temático de un palacio settecentesco. Sin la gastronomía y esa luz matizada que hacen de Asturias lo que es, un Paraíso Natural. Y sobre todo sin Ana Muriel, esa mecenas que reparte su interés entre cineastas y arquitectos. El FICARQ debe de ser el apunte indispensable en la agenda cultural del año. Cada verano. En Avilés.