El hijo pródigo y las rosas enormes Sep14

El hijo pródigo y las rosas enormes...

Arranca la temporada en el Teatro Real de Madrid. Y lo hace con dos programas de danza. Uno clásico, otro contemporáneo; uno prescindible, otro que funciona bien sobre el escenario y logra conectar con el público. Uno que llegaba con lo que resultaron ser falsas promesas; otro que, en parte conocido por la platea, regala sensaciones y motivos para la reflexión. La noticia era que Nacho Duato regresaba. La noticia era que la expectación entre el público era grande. La noticia era que el arranque de la temporada prometía grandes cosas. Ahora, la noticia es que ya sabemos la razón por la que Nacho Duato no se termina de llevar bien con el ballet de gran repertorio; que la expectación estaba justificada porque los dos programas que se han visto han dejado una estela enorme a la que podemos subirnos para hablar sobre la danza; que las promesas son esas cosas que casi nunca se cumplen o, si lo hacen, es de forma distorsionada. En el primero de los programas, se anunciaba una Bella Durmiente que dejaba entrever un gesto reconciliador de Duato. Después de todo lo que se ha dicho, se ha hablado, se ha criticado y se ha debatido, Nacho Duato estaba Madrid y con un clásico. Pero todo resultó anodino, frío. El público no terminó de emocionarse en ningún momento. Unas palmas por aquí, otras por allá, pero nada que demostrase el más mínimo entusiasmo. Las aplausos sonaron cuando tocaba, pero espontáneos, lo que se dice espontáneos, no hubo. El escenario estaba iluminado muy, muy, bien. El vestuario lucía muy, muy, bonito. Todo tenía ese aspecto caro que debe tener un gran espectáculo. Incluso el concepto más minimalista (esta Bella Durmiente se encuentra instalado en él), el más sencillo, debe tener...

La danza como refugio Jul19

La danza como refugio...

El Teatro Real del Madrid presenta el último estreno programado esta temporada. El Nederlands Dans Theater, una de las mejores compañías de danza del mundo, sube al escenario para interpretar Sehnsucht y Schmetterling, dos coreografías estupendas en las que los veintiocho bailarines que participan dejan muestras de una técnica sobresaliente. El calor en Madrid es sofocante. Los que quedamos por aquí nos refugiamos allá donde podemos. Salir de casa, antes del anochecer, es una especie de acto heroico. No parece el mejor momento para programar un espectáculo como el que está ofreciendo el Teatro Real de Madrid. Porque, si a las altísimas temperaturas le sumamos el poco arraigo que tiene la danza en las sociedades actuales, tenemos como resultado un peligroso cóctel que deja en el filo de la navaja cualquier esfuerzo que se haga alrededor de una manifestación artística tan ancestral y tan importante para el ser humano. En cualquier caso, se agradece el esfuerzo. Pues bien, el Teatro Real de Madrid nos ofrece la posibilidad de asistir a un excelente espectáculo. Una compañía con solera (NDT; Nederlands Dans Theater); unos bailarines muy distintos entres sí que van dejando muestras de una técnica depuradísima sobre el escenario; unas coreografías muy bien trenzadas que expresan sin fisuras las ideas fundamentales que se narran (Sol León y Paul Lightfoot presentan un buen trabajo aunque se abuse en algunos momentos de lo explícito y no se remate del todo la primera parte del espectáculo que tiende más a mostrar una fortaleza visual arrolladora que al relato); una puesta en escena limpia, cristalina. En fin, un espectáculo que no puede dejar indiferente a nadie. Sehnsucht (Anhelo), primera parte del espectáculo, se desarrolla con fuerza apoyándose no solo en la propia danza. En el escenario les pasan cosas...

Muerte en Venecia: El compromiso con lo fundamental Mar24

Muerte en Venecia: El compromiso con lo fundamental...

Del 18 al 21 de marzo se ha representado en el Teatro Real de Madrid el ballet Muerte en Venecia (Una danza macabra) coreografiada y dirigida por John Neumeier. El Ballet de Hamburgo, así, regresa a la capital en compañía de la música de Johann Sebastian Bach y de Richard Wagner para exhibir lo esencial del texto de Thomas Mann traducido al lenguaje de la danza. Un espectáculo soberbio. John Neumeier hace una lectura extraordinaria de la novela de Thomas Mann Muerte en Venecia. Salvo algunos detalles que no dejan de ser anecdóticos como, por ejemplo, convertir al protagonista en coreógrafo (en el relato es escritor) o introducir la figura de Federico II de Prusia (personaje muy relevante, pero que no afecta al sentido último de la obra original), respeta la esencia de lo que contaba Mann con acierto y profundidad. Adaptar las obras para conseguir todos los beneficios artísticos posibles no es lo mismo que destrozar las obras convirtiéndolas en mamarrachos. Neumeier es respetuoso al máximo y el público lo sabe agradecer. Lo mítico, lo simbólico, lo dual, aparece con claridad sobre el escenario. Lo apolineo, lo dionisiaco, las referencias a los distintos personajes de la mitología clásica, todo lo que tiene que ver con el amor platónico e, incluso, el superhombre de Nietzsche (el dominio de los fuertes sobre los más débiles); están y son interpretados por los bailarines con una técnica impecable no exenta de una expresión dramática más que notable. De este modo, el hilo argumental es muy accesible para el público. La puesta en escena es sobria, elegante. La iluminación perfecta. Y el vestuario hace que los matices en cada cuadro se realcen con elegancia. El ballet va de la imperfección de una consciencia destartalada (lo que no significa...

Comparaciones obligadas Ene13

Comparaciones obligadas...

La danza debería tener una presencia mucho mayor que la actual en las programaciones de los grandes teatros españoles. Eso es algo evidente. El Teatro Real deja, cada año, un hueco en su calendario para este tipo de espectáculos y es muy de agradecer. En esta ocasión, Víctor Ullate presentaba una relectura de su propia versión de El amor brujo; la que pudimos ver en Sevilla el año 1994. La tendencia actual de las compañías de danza es buscar alternativas poniendo y quitando; sumando o restando a las partituras; fragmentando para incluir o arañar. Y eso está muy bien, pero conviene tener cuidado con los originales y, también, con el ideario común que se construye alrededor de una obra. Traspasar esa frontera que divide una lectura curiosa e innovadora y los excesos en la interpretación o en la aritmética que busca esas alternativas a las que me refería, es, al menos, peligroso. El espectáculo que ha presentado Víctor Ullate en el Teatro Real de Madrid tira de aritmética y suma tanto que termina restando peligrosamente. Respecto al trabajo que se pudo ver en Sevilla el año 1994, las diferencias son sustanciales. La lectura que hizo Ullate en aquel momento de la obra de Manuel de Falla era atrevida, innovadora. Los añadidos musicales firmados por Luis Delgado eran originales y no molestaban a los más puristas de la platea, puesto que el conjunto era respetuoso con la esencia de la obra. La actual, sin embargo, incorpora excesos que no terminan de funcionar bien. La música del grupo In Slaghter Natives colocada junto a la de Manuel de Falla no aguanta un solo asalto. Eso era algo previsible. Pero la importancia que toma, dada la cantidad de tiempo que el público tiene que aguantar la partitura,...

Saborear la danza en familia Oct21

Saborear la danza en familia...

La pedagogía de los espectáculos es uno de los soportes de la difusión de la cultura. De nada sirve intentar dar a conocer un arte concreto si el espectador no puede empatizar con lo narrado por desconocimiento o por falta de interés. El Teatro Real de Madrid presenta junto a la Fundación Antonio Gades la producción Movimientos 2: Danzar al aire español que trata de reunir a espectadores de todas las edades con el fin de repasar la historia de la danza más española. Música, danza y teatro. Eso es lo que se une sobre el escenario del Teatro Real de Madrid cuando se levanta el telón y comienza la representación de Movimientos 2: Danzar al aire español, la nueva producción de la Fundación Antonio Gades y el Teatro Real de Madrid. Además de esa fusión tan antigua como el propio arte, otra se inicia desde que los espectadores entran en la sala principal del teatro. Este es un espectáculo para todo tipo de público, para personas de cualquier edad y condición. Como debe ser. Resulta gratificante encontrarse con un espectáculo en el que no se trata a los más pequeños como si fueran bobos, en el que no se dan patadas a las inteligencias (ya saben, hablar dando voces para resultar simpático y soltando un discurso sin pies ni cabeza); con un espectáculo que, aun siendo para todos los públicos, no resulta un tostón a los mayores. La diversión y la formación forman un conjunto apasionante que sirve a los más chicos y los que lo son menos. Movimientos 2: Danzar al aire español se divide en seis cuadros muy bien presentados (la iluminación, el vestuario y la peluquería tienen mucho que ver con el resultado) que repasan la historia de la danza...

La forma de expresión más primitiva...

El ser humano podría renunciar a la rueda, a dios, a la familia, a cualquier cosa. Solo hay una excepción: nunca podría renunciar a sí mismo. Y eso significa no poder evitar saber lo que es, ni dejar de experimentar cómo es y la forma en que es capaz de contárselo a sí mismo. Al fin y al cabo, es por ello por lo que no deja de crear obras de arte. La danza es el máximo exponente de la expresión humana y, por tanto, la forma más arcaica y pura de su expresión, de su arte. Creo yo que eso que llamamos sexto sentido o intuición tiene mucho que ver con la interpretación del lenguaje corporal y no con un don otorgado por los dioses. Tengo cuatro hijos y he asistido a las largas conversaciones de todos ellos con su madre (sin que dijeran una sola palabra) cuando eran, todavía, bebés. Un gesto era suficiente para que madre e hijo supieran, más o menos, lo que era necesario hacer en cada momento. Es posible que sea esto y no otra cosa lo que haga que esa intuición sea enorme en el caso de las mujeres y no tanto en los hombres. Naturalmente, encontramos varones que desarrollan esa intuición y mujeres que la tienen atrofiada, pero, por regla general, la tendencia parece que se acerca a esto que digo. En definitiva, el ser humano expresa a través del cuerpo. Sin abrir la boca es capaz de decir, de hacerse comprender, de expresar sus emociones más intensas y más íntimas. Antes de hablar, de construir un sistema tan complejo como el lenguaje, el hombre se comunicó gesticulando, saltando. Bailando alrededor de una hoguera para dar gracias al sol por regresar cada mañana o expresando la...

Orfeo y Eurídice: El lenguaje universal Jul15

Orfeo y Eurídice: El lenguaje universal...

Arrancando desde la ópera de Christoph W. Gluck (1714 – 1787), la coreógrafa Pina Bausch creó un ballet muy cercano a las intenciones del compositor aunque incluyendo ideas originales que buscaban mayor intensidad en los encuentros entre Orfeo y Eurídice, así como el camino a transitar para lograr convertir el arte en algo accesible a través de la encarnación necesaria. Pina Bausch se arrima al clasicismo para no topar con un final feliz ante el que sucumbió Gluck en su ópera. Pina Bausch (1940 – 2009) dijo que «la danza es el único lenguaje verdadero». Esta es una afirmación que podríamos discutir aunque lo cierto es que lo que sí conseguía, en cada una de sus obras, es que pareciera una verdad absoluta. La puesta en escena de su Orfeo y Eurídice (danza – ópera en cuatro cuadros) es, sencillamente, colosal. El encuentro con las sensaciones y los sentimientos humanos como característica universal del ser humano (de aquí procede la afirmación de Bausch) es absoluta, rotunda y casi perturbadora. Para conseguir algo de esta categoría, la coreógrafa utiliza personajes desdoblados en sus facetas vocales e interpretativas que dotan al conjunto escénico de una fuerza expresiva y narrativa de la que la ópera de Christoph W. Gluck carecía. Ambos autores iban al encuentro de convertir en carne lo que era arte, pero es Bausch la que consigue el objetivo de forma primorosa acercando lo más primitivo, eso que nos ancla a la realidad más inmediata a través de cualquier manifestación artística, eso que no puede disfrazarse o arroparse con lo que forma parte de lo superficial en la existencia del ser humano. Durante el desarrollo de los cuatro cuadros que dibujan un círculo expositivo (diablo, violencia, paz y muerte), cada gesto, cada movimiento de los...

Los mundos sutiles: Pompas de jabón Jun10

Los mundos sutiles: Pompas de jabón...

Son muchas las aproximaciones que se han realizado a la obra de Antonio Machado desde otras artes, entre las que el cine no es una excepción. Son varios los documentales y bio-pics que nos acercan al hombre y su tiempo, a su vida y su obra. El cineasta Eduardo Chapero-Jackson lo hace en «Los mundos sutiles», a través del viaje de su protagonista. Un recorrido en base a la danza, que hilvana su poesía, y también su prosa, que une el universo machadiano con los mundos, sutiles o  no, de hoy en día. Cuando empezamos a plantear el humilde homenaje que, desde estas páginas, se quería hacer a la figura de Antonio Machado, uno de los aspectos que queríamos traer era, además de su propia vida y obra, su relación con otras artes. Machado en la música. En el cine. En el teatro o la danza. Mostrar cómo ese gran pensador y poeta sigue vivo, y vigente, no solo en la lectura de sus versos, sino integrándose en el pensamiento y la creación mucho más allá de su tiempo. Dentro de ello, merecían artículo aparte aquellas obras que, además de complementar o reinterpretar su obra, desde su lenguaje, como puedan ser las obras de teatro, o las canciones basadas en sus poemas, aquellas que se aproximan a ella desde lenguajes distintos. Que omiten las palabras a través de las cuales Machado nos dejó a sí mismo, y su propio ser, tanto en su relación con esa figura que lo habitaba como el mundo en que lo hacía, y buscan otros códigos para la transmisión. Porque solemos hablar de la universalidad de la poesía, o de la literatura, pero solemos dejar al margen un detalle que parece de perogrullo: por mucho que pertenezca o se...

Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real May28

Compañía Nacional de Danza en el Teatro Real...

Allegro Brillante con coreografía de George Balanchine y música de P. I. Chaikovski; Delibes suite coreografiada por José Carlos Martínez; In the Middle, Somewhat Elevated de William Forsythe y T. Willems, y, por último, Casi-Casa de Ek y Fleshquarted, son las piezas que forman el espectáculo que podrá disfrutarse en el Teatro Real de Madrid hasta el próximo 1 de junio. Una mezcla entre lo clásico y lo contemporáneo en la que se aprecian altibajos técnicos. Se echa de menos un espectáculo importante de danza. Eso es lo que podrían pensar los buenos aficionados que se acercan al Tetro Real de Madrid. Y se echa de menos un golpe de timón por parte de la dirección de la Compañía Nacional de Danza que dirija a sus profesionales hacia lugares en los que se encuentren cómodos y sean capaces de lograr cotas artísticas importantes. Hoy, viendo el Allegro Brillante y Casi-Casa (principio y final del espectáculo) parece claro que las cosas deberían deslizarse hacia las piezas contemporáneas, ya que el resultado va de lo insulso e imperfecto (en la primera pieza) a lo correcto y esperado. La música enlatada que han preparado para representar estas piezas resulta casi dolorosa si nos centramos en la primera parte en la que nos obligan a escuchar música de Chaikovski y Léo Delibes como si estuviéramos metidos en un ascensor. Y la megafonía empeora todo hasta la irritación. Hay momentos en los que parece que todo se convierte en una película de ciencia ficción en la que las computadoras se estropean (otra vez Chaikovski). No sé como alguien no ha pensado en algo tan simple como que siendo la música un pequeño desastre, el disfrute de la danza se ve afectado. Se pongan como se pongan algunos, el espectador...