Francisco Hernanz: No temo al libro digital, se avecina algo alucinante...

Ser emprendedor no es tarea fácil en los últimos tiempos, y hacerlo en el sector editorial… lo complica aún más. Francisco Hernanz Martos es un empresario que lleva casi cuarenta años en la industria del libro. Filólogo de formación,  con solo 21 años comenzó a trabajar como jefe de compras en la sección de libros en un importante grupo empresarial. De ahí a dirigir su propia editorial pasaron otros diecisiete años que invirtió en el mundo de la distribución, adquiriendo experiencia y contactos dentro del que sería su área definitiva de especialización: el esoterismo. Aunque más enfocada en la medicina natural y alternativa, desde el año 2002 dirige Editorial Dilema en donde cumple con orgullo su decimotercer aniversario al frente de un negocio pequeño pero que ha sabido sobrellevar los vaivenes de la crisis y mantenerse en el mercado. “Empecé en el mundo editorial en el año 1977, y ya desde la juventud tenía en mente montar mi propia editorial. Me especialicé en una distribuidora de libros esotéricos pero estaba mal… quería hacer algo más acorde a mí, que no tuviera que ver con esas temáticas. Por eso aposté por la literatura”. Publicar narrativa llevó a Francisco Hernanz al borde de la quiebra. Así fue cómo aprendió que debía diferenciar entre su afición y lo que realmente le permitiría vivir, la medicina natural. Aprendió la primera lección del éxito editorial: la clave está en la especialización.  “Puede ser útil durante un tiempo pero peligrosa a la vez.  Cuanto más te especialices es mejor porque la competencia en este sector es muy grande y hay editoriales con mucho más dinero que pueden competir por los mejores libros que se publican en EEUU e Inglaterra”.  Decidió definir su propio perfil editorial como respuesta: se serviría de...

Raúl Ariza: De prosa y poesía...

Cada relato de Glóbulos versos es como el suspiro de un enamorado: dura poco pero dice mucho. En esta conjunción entre la brevedad y la intensidad transita la literatura de Raúl Ariza, autor de Benicàssim, Castellón. Este título es el tercero de una trilogía que comenzó con Elefantiasis y siguió con La suave piel de la anaconda. Los tres títulos de Raúl Ariza pueden enmarcarse en el sub-género del relato breve o microrrelato, pero Glóbulos versos propone otro reto: acompaña a cada microrrelato un poema que vuelve a contar la misma historia pero ya no en prosa. Valiente y osado, y encima eficaz. El último de los relatos de esta tercera entrega, titulado R.I.P, nos recuerda que es el cierre definitivo, la culminación, el Fin: “Estás muerto. Te has muerto. Eres para mí todos los muertos de este puto mundo […]. Que te quede claro, Raúl. Para mí ya no eres nadie”. ¿Quién eres y quién ya no eres después del libro? Al principio, cuando empecé a publicar, negaba cualquier vinculación entre mi vida y mi literatura, creyendo que distanciándome de lo que escribía, adquiría cierto halo de profesionalismo; como el de ese actor que entra y sale de su personaje sin trauma alguno, poniéndose y quitándose el disfraz. Ahoya ya no. Ahora asumo sin duelo que el proceso creativo que conlleva cada libro te transforma; sutilmente, si quieres, pero lo hace. En el caso de Glóbulos…, ese poder transformador vino heredado de los procesos constructivos de mis dos libros anteriores, pues los tres forman parte de un todo, no solo estético, sino también vital.  Algunos de tus relatos, pienso en “La inspiración”, en “Cómplices” y en “Blanco nuclear”, hablan de la dificultad de la escritura y de la permeabilidad de la ficción en...

NATURALMENTE: IRENE MALA...

Llegué con tiempo para pasear y localizar los sitios donde me gustaría ubicar a Irene Mala, acomodarla para charlar sobre ella misma, su obra, sus proyectos y fotografiarla en un ambiente donde la naturaleza nos rodeara; porque Irene Mala es antes todo una mujer natural en el más amplio sentido de la palabra, amante de los animales y los espacios al aire libre. Acompañada de su hijo Helio, pan para las palomas y una sonrisa, la vi junto al lago de las tortugas y los patos, esperando. Sobre el césped y dibujando un círculo a tres bandas, mientras el viento nos despeinaba, dimos paso a la charla. Irene Mala es una persona normal, sencilla, de la calle, del barrio. «Soy la suma de mis circunstancias, mi educación, mis amigos, mi familia, mis malos tragos». Irene Mala al igual que cualquier mujer de hoy en día, es un cúmulo de experiencias que la componen y la descomponen, en su caso, en obra artística; ilustraciones sobre su ser femenino e inquieto que se abre paso a fuerza de tinta, pintura y trazo; esperando cualquier oportunidad para crear desde cualquier formato artístico; siempre interesada en contarnos algo. Hablando con Irene Mala, disfrutando de su obra y de su conversación, conociéndola un poco me cabe la duda de lo Mala que es Irene. Nos reímos al comentarlo. «Lo de Mala viene de los años de instituto; una amiga y yo decidimos cambiarnos el apellido. De alguna forma sabía desde siempre que estaría vinculada al mundo artístico y un nombre que suene bien es importante. Todo lo que encierra la maldad entre comillas es interesante, pero me considero buena persona, es ese gustillo por las pequeñas maldades, ser malo es más divertido, romper las reglas». Irene Mala y el...

Teatro argentino –pero universal– en Madrid...

Tras una gira por España en mayo, el equipo de 1982 Obertura solemne, la obra teatral escrita y dirigida por Lisandro Fiks que habla sobre la Guerra de Malvinas, ha regresado a los teatros porteños. En Madrid se pudo ver en el Teatro Nuevo Norte y en el Teatro del Barrio. 1982: ese último año de dictadura militar en la Argentina y año en el que tiene lugar la Guerra de Malvinas. 1982: ese año que da una parte de nombre a la obra de Fiks; la otra parte es puro Tchaikovsky. Lisandro Fiks es autor, director y actor de esta obra. Interpreta a Martín, un joven un tanto ingenuo, que se propone partir de la Obertura solemne de Tchaikovsky para componer su propia sinfonía que cuente no ya la victoria rusa ante Napoleón sino la Guerra de Malvinas, con sus altos y caídas. Es domingo por la tarde en una vieja casa porteña. Victoria (Romina Fernandes) está tomando mate y leyendo. Estudia sociología y milita en su facultad (que no hace falta aclarar que pertenece a la UBA). Su novio, Martín, intenta concentrarse y avanzar en su composición musical. Una pareja izquierdosa-revolucionaria-intelectualoide que choca de vez en cuando porque en esa casa hay mucho ego. De repente, tocan el timbre y es Federico, el hermano de Victoria (Darío Dukáh), que acaba de llegar en un taxi que tuvo un percance. Está lloviendo fuerte afuera. Por esas casualidades de la vida, resulta que el taxista (Christian Álvarez) que llevó a Federico hasta la casa de su hermana y cuñado es un ex combatiente de Malvinas. Entonces lo invitan a pasar, porque presuponen que puede ayudarle mucho a Martín con un relato inspirador para su composición. El presupuesto incluye recibir a Leonardo (el tachero) como...

Antonio Méndez Rubio: La poesía como antídoto...

Antonio Méndez Rubio quiere que sus lectores existan, que busquen eso que no cabe esperar y que, además, sea en un poema donde lo encuentren. La publicación de Nada y Menos en Ediciones Liliputienses hace pensar que, todavía, es posible un espacio para la buena poesía y que lo comercial ha dejado, casi sin saberlo, ese hueco tan necesario para que las letras sigan vivas sin necesitar del dinero. Acabas de publicar Nada y menos (Cáceres, Ediciones Liliputienses, 2015), un volumen que recoge los poemarios que has ido editando entre los años 2007 y 2011, continuación, en cierto modo, de aquel otro volumen anterior de poesía reunida, Todo en el aire (Poesía 1995-2005) y enlace con los poemas de tu último libro publicado en edición exenta, Va verdad (Madrid/México, Vaso Roto, 2013). En estos volúmenes se recoge una carrera literaria que comienza hace aproximadamente treinta años. ¿Cómo ves ahora perfilado este largo camino recorrido?  Hay trayectos. “Camino” es una palabra quizá excesiva, que conlleva una dirección, o al menos un sentido, y no estoy seguro de que eso se dé en mi trabajo poético. Y “carrera”… da miedo. Me siento mejor hablando de tramos, o tramas, de “trayectorias”, no siempre continuas, que se cruzan y se dispersan, que se desvían de sí mismas. Me pareció que los primeros poemarios recogidos en Todo en el aire formaban un ciclo, a pesar de que cada cual era singular y contenía ya sus ciclos propios y múltiples. Y cuando luego tuve la misma sensación, decidí reunir los siguientes libros para marcar ese ambiente común que ahí se respira. Esto último es lo que da forma a Nada y menos, que dialoga con el previo Todo en el aire: éste quería reactivar el aviso de Marx (“todo lo...

El evento cultural más importante de América Latina...

Mientras en Sevilla está teniendo lugar su Feria del Libro anual, en la capital de la Argentina concluyó hace dos días el que se considera el evento cultural más importante de América Latina: la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Cuando el verano porteño se retira de a poco (y este año más lentamente que de costumbre) para darle lugar a la llegada del otoño, la Feria abre sus puertas en el predio de La Rural y durante tres semanas recibe alrededor de 1.200.000 visitantes que se pierden por pasillos y stands pero se encuentran y se topan con libros en una superficie de 45.000 metros cuadrados. Del 23 de abril al 11 de mayo pasados se desarrolló la 41ª edición de este mega evento que entusiasma a profesionales y al público general por igual. Hay algo de sol afuera. El otoño se resiste. La Feria brilla. Los pabellones verde, amarillo y azul se alzan sobre alfombras. Las salas ofrecen actividades. La programación promete invitados nacionales y extranjeros. México tiene protagonismo porque es el país invitado de este año. Y Aladar está en Buenos Aires. Me siento en una pizzería dentro del predio de la Feria y en esa mesa, bajo una sombrilla, espero a Pablo Perelman, economista argentino especializado en industrias culturales y en particular en la industria del libro, para entrevistarlo. Sé que puede darme respuestas muy precisas, pues realizó por encargo de Comisión Económica para América Latina (CEPAL) los primeros estudios sistemáticos sobre las IC (Industrias Culturales) en la Argentina y coordinó el Foro de Industrias Culturales de la Secretaría de Industria. Fue, además, durante más de diez años Director del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano (CEDEM) en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras...

JUAN PERRO, un trovador del Misisipi de lengua Zulú...

A los cinco años, ¿mi canción? Escuela de calor. No paraba de pedirle a mi tío, cuando me llevaba en el coche, que la pusiera otra vez. Por eso, que Santiago Auserón, vocalista del grupo que fue, Radio Futura, viniese al teatro de mi pueblo, que me prestara su tiempo para una charla y que pudiera verle actuar después, lo consideraba un privilegio. Santiago es un caballero, respetuoso con sus fans, y un señor cariñoso. Prefiere sentirse acompañado por su banda y cuando vienen por aquí abajo, tener como artista invitado,  a Raimundo Amador, al que decía en los ensayos: – que no digo que te sientes, sino que te sientas cómodo. Y le colocaba bien la silla como muestra de su excelsa educación. Su estilo ése, procurar que la gente se sienta cómoda. ¿Tiene algo que ver el espectáculo de esta noche con el que ofreció en Nocturama hace un par de años? «El espectáculo, la primera novedad que presenta es la incorporación de un extraordinario clarinetista- saxofonista, Gabriel Amargant, y nos apetecía echar un viento encima a las guitarras, juegos armónicos más completos para encontrar paisajes novedosos y dejar que las canciones se reinventen». «Hoy mismo, vamos a estrenar Agua de limón. No la hemos tocado nunca en directo, ni ensayado». En el escenario contaría la historia que había detrás de esta canción que surgió de la noche anterior con Raimundo, en La Caja Negra. Le preguntó Santiago, ¿tú que bebes? Y éste contestó – ¿yo? Una agüita de limón. Auserón es uno de esos músicos en extinción que dan más de lo imposible en el escenario, lo llena de lugares como Tijuana, Nueva Orleans, el Misisipi más añejo, Nápoles, Cuba, al son de jazz, blues y boleros, al tiempo de contar...

Ermonela Jaho o la otra forma de mirar a las personas...

Ermonela Jaho es una de las voces femeninas más bellas del panorama operístico actual. Y una artista de raza. Pero, sobre todo, es una mujer agradable, cercana; con mucho de ese carácter balcánico que reivindica el papel de la mujer en el mundo; una joven que procura mantener los pies en el suelo sin olvidar su pasado. Y muy guapa. Teatro Real de Madrid. Antes de comenzar la entrevista, no puedo resistir la tentación de decir algo a Ermonela. Me mira con interés, intentando comprender. Si yo fuera Giacomo Puccini escribiría La Bohème pensando en ti, le digo. Se mira el antebrazo izquierdo, pasa la mano derecha por encima dos o tres veces con rapidez y se limita a sonreír.  Nos regalamos un abrazo sincero. Las grandes cantantes parecéis estar muy lejos aunque yo sé que no, le digo. Cuando te vean con tu traje negro y la flor roja en el escote quiero que sepan que eres de verdad, que eres como cualquier otra persona. ¿Lo intentamos? Ermonela ríe, dice sí y comienza a hablar. “Tal vez por haber nacido en Albania y vivir un mundo muy cerrado, hasta los 4 ó 5 años fui una niña de una timidez casi patológica. Mis padres se preocupaban mucho porque no jugaba con otros niños. La primera vez que me sentí libre fue la primera vez que canté. Nunca lo hacía en público; el canto era liberador, pero siempre lo hacía a escondidas.  Mi madre era una mujer de gran generosidad, mi padre un oficial idealista. Y las dos cosas juntas fueron perfectas para crear el alma de un artista. Seguí cantando a escondidas, pero frente al espejo. Cuando ellos me vieron dijeron “nuestra hija es normal”. “Más tarde quise entrar en la escuela de...

Violencia del objeto y residuos de una combustión social...

Reciente ganador de la beca Sevilla es talento, que otorga el Ayuntamiento de Sevilla en colaboración con la Fundación Valentín de Madariaga, Manuel Casellas presenta su primera exposición individual en Sevilla en la galería Weber-Lutgen. Una ocasión excepcional para acercarse al trabajo de uno de los creadores andaluces más interesantes y sorprendentes. Manuel Casellas es un tipo muy «sevillano» en la mejor acepción del «adjetivo», desprendido de cualquiera de los tópicos que a menudo nos identifican en esta ciudad (excepto de un beticismo que comparte quien suscribe), pero con la cercanía, desparpajo y accesibilidad que también nos define. No es la primera vez que hablamos de arte en torno a un café, pero aun así resulta extraño tratar de entrevistarlo. Son muchas las cosas en Casellas que se apartan del estereotipo, desde su trabajo, desconcertante en el panorama escultórico sevillano, hasta su primer acercamiento al arte y la educación artística, tardía según cánones, aunque quizás por ello madura desde el comienzo. «Podría acudir al tópico de que mi padre dibujaba mucho, es lo cierto, pero no creo que aquel fuera el origen de nada. Pasé por estudios de todo tipo y siempre me atrajo el dibujo técnico, por el orden, cuidado y limpieza que requiere. Acabé en la facultad de bellas artes de Sevilla, pensando en hacer diseño, pero allí contacte por primera vez con la escultura. Tenía 25 años y las ideas muy claras. Mi acercamiento al arte se produce a través de la materia y mi interés por las formas, siempre he tenido facilidad por el diseño  y quería investigar  desarrollándolo en el espacio, por ello me acerqué muy pronto a la obra de Oteiza y Chillida». Hemos bromeado alguna vez con que su obra no parece provenir de una ciudad en...

Antonio Bartrina: Hacer tango desde lo castizo...

El tango no es el tipo de música que se escucha habitualmente en España. Sin embargo, Antonio Bartrina decidió, siendo un niño, que eso era lo suyo. Fundo el grupo Malevaje hace treinta y un años. A pesar de los recortes, del maltrato al que se está sometiendo al mundo de la cultura, del dichoso IVA y a la falta de programación, Malevaje sigue adelante. Antonio nos recibe en su domicilio. El día es especialmente desapacible. Llueve a ratos, hace frío sin pausa alguna. La casa de Antonio se convierte en un refugio de lujo. Cruasanes en la mesa que ha traído Carlota Montemayor. Café caliente que ha preparado Antonio Bartrina. Yo no puedo presumir de haber aportado nada de nada. Desayuno, una charla exquisita y buena música a ratos. Como la lluvia, pero esta vez para convertir el tiempo en algo entrañable y cómodo. Antonio Bartrina fundó el grupo Malevaje hace 31 años, en ese tiempo que se llamó movida madrileña. Sirve el café con el desparpajo propio de alguien acostumbrado a tratar con otros, como solo lo puede hacer alguien nacido en el barrio madrileño de Carabanchel Alto. La movida. “La idea era convertir España en un país razonable. Conseguimos que fuera más libre, pero no más razonable. Los que siempre se dedican a acabar con las libertades no se enteraban bien de qué iba la cosa y se hicieron cosas muy interesantes. Pero aprendieron entonces y ya no olvidaron cómo contrarrestar cualquier actividad que les desagradase. El poderoso está acostumbrado al palo y a la pistola. Los demás también, pero recibiendo. Entonces, en aquel momento, nadie sabía cómo afrontar una situación como la que se vivía. Aunque la cultura fue muy importante. Pero, claro, los políticos han decidido (desde que lo...

El trovador de la lucha campesina...

Corpulento. Recio. Con una sonrisa que no podría ocultar si quisiera entre los pliegues de su piel morena, porque siempre está reflejada en un punto de luz en los ojos. El espejo le devuelve menos, muchos menos años, de los 71 que cuenta su partida de nacimiento, y de los cientos que necesitaría para condensar sus vidas de músico, de locutor de radio, de amante de su patria, de revolucionario, de niño inquieto que recorre el horizonte buscando las curiosidades de las que se alimenta su espíritu. Llega al encuentro conduciendo su todo terreno. Las manos llenas: llaves, gafas de sol, un celular… Viste camisa clara, pero saca de una pequeña bolsa la cotona negra que se planta para la entrevista. La prenda es una colección de símbolos de Nicaragua. Bordados en hilos de colores, esquemáticos emblemas que recuerdan a cafetales y a guardabarrancos, a volcanes ysacuanjoches. Color sobre la densidad oscura de un país acostumbrado a caer y a levantarse. Carlos Mejía Godoy nació en 1943 en la ciudad nicaragüense de Somoto, a apenas veinte kilómetros de la frontera con Honduras, y esa circunstancia perfiló la infancia del compositor, como él mismo reconoce: «Tenía acceso a una cultura dual. Me sentía más cerca de Honduras que de Nicaragua». Hasta donde alcanza la vista, mirando al sur en el que las calimas anuncian un lejano Pacífico, el paisaje parece extenderse, como si las lomas del verde intenso del café se desplegaran sobre el terreno, después de siglos guardadas en las cajas del tiempo. El departamento de Madriz, la patria chica de los Mejía Godoy, es uno de esos rincones del mundo en los que la naturaleza se muestra con una rotundidad que revela la energía telúrica escondida en las entrañas de la tierra, y...

Hay que elegir entre ser auténtico o vender...

María Luisa Rojo es una artista de esas que solemos catalogar como de raza. Sus libros de artista, sus lienzos y sus piezas de cerámica son la mejor prueba de ello. Defiende el oficio del artista como pilar fundamental con el que poder hacer un buen trabajo y, por otra parte, el concepto de arte como senda que se transita con el fin de encontrar esperanza en la propia esperanza de conseguir acercarse a conocer el sentido de la vida. El sol de Madrid se empeña en caldear la ciudad aunque no es capaz. Parece más una bombilla que cumple con dar la luz suficiente y haraganea con el resto de su trabajo. La ciudad, conformista, sigue funcionando a su ritmo. Tal vez mucho más frenético de lo normal, envuelta en el aroma a navidad. Porque Madrid huele a navidad, a primavera, a tragedia o a protestas. Depende del momento. Me encuentro con María Luisa Rojo. Artista. Es una mujer menuda, de buen carácter, enamorada de la vida (al menos no deja de sonreír y lo interpreto como un signo de felicidad perpetua). Tomamos un café de esos que sirve una máquina acompañando el proceso de un ruido desagradable que hace pensar en el aceite industrial. Nos da igual. Aquí hemos venido a charlar sobre la obra de María Luisa y el resto forma parte del atrezzo. Le pido que me cuente cómo ha llegado hasta aquí, qué resaltaría de ese viaje que comenzó hace ya muchos años. «Comencé con la cerámica. España era muy distinta a lo que es. No se encontraban lugares en los que se pudiera recibir clases de pintura. Pensé en hacerme guía y comencé a estudiar Historia del Arte. Fíjate qué cosas piensa uno de joven. Pero tuve suerte...

Jordi Sevilla: La sorpresa al escribir es un reto para el escritor...

Jordi Sevilla fue ministro del Gobierno, es político, es economista y, sobre todo, es escritor. A él, le sucede lo que a otras muchas personas en España que no pueden dedicar todo su tiempo a la escritura creativa puesto que la vida no lo permite. Pero la vocación de Jordi Sevilla es poderosa y no puede desaparecer. Sus dos novelas (La joven de la foto y El valle de los olvidos), con el detective privado Ricki Trullos como protagonista, avalan el oficio de un escritor que es, además, otras cosas. Muchas veces, se confunde a los escritores con las personas que escriben y son famosas por ello. Sin embargo, un escritor no es el que escribe y solo eso. Algo así lo puede hacer cualquiera. Un escritor es otra cosa. Alguien que ejerce una mirada única sobre el mundo, alguien que entiende la literatura como una forma de vida, alguien capaz de renunciar a buena parte de la realidad a cambio de poder crear un universo de ficción que le permite vivir. Jordi Sevilla, además de otras cosas por las que es conocido, es escritor. Charlamos mientras tomamos un café. Con tranquilidad, sabiendo que, como bien dice Jordi Sevilla, estas conversaciones nos permiten escapar de la «cotidianidad que atrapa y permiten entrar en los sueños de la literatura que mueven el mundo. Porque sólo lo que es narrado se puede transmitir». Hablamos del presente, del pasado y del futuro. De ambos y de lo que ha representado la literatura en nuestras vidas. «En mi casa se leía mucho. Teníamos una vecina que era viuda y fue ella la que me prestó las primeras novelas de detectives y las primeras novelas del género negro. Hammett, Chandler. Me metí dentro de esa literatura y no he...

Sergio Peris-Mencheta: El arte de crear al otro...

“Para poder hacer lo que uno quiere hacer, tiene que hacerlo uno” Ya, sobre el escenario, el actor de Lluvia constante, reconoce que es mejor crear el personaje, “en comunión” con los que lo comparten con él. La afabilidad de Sergio Peris-Mencheta, me animó a comenzar preguntándole, ¿en el mundo del teatro, tal y como están las cosas, qué hay que hacer para que no se olviden de uno, o es cuestión de suerte? «Yo creo que estamos en un momento jodidamente puñetero, en el sentido de que hemos tenido que abandonar la comodidad, pero también estamos en un momento maravilloso para redescubrirnos todos. Cuando uno decide dedicarse a esto, tiene que estar dispuesto a asumir su parte creativa. A un actor, en este país, lo entendemos como el que interpreta la partitura escrita por un autor, a través de la mirada de un director, con lo cual “ni pincha ni corta”. Y el actor es algo más que eso. Desde el momento en que no te llaman para trabajar o los proyectos que hay son más de lo mismo, la historia del chico conoce chica pero hay una tensión, porque una es Julieta y el otro es Romeo; entonces, hacemos Velvet, Isabel, todas las series con el mismo formato. Si tienes la posibilidad de poder elegir, terminas eligiendo lo que uno quiere hacer y, para hacer lo que uno quiere hacer, tiene que hacerlo uno. Me explico, tienes que montar tu propia productora, tienes que convertirte en director, en dramaturgo, en iluminador, en prácticamente todo. Si no tienes una visión global, te vas a terminar comiendo los mocos. Estamos en un ámbito artístico, que se presta mucho a que uno se conozca a sí mismo en varios terrenos y, considero que la manera...

Lo irresistible de la ópera...

El próximo día 4 de diciembre se presenta en el Teatro Real de Madrid la ópera de Benjamin Britten Muerte en Venecia, una relectura de la novela de Thomas Mann. El director artístico, Joan Matabosch, reflexiona sobre la realidad de la ópera en España, sobre los tópicos que rodean un arte escénico que no tiene posible comparación con ningún otro por su fuerza y su grandeza; defendiendo la necesidad de convivencia entre de la defensa de la tradición y los cambios necesarios que ya han llegado y estar por venir. Tal vez sea la única forma de acercar la ópera al gran público. Desde el despacho que Joan Matabosch ocupa en el Teatro Real se disfruta de unas magníficas vistas de la plaza de Ópera de Madrid; un lugar en el que se encuentran ryders volando como pegados a su BMX, paseantes; muchachos que, con su patín, insisten en lograr cosas imposibles; parejas de novios besándose, vendedores ambulantes y chiquillos correteando. Joan Matabosch es un hombre amable, nervioso, rápido de ideas y excelente conversador. Construye su discurso con enorme rapidez, sin mostrar dudas sobre lo que dice. Es el director artístico del Teatro Real. Le pregunto sobre cómo alguien llega a ocupar un puesto tan importante como este. Sonríe y me cuenta. «No he llegado al mundo de la ópera de forma programada. Ni se me había pasado por la cabeza. No creas, cuando se me han planteado cambios profesionales en mi vida, siempre, he mostrado cierta resistencia. Eso sí, mi relación con la música, el teatro y la ópera, fue muy prematura. Con cinco años asistí a mi primera ópera. Y con seis o siete era capaz de ver festivales enteros. Es algo que siempre me ha acompañado. Supongo que eso y mi...

Hiperrealidad novelada...

Después de analizar los rudimentos de la profesión periodística contando historias policíacas con la redacción de un periódico o un estudio de radio como escenarios, José Sanclemente cierra su trilogía con una novela que aborda como tema lo que se ha dado en llamar ‘cruelity show’ en el ámbito de la televisión. La periodista Leire Castelló y el inspector Julián Ortega vuelven a encontrarse en las páginas de una novela negra para mostrar las miserias que se esconden tras la comunicación y el entretenimiento de las masas. Toda la atención se concentra en sus gafas. Tras las lentes se afila una mirada inquieta y sin embargo serena. Inquieta como la de un niño. Serena como la del escalador que mira el valle desde la cima conquistada. No quiere hablar de periodismo, sino de su novela, pero es consciente de que la descripción de un cargo ejecutivo en su tarjeta de una empresa periodística cuenta aún con mayor peso específico que su oficio como novelista. Se deja convencer para que la entrevista aparezca en las páginas de comunicación del periódico, y hoy tal vez se sorprende al verla ubicada en el suplemento cultural. José Sanclemente habla de periodismo. José Sanclemente habla de literatura. De hecho, confiesa que cuando se sentó a escribir pensó primero en un tratado de periodismo, pero con el olfato que le caracteriza llegó a la conclusión de que aquello no iba a interesar al gran público, así que decidió disfrazarlo de novela. De ahí salió una trilogía de disfraces literarios con los que revistió la redacción de un periódico, un estudio de radio o un plató de televisión, para mostrar las tripas del negocio y del oficio. Y eso sí que interesa a los lectores de novelas. «Pretende tener tinte de...

DIÁLOGOS ENTRE LA PALABRA Y LA IMAGEN...

En el patio de un hotel sevillano, entre escandalosos grupos de turistas, charlamos con Jenaro Talens, poeta, teórico, traductor, profesor gaditano, para comentar su nuevo libro, Lo que los ojos tienen que decir, un “iconotexto” a medias con el fotógrafo Alberto García-Alix.  Acaba de salir a las librerías Lo que los ojos tienen que decir (Madrid, Cátedra, 2014), su último poemario, donde continúa la colaboración con artistas plásticos, en este caso con el fotógrafo Alberto García-Alix. El poemario anterior, Según la costumbre de las olas (Madrid, Salto de Página, 2013) también incluía fotomontajes y collages de Clara Janés. A lo largo de toda su obra el diálogo entre imagen y palabra ha sido una constante, no sólo en su concepción de la propia materialidad de la escritura poética, sino en el trabajo a medias con pintores, fotógrafos o dibujantes, que ha dado lugar a lo que usted llama “iconotextos”, al menos desde aquel ya clásico La mirada extranjera (Madrid, Hiperión, 1986), con el fotógrafo Michäel Nerlich. ¿Desde qué planteamientos se construye la relación entre la palabra poética y la imagen en sus libros? Bueno, de hecho la relación de la imagen y la palabra es una cosa que viene de lejos, era la famosa ut pictura poiesis de los clásicos. Lo que ocurre es que una cosa es plantear la imagen como ilustración visual de la palabra, o bien la palabra como descripción verbal de la imagen, y otra cosa es hacer que estas dos formas de enfrentarse con la realidad que nos rodea dialoguen como si estuvieran en un nivel tercero, que no pertenece ni a una ni a otra. Es a eso a lo que he dedicado parte de mi trabajo en colaboración, como decías tú con artistas plásticos. Algo que empezó...

El autor con el pijama sin rayas...

Paco Roca es uno de los nombres que más suenan cuando hablamos de cómic en España. Arrugas lo lanzó a la fama porque la adaptación de ese cómic al cine hizo posible que el autor llegara a un público mucho más amplio. Recientemente acaba de salir al mercado su último libro: Andanzas de un hombre en pijama. Paco Roca continúa en su último libro lo que había comenzado con la entrega anterior, Memorias de un hombre en pijama, pues una vez más se trata de una recopilación de tiras humorísticas escritas en principio para ser publicadas en un periódico. El autor con el pijama de rayas, ese que le regalaron en una de las historias de Memorias…, se quitó ese a rayas y se puso uno liso como el primero que tenía. Ahora son sus andanzas y ya no sus memorias. Hojeo entonces Andanzas de un hombre en pijama, recientemente llegado a las librerías. Encuentro en esas hojas gags que heredan el humor de Memorias… Me río, me divierto. Reconozco rápidamente a la clase media española que tan bien retrata Roca en estas viñetas. Las tareas domésticas, las vacaciones, los viajes, el consumo, la mismísima vida cotidiana. La economía diaria, las trampas del sistema. Disfruto especialmente de los gags que retratan la imposibilidad de dar de baja un servicio en una compañía de teléfono y demás odiseas absurdas. Por supuesto, me identifico, soy también víctima de este mundo. Paso las hojas y descubro otro tema, que al igual que a los anteriores, como si le obsesionaran, el autor ya viene arrastrando de Memorias…: el proceso de escritura. Otro universo, diferente al corriente, pero con sus propios conflictos cotidianos: el problema de la inspiración, de la soledad del escritor, de la complejidad en la escritura...

PARÍS… a propósito de SEVILLA...

Helen Sotillo, publicista de formación y diseñadora gráfica de profesión, aprovechó su estancia becada en La ciudad de La Luz para alumbrar su primer libro, París vs Sevilla. «Un duelo amistoso lleno de contradicciones, similitudes, diferencias y estereotipos». Clara, distinta y tremendamente cartesiana, así parece la metódica publicista, Helen Sotillo. Un impulso repetido pero diferente, le condujo con 23 años, recién acabada su carrera, a aceptar unas prácticas de diseñadora gráfica en el bello París de la bella France. A partir de ese momento echó al fuego la finalidad de su formación, crear anuncios y se adentró de lleno en un marketing más específico, de investiduras digitales, y en las corrientes sociales de internet para fundar su propia empresa, de forma autónoma, pero colaborativa. «De hecho, en Facebook, repito cada vez que puedo, que si alguna persona tiene algún nexo con París, que lo comparta, para poder incluirlo en el próximo número. También publico en Twiter, Pinterest, en Google Plus, en Behinds (un portal de creativos)». «Yo siempre busco la funcionalidad de las cosas. Tengo muchos hobbies artísticos que generan pocos beneficios, pero intento que mi profesión pueda aportármelos. Mi primer proyecto serio y personal, es éste. Eran unas prácticas remuneradas, que ofrecía la ciudad de Valladolid, a través de la Beca Faro Global, y una empresa de Marketing digital parisina, me seleccionó para realizarlas con ella. Hacíamos desde diseños de aplicaciones para Facebook, como diseño de videojuegos para esta red social, logotipos, branding digital (gestión de una marca a través de medios digitales)». Y, una vez allí, ¿cómo fue todo? cuéntame. «Pues en París estuve 7 meses». ¿Y dónde te quedaste? «Estuve rotando en subalquiler». Resulta que si no eres de la capital francesa o careces de familiares, no te firman el arrendamiento....

Bailar con la más fea...

Que en España hay muchos actores y poco trabajo es algo evidente, que el dinero brilla por su ausencia en cualquier producción actual también; que los precios de las entradas son insuficientes para cubrir costes y, aun así, hay que seguir bajándolos cada día, resulta ser el pan nuestro de cada día. Pero tan cierto como eso es que hay un buen número de actores y actrices jóvenes e ilusionados, con ganas de hacer cosas importantes, personas que no entienden su vida alejada de los escenarios, gente que renunció a muchas cosas importantes para poder ser cómicos. Ejemplos claros son los de Maggie Civantos y David Tortosa, dos andaluces que todavía sueñan con que su modo de vida sea actuar y no otra cosa. El otoño se está haciendo el remolón. No termina de llegar y eso provoca cierto caos entre los madrileños. Abrigos, camisetas de manga corta, sandalias o botas. Una extraña mezcla que hace sudar a unos y pasar algo de frío a otros. En cualquier caso, los días son agradables. Maggie Civantos y David Tortosa llegan puntuales a la cita. Café para los tres. El de ella con leche de soja. En abundancia, para impedir un exceso de nervios. Son jóvenes, bien parecidos, amables e hiperactivos (al menos eso es lo que dicen; a mí me parece que son encantadoramente tranquilos). David Tortosa dice que Maggie es muy buena llorando. Maggie dice que si ella tuviera que elegir un papel para David tendría relación con un loco, un psicópata o un tipo oscuro. Sin embargo, la última vez que se les ha visto juntos sobre un escenario ha sido interpretando sus papeles en la comedia Un balcón con vistas, en la que de lágrimas y oscuridades personales, poco; ya les digo...

Creando vidas ajenas

Kiti Mánver se encuentra en un momento artístico magnífico. Con su papel en Las heridas del viento logra emocionar, romper todos los moldes conocidos, conectar con un público que se entrega sin dudarlo desde el primer minuto de representación. Kiti Mánver es una de esas actrices que vive para y por el teatro, que necesita el escenario para continuar caminando. Porque es actriz sobre todas las cosas. Porque sabe que la realidad es mucho más brutal que lo que se cuenta sobre un escenario y necesita entender. Kiti Mánver ha preparado un té exquisito. El salón de su casa es amplio y acogedor. Aunque la que logra que me sienta como en mi propia casa es ella. Kiti es vital, una excelente conversadora, casi traviesa al gesticular o al mirar. No hace falta que se suba a un escenario para que llene el espacio sin esfuerzo alguno, pero con esa delicadeza tan fina que cede un hueco cómodo al que tiene enfrente. Eso sí, hay que estar atento, porque tan pronto está sentada en el suelo como en el sofá o corre para buscar un proyecto que quiere que veas. Si hubiera sido boxeadora la hubieran tenido que llamar «el huracán malagueño» o cualquier otra cosa parecida a esas que se utilizan en el mundo del deporte. Comenzamos a charlar sobre lo que representa su profesión y desde cuando es así. «Yo no tengo la sensación de haber empezado en un momento concreto. Con tres años pude ver a través de un cierre, desde la calle, una clase de baile flamenco. Un hombre con una vara que golpeaba en el suelo, faldas al vuelo. Esa es la imagen que me ha acompañado desde siempre porque me impresionó muchísimo. Y nunca he tenido la sensación...

El derecho de la minoría a ser lo que es...

Pep Tosar presenta en Madrid su obra Con la claridad aumenta el frío, adaptación de Mis premios de Thomas Bernhard. Es un director teatral que sabe buscar esos textos que suponen una bocanada de aire fresco en el panorama teatral español y, además, es actor -de esos que llamamos de raza, de los de verdad, de los que aman el teatro y conocen lo que tienen entre manos. El otoño se hace rogar. Las tardes se confunden con las de primavera y Madrid parece tomarse un respiro. Caminar sus calles es placentero y uno puede llegar a pensar que pasea por una ciudad tranquila en la que apenas pasan cosas. Camino por una de las zonas céntricas de la capital hasta llegar al destino. En el Teatro de la Abadía de Madrid, me espera Pep Tosar. En su camerino. Es un hombre sencillo, tranquilo, buen conversador. Hablamos de sus comienzos como actor y director, de la evolución de su carrera profesional, de cómo ha llegado hasta el punto en el que se encuentra. «He llegado hasta aquí a base de los empujones que me he dado a mí mismo. Y, gracias a ello, me encuentro en el lugar en el que, profesionalmente, me siento justificado. Cuando comencé parecía que lo que me proponía era posible. Había caminos que se podían recorrer y mis propósitos profesionales tenían que ver con lo que sucedía en ese momento. Todo parecía perfecto. Sin embargo, a partir del comienzo de los noventa, en Barcelona, en 1992, cuando la ciudad (seguramente todo el país) se vuelca con el deporte, comienza una suerte de decadencia en todos los sentidos. Poco antes, se vivió una efervescencia absoluta, una huída de la oscuridad de la que procedíamos, una enorme esperanza, pero a partir...

Gracia Iglesias, una luz cegadora...

El festival de Perfopoesía de Sevilla, acogió a la artista conceptual, Gracia Iglesias Lodares (Madrid, 1977), esta vez, en un escaparate. La periodista, crítica de arte, docente, escritora y artista conceptual presentó su performance, La red de la Memoria, en la vitrina de una librería. Reparé en su presencia porque me llamó la atención que estuviera metida dentro de un escaparate, pero también por lo esotérico de la escena donde se encontraba. Unas bombillas colgantes, una pequeña y redonda mesa de camilla con un paño de terciopelo, una mujer rubia y sonriente sentada en una de las dos sillas en las que algo se tramaría; porque había, también, un redondo y considerable micrófono adaptado a un ordenador, que más bien parecía una bola de cristal que podría vaticinarte el futuro. Como el librero me comentó que era una performance de una artista plástica, me dispuse a ocupar la silla vacía. «Primero te cuento yo y luego tú me cuentas. Mira… yo soy artista conceptual. Mis proyectos consisten en llevar una idea al plano físico. En este proyecto, La red de la memoria, el concepto que quiero mostrar es que los humanos somos memoria. Existimos mientras otros tienen recuerdos de nosotros. Somos contenedores de memoria porque guardamos hilos de memoria. Hilos, porque no conservas el recuerdo completo de un hecho, sólo un hilo y la Historia se teje con ellos. Puedes recordar a alguien sin haberlo conocido porque tu madre te contó algo que le pasó a su abuela y eso se entreteje en una gran red». Esta es la convicción que incitó a Gracia Iglesias a rescatar recuerdos. «No hace falta que sea una anécdota, puede ser una sensación, un recuerdo que tengas de alguien, de un lugar, y lo grabo. Al mismo tiempo,...

Bailar, bailar y bailar...

Rafaela Carrasco es la directora del Ballet Flamenco de Andalucía. No entiende la vida sin que esté rodeada de arte. Ni el arte rodeado de vida. Desde muy niña comenzó a bailar teniendo que sortear todo tipo de obstáculos. Pero ella lo que quería era bailar porque era la forma de expresión necesaria para crecer como persona y, desde luego, como artista. Ahora, además, es maestra de maestros, actividad con la que confiesa aprender cada día al verbalizar los conceptos que llegó a conocer a base de repetición y al aprehender todo lo que le resulta innovador.  Rafaela Carrasco es una artista de raza, de las de verdad. Aranjuez es uno de los pueblos más espléndidos de la provincia de Madrid. Ahora, cuando el tiempo ya invita a tomar un café en un velador sin pasar más calor de lo necesario, me encuentro con Rafaela Carrasco, directora del Ballet Flamenco de Andalucía, para charlar. Un manchadito muy corto de café para ella. Cortado para mí. Rafaela es una mujer cercana, con la que da gusto hablar. Aunque no gesticula en exceso, se ayuda con un movimiento de las manos si quiere enfatizar sobre lo que dice. Y nunca deja de mirar a los ojos como queriendo entender perfectamente al que tiene delante, buscando los matices de lo que va escuchando. Hablamos de la crítica, de Aladar, de los niños (del suyo y de los míos), del Ballet Flamenco de Andalucía. Mientras, removemos los cafés bebemos despacio. Rafaela, todos sabemos que eres una gran bailadora y eso no lo vamos a contar una vez más (asiente con la cabeza enseñando, al mismo tiempo, un gesto que debe significar algo así como sí, vamos a hablar de otras cosas que eso ya se lo han dicho un...

Crónicas de la piel revelada...

Una de las fotografías que integran la muestra ‘Dermografía”, realizada con la técnica de Papel RC perforado montado en caja de luz. / Giovannina Sequeira Al utilizar el cuerpo desnudo como superficie de investigación, Giovannina Sequeira se detiene a mirar, encuentra emociones e historias que se esconden dentro del cuerpo y las manifiesta en la piel. La creación de mapas de luz revela de una manera metafórica, que la piel funciona como un espacio canalizador de todo lo que el alma siente. María José García Piaggio La  noticia llega como el halo de brillante irrealidad del destello de un flash al barrio de Bello Horizonte, en Managua, el mismo que la vio patear sus calles camino de una boda o de un acto benéfico, como reportera de egos efímeros: «Giova expone en Berlín», se cuentan sus amigos a través de los celulares. Es un hito más en una carrera de triunfos pequeños, pero sólidos, de pasos decididos que la han llevado a cruzar el Atlántico primero, a aferrarse a cualquier oportunidad de no dejar de aprender en España y, ahora, de abrir una pequeña ventana para mirar a su propio futuro en uno de los santuarios mundiales del arte. Desde el 15 de septiembre, las imágenes de la serie ‘Dermografía’ de Giovannina Sequeira se exponen en suelo nicaragüense, pero a más de diez mil kilómetros, treinta horas de viaje y más de 1.500 dólares de su país, en la embajada de Nicaragua en Berlín. «Desde que estoy acá, en Europa, hace dos años y medio, no he podido volver y ha sido horrible», confiesa la fotógrafa que acaba de cumplir veintiséis años, y que asegura haber condensado muchos más de aprendizaje en los tres últimos. Llegó a España para realizar un Máster de Fotografía...

Patrick Bard: El tiempo tras el objetivo...

Un agente fronterizo norteamericano detiene a un ‘espalda mojada’ en el paso de Caléxico. (Fotografía cedida por Patrick Bard) Su trabajo de años en el Amazonas, en Centroamérica y en la frontera de Estados Unidos con México le han hecho cosechar, al mismo tiempo, el reconocimiento mundial y una importante colección de amenazas y situaciones de riesgo. Patrick Bard se lamenta de la actual situación del periodismo pero actúa, y crea una agencia de fotografías de autor, que aportan una visión personal y comprometida de los problemas del mundo a través de sus cámaras. Libros, documentales y exposiciones son los nuevos formatos de difusión del ‘hilo de voz’ del fotoperiodismo. Su imagen no es la del arquetipo que Hollywood vende de los reporteros. No carga de su cuello con aparatosas cámaras y objetivos abollados. No lleva ropas de lona adusta, en todos verdes y tierra, como uniforme de guardia de urgencias de la noticia. Ni barba descuidada, ni facciones duras, como si la tensión hubiera querido refugiarse en algún momento difícil en los músculos del rostro, congelándolos para siempre en un rictus que impide la sonrisa. Patrick Bard es, en el primer encuentro, sencillamente, precisamente, una sonrisa que no sólo se dibuja en sus labios y en su mirada inquieta. También sonríe con el apretón de manos, con los tonos agudos de su voz de un francés de suave acento normando, heredado de la pequeña localidad de Préaux-du-Perche, a 150 km de París, donde vive, y con la suavidad con la que desliza cada uno de sus movimientos y sus posturas. No se hace notar. No capitaliza ni  una sola de las conversaciones en las que participa, aunque las experiencias que atesora bajo esa negación del tópico que es su propia imagen le legitimarían...

El espectáculo de la imperfección...

El pintor leonés Félix de la Concha reinventa la pintura, aportando una dimensión escénica a sus series de retratos y paisajes. A lo largo de su trayectoria como pintor se ha distinguido por sus series y sus perfomances, que graba en vídeo y que en ocasiones realiza con público. Ha decidido renunciar a la perfección, a cambio de aportar una magnitud teatral al acto íntimo de la creación pictórica. Durante los últimos años, el artista castellano se ha aproximado al conocimiento de hechos, sociedades, culturas  y realidades mediante la fórmula del retrato-entrevista, en la que realiza un bosquejo de las vivencias del modelo mientras trata de captar su alma sobre el lienzo. Protege su timidez con los movimientos fugaces, desprovistos de sentido, de sus manos. Lo hace cuando habla. Lo hace cuando pregunta. Lo hace cuando pinta. Su apariencia es la de un niño, a pesar de haber sobrepasado los cincuenta años. Delgado, pequeño, de mirada curiosa, inteligente y con un brillo reservado, de inocente malicia, de traviesa arrogancia. Como si Tom Sawyer hubiera nacido en León, en 1962 y se hubiera negado a crecer, recreando su propia realidad al óleo de los paisajes que pinta, y retratando a los personajes de su vida y de los acontecimientos que le interesan. Tal vez por ello el destino, o Dios o la fortuna, o todo ello, llevó a Félix de la Concha vivir en Iowa, cerca de donde MarkTwain ambientó sus historias de niños que no quieren dejar de serlo, jugando a ser hombres, que, como él, patalean y escenifican un sobreactuado enfurecimiento cuando los detalles escapan a un control artificial, fingido. Su vida, como buena parte de su obra, es una apología del anacoluto. No concluyó sus estudios de arte, y sin embargo se...

La pluralidad de Richard Villalón...

Richard Villalón es un artista que se declara comprometido ideológicamente y se arrima a un público situado en las periferias sociales. Porque Villalón toma la poesía como arma que se llena de sentido, que arroja belleza a una sociedad que trata de escapar de la vulgaridad que impone un sistema cicatero con las formas de arte. La fusión del teatro y esa poesía desemboca en un trabajo, atractivo por su diversidad, que Villalón presenta en el Palacio de la Buhaira de Sevilla el próximo día 12. Richard Villalón Palacio de la Buhaira 12 de julio de 2014 Sevilla Richard Villalón es un hombre extrovertido, amable y, muy, muy, divertido. Le gusta hablar con desenfado y trata cualquier asunto, sea cual sea, cubriéndolo de la importancia que aporta una normalidad que integra todos los estados vitales. Es cantante desde los once años. Tuvo ocasión de compartir en Perú, su país natal, experiencias con artistas que huyeron de Argentina, Chile o Ecuador; cuando el terror represivo se implantó en esos países. Aunque, allí en Perú, se le encuadraba en lo que se conoce como canción criolla siempre estuvo vinculado a una música cercana a la política y al compromiso social. Charlamos con tranquilidad. Dejo que el torrente en el que se convierte Richard cuando quiere expresar una idea vaya descargando ideas y experiencias. «He trabajado mucho en el teatro. He estudiado música durante años. Por esto, quiero que ambas facetas sean una sola cosa convertida en un método de expresión potente y único. Para ello sumo una capacidad vocal que no es otra que la de contratenor clásico que dejó de ser habitual en trabajos parecidos al que yo desarrollo. El problema es que no existe una radio fórmula que acepte en estos momentos a cantantes...

SANTIAGO RONCAGLIOLO MARCA UN GOLAZO CON “LA PENA MÁXIMA”...

Ya sonó el pitazo inicial del mundial de futbol y millones de personas en todo el planeta no se despegan del televisor, en su mayoría –seamos honestos- hombres que con una cerveza en la mano y gritando improperios contra jugadores y árbitros, olvidan por un mes los debates políticos, las crisis económicas y las desigualdades sociales, pero allí está Santiago Roncagliolo con su novela La pena máxima, acercándose por los costados de la cancha y anotando un gol que pone por delante al equipo de los apasionados de la literatura. De los vestuarios de este mundial de Brasil, semanas antes de saltar al campo de juego, y gracias a que este gigante sudamericano vive hoy en democracia, han logrado salir a la luz pública la pobreza, desigualdad y corrupción que lo mantienen en un tiempo muerto, aunque sólo se haya querido vender la imagen de la potencia emergente del hemisferio sur. Hace treinta y seis años se jugaba un partido diferente. En el discurso inaugural de Argentina 78, el presidente Videla habló de paz, hermandad y concordia mientras el país vivía una de las más aterradoras dictaduras del continente y los secuestros, torturas y asesinatos, que ocurrían en la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada) a pocas calles del River Plate, se silenciaban con gritos de gol. Sí, así es, el fútbol puede mostrar muchas cosas más allá de los límites de las tribunas, pero también ocultar otras tantas. En este contexto, La pena máxima es una metáfora del penalti como castigo supremo en la cancha de fútbol, y de las ejecuciones como crímenes políticos. Esta novela es entonces la unión de tres temas de gran interés para el escritor peruano: El fútbol, especialmente el papel que desempeñó la selección de su país en...

El niño que no quería ser astronauta...

Al mismo tiempo que un hombre pisaba por primera vez la superficie de la Luna, otro hombre veía por primera vez la luz del mundo en Sevilla. Y no deja de tener gracia que, cuarenta y cinco años después, diga que sus padres “se habrían sorprendido menos si les hubiera dicho que quería ser astronauta”. La afirmación la hace Andrés Pérez Domínguez, que con cinco novelas publicadas, más de un centenar de premios literarios y varias decenas de miles de ejemplares de sus libros vendidos, aún siente pudor de decir públicamente que es escritor. “Cuando relleno un formulario en el que tengo que escribir mi profesión, todavía dudo”, confiesa el autor, que termina el último borrador de su próxima novela, con una trama policial ambientada en la actualidad, en Sevilla. Asegura que su actividad como escritor fue absolutamente clandestina durante mucho tiempo: “sólo mi familia y un par de amigos sabían que escribía, y cuando tenía que enviar algún cuento a un certamen me iba a la oficina de Correos de otro pueblo distinto del mío para que nadie me conociera”. Escribió durante años cada día entre las seis y las ocho de la mañana y entre las tres y las cuatro de la tarde, alternando su actividad creativa con su trabajo en un negocio familiar de muebles. Así concibió ‘La clave Pinner’ y muchos de los relatos con los que obtuvo premios tan prestigiosos como el Max Aub. Precisamente, reivindica la disciplina como un elemento imprescindible para triunfar en el mundo editorial. “No tengo manías, ni soy bohemio, ni vivo atormentado”, asevera para tratar de demostrar que la de escritor es una profesión que también puede estar alejada de los estereotipos, que requiere de saber relacionarse con la industria y con los lectores,...