La rosa ilimitada

Un libro arriesgado desde lo gráfico en su portada y hasta censurado en Facebook por la imagen que muestra.: una mujer desnuda de la cintura para abajo, a la que encima le falta una pierna. Pero desde la portada ya otra cosa, no solo riesgo: homenaje. Homenaje con su título a Roberto Bolaño, el escritor chileno que en 2666 creó un personaje escritor (Benno von Archimboldi) que escribe entre otros el libro La rosa ilimitada. En La rosa ilimitada de Carlos Maleno, el personaje-escritor/editor (Roberto Fate, sí, Fate, como el periodista de 2666) también escribe un libro. ¿Y a que no imaginan cómo se llama? Pues sí, La rosa ilimitada. Roberto Fate se obsesiona con una escritora argentina llamada Paula Boccia a quien, junto con su socio, deciden publicar. La invitan a Almería para firmar contrato o hacer los arreglos necesarios pero allí, además, se entretienen los tres yendo a un recital de poesía de Houellebecq, claro, ese escritor francés desgarbado que se refugia en su casa del sur español de cuando en cuando. Entonces Houellebecq es un personaje de Carlos Maleno y es también el título de uno de los capítulos de La rosa ilimitada. ¿De cuál de las rosas? Pues ese es el juego preferido de Maleno, me atrevo a pensar: desconcertar al lector con un juego permanente de ficción dentro de la ficción donde nunca se acaba de saber si los acontecimientos y sucesos que se narran, se narran en la “macro-novela” o en la novela dentro de la novela o acaso en recovecos o resquicios de alguna de ellas. Porque además de ficción y metaficción hay ensoñaciones, supuestos, presagios, sueños repetitivos, alucinaciones, que siguen estando en el universo de lo no-real incluso dentro de la propia ficción (porque siempre hay...

Salinger

En un tono periodístico, muchas veces testimonial (hay más de doscientas personas participando en un proyecto de investigación que llevó nueve años y medio el realizarlo), se entregó el año pasado, aprovechando la reciente desaparición del homenajeado, la última biografía, que se pretende rigurosa, en cuanto a multifocal, del autor de El guardián entre el centeno, aquella novela considerada por muchos algo más que un adalid de la contracultura norteamericana y por otros, como novela antisistema contada por un niño pijo. Salinger es Salinger, sí. Y no lo sería tanto si no se hubiese alistado antes de los dieciocho en el Ejército y no hubiese participado en hechos tan trascendentes como el desembarco en la playa de Utah en Francia o la batalla de las Árdenas, cerca de Alemania. También es verdad que lo hizo desde el contraespionaje, pero ello no le salvo de ser un especial testigo de aquella masacre. Al final del libro se insiste también en un dato interesante y es que Jerry tenía un único testículo y esa tara, al parecer de nacimiento, producto de un problema genético adquirido de su familia, le hizo estar a conciencia en segundo plano, más de lo que hubiese podido imaginar. Antes de llegar al Frente, J.D. vivió una vida intensa en el Upper East neoyorkino; las contradicciones religiosas de sus padres (ella católica, él judío) hicieron que conociese a través de su afición escolar al teatro, a Oona O’Neill, hija del dramaturgo Eugene, que tras probar su elegancia en paseos que a él deslumbraron, acabó primero exhibiéndose en clubs que Jerome consideraba desaconsejables y luego casándose nada más y nada menos que con Charlie Chaplin. Esto causaría un trauma en nuestro escritor, pero hubo otras muchas chicas en su vida. El asunto de...

Plataforma

Plataforma es esa novela de Michel Houellebecq que produjo ciertas reacciones en la crítica y los lectores, quienes no elogiaban precisamente ni a la obra ni a su autor. Es que Plataforma puede ser leída como un bodrio pornográfico. El bodrio de un misógino; también podría ser. Más de doscientas páginas son un bodrio que se salvan espaciadamente por algunas frases para subrayar. Sin embargo, no se puede negar que es una novela inteligente y valiente y que eso la hace muy propia de la voz, de la marca a esta altura, de su autor. Houellebecq dice lo que quiere y bravo. El problema no es él, creo yo, es que esta novela en particular realmente se siente como un bodrio por momentos. Habrá a quien le encante, claro. El tema central de la trama es el turismo sexual. Si bien la novela es (lo creo con convicción) una denuncia a la explotación sexual en el tercer mundo, sus personajes principales (Michel  y Valérie) viven de eso, explotan eso mismo, lo llevan al máximo, lucran con ello. Mientras tanto, se aman, y sobre todo, tienen sexo permanentemente; sí, sobre todo y no a solas, en muchas ocasiones en orgías o al menos una persona más. Páginas y páginas de descripciones explícitas de actos sexuales que se suceden uno tras otro sin descanso como si la esencia de la condición humana estuviera en la actividad sexual. Algunos encuentros rozan lo inverosímil o al menos parecen de película pornográfica de clase B o Z. Ellos se aman, pero de ese amor se habla a través de la carne. Veinte páginas antes de que termine el libro, la novela da un vuelco impresionante y ahí yo me recompongo, reconozco que mereció la pena todo el bodrio de...

Herejes

El escritor Leonardo Padura va más allá de la serie negra de Mario Conde, el detective fetiche que le ha llevado a la fama, y la mezcla en Herejes con toda una novela histórica, con dos tramas diferentes de investigación, y con una reflexión –también- sobre los imperceptibles movimientos de la sociedad cubana actual, en una obra que si en algún momento nos parece demasiado extensa, consigue resolver después con agilidad, y mantenernos atentos hasta la última página. A los aficionados no hay nada que decirles, el escritor muestra su oficio, socarronería, una mirada crítica, nos introduce en círculos y mundos que nos motivan a no detener la lectura. Para los legos, señalar que Herejes puede ser un buen acercamiento a la novela negra, a la de Leonardo Padura y a la literatura cubana, una trinidad que les va a dejar –seguro- con muy buen sabor de boca. En un vaivén que nos arrastra desde el siglo XVII hasta la actualidad por Miami, La Habana y Ámsterdam, atravesando historias e Historia, componiendo un misterio que va enredando sutilmente al lector. Una excelente documentación, interesantes referentes literarios y artísticos, y experiencia en escribir y en novelar, sitúan a Padura junto a los más potentes escritores actuales en lengua española. Herejes es cautivadora, electrizada por el pulso que le toma a la capital isleña. Pero no se queda ahí sino que traza un mapa de la maldad humana a través de las épocas, destacando algunos hechos recónditos, interesantísimos, con los que ambienta sus páginas. Hay guiños a la gastronomía, a las tribus urbanas, a la capacidad de sufrimiento del pueblo de Cuba en un relato magistral sobre las vicisitudes de los judíos como nación, que también llegaron al Caribe. Establece además un itinerario alternativo desde donde...

El forzado inocente

El forzado inocente (Madrid, Pre-Textos, 2014) es el poemario clave de la carrera del poeta franco-uruguayo Jules Supervielle (Montevideo 1884–París 1960), en su día amigo inspirador del gregueriante Ramón Gómez de la Serna y, como él, escritor único e inimitable. Publicado en París en 1930, en plena efervescencia surrealista, El forzado inocente es un triunfo de la inteligencia, de la necesidad sobre el azar. En una línea de búsqueda parecida a la surrealista, Supervielle nunca aceptó la escritura automática propugnada por André Breton y sus seguidores, aunque navegó las aguas del momento de duermevela en el que la razón empieza a anegarse en el mundo de los sueños. Casi un hierofante, invocaba la magia en la espuma de lo cotidiano como el que convoca los espíritus ancestrales para encontrar el sentido trascendente que anida en el corazón de los hombres. No tengo noticias de que frecuentara los paraísos artificiales, pero la alucinación es la pauta de su discurso lírico. Y, sin embargo, la metáfora deslumbrante no era su camino, prefería la construcción de un universo de imágenes extrañas por asociación improbable de ideas comunes, no por la superficie irracional de un lenguaje violado por el inconsciente (“Olvida ya las manos y los ojos del viaje, / escucha las razones de tus muros sensatos, / es por aquí, te digo, es por aquí”). Supervielle nunca fue un poeta a la moda, ni ahora en estos tiempos postmodernos anda de moda. Poeta a la antigua, no por su clasicismo formal, ni por la exhibición de una retórica ampulosa, sino por creer aún que la poesía era una forma de conocimiento capaz de elevar al ser humano por encima de la vulgaridad. Poeta suprarrealista, no por despreciar la realidad, sino por querer asirla entre sus manos más...

UN DÍA EN LA FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA...

Desde el 7 al 17 de mayo, en la Plaza Nueva (Sevilla), 39 expositores de editoriales, librerías y autores entrarán en diálogo con los ávidos lectores. A esta cita acudirán personas para que les firmen libros de autores a los que quieren conocer; expertos para hablar de escritoras y escritoras para dar charlas; cantautores, pasacalles; y, para profesar respeto a la vida y obra de un héroe cultural, como Rafael de Cózar. ¿Yo? Para comprender el ambiente respirable entre billones de hojas de papel. Fui acompañada. No me costó convencer a mis compañeras de periodismo, Isabel, Ángela, Cristina y Sara, cuando les dije que a las 18.30, en la caseta nº7 de Ediciones En Huida, habría un coloquio, Relatos y mujer. Llegamos tarde a la cita, pero el joven que detentaba la editorial se percató de nuestra desazón y tuvo el gesto de llamar a la autora de la tercera edición de un libro que apareció en septiembre de 2014. Amablemente, nos concedió unos minutos y desordenamos las sillas, para formar un pequeño círculo. Carmen Bretones, siendo almeriense, profesora de Instituto, en un pueblo de Sevilla, y doctora en Literatura Inglesa, es éste su primer libro de literatura de  ficción, Once relatos de mujeres de hoy. Comenzó a preguntarle Isabel Lara, ¿consideras que las cosas que le ocurren a las protagonistas tienen su causa en las condiciones sociales en las que viven? «Son las cosas que nos pasan a todos, gente trabajadora, con sus traumas. Son personas en las que se ven reflejadas o dicen “¡si ésta es mi vecina!, o ésta soy yo o es mi madre o es mi tía”. Los personajes son gente normal frente a situaciones de la vida que nos unen a todos y a todas». ¿Qué hizo “click”...

EL PRIMER CASO DE MONTALBANO...

La editorial Salamandra es responsable de la publicación en España de los veintidós libros que tienen como protagonista a Salvo Montalbano; criatura inventada, con sapiencia y cierto humor corrosivo, por Andrea Camilleri; escritor siciliano que conoce la gastronomía de las trattorías o los textos de Borges de un modo tan sumamente fino y sutil como lo son los tres casos que nos presenta, todos ellos de una actualidad pasmosa. Apuesta por los personajes y la trama; una trama que en los tres casos opta por finales que se desinflan como buñuelos de viento, buscando una interpretación de lo que ocurre cuando no sucede más que el choque de caracteres tan latino del quién es más, lo que lleva a su vez al pensamiento catastrofista, al qué pasaría si. El autor utiliza premeditadas y jugosas elipsis que, lejos de alejarnos del entretenimiento dan calidad literaria a un universo y a un personaje que no sabemos (sobre todo si llegamos sin conocimiento previo a su encuentro, como es el caso) si se trata de un gandul, un pedante o un comilón que necesita sestear antes de meterse al ajo; su lado oscuro está tan cerca de los detectives de Mendoza como a veces del Carvalho de Vázquez Montalbán. En Siete lunes, a partir del descuartizamiento de cuatro animales (los tres primeros Pez-Pollo-Perro) se inicia un supuesto jeroglífico cuya posible solución está en la Qabbalah. Se reflexiona sobre la inutilidad de todo conocimiento metafísico y hasta patafísico, para resolver un enigma en lo intrincado y conflictivo de la condición humana. El primer caso de Montalbano narra la asignación de plaza de Salvo; él no quiere ser destinado a un pueblo de montaña perdido de la mano de Dios, por lo que consigue que un inspector traslade su...

Ética para Amador

Han pasado muchos años desde que Fernando Savater escribió su Ética para Amador, y, con ellos, son muchas las cosas que han cambiado. Amador, su hijo, ya no es ese chaval de 17 años perteneciente a esa generación bien o mal llamada X, que pasaba de la política y los políticos, que consideraba que ese rollo era muy chungo, que no había más que chorizos, que mienten hasta cuando duermen, y que tenía, en líneas generales, una actitud más que pasiva hacia ella. Que pensaba que más valía dedicarse a vivir lo mejor posible y a ganar dinero, en vez de perder el tiempo en tonterías como cambiar el mundo. Que tenía como referente vital a Mario Conde. Amador es ahora un conocido pensador, más que interesado por la política, a cuyo análisis dedica buena parte de sus estudios; su generación (la mía), está ahora abrumado por la situación, la crisis generalizada, las hipotecas y las responsabilidades propias de la edad adulta, y, lo que es aún más importante: esa apatía generalizada, esa abulia social, ha desaparecido por completo. No hay bar ni parada de autobús en que no haya conversaciones (y discusiones) acerca de lo que está haciendo o dejando de hacer el Gobierno, se conocen los nombres, vidas, hechos y milagros de los candidatos a mantenerse en su puesto o a reemplazarlo, y la sociedad, en su conjunto, no ha tenido más remedio que reaccionar. La percepción puede que no haya cambiado en exceso, pero sí la manera de vivirla. Y, en estas circunstancias, Política para Amador, ese texto que Savater escribió alarmado y lleno de cariño hacia su hijo, y, por extensión, hacia toda una generación, se hace imprescindible. Cierto es que tanto este como su antecesor, Ética para Amador, se ...

TODOS TIENEN RAZÓN

Paolo Sorrentino es conocido como director de cine; su película La Grande Bellezza se ha estrenado con éxito en 2013, sigue la estela de Il Divo (2008). Tanto en los filmes como en la novela muestra una capacidad insólita por deconstruir la caricatura, conteniendo lo grotesco para mostrárselo a los espectadores -a los lectores- como algo que reconocen real por lo absurdo. Como la vida misma. Recoge el testigo de cierta forma de hacer del Neorrealismo. Evoluciona sobre ese movimiento, y mediante un barroco naturalismo en la forma de escribir convierte una Italia que se deshace en víctima de una nueva postguerra. No por incruenta menos dolorosa. No por pobre, menos picaresca. Frívola y desalmada. Reflejo de las carencias y los anhelos de una clase media que se desmorona. La misma exageración que provoca con la cámara, la traslada aquí a la voz narrativa para componer ese efecto de descomposición psicológica, de desmesura. Una sociedad que se copia a sí misma. Que es, en sí misma, una ficción. Practica Sorrentino una literatura que incursiona en lo coloquial, incluso en lo grosero y malsonante, acertadamente para la construcción de su narrador -el excesivo cantante melódico Tony Pagoda- compensándolo con un vocabulario brillante, con ideas de gran crudeza y oportunidad para la recreación de esa moderna sociedad neroniana que se mueve por Nápoles, por Capri, por simbólicas villas en Córcega, que el lector ubica en Cerdeña porque algunos de los monstruos son reconocibles, aunque el escritor no ha permitido que se apoderen de la narración. Una novela que se basa en lo local para alcanzar una descripción de lo general en la que los vecinos nos sentimos identificados. Calificación: Bueno. Tipo de lector: Cualquiera que quiera estar al día. Tipo de lectura: Divertida. Argumento: Insólito. Personajes:...

EL ASESINO DENTRO DE MI...

Jim Thomson es un autor de novela negra cuyos protagonistas muestran siempre una inclinación escabrosa por el lado oscuro del ser humano. Sin embargo, sus héroes o antihéroes tienen bastante que ver con los de Hammett y Chandler, en el sentido en que si no es que fracasen en sus hazañas, sí se sienten perdedores e incomprendidos. Esta novela, comparada por la crítica del momento con 1800 almas, nos ilustra sobre el personaje de Lou Ford, un tipo de apariencia amable y hasta amigable que se esconde bajo una enfermedad que es su propia camaleonicidad y por la que vamos descubriendo su secreto. Y es que Lou es un tipo violento, capaz de escurrir el bulto, provocar el suicidio de los débiles y enfrentarse a situaciones que le hacen ver el mundo desde su revés más perverso. Ahora que se está empezando a poner de moda la extimidad gracias a algunos autores nórdicos; el personaje de Lou, siempre desde el american way of life, juega a contarnos también su vida y lo hace sin concesiones, rodeando la acción para acotarla en su prosodia, dando a entender que la realidad es simple, pero lo que ronda dentro de su cabeza, no tanto. Cuando Joyce, la prostituta que luego desaparece y a la que dan por muerta (siendo Lou el principal sospechoso) provoca ante sus inocentes ojos, un escarceo que es todo menos agradable, nos encontramos con una visión que nos muestra a Lou desde una asexualidad que le hace incapaz de relajarse en el cortejo; si a esto sumamos cierta misoginia, que le hace mentir a Amy, su legítima novia con la que está a punto de casarse, tenemos a un tipo atractivo, pero ciertamente perturbado, más psicópata que loco (de hecho, consigue ingresar en...

El hombre en busca de sentido...

El testimonio de Viktor Frankl es aterrador y, al mismo tiempo, alentador. Narra su llegada y estancia en los campos de exterminio alemanes durante la época en la que los nazis obligaron al ser humano a preguntarse si, después de todo aquello, el arte era posible, la vida seguía siendo vida y el ser humano un ser racional. Lo hace intentando buscar explicaciones al comportamiento de unos y otros; explicaciones que -ya avisa el autor desde el principio- no terminan de convencer al lector que mira la escena instalado en un territorio ajeno que le impide tomar conciencia de lo ocurrido. Nadie puede llegar a comprender algo tan tenebroso puesto que es difícil, incluso, que una persona normal pueda creer que algo así pudiera ocurrir. Los campos de exterminio forman parte de las cloacas humanas que sólo una realidad terca ha hecho real para la humanidad. Divide la obra en tres fases buscando movimientos en las mentes de, sobre todo, los hombres (por una cuestión de experiencia personal limita a los varones su mirada) que fueron víctimas. Añade, al final, unos conceptos básicos de logoterapia que entran de lleno en la zona técnica de esta búsqueda. Aunque son las tres fases primeras las que hacen importante este libro. No esconde Viktor Frankl su tendencia hacia lo sagrado tratándolo como un anclaje fundamental del individuo si quiere encontrar un sentido a su existencia. Sin Dios cerca es difícil encontrar la idea que acompaña el método de análisis psicológico que utiliza el autor. El libro no es nada del otro mundo si nos fijamos en calidades literarias. Tampoco intenta serlo. La importancia de la obra, que es extraordinaria, llega desde el testimonio y de esa luz que se ve al final de un túnel casi eterno abierto por una...

YO, ROBOT

Tres son las peculiaridades de esta colección de cuentos de Isaac Asimov, representativa de su obra, la primera es el momento en el que se publicó, 1950; la segunda el tema elegido, la robótica; la tercera es el análisis ético que trasciende de cada una de las narraciones. La fecha no indica otra cosa que la presencia de un precursor que previó el desarrollo de la inteligencia artificial cuando esta se encontraba en sus inicios. El tema nos hace suponer que ha influido de manera decisiva en el imaginario posterior, destacadamente en el cine. La moralidad nos enfrenta a muchos dilemas de nuestra época, por lo que podemos considerarlos continuos, e inherentes a la humanidad. Propone un juego con las Tres leyes de la robótica, enunciadas por él y que abren el libro. El hecho de que los robots no se describan, sino que queden a la suposición del lector, y de que los escenarios sean ambiguos, potencia cierta abstracción que concuerda con ese futuro entrevisto y ese ambiente filosófico que se desprende del texto. Es un proceso curioso, el escritor se sitúa en la mente mecánica de los robots y a lo largo de los cuentos, éstos se van sofisticando, la relación de dependencia con los humanos se agranda, se incrementan las contradicciones de la razón. El asunto no es más que un pretexto para analizar la psicología humana y los retos del desarrollo. Para plantear un ingenioso juego de tradición policiaca, que lanza el escritor con las cartas marcadas. Algo diferente. La obra de Isaac Asimov es inmensa y abarca campos variados. Calificación: Muy curioso Tipo de lector: Aficionados a la Ciencia Ficción Tipo de lectura: Levemente abstracta Argumento: Paradójico Personajes: Inquietantes ¿Dónde puede leerse?: En el espacio, ahora, con los primeros...

Trece fábulas y media y Fábula decimocuarta...

La fábula es un relato del que el lector puede arrancar una enseñanza que le sirva para vivir de otro modo o, al menos, para mirar de otro modo las cosas. En las fábulas los rasgos de los personajes son escasos, incluso únicos. Y, tanto ellos como lo que sucede están al servicio de lo que queda en el texto de forma esencial en forma de alegoría. Juan Benet, uno de los mejores escritores que ha dado la literatura española el siglo XX, escribió Trece fábulas y media a principio de los años ochenta. En 1991 publicó la decimocuarta. En la edición de Alfaguara de 1997 ya aparecen juntas. Todas ilustradas con collages de Emma Cohen, excepto la decimocuarta que está acompañada de una ilustración de Eugenio Benet. El libro de Juan Benet es delicioso. Cada fábula parece estar cortada con la precisión de la pluma afilada de un genio. Todas ellas carecen de esa moraleja tan característica en el género (que en estas fábulas de Juan Benet hubieran sido como garrapatas en el texto -eso diría él con seguridad). Es esta una característica de los relatos que los diferencia del resto. Los temas tratados se repiten de forma casi obsesiva. La muerte, el destino, las apariencias, Dios, la religión; aunque son la muerte y el destino los asuntos que sirven de hilo conductor al conjunto de los relatos de este volumen. Esto, tan grueso, lo trata Benet con una ironía exquisita y llega a rozar la mofa cuando el tema es más profundo. Sonrisas para lo leve, carcajadas para lo solemne. Casi nada merecía seriedad en la literatura de Juan Benet. Sólo la propia literatura. Lo que se encontrará el lector es un destino del que no podemos deshacernos, la condena que supone querer parecer lo que uno no es y se queda como estigma,...

María Antonieta

Hubo un tiempo en el que los lectores asumían la novelación de acontecimientos históricos, fiándose de la perspicacia del escritor para validar sensaciones y sentimientos, para la reconstrucción escénica de los sucesos, encauzando al aficionado hacia una lectura particular del pasado. El género biográfico del que Stefan Zweig es uno de los más destacados autores ha desaparecido, borrado por la necesidad de mayor rigor y la exigencia de un punto de vista multilateral. Lo ha sustituido -con menor calidad y poca fortuna- la llamada novela histórica. Lo ha reemplazado el cine con resultados irregulares. La de María Antonieta reina de Francia, fue una existencia trágica, desbordada por la época que le tocó vivir. Trascendió torticeramente mediante los extremos de la hagiografía o de la leyenda negra, hasta que el escritor austriaco la toco con su pluma sublime y la centró, tras estudiar todos los documentos que nos quedaron de su paso por la tierra, de descartar los que consideró prescindibles e interpretar el resto. Pasa por ser una de las obras maestras del género y de su autor. Su mayor logro es la recreación de la textura de la historia, la imaginación del pasado, el relato de una secuencia al hilo conductor de un solo personaje, y las emociones que consigue despertar suponiendo las sensaciones escondidas detrás de los hechos. Es una gran novela y una gran historia. Todas las debilidades y también toda la grandeza de cualquier ser humano se encuentran entre las páginas, extraídos por sus contemporáneos mediante la crueldad o la lisonja, el engaño, la mentira o la revelación de la verdad; en un momento de revolución y de mudanza que hizo avanzar el mundo y acercarse a lo que conocemos hoy. El mérito de la María Antonieta de Zweig, que...

La jungla de asfalto

La confirmación de que de malas novelas salen buenos guiones, hecha por Linda Seger en El arte de la adaptación, es en este caso, si no fehaciente, sí relevante. Esta novelita pergeñada por el autor oriundo de Ohio, W. R. Burnett, responsable entre otras de El último refugio o El pequeño César, carece aquí de su mejor baza y no precisamente por el uso de unos diálogos esquemáticos en su mayor parte, pero resolutivos en el nudo de la acción; sino por la existencia de unas descripciones torpes o poco brillantes, para lo que da de sí el género. Sin embargo, al ser publicada en 1949, fue un éxito de crítica en Estados Unidos, lo que hace que tal vez sea más que necesario un replanteamiento de traducción en la edición manejada (El País). La corrupción del estamento policial empieza siendo el planteamiento que va dejando paso a la existencia del peligro latente a través del personaje, hampón privilegiado, de Erwin Riemmenscneider, envuelto en planes de robo, junto a dos mensajeros del miedo azotados por el crac, de una joyería, Pelletier & Co., sita en un lugar asfixiante del que no se hace metáfora local alguna. Si cuando los planes salen mal, la irritación que ocupa a sus artífices puede ser grande; cuando salen bien, el asunto no es para menos y así vemos como el abogado Emmerich, que juega a ser el que paga por las joyas, no sabe guardar promesas y es un desecho humano que sólo conoce de cerca la hipocresía. Se agradece la ausencia final de moralejas, así como la agilidad de los diálogos. La película de Huston no sería igual sin muchos de ellos. Pero otra cosa es la literatura. Queda tan hibridizada por el cine que el lenguaje...

La ridícula idea de no volver a verte...

La ridícula idea de no volver a verte es un libro espontáneo en algún sentido. Salió del encargo de otra cosa. La editora Elena Ramírez le encargó a Rosa Montero un prólogo para un brevísimo libro que sería el diario de Marie Curie. Pero el prólogo acabó en libro y el libro en apéndice: sí, en lugar de escribir ese prólogo, la autora de La loca de la casa escribió este libro en el que incluyó al final el diario de madame Curie como apéndice. Porque al comenzar a leer ese diario que Marie Curie escribió en los días posteriores al accidente que mató a su marido, Montero se enfrentó con la experiencia de esa otra mujer y la llevó a reencontrarse con la propia experiencia. No por nada Elena Ramírez le había encargado ese prólogo a esta escritora española y no a otra, porque sabía que cierto nervio se le tocaría a la también viuda Montero. No había escrito antes Rosa Montero sobre la muerte de su pareja Pablo Lizcano, y suponemos que no lo había hecho porque, como ella misma declara en La ridícula idea… «No me gusta la narrativa autobiográfica, es decir, no me gusta practicarla». Y sigue, y queda un poco la sensación de que además de que puede que no le guste, verdaderamente lo que le pasa es que le resulta difícil: «No es fácil saber dónde pararse, hasta dónde es lícito contar y hasta dónde no […]. La cuestión, en fin, es la distancia; poder llegar a analizar la propia vida como si estuvieras hablando de la de otro. Y aun así, ¡qué complicado!». Pero aun así, Montero se atreve, y habla de su duelo, como Marie habla en su diario del duelo por Pierre Curie. Dos mujeres...

Una vida subterránea...

Una vida subterránea es el último libro publicado de la escritora catalana Laura Freixas. Se trata de un diario que abarca desde 1991 a 1994. Es decir, ese género tan caracterizado por el presente continuo que siempre está en pasado porque se publica en futuro, es aquí obra de una autora (mujer) de las letras españolas, que como condición para publicar sus diarios había impuesto, junto a otra, que hubiera transcurrido más o menos esta cantidad de años (veinte aproximadamente) para darlo a la luz. La otra condición era no publicarlo íntegramente sino gozar de la libertad de la escritura y la creación en ese presente continuo con la tranquilidad de que en el futuro quitaría lo que le pareciera demasiado íntimo o no quisiera publicar. Y así ha sido; el pasado editado. Cuando Freixas escribió este diario tenía entre 33 y 35 años y básicamente eran dos sus grandes temas: la escritura y la maternidad. Da mucho juego… «plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro», qué curioso, porque la dedicación de Laura a sus plantas en el diario aparece con frecuencia. Otro: dar a luz un niño, dar a luz un libro. Y los juegos con el verbo «parir»: «esto es un parto» si algo se está volviendo complicado o se está demorando. En estos diarios esos dos temas compactados en uno es ahora la demora: se demora un bebé por dificultades a la hora de quedar embarazada (luego se demora porque siempre se demoran nueve meses); se demora la publicación de una novela porque hasta se demora su corrección (e incluso los amigos que van a dar opinión también se demoran, maldita hora). Y la demora coloca al sujeto (que la padece) en situación de espera, por ende, de imprecisión,...

Las ciudades invisibles...

No sorprende que un libro de Ítalo Calvino lleve el adjetivo «invisible» en el título modificando a un sustantivo como «ciudades». Justamente, las ciudades, esos sitios que se visitan y se miran, pero no, no sorprende, porque Calvino nunca olvidó que los sentidos son cinco y no solo uno, que hasta una ciudad no se la conoce o se la reconoce por el sentido de la vista necesariamente, que quedan otros cuatro. De Calvino, que comenzó a escribir un libro sobre los cinco sentidos en 1972, pero que no llegó a terminarlo (le faltó un cuento sobre el sentido de la vista y otro sobre el del tacto) no, no sorprende. Al final, quedaron recopilados en un libro titulado Bajo el sol jaguar tres cuentos sobre tres de los sentidos: el olfato, el oído y el gusto. Pero Las ciudades invisibles es otro libro, uno que a diferencia del recién mencionado no fue publicado de manera póstuma, pero que sin embargo ya trabaja algo de los cinco sentidos, ¿o acaso no? Que ya declaraba que para las ciudades no se trata solo del sentido de la vista. Marco Polo, mensajero y explorador veneciano, viaja y le cuenta al emperador de los tártaros, Kublai Jan, cómo son las ciudades. Pero el título ya lo dice: son invisibles. Ahí, en lo invisible, radica lo más narrable de las experiencias de Marco Polo. Por ejemplo, una ciudad de truque no lo es solo de mercancías; los trueques lo son también de deseos, de recuerdos… ¿A qué género literario pertenece este peculiar libro de Calvino? Podría leerse como un libro de poemas, pues el propio autor dice en la nota preliminar: «Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez...

El buscador de almas

El buscador de almas es esa novela que con un poco de psicoanálisis y otro poco de Cervantes alcanza ser una gran obra literaria de carácter satírico. Novela científica y novela humorística al mismo tiempo. El mismísimo Freud propuso el siguiente subtítulo para esta obra: «Una novela psicoanalítica», e incluso fue el encargado de publicarla tras defenderla de aquello de lo que se la acusaba: de ser pornográfica, entre otras cosas. Pero Georg Groddeck, fundador de la medicina psicosomática, lo tuvo claro desde el momento de la creación misma de la obra: su intención, incluso declarada, era efectivamente escribir una novela que presentara la teoría freudiana. El grito se puso en el cielo, pero «Freud-editor» le puso hasta subtítulo. August Müller, el protagonista de esta historia, está leyendo el Quijote, pero su hermana y su sobrina llegan a su casa para quedarse y de pronto hay chinches en los colchones y seguidamente contrae la escarlatina, entonces August Müller entra en la locura que le permite hacerse llamar de ahí en más Thomas Weltlein. Este hombre burgués bajo el nombre de Thomas emprende sus andanzas y ya no filtra su lenguaje: dice verdades absolutas que hacen reír a algunos y espantan a muchos otros. Se mete en líos y en los ambientes más insólitos, como un congreso feminista. Y todas y cada una de las veces no sólo opina sino que predica su verdad, que siempre está en relación con la libido y las cuestiones de la sexualidad. Si le tiene que dar nalgadas en el trasero a una niña desconocida durante un viaje en tren, se las da bien dadas. Su hermana se lleva las manos a la cabeza cada vez e intenta no perderle el rastro a este Thomas escurridizo que al final...

No se quebrará la rama...

No se quebrará la rama (Madrid, Vaso Roto, 2014) es uno de esos libros que el lector de poesía no se explica que siguiera inédito hasta ahora en nuestro país, teniendo en cuenta que se trata, de un clásico verdadero de la poesía norteamericana moderna. Su autor, James Wright (nacido en Ohio en 1927 y fallecido en Nueva York en 1980) ha sido hasta el momento un escritor poco o nada leído entre nosotros, no obstante su papel central en el desarrollo de la poesía norteamericana contemporánea. The Branch Will Not Break, que ahora podemos leer en español, fue publicado por primera vez en 1963. Libro clave, se presenta casi como un cuaderno de viajes por un paisaje y las gentes que lo pueblan, vistos desde la hondura de un sujeto lírico abierto a llenarse de los otros hasta ese dolor expiatorio que lleva aparejado la lucidez de la conciencia de lo real. Tal es aquí la ambivalencia de su palabra, que nace de nombrar la belleza arrebatada de la naturaleza salvaje, tanto como la dureza de la vida de los hombres y las mujeres que huellan los campos y las ciudades, que la contemplación implicada del poeta aún le sigue hablando de la fuerza regeneradora de la vida hasta en medio de la derrota. Quizá porque saben, el poeta y el arrendajo azul que desde su ventana ve posarse sobre la rama de un pino, que al fin y al cabo “no se quebrará la rama”. En efecto, la sensibilidad esponjosa de Wright se llena de lo que ve a su alrededor. Unas veces el poeta se pierde en “…las hermosas ruinas blancas / de América”; otras descubre, amargo, que los hijos de los padres orgullosos del Medio Oeste “crecen hermosos hasta el...

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN...

Ésta es una historia terrible, pero también muy bella. Muchos lectores quizás la han visto filmada, en la película que rodó Lynne Ramsay en 2011. Los que se acerquen primero al libro se sorprenderán con su argumento. Está escrita en forma de unas cartas, las que Eva Khatchadourian escribe a su marido ausente, repasando sus vidas en donde convergen: en su hijo Kevin. Eva es tremendamente mordaz, pero justa, en el retrato de una situación que se les ha ido de las manos. Implacable, va desmontando todos los mitos de la sociedad americana, pisoteando todas sus reglas; deconstruyendo y reconstruyendo uno de los últimos tabúes de las comunidades fuertemente moralizadas: la maternidad. Moldeando el retrato insólito de una familia ideal en la que –por lo que sea, eso es lo que tendrá que meditar el lector- algo ha salido mal. Demasiado mal. Eva es muy punkie, agresiva en sus planteamientos, transgresora, crítica, políticamente incorrecta, nos enfrenta a verdades como puños con sensatez y libertad, en un proceso definitivo de demolición del american way of life. Tenemos que hablar de Kevin nos acerca al horror de una manera insólita y poco convencional, de forma que nos mantiene todo el tiempo entre la carcajada y el escalofrío. Porque no hay nada como el humor negro para plantear cosas que suceden y para las que es muy difícil encontrar explicación y respuesta. Cuenta la novela –de paso- cosas muy hermosas sobre la maternidad y la adolescencia. Quienes inicien la lectura de Tenemos que hablar de Kevin harán bien en sentarse en el sofá y abrocharse los cinturones de seguridad, antes de emprender un viaje vertiginoso a las profundidades de la mente humana. Calificación: Extraordinario. Tipo de lector: Cualquiera. Tipo de lectura: Espectacular. Argumento: Tremendo. Personajes: Terribles. ¿Dónde...

El mundo del Ballet

El mundo del Ballet es un libro exquisito que explica lo que significa la danza, el esfuerzo que representa dedicarse a bailar y repasa los diferentes aspectos con los que se encontraría un aspirante a bailarín o bailarina. El vestuario, los ensayos, los grandes bailarines de todas las épocas, las obras más importantes de la historia, todo, está incluido en este libro de formato medio para los niños y niñas que sienten interés por este arte. La narradora es Zoe, una jovencita que duda entre bailar o escribir en el futuro. Mostrará a los lectores cómo debe ser un peinado que permita una danza cómoda; como es un tutú, lo importante que es y, por ello, la paciencia que hay que tener hasta poseer uno. Baila con sus amigas, describe con gracia los movimientos básicos de la danza, describe un mundo fascinante. Para todo ello se hace acompañar de sus amigos y de sus profesores. El libro está firmado por Beatrice Masini (textos) y Sara Not (ilustraciones). El lenguaje es accesible para lectores de ocho años en adelante. Las ilustraciones son precisas y muy divertidas con lo que Not logra que la empatía de los pequeños sea natural. Ni un solo empujón se siente desde que se abre el libro por primera vez. No estamos hablando de un libro técnico aunque sí es una magnífica puerta de entrada para deslizarse entre el arabesque, el relevé, el pas de deux o la danza popular. Y, muy posiblemente, puede servir para despertar el interés en grandes obras desconocidas para los niños que se presentan como el resultado del esfuerzo personal, del talento y del amor por el arte. Libros como este sirven para que se puedan ir perfilando los gustos, para poder acudir a un espectáculo...

Mi perra Tulip

Después de leer Mi padre y yo, leer Mi perra Tulip resulta un poco decepcionante aunque no dejo de reconocer que es un gran libro. Es decepcionante porque en realidad las cosas más crudas y sinceras que declara Ackerley sobre la relación que tenía con su perra, esas que hay que ser valiente para confesar, son dichas en el primero de los libros y no en el segundo, que trata de la perra. Pero es un gran libro porque Ackerley (en general, en su obra) convierte la vida cotidiana, la vida familiar y las relaciones (no siempre humanas, como con Tulip queda claro) en pura literatura, en materia prima para una escritura exquisita. Mi padre y yo no es mejor que Mi perra Tulip porque diga cosas de Tulip mucho más privadas que el propio libro sobre Tulip (como, por ejemplo, si le presionaba la vulva para darle placer sexual); es mejor porque es una biografía más sólida, porque carece de aspectos naif que en la segunda aparecen, porque es descarnada y porque maneja los tiempos de la narración de una manera magistral, infundiendo intriga incluso por momentos. En cambio, Mi perra Tulip es un bello libro, excelentemente escrito, que abarca menos (pero no necesariamente porque hable sólo de ella) y que cuestiona menos el mundo, aunque no deja de hacerlo del todo. Es sabido (por medio de sus propias obras) que Ackerley tuvo serios problemas en el amor, y que al fin, ya de mayor, encontró a su más fiel compañera (y al amor) en esta perra que tanto amó. Pero lo maravilloso es que nos cuenta una historia de amor mutuo. Y aunque Tulip no puede hablar, le creemos, le creemos que ella también lo amó a él. La mayor parte del...

El halcón maltés

Obra cumbre de la literatura negra firmada por Dashiell Hammett y, a la vez, leyenda que recrea un capítulo histórico a través de un objeto codiciado por sus personajes. El protagonista es, como en Cosecha roja, Sam Spade, un tipo de mandíbula en forma de V, descreído, nervioso y, a pesar de su carácter testosterónico, nada misógino. Es un detective en horas bajas que opera en San Francisco a las órdenes de clientes y clientas de todo tipo y con secretarias neuróticas que le meten en más de un lío. La agilidad y concisión en los diálogos hace que el autor mezcle la aparición del pájaro esculpido con otras historias como la del posible asesinato a Thursby, quién, por otra parte, parece responsable en la sombra de la aparición de todo un macguffin literario, que como la botella de champán del film de Hitchcock Notorious, nos hace presagiar la valía de más de diez millones de almas, si es que la de cada uno de los otros valiese tan sólo un dólar. John Huston, en la película que adaptaba la novela, jugaría con la materia de la que están hechos los sueños, que no es otra que, efectivamente, el dinero; un dinero cuyo origen se remonta a la época de Carlos V y el Santo Grial, que se pierde como el oro que codiciaban los habitantes de Sierra Madre durante la Primera Guerra Mundial, para reaparecer en la Segunda. La peripecia es magistral para la perdición, si bien aquí Spade cuenta con el apoyo de un abogado sarnoso que le cubre en sus hipotéticas y absurdas incriminaciones. La Gran Depresión está presente sólo en el sentido más recatado del término, ya que la Guerra impide pensar, sólo se puede sobrevivir. Tras cultivar su faceta...

Amor o lo que sea

Una novela circular: Blanca cuenta una historia que le sucedió hace veinte años. Blanca en presente, cuarentona, en una entrevista, y entonces Leonardo Vlach; Blanca en el pasado, veinteañera, entendiendo (o tratando de…) la libertad y el amor, y entonces Leonardo Vlach; Blanca en el presente, cuarentona, en el supermercado, y entonces Leonardo Vlach. Esta es la estructura de la narración de un capítulo de la vida de Blanca (que es toda la novela) narrado en primera persona. El capítulo podría llamarse Leonardo Vlach (la novela se llama Amor o lo que sea) pero es mucho más que eso, es un tramo de la vida y cómo vivirla cuando se es joven, cómo ser escritora cuando todavía no se es, cómo trabajar en el mundo editorial cuando es tan vanidoso, cómo solucionar las goteras del techo sin el teléfono de un albañil, cómo vestirse para seducir o para aparentar ejecutiva, cómo decir y hacerse escuchar, cómo amar y hacerse amar. Blanca acaba de terminar la Universidad y su vida está vacía, no quiere leer lo que otros escriben, quiere escribir ella, pero por el momento hace lo primero porque trabaja para una editorial literaria, empleo que le permite pagarse una buhardilla en Barcelona. Vive en el Raval…, y asoma la voz y la persona de la propia Laura Freixas cuando se lee la cuestión catalana sobre el origen y la pertenencia, es decir, el no-anonimato propio de Cataluña: qué apellido, a qué colegio, de qué barrio…, para diferenciar los unos de los otros. Pero la vida de Blanca deja de estar sumida en el hastío cuando aparece en su vida Leonardo Vlach, un argentino exiliado por razones políticas (feroz golpe militar que comenzó en 1976) y afincado en Toulouse. Aparece la Buenos Aires de...

Adulterios

Adulterios. Tres comedias en un acto es la cuarta obra de teatro publicada por Woody Allen, e incluye tres piezas con el mismo hilo conductor: la infidelidad matrimonial, que le sirve al autor para dejar al descubierto la faceta menos amable de la condición humana, si bien no tanto por el engaño, como por la forma en que se comportan los personajes una vez descubierto. Y por las razones del mismo. Fundamentalmente, hastío y desprecio, tanto hacia sus parejas, como hacia sus amantes, en casi todos los casos. Cobardía. Y amoralidad. Allen, desde luego, construye unos tipos muy reales; personajes vulgares dentro de situaciones rocambolescas, que funcionan como escaparate impecable e implacable de lo que, por desgracia, no siempre se muestra: la cara real, el auténtico ser de las personas. Y lo poco agraciada que puede ser esta. Riverside Drive es la primera de las tres obras contenidas en el libro. En ella, Jim, un escritor de éxito, espera la llegada de Bárbara, su amante, junto al dique del Hudson,. No hay nadie más en los alrededores que Fred, un mendigo corpulento y desagradable, que, para pesar de Jim, le aborda. Para reclamarle mucho más que una limosna. Sorprendentemente, el lenguaje que Fred utiliza en la conversación es más que culto, y durante ella intercala abundantes detalles de la vida privada de su interlocutor con los de su propia vida; saltando desde su doctorado en Literatura hasta sus ingresos psiquiátricos. Tan fuera de lugar, que, de no ser porque Bárbara se dirige a él directamente, parecería un alter ego de Jim; una proyección creada por su conciencia, para poderse dar a sí mismo la oportunidad de explicar aquello que puede que le esté remordiendo. La segunda, Bloqueo de escritor, comienza con una convencional barbacoa en...

3 segundos

3 segundos es un fantástico cómic firmado por Marc-Antoine Mathieu. Sin una palabra pronunciada por los personajes (el lenguaje tiene, sólo, soporte en documentos que se pueden leer; periódicos, billetes de avión, etc.), se superponen diferentes viñetas que nos llevan de un lugar a otro a la velocidad de la luz. Subidos en un fotón, los lectores tendrán que construir la historia que se convierte en fragmentos de un todo lleno de lógica y coherencia. Este es un cómic atrevido, experimental y muy divertido. Tal y como debió hacer el autor al dibujarlo, el lector debe realizar un ejercicio de medición y análisis. Los dibujos son extraordinarios y el detalle con el que Mathieu trabaja es espléndido. Una primera lectura nos inquieta y nos provoca la necesidad de continuar investigando para saber. El libro contiene una trama completa y compleja. El cómic se puede leer o se puede ver a través de la web de la editorial Sins Entido. Dentro del ejemplar se puede encontrar la clave de acceso. La página está dotada del movimiento preciso para que 3 segundos proporcione una lectura fuera de lo normal por lo original. Tiradores, accidentes, atentados, muerte, vida, pasión, violencia, casualidad. Todo en movimiento. A la velocidad de la luz. Calificación: Muy bueno. Tipo de lectura: Muy entretenida. Fascinante. Tipo de lector: Minucioso. Argumento: Un fotón es capaz de explicar el mundo en tres segundos. Personajes: Construidos en un instante. Pero creíbles, con cierta hondura. ¿Dónde puede leerse?: En un lugar en el que el reflejo se pueda...

Nietzsche

Extraordinario y apasionante cómic este que firman Michael Onfray y Maximilien Le Roy, siendo el primero el que aporta los guiones y parte del pensamiento del filósofo y el segundo el que ilustra esta biografía gráfica. No sólo se centran los autores en la vida Nietzsche. Las ideas fundamentales de su filosofía, la relación con los editores, con la familia, con los amigos y su más íntimo punto de vista sobre cuestiones que más tarde se convertirían en un estigma, están presentes en la obra. Es más que interesante esa vuelta de tuerca que da Onfray cuando habla de las ideas antisemitas del filósofo. En vida, Nietzsche dijo, por activa y por pasiva, que él hablaba de unos judíos ya muertos dos mil años antes, de un Dios desaparecido con ellos, de la tortura en que consistía arrastrar durante tanto tiempo unas ideas anacrónicas. Sin embargo, sus ideas se convirtieron en un arma arrojadiza que muchos utilizaron contra un pueblo entero, contra las clases más débiles. Parece ser que fue su hermana la que ayudo a que eso pasara, entre otras cosas porque no eliminó todo aquello que el filósofo escribió estando completamente loco. Es destacable cómo los autores del cómic nos muestran al hombre asomándose al abismo, la imposibilidad del retorno. Desde un punto de vista gráfico, el cómic es impecable. Las tonalidades se distribuyen en cada página haciendo que las viñetas tomen fuerza; la composición de las páginas es inteligente y busca, siempre, un ritmo demoledor e, incluso, los cambios en el trazo corresponden a estados de ánimo extraordinarios del personaje. Todo ello hace que la comprensión de la consciencia de un hombre tan difícil de entender sea asequible hasta para los que no conozcan la obra de Nietzsche. La técnica narrativa...

Paul va de pesca

Entrañable. Creo que es lo mejor que se puede decir de este cómic. Y no es poco. Porque despierta una gran afecto y porque la propuesta de Michel Rabagliati tiene una profundidad que va mucho más allá de lo que pudiera parecer. Paul va de pesca es un cómic que encuentra una excusa cotidiana y casi normalucha en un viaje con la familia para pescar. Pero, poco a poco, cada personaje crece a través de las rupturas espacio temporales que van apareciendo con astucia y sin grandes sobresaltos para el lector. De este modo, los personajes que desfilan por las viñetas se convierten en cualquiera de nosotros, viviendo los problemas que podríamos tener a diario, sufriendo con los disgustos habituales y disfrutando de las pequeñas alegrías. Sería raro no verse reflejado en alguno de esos personajes o, lo que es mejor, en todos ellos. Los diálogos están construidos con acierto. Apenas hay nada que pudiéramos eliminar por ser inservible. Y es el lugar del que parten los personajes para construirse. Como debe ser en cualquier texto sea del tipo que sea. El trazo es cuidadoso y tiende, muchas veces, a la caricatura. Aunque se queda a las puertas cuando un paso más sería un destrozo narrativo. Los detalles abundan y el cómic sirve para describir un paisaje exacto. Rabagliati deja mucho de sí en cada viñeta sin sentir el más mínimo pudor. Se explica el mundo desde su obra y lo hace más que bien. Un cómic magnífico para cualquier tipo de lector aunque los jóvenes que se asomen a él quedarán encantados. La editorial Astiberri vuelve a demostrar que sabe elegir lo que publica y sabe editar más que bien. Calificación: Muy bueno. Tipo de lectura: Divertida y emotiva. Tipo de lector: Adultos...

Yo maté a Adolf Hitler...

Jason es un autor noruego. Y escribe cómics. Excelentes. Por su ironía, por la construcción de tramas llenas de giros inesperados que llevan al lector hasta lugares imposibles dos viñetas atrás, por un dibujo sencillo aunque efectivo. Es un valor literario al que hay que tener muy en cuenta. Yo maté a Adolf Hitler es un cómic que habla del amor. Cuenta cómo un tipo dedicado a eliminar personas (los asesinos a sueldo son trabajadores como cualquier otro en el mundo creado por el autor) debe viajar en el tiempo para acabar con la vida de Hitler. Pero lo que ocurre es que se queda atrapado en el pasado. No hay segunda guerra mundial porque Hitler viaja al futuro, pero el mundo sigue siendo igual de cruel, igual de injusto. Todo sigue igual. Incluso el amor que su compañera sintió por él. La trama está muy bien armada y está salpicada de situaciones muy divertidas. El dibujo busca rellenar los silencios de los personajes hablando en su lugar. También matiza las palabras de los que hablan. Con tonos pastel ayuda al texto para que el universo aparezca con contundencia, pero sin violencia alguna. Durante el año 2007, el libro fue nominado a los premios Esenciales del Festival de Angoulême y elegido como uno de los mejores libros de ese mismo año. Necesario acercarse a la obra de Jason si queremos entender el cómic actual. Calificación: Excelente. Tipo de lectura: Muy amena. Tipo de lector: Jóvenes y adultos. Personajes: Perfectos. Muy divertidos. Argumento: Cambian las cosas superficiales. Sólo. ¿Dónde puede leerse?: Pensando en otros...