Para otras mil generaciones más… Antología poética japonesa, desde el kojiki a nuestros días...

Para otras mil generaciones más… Antología poética japonesa, desde el Kojiki a nuestros días (Amargord, 2013) es un librito delicado, discreto, pero que guarda tesoros de incalculable valor que el lector aficionado a la poesía debería rescatar cuanto antes y llevarlo en el bolsillo de la chaqueta casi a cualquier parte. No es mala idea frecuentar estas raras iluminaciones en los momentos donde la calma se hace necesaria en medio de la vorágine de la vida cotidiana. La poesía japonesa no es desconocida en nuestro país; especialmente el haiku y, algo menos, el tanka son formas apreciadas y practicadas en nuestra lengua. Sin embargo, esta antología preparada por Fernando Cid Lucas ofrece la particularidad de presentarnos un recorrido por la obra de los más destacados representantes de la poesía japonesa, desde los anónimos legendarios del cancionero medieval Koji-ki hasta la poeta Tawara Machi, nacida en Osaka en 1962. No es una recopilación enciclopédica, sino una selección esmerada de unos pocos poemas breves de los más de cuarenta autores representados en el volumen, traducidos y comentados con justeza por diversos estudiosos de la literatura nipona, sin farragosas muestras de erudición que alejarían el poema del lector común. El volumen incluye, además, un prólogo general del editor, Fernando Cid, un breve y brillante ensayito sobre la poética japonesa de uno de sus mejores conocedores, el profesor sevillano Fernando Rodríguez-Izquierdo, y un utilísimo epílogo sobre el haiku de Antonio Ruiz Tinoco. No faltan, junto a las traducciones españolas, tan difíciles de llevar a cabo con buen tino por la enorme distancia entre las concepciones del mundo que reflejan las lenguas japonesa y castellana, los textos originales en japonés. Esto último muy de agradecer, puesto que la caligrafía en Japón, como en China, es un arte en sí...

Mi padre y yo

Mi padre y yo es una extraordinaria autobiografía del escritor inglés J. R Ackerley a quien esto de escribir libros sobre él mismo y sobre miembros de su familia se le ha dado muy bien. Uno siempre se pregunta: ¿qué importancia puede tener lo privado en la literatura?, ¿cómo logra cobrar eso relevancia?, ¿con qué mecanismos se consigue despertar en el lector interés por ámbitos tan privados de gente corriente? Y es que una respuesta podría ser que eso mismo es literatura, siempre y cuando se sepa hacer literatura, y Ackerley sí que sabía. A la literatura se le ha atribuido varios sentidos, y uno muy reiterado arriesga que a través de la literatura se puede comprender algo de las relaciones humanas. Después de todo… ¿por qué sería más viable una historia completamente inventada que una autobiografía, que toma la historia propia? Esto de escribir sobre él mismo y su familia se materializó no solo en esta novela sobre el padre sino en otros dos libros: Mi hermana y yo y Mi perra Tulip. Sobre la existencia de otras obras del autor, el lector se entera, si antes no lo sabía, en la lectura misma de Mi padre y yo donde Ackerley menciona las ya escritas al momento de la redacción de estas memorias en la década del 60 (cuando el autor ya era una persona bastante mayor): The Prisoners of War, una obra de teatro, y Vacación hindú, las memorias de su viaje y experiencia personal en la India, donde trabajó para un maharajá. Mi padre y yo es una autobiografía que intenta todo el tiempo no salirse del tema, es decir, no olvidar que está siendo escrita para hablar de él mismo siempre que sea en relación a su padre y para...

DE DONDE SON LOS CANTANTES...

La brillantez con la que el español se asentó en América –el idioma, el hombre y su religión, el pulso de su sangre- alcanza en Cuba el clímax de una extravagancia magistral. Alejo Carpentier, Lezama Lima y Severo Sarduy son el ejemplo -que no la excepción- de la desmesura, de la inteligencia, de la cultura desbordante y la agilidad verbal. Dejando aparte sus grandes obras, sus experimentos son asombrosos. Este es uno de ellos. Debemos de contemplarlo dentro del contexto de renovación de la literatura latinoamericana de los años sesenta del pasado siglo. Nos interesa hoy. Severo Sarduy comienza con la vista puesta en el barroco hispánico, con un tono valleinclanesco, utiliza expresiones provocadoras y un vocabulario abrumador. Lo suyo es una travesura culterana. Una caricatura tropical donde se esconden los engranajes ocultos del cubanismo. De donde son los cantantes son casi tres autos sacramentales, espacios para lo grotesco y la transgresión, una crítica social y una mirada torcida sobre los aluviones que se incorporan al mestizaje de la isla, enriqueciéndola con sus herencias china y africana. Parecen redactados con afán moralizante, y anclados en la farsa de la religión. El último relato, La entrada de Cristo en La Habana es rítmico y sugerente, definitivamente pre-ocañesco. La narración soberbia del sentido de los pasos procesionales, comprendida y relatada con una audacia y una clarividencia no exentas de maldad. Las tres historias convergen en personajes con nombres comunes y el propio escritor los presenta en un prólogo breve en el que da algunas claves para comprender textos atmosféricos pero oscuros, crípticos en la construcción de una imagen literaria metafórica y brillante. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Interesados en la literatura latinoamericana y experimental. Tipo de lectura: Intensa. Argumento: Oculto. Personajes: Extravagantes. ¿Dónde puede leerse?:...

Circo máximo

Segunda parte de la trilogía de Trajano, que sigue a la de Escipión, cuya primera parte fue Los asesinos del emperador. Espera la edición de un tercer ciclo, se trata de una novela de aventuras situada entre el péplum de acción y la intriga, en el territorio aún romano de la Dacia (hoy Rumanía), si bien aparecen no sólo soldados oriundos de estas tierras, sino también roxolanos (del sur) y sármatas (del norte). La novela se vertebra, de inicio, en dos acontecimientos, uno de los cuales encumbró a Trajano y fue la construcción por parte de Apolodoro de Damasco de un monumental puente (del que aún hoy se conservan restos) que uniera los países situados al borde del Danubio. El otro acontecimiento que le llevó a su ruina, personal y estratégica, fueron los juicios por los que se acusó a la sacerdotisa o vestal romana Menenia, que tuvo un romance con Céler (el más rápido de los aurigas que corrían cual hipódromo en el circo máximo romano), de crimen incesti, un pecado que aquí pretende justificarse como horripilante, cuando sabemos que Robert Graves pintó bastantes peores elementos en menos cantidad de papel. A Menenia la defenderá Plinio. Otros personajes secundarios de interés son el comediante Plutarco, a quién se le hace algún guiño especial, o el auriga contrincante de Céler, Acúleo. Las carreras de cuadrigas se nos muestran tanto al principio como al final con descripciones detalladísimas, lo que hace que trascienda el motivo deportivo o lúdico para mostrar en ellas una metáfora de supervivencia, y ahí quizás esté el mayor valor del libro, que para un lector neófito en estas lides (es impresionante observar la legión de fans que tiene Posteguillo) quizás sepa a poco. A su favor, también debemos decir que la...

El día del Watusi

Desaparecido en 2008, la obra del escritor barcelonés Francisco Casavella es todo un enigma. Él mismo en el capítulo de agradecimientos, nos da fe de la empresa  loca y a la vez peregrina, de lo que supuso llevar al papel sus casi 1200 páginas en torno a la imagen o idea de un asesino que es sólo un divertimento, tan identificable con el protagónico Fernando Atienza, como con tantos y tantos prohombres que recorren su arco temporal (1971-1995). De aquellos polvos, vienen estos lodos. Dividida en tres novelas que llegaron a editarse independientemente, todo empieza con Los juegos feroces por acometer desde una dislocación un informe que le encarga a Atienza una multinacional que actúa en nombre del Bien sobre José Federico Neyra; en el proceso, sólo hay intermediarios que discuten, corruptos que juegan a ser inocentes (en este sentido el talento de Casavella es profético), jugadores de una nada imposible dado el contexto asfixiante de la Transición, vendedores de humo. Es ya en esta pate de la novela donde descubrimos los afanes prostibularios del protagonista. Por otro lado, Viento y joyas, empieza implicando en el centro de las pesquisas al propio detective y es que Atienza ya no quiere ser como ese Watusi que va en moto como el Pijoaparte de Marsé y a la vez se eleva como criatura misteriosa. Fernando aprende a leer críticamente y desde el confort a Sun-Tzu y Maquiavelo, dado que sus rivales citan sus frases (las de El príncipe o El arte de la guerra) como si fuesen pà amb tomaca que llega ligerito y con buen vino al estómago. Al mismo tiempo, aparece Elsa, probablemente la mujer a la que más quiere y gracias a la que conquista a otras féminas. En último lugar, El idioma...

Historias de mujeres

Ante un libro como este, compuesto por la recopilación ampliada de unas biografías de mujeres que la autora escribió para el diario El País, uno no puede más que descubrirse ante Rosa Montero y darle las gracias. Gracias por su prosa precisa e incisiva que nos transmite todos los matices de la atracción que le hizo volverse hacia esas mujeres escondidas. Gracias por rescatar para nosotros historias emocionantes, terribles, por retratar el alma humana en su más profunda dimensión y por presentárnosla como una prueba de sangre. Gracias por su exactitud y su sinceridad en los retratos. Será muy difícil que quien se acerque a estas biografías no descubra algo que no conocía y que no quede profundamente perturbado por una u otra de las historias. Mujeres atrapadas en su mayor parte en un mundo de hombres, congeladas en la historia como ejemplares de entomólogo que se merecen una reivindicación. Monstruos. Infiernos particulares en dieciséis retratos vivos en el tiempo: Camille Claudel, María Lejárraga, Zenobia Camprubí, Alma Mahler, Simone de Beauvoir, Laura Riding… Rosa Montero nos hace el favor de abrirnos la puerta a una bibliografía inagotable, una elevación privilegiada desde la que entender el mundo. Lo oculto. A Esos hombres mezquinos y egoístas que está detrás de cada gran mujer. Gracias. Calificación: Espléndido Tipo de lector: Cualquiera Tipo de lectura: Amena Argumentos: Bien elaborado. Fluido Personajes: Impactantes ¿Dónde puede leerse?: En cualquier...

El Primer Hombre

El Primer Hombre es una novela de carácter biográfico que Albert Camus dejó sin finalizar aunque lo suficientemente desarrollada y compuesta para que esta fragmentación no incomode la lectura. Es más, aquellas personas con inquietud por la literatura, sus mecanismos, hallarán aquí un valioso testimonio de cómo se trabaja un texto largo. La historia es hermosa y desgarradora, habla de la crueldad de la miseria, la que sufrió de niño en su Argelia natal, pero también de la inocencia de la niñez. Es una búsqueda de un padre muerto que es el origen, el primer hombre, como también lo fueron los precursores que abandonaron Francia para colonizar una tierra hostil e ingrata. La novela es imprescindible para entender el terrible desastre nacional que supuso la presencia francesa en el norte de África. También inmigrantes españoles dejaron allí su sangre huyendo de la pobreza. La incomunicación con la madre que está presente en toda la obra y el pensamiento del escritor se retrata perfectamente. Como es lógico la novela tiene numerosas notas y acotaciones a pié de página y viene editada con dos cartas y notas sueltas sobre la composición y el desarrollo de la novela. Nada se puede decir de Albert Camus más que escribió obras de teatro y tres novelas que marcan profundamente el pensamiento del siglo XX y que por el conjunto de esta obra recibió en 1957 el premio Nobel de Literatura. Moriría prematuramente dos años después. Calificación: Buena Tipo de lector: Cualquiera Tipo de lectura: Sencilla Argumento: Fácil de seguir. Personajes: Bien dibujados. ¿Dónde puede leerse?: En cualquier...

Se está haciendo cada vez más tarde...

Se está haciendo cada vez más tarde es desde el título un libro sobre el tiempo. No es una novela, porque no tiene unidad alguna aunque sí elementos que se repiten y sobre todo un leitmotiv. Tampoco es un libro de relatos. Responde al género epistolar. Son dieciocho cartas y una decimonovena que a diferencia de las anteriores está escrita por un personaje femenino, y que es la carta dentro de una carta (dentro de la última, que además se distingue porque es la que lleva el título que da nombre al libro). Sobre esta pequeña carta dentro de la última carta, o carta número diecinueve, el propio autor comenta al final del libro, en una especie de epílogo o postfacio (que no en vano se titula «Post-Scriptum»), que la sustrajo de una novela que aún no ha escrito. El leitmotiv es ese hombre nostálgico, al que ya le han pasado los años, que le escribe a una mujer que perdió (en cada carta esa pérdida puede darse por razones diferentes, como huida, suicidio, ruptura, muerte…) porque a pesar de los años y de estar en el mundo triste y derrotado, se encuentra acabado pero ágil, viejo pero memorioso, callado pero escribiendo, por esa y a esa mujer ausente. Los elementos que se repiten son los paisajes mediterráneos, las descripciones que refieren a lo gastronómico, las ventanas, el champagne y el vino, la música, la poesía, los versos, la canción popular. Es un libro repleto de alusiones literarias y de un lenguaje extremadamente lírico. Se ha dicho de este libro que es pretencioso y puede que lo sea o lo parezca, tal vez y sobre todo por una cosa: porque permanentemente nos queda la sensación de que el narrador de cada carta quiere decir...

La lección de anatomía...

Fotografía de Miguel Lizana Escrita por primera vez en 2008 y reeditada recientemente bajo el sello de Anagrama, su proverbial modo de entender el lenguaje a través del que nos escribe o habla al oído, esta escritora madrileña deja aquí un poso reconocido por el mismo Rafael Chirbes en su prólogo. No me gustaría hablar de exhibicionismo, si bien pudiera existir; lo que está claro es que al prologuista y a la protagonista les fascina el doctor Nicolaes Tulp, que aparece en un cuadro de Rembrandt, que como el peculiar paseo que, fruto de sus esfuerzos, se da la protagonista por la Gare d’Orsay parisina, pretende obviar el impresionismo en literatura, a pesar de que le fascine en pintura. Relato poco dado a ofrecer soluciones sobre la femineidad, en él encontramos múltiples personajes que, sobre todo, en las dos primeras partes definen entre un Madrid al que la memoria traiciona adrede y un Benidorm producto de la Transición, un fresco entre amargo y poderoso, vengativo con las habituales y sanas obsesiones, pecaminoso, contradictorio (también adrede) y que juega tanto a mostrarse como a esconderse de su propia voz. Dividida en tres partes, la novela es familiar y de rebeldía en Vallar el jardín, elaboradamente torcida en Los gusanos de seda, para soltar predicado y predicamento en Desnudo. De la primera parte, editada como libro aparte para el sello Playa de Ákaba en su colección Nómadas, todavía el personaje amortigua pocos golpes, si bien hay una imagen que ha sugerido al que escribe momentos de pesadilla, y es el del benzetazil; aquel remedio inyectable que hizo adquirir sino fuerza, sí carácter al menos a ciertas generaciones; a mitad de camino y con una madre cuidadora de enfermos y un padre sociólogo; dan a parar con...

Desgracia

Una novela extraña y perturbadora. Atraída por lo que él considera un acto de libertad, la desgracia cae sobre el profesor David Lurie. Será el inicio de una historia llena de errores, donde por encima de la apariencia de normalidad hay algo en el comportamiento de los personajes que no terminamos de explicarnos, que no es lógico. Porque Coetzee nos habla de un mundo estructurado sobre unos códigos perturbados, sostenido por unas relaciones de sumisión y sometimiento que han cambiado. Desgracia es un retrato certero e inquietante de la sociedad sudafricana, de su pequeña historia, una sociedad violentada que no ha terminado de aplacarse. Es aterrador como el autor es capaz de describir a los personajes y que, solo por su carácter y sus comportamientos el lector pueda identificar si estos son blancos o negros y quedar desconcertado por su manera de actuar. A pesar de esta aparente complejidad la novela tiene una prosa clara y fluida que lo hace fácil de leer. El libro va creciendo en la cabeza después de que se haya finalizado su lectura. J.M.Coetzee nació en la Ciudad del Cabo en 1940 y se educó en Sudáfrica y en los Estados Unidos. Recibió, por esta novela, el premio más importante de la literatura en inglés, el Booker Prize. Era la segunda vez que lo recibía. Fue premio Nobel de Literatura en 2003. Calificación: Muy Bueno Tipo de lector: Cualquier persona con inquietudes por explorar las zonas oscuras del corazón humano. Multiculturalistas. Tipo de lectura: Fácil, pero para meditar. Engancha e inquieta la lectura. Argumento: Fácil de seguir. Personajes: Todos absorbidos por la cercanía mimética del narrador con David Lurie que nos transmite su desesperanza y su desconcierto ¿Dónde puede leerse?: Volando hacia Sudáfrica para...

Hablar solos

Fotografía de Luis Ángel Gómez Hace poco discutía con un grupo de gente acerca de un cuento de un escritor español contemporáneo. Debatíamos varias cosas, como la voz del narrador o la estructura de la narración, pero una de las preguntas más interesantes que surgió fue: ¿a quién le está contando esta historia el narrador? Es una pregunta que cabía frente a ese texto pero que puede caber también ante muchos otros de la literatura. ¿Por qué el narrador narra?, ¿a quién?, son preguntas que nos podemos o podríamos hacer durante la lectura de varias obras. En otras, en cambio, queda explicitado, por ejemplo, si se trata de una carta, de una confesión, de una declaración, de un diario… Pero cuando no está explícito, cuando un narrador en primera persona habla y en la ficción no hay destinatarios propuestos, y quedamos solo nosotros, los lectores, aunque ya afuera de la ficción, ahí cabrían preguntas. ¿O nos queda la sensación de que quizá habla solo? Hablar solos de Andrés Neuman es una novela curiosa a este respecto: hay tres narradores, y cada uno narra de manera diferente y con intenciones diferentes. Se trata de una familia: padre, madre e hijo de 10 años. El padre narra de manera oral, le graba su relato al hijo. La madre narra de forma escrita, como un diario. El hijo narra mentalmente, ingenuos divagues mentales. Narran lo mismo (lo que sucede mientras tiene lugar un viaje del que participan solo padre e hijo) desde diferentes puntos de vista, y narran también lo diferente, lo propio, lo íntimo de cada uno. En Elena (la madre), la apreciación del mundo y de las cosas es salvaje; en Lito (el hijo), la voz es ingenua e inocente; en Mario (el padre), es...

Decreación

Anne Carson (Toronto, 1950) es una de las escritoras en lengua inglesa más estimulantes de nuestros días por su ambición sin límites y su maestría en la exploración estética diversos registros literarios y ensayísticos con una voracidad poética absolutamente extraña a estos tiempos de ligerezas y neorrealismos más o menos sucios. Una especie de postmoderna wagneriana que ansía la comprensión del mundo en sus multiformes epifanías por medio de una poesía que se abre a un nutritivo maridaje entre vanguardia y clasicismo. No en vano Carson es profesora de griego antiguo y se cuida mucho de dejarlo ver en su disciplinada escritura, en su gusto por el ritmo elegante en la acentuación, en la paráfrasis de los clásicos (Longino, por ejemplo) o en la sutil evocación del technopaegnia alejandrino como si se tratara de un poema cubofuturista; porque a la clasicista canadiense le gusta la poesía de Safo o de Ovidio tanto como zambullirse de pleno y muy a conciencia en esa tradición “otra”, sólo aparentemente ajena a la primera, que se despliega rica en sugerencias a través de su diálogo creativo con algunas de las más sólidas propuestas del arte de riesgo del pasado siglo (Samuel Beckett, Wallace Stevens, Antonioni), de la filosofía (Simone Weil) o de la mitología pop (Monica Vitti). En Decreación (Madrid, Vaso Roto, 2014), la poeta canadiense nos regala un auténtico festín para la inteligencia, un banquete digno de ser degustado en el triclinio junto a Platón: poesía, ensayos y el libreto de una ópera en tres actos, enhebrados sobre la idea de la disolución del “yo” en el mundo, el libro desarrolla en sus distintos movimientos la cambiante recomposición de una identidad que se escapa de lo sólido mirándose en las nebulosas del sueño (uno de los motivos...

Ghosts

Un libro sobre fantasmas, con espléndidas fotografías en blanco y negro y cuidados textos. Siân Evans ha recorrido los lugares más misteriosos y evocadores del National Trust, el organismo que vela por el patrimonio histórico y natural de las islas británicas y evoca sus historias: el espíritu de la infortunada Ana Bolena con la cabeza en la mano, el de la duquesa de Lauderlade en su residencia favorita de Ham House en Londres o el fantasma bibliófilo de Felbrigg Hall que acude a leer los libros que no pudo atender cuando estaba vivo. Cementerios, castillos en ruinas, casas encantadas. Historias inexplicables, fenómenos inquietantes relatados por los habitantes y los trabajadores de esos lugares con los que el autor conversó largamente. El libro viene a ser una guía de los lugares hechizados del patrimonio británico, un ensayo serio sobre su poder evocador. Las imágenes son el pretexto para recorrer leyendas y profundizar en el origen de los mitos. Una manera diferente de viajar o de preparar una excursión. Escrito en un inglés bastante asequible y muy bien documentado, Ghosts está editado por The National Trust. Calificación: Interesante Tipo de lector: Caprichosos. Indispensable para góticos y siniestros Tipo de lectura: Fácil para quien tenga un dominio medio de la lengua inglesa. Un table book indispensable para sorprender. ¿Dónde puede leerse?: En un cementerio victoriano por...

Capital

Un acontecimiento extraño, una velada amenaza contra la comunidad, sirven de pretexto al escritor británico John Lanchester para profundizar en la idea de la ciudad como depósito de aluvión de diferentes sensibilidades y culturas. Y Londres es el paradigma de la megápolis aún sin deshumanizar del todo, la gran Capital del mundo. El formato no es novedoso, son pequeñas historias cotidianas con las que el lector se puede identificar o, en su defecto, sentir cercanas. Todas se van a desarrollar en paralelo hasta el final. El nexo de unión entre ellas será una calle residencial, escenario urbano, y sus interiores. El Capital, como motor de nuestro sistema económico, del que la City londinense es también referencia, subyace como un tema profundo, porque de una u otra manera provoca las tensiones, las desencadena y las resuelve –o no- tal cual sucede en el mundo real; y está bien que Lanchester nos impida olvidarlo. Tenemos así una novela amena, entretenida y estilosa, con una multitud de relatos entrelazados que mantendrán el interés del lector hasta el final y en la que destacan, sobre todas las cosas, el orden y la meticulosidad con las que el autor compone esas vidas privadas con detalles, descripciones, con esperanzas y desilusiones hasta que nos acostumbramos a cada una de sus voces. Y es que lo capital, tanto en la novela como en la vida real, son las relaciones humanas, que nos permiten cargar nuestras mochilas para afrontar el camino de la vida y sus senderos que se bifurcan. John Lanchester abandona la ironía salvaje y las añagazas de En deuda con el placer y la memoria de lo lejano de El puerto de los aromas; aparca lo sensorial para lanzarse a una novela extensa, convencional pero más próxima a lo...

Primer amor y otros pesares...

Harold Brodkey es un escritor excelente. Este libro de relatos es una muestra de ello. Suman nueve narraciones espléndidas que recuerdan a J. D. Salinger por su estructura, por lo que dice escondiendo la esencia del mensaje, por una forma de escribir aparentemente sencilla aunque difícil de entender en su justa medida (colosal y más que profunda). Los textos hablan de una generación de jóvenes americanos. De la que vivió durante los años cuarenta y cincuenta. De la que pareció ser incapaz de comprender un entorno hostil que les moldeaba y frente al que poco podían o querían hacer. Están repletos de personajes que desde su superficialidad dejan entrever al lector unas consciencias complejas que luchan contra sí mismas. Son personajes bien estructurados; personajes que desarrollan una coherencia difícil de conseguir. Desde la primera línea de cada relato, las almas de Brodkey se manejan con naturalidad, con una solvencia que arrastra al lector sin remedio. Muchos de ellos son narradores aunque es el narrador no identificado el que más juego da a la literatura de este autor. En ambos casos, es necesario que el lector se involucre sin dejarse atrás su propio criterio para que lo importante de lo narrado salga a la luz. El relato que da nombre al libro, Primer amor y otros pesares, es especialmente perturbador. Tal vez es el texto que mejor resume la escritura del autor. Aunque el más brillante es La pelea; relato en el que la amistad es el tema tratado con maestría. Un libro muy recomendable de un autor al que casi nadie conoce. Calificación: Excelente. Tipo de lectura: Perturbadora; toda una experiencia. Tipo de lector: El que quiera involucrarse. Argumento: La generación que no pudo entender el mundo y, sin embargo, sobrevivió. Personajes: Espléndidos. ¿Dónde puede leerse?: Mejor...

Persona

Leer el libro Persona de Bergman (que no es lo mismo que leer un guión porque no se trata técnicamente de un guión) es volver a ver la película. Visualizar el texto en las secuencias y encuadres que el director ya eligió y ya conocemos. En este sentido, acota la imaginación que la lectura de un libro sobre el que nada vimos supone siempre; esa posibilidad de crear nuestras propias imágenes de un texto. Pero es Persona de Bergman, y puede ser que (solo es una posibilidad) leer este libro sea mejor que leer muchos otros que nos disparan imágenes propias. O se puede decir otra cosa de esta experiencia de lectura, algo que tenga más que ver con que el texto se diferencia de la película (en realidad sería al revés) en lugar de hablar de cuán idénticas se nos hacen las imágenes. El prólogo a la edición de Editorial Nórdica de Persona, escrito por Jonás Trueba, dice: «Se podría decir que el guión que se lee nunca es el mismo que se ve, y mucho menos este. Pocos guiones se alejan tanto de los tecnicismos propios del género y se acercan más al lector común de novelas». Claro, Persona no tiene el formato de un guión, se parece mucho más a una nouvelle o novela corta. Con la lectura de Persona pasaría algo similar a lo que sucede en la película cuando se combinan las caras de las dos actrices protagonistas: superponemos película a texto literario y nos queda una única obra, o una obra maestra única. Uno y el otro (similares entre sí pero diferentes) fundidos. ¿Y cómo está dicha en el guión esa superposición de rostros? Si al ver una película la mente creara texto como al leer un texto...

RU

Ru es un libro delicioso. Kim Thúy construye un universo asombroso escribiendo cuadros que aparecen con leves trazos, con colores desconocidos, rasgos ancestrales, dolor, angustia, peligros, esperanza y regresos a las raíces. No es un relato en la que la trama tenga especial importancia. Al contrario, es un simple vehículo para transitar espacios únicos que nacen de la pluma de la autora con una elegancia desprovista de cualquier artificio molesto. Las sensaciones, el recuerdo o una forma de interpretar la realidad que une lo material y lo trascendente a través de imágenes grabadas en la consciencia de la autora; son los elementos que articulan el relato. Pinceladas aquí y allá que terminan por mostrar un espacio que nos acerca al autor, pero que, al mismo tiempo, nos recuerda la tragedia de un país entero. Alejada de las imágenes estereotipadas a las que estamos tan acostumbrados, nos relata un horror imperdonable y olvidado cuando no llega en formato cinematográfico. La escritura de Kim Thúy es elegante, expresiva y busca la imagen como apoyo imprescindible para entender su literatura. Una forma de entender las cosas evocadora y en auténtica búsqueda de la construcción más épica del narrador desde una lírica demoledora. Ru es un libro breve e intenso; una obra de una autora joven que agradece a la vida haber encontrado el estímulo para escribir puesto que es la tabla de salvación necesaria en el destierro. Ru es un excelente relato para saborear con tiempo, con la tranquilidad de una lectura que busca el nexo entre las vivencias vicarias y las de uno mismo. Calificación: Muy bueno. Tipo de lectura: Intensa aunque fácil. Tipo de lector: Interesados en la expresividad del lenguaje. Argumento: El arraigo en ninguna parte. Personajes: Casi mágicos. ¿Dónde puede leerse?: En un lugar...

Sukkwan Island

Si uno piensa en un lugar claustrofóbico, agobiante y asfixiante, probablemente le venga a la cabeza una gran ciudad llena de rascacielos, con mucho ruido, tráfico y polución de todo tipo; un lugar gris. Pero en Sukkwan Island tenemos todo lo contrario, el escenario es un lugar idílico en Alaska, una isla desierta a la que se accede únicamente en barco o hidroavión, un lugar de naturaleza virgen, frondosa, que resulta ser una trampa sin escapatoria para los protagonistas. La verdadera libertad se convierte en una cárcel. Las situaciones que van ocurriendo hacen que el paisaje idílico se transforme en claustrofóbico. Un padre y un hijo en plena adolescencia que apenas se conocen, deciden estrechar lazos e irse a convivir completamente solos a una cabaña en una isla de Alaska. Para el padre es una especie de huída hacia delante y, de alguna forma, intentar recuperar el tiempo perdido con su hijo y a la vez expiar sus pecados como cabeza de familia desastroso. Para el hijo, es simplemente una forma de evitar ir a clase durante un año. Pronto se darán cuenta que entre ellos existe un abismo. David Vann hace en esta novela un ejercicio de catarsis de su experiencia personal: cuando era adolescente su padre le propuso una temporada los dos solos aislados en una remota cabaña y él rechazó la idea. Dos semanas más tarde, el padre se suicidaría. Vann es uno de esos escritores que escriben desde las tripas, contando y transformando su propia experiencia vital, vomitádola desde lo más profundo, haciéndonos partícipes a los lectores del dolor más insoportable, del sentimiento de culpa, de los errores que no tienen perdón por mucho que se intenten justificar. Skkawan Island es una novela que engancha desde el primer párrafo de...

Tiempo de silencio

Leo un clásico de la literatura española y luego me pregunto: hasta qué punto es un clásico. ¿Es más clásico que Cela?, ¿menos que Sánchez Ferlosio? Se llama Tiempo de silencio y se me antoja que ese título es más una referencia contextual que intertextual: fue censurada en su época franquista. ¡Shhh!, silencio, hay cosas que no serán dichas. «Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos», dijo Ítalo Calvino hablando de los clásicos universales, pero Tiempo de silencio es bien española, bien de nuestra literatura y nuestras circunstancias políticas en tiempos de Franco. Entonces, a esta altura, ¿es ya un clásico entre los españoles haber leído esta novela de Luis Martín-Santos? Hay un protagonista: es Pedro, que intenta dedicarse a la investigación científica. Va a experimentar con una cepa de ratones para conseguir algo contra el cáncer. Colabora con él Amador, su ayudante, que lo guía hasta las chabolas madrileñas con el fin de conseguir allí esos pequeños roedores para la investigación. Pedro desciende a ese mundo de los bajos fondos, y por destino o ingenuidad queda allí “atrapado”, implicado. Pero además deambula por las noches madrileñas con su amigo burgués Matías, que sin embargo lo baja también al mundo de los prostíbulos. Cuando Pedro es inculpado de un delito que no cometió, desciende al mundo de la cárcel. Es decir, todo en Pedro es en descenso; caída libre. No hay una clase media ni un profesionalismo ni una ciencia ni un esquema familiar suficientes que lo sustenten. Pedro recupera su libertad, sí, pero paga una culpa que no tuvo con otra muerte ajena. Tiempo de silencio se me antoja en tres grandes momentos o episodios: el viaje a las chabolas y la vida nocturna y profesional de Pedro, hasta...

Tormenta de uno. Poemas...

Tormenta de uno. Poemas (Madrid, Visor, 2009) no es una novedad editorial, pero quien escribió estos poemas, Mark Strand, falleció el pasado 29 de noviembre en Nueva York, donde pasaba los otoños desde que se trasladó a vivir a Madrid hace unos años. La enorme potencia lírica de la obra que nos deja merece que se traiga hoy a la memoria de los lectores, hoy, que del poeta ya sólo queda la palabra escrita. El poemario, publicado en 1998, recibió el Pulitzer al año siguiente y la crítica suele considerarlo como uno de los libros capitales del minimalismo lírico norteamericano. Etiquetas aparte, Tormenta de uno es un canto maravilloso a la conciencia de que “nuestra obra maestra es la vida privada”. El individualismo norteamericano que cantó Walt Whitman por vez primera con su retórica de la libertad del “uno”, tenía hasta hace unas semanas en Mark Strand su más depurado cantor. Desde la mirada interior al transcurso de la vida cotidiana, desde la identificación con el paisaje, con los aromas de la comida, con la arquitectura de las ciudades y los hoteles de playa surge el pensamiento de la metafísica de lo mínimo. La hondura magistral de la mirada de Strand desvela el sentido trascendente de los actos más banales, enseñándonos a ver con nueva luz la importancia de tener conciencia de cada minuto de nuestra vida para entender nuestro lugar en el mundo de los otros. A partir de ahí, la lección del poeta es clara: “¿cómo / podría yo / no ser sólo yo mismo, este sueño de la carne, sin tardanza?” Así, la poesía es no sólo una escritura para plasmar lo que se ve, lo que se siente, lo que pasa, sino también para nacernos el “yo” en el poema....

Un hombre que duerme

Un hombre que duerme, que reposa, que se aísla del mundo en su diminuta buhardilla y para cuya literatura cualquier mínimo detalle cobra una importancia primordial. Un flâneur que atraviesa los grandes bulevares de incógnito, queriendo disolverse en la ciudad y en la masa. Este es el retrato de la bohemia de finales del siglo XX. La idealización de la escasez, el disfrute de lo poco, la hipersensibilidad de los diminutos placeres. Un hombre que duerme es una novela de meditación y de silencio. Otro de los ejercicios literarios de Georges Perec. Una escritura de lo íntimo, del alejamiento. Cuando la vida se transforma por medio de la literatura, y la soledad buscada se convierte en una obra de arte minuciosamente elaborada. Textos insólitos como este han convertido la breve carrera literaria de Perec –murió con apenas cuarenta y seis años- en objeto de análisis y estudio para los eruditos y de disfrute para los lectores. Porque las grandes historias a veces no hace falta buscarlas fuera, y el mundo de un escritor es rico por su misma naturaleza de artista, como para inspirarse en una mancha, en los cambios de la luz, en las sensaciones que se producen al cerrar los ojos al mundo y abrirlos a una vida interior. La literatura. Parece también una novela de crisis y de transición. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Cualquiera. Tipo de lectura: Insólita. Argumento: Curioso. Personajes: Egotistas. ¿Dónde puede leerse?: En una buhardilla, en...

TRAGEDIAS (II)

Ifigenia entre los tauros, conocida habitual y erróneamente como Ifigenia en Táuride, destaca entre las composiciones teatrales de Eurípides por cierta libertad en su planteamiento que la convierte casi en una novela de aventuras, con los consecuentes componentes de suspense y de tensión dramática estructurados alrededor de una huida, la de la heroína griega, rescatada por su hermano, Orestes, que llega al país de los tauros en expiación de su culpa dinástica. Los diálogos son contrapunteados y brillantes, el personaje de Ifigenia complejo. Ciertas incongruencias de la trama pierden importancia gracias a una situación bien planteada y resuelta. Y es que quizás Eurípides sea más cercano a lo humano que los otros dos dramaturgos helenos, Sófocles y Esquilo, tan atraídos por lo heroico, por la influencia de lo moral y lo divino, centrados en la tragedia. Tragedia cuya intensidad se diluye en las obras recogidas en este volumen, salvo en Las troyanas que se lamentan por su suerte y su ciudad caída mostrando toda la implacabilidad de los vencidos. Otros vencidos son causa en Las suplicantes, una exaltación de la democracia ateniense. Porque recordamos que Eurípides escribió en tiempos de guerra y el ruido de las armas repercute en sus palabras. Ion está movida por la curiosidad del desenlace y el tema es –quizás- el de las debilidades humanas, en ella se inicia un curioso reproche a los dioses por su volubilidad en el que el dramaturgo incursiona en un interesante descreimiento que culminará con Heracles, donde todo es arbitrario. En Ion, como en Electra, se produce una hábil utilización de los movimientos escénicos, especialmente entradas y salidas de los personajes.  Las troyanas inician su lamento en el momento en el que los dioses abandonan Troya. La obra es una censura de la guerra,...

El siciliano

Salvatore Giuliano, oriundo del municipio de Montelepre, situado cerca de Palermo, es el siciliano, un campesino de rasgos rudos, ingenuo en su juventud y bravo conforme crece en un lugar donde la Mafia campa a sus anchas por unos intereses económicos todavía no conseguidos; debido a que el fascismo de Mussolini no ha terminado de dar desde sus vestigios, libertad de asociación a Don Croce y el mismísimo Michael Corleone, al que descubrimos como fundador de otro pueblo cercano de la isla. Es esta novela del genial Mario Puzo, autor de El padrino o Los Borgia, un libro que descubre muchos motivos del origen de la Cosa Nostra. Su detonante es el encargo desde Nueva York a Michael Corleone del seguimiento, encuentro, secuestro y asesinato del protagonista al que da nombre el relato, un texto trufado de variopinto anecdotario y donde en ocasiones la acción queda algo desdibujada por la descripción, en base a tratar la acción desde una coralidad mayor. A pesar de cierta omnisciencia, la novela no aburre, si bien la opción que se toma hace que todo parezca vertebrarse a raíz del homicidio a un sacerdote de manos no muy limpias por parte de Turi, lo que propicia todo un punto situado a mitad de camino que arrampla con todo tipo de expectativas creadas hasta ese momento al efecto. Otros personajes sustanciosos que aparecen, aparte de los mencionados son: el proverbial confidente traidor Pisciotta; Héctor Adonis, un bajito y malencarado verso libre que recibe coacciones para dejar su puesto de profesor universitario asociado a pesar de contar con el apoyo del rector de la misma, etc. Pero también hay grandes personajes femeninos: desde la mamma del protagonista, hasta la coactiva madre de la novia a la que conoce y con la...

La gran ventana de los sueños...

Soñar con los ojos abiertos. Es una frase hecha que usamos para referirnos a nuestras fantasías o deseos en estado de vigilia. Luego está el soñar con los ojos cerrados, eso que hacemos mientras dormimos. Los ojos como ventanas del alma. Es otra frase hecha, para referirse a lo interior. Luego está La gran ventana de los sueños, frase también ya hecha, pero esta tiene autor: fue escrita por Fogwill, ese escritor argentino, un poco personaje un poco loco, que hace poco nos dejó. La frase es el título de uno de sus libros en el cual narra muchos de sus sueños. De los sueños de los ojos cerrados. Clasificación de los sueños de Fogwill en géneros: sueños sobre la entrega y la familiaridad, sueños de cementerio, el género de los sueños de mar, sueños de frustración, género de sueños de flotación que incluye sueños de vuelo y sueños de natación o vida acuática, sueños de retorno (al colegio, a la infancia, a la universidad: «Los sueños de retorno son, sin excepción, sueños sobre instituciones».), sueños kafkianos, sueños de altura y caídas, sueños de libertad, sueños opresivos, sueños recurrentes que siempre tienen la misma estructura, y sueños sobre eventos o gente importante que incluyen la presencia del ex presidente argentino Néstor Kirchner o García Márquez. Pero todos sabemos que del sueño al relato del sueño hay un gran trecho. Y que lo segundo es lo que hace posible hablar sobre la existencia de lo primero, del sueño mismo: no hay sueño (o es como si no lo hubiera) si no hay un relato sobre ese sueño. El sueño termina de existir a posteriori del momento mismo de su existencia, en el acto de recordarlo: «Pero soñar es recordar los sueños. Sin recuerdos no hay...

Sonetos

He aquí la que probablemente sea la edición canónica en español de los sonetos de William Shakespeare, preparada por Jenaro Talens y Richard Waswo para el Instituto Shakespeare y que acaba de publicar en la colección Letras Universales la editorial Cátedra. Hace cuatrocientos cincuenta años que nació el bardo en Stratford-upon-Avon, y suyo es el nombre de las letras inglesas. Celebremos que la modernidad de Shakespeare aún nos siga sorprendiendo. Personaje de vida enigmática, quizá fue de los primeros en dar la máxima importancia a la independencia de su obra respecto de su propia biografía, hasta tal punto que nos faltan los datos de personas, fechas y lugares que sus modelos, Dante y Petrarca, marcaron con claridad en sus respectivos corpus líricos. La discreción y el platónico buen gusto del amour cortois o la sinceridad más desnudamente verdadera nunca se pusieron mejor de manifiesto en la literatura que en estos sonetos que el propio Shakespeare quiso considerar como privadas bagatelas y por cuya publicación no mostró demasiado interés, aunque circularan en copias manuscritas, como era común en la Europa de entonces. Fue el impresor Thomas Thorpe, afortunadamente, quien los reunió no se sabe muy bien cómo y los editó en libro en 1609, ya en declive la moda petrarquista. Gran acierto, en cualquier caso, pues supo dar publicidad merecida a esta poesía íntima, la del amigo para el amigo, la de los pequeños billetes encendidos de pasión para la misteriosa dama morena o la que se crece sobre ambiguas cortesanías dirigidas a apuestos jóvenes, que han sido interpretados como testimonio de ciertas actitudes bisexuales propias de las cortes renacentistas europeas. Editores posteriores consideraron tan escandalosos algunos de estos poemas que le enmendaron la plana al bardo y hasta anduvieron trastocando los pronombres; pero esto...

¿Por qué Grecia?

La profesora de griego antiguo Jacqueline de Romilly, miembro de la Academia francesa, expone en este ensayo de una manera rigurosa, pero amena para el lector común, porqué Grecia es la madre de la civilización occidental. Analiza qué circunstancias excepcionales convergieron en ese siglo V antes de Augusto para que se enunciaran, se pusieran las bases de la filosofía, la política, la medicina y la tragedia; se inventara la historia y se diera la medida del hombre a la escultura y a los mismos dioses. Un momento seminal y maravilloso que De Romilly recorre admirada. Grecia nos ha convertido en lo que somos. Sus bardos codificaron los mitos y formularon unas reglas generales para gestionar las sociedades por las que aún hoy nos guiamos. La autora nos acompaña en este libro por un viaje a través de los textos, con citas breves que analiza y que sirven de ejemplo para cada forma de pensamiento nuevo, revelado, condensado y plasmado en la literatura. Pero sobre todo estudia la vigencia de esa antigüedad contemporánea, busca las circunstancias que la formaron para que el lector –aquí sí nos corresponde a nosotros- decida qué parte de escoria se ha añadido, a lo largo de dos mil quinientos años, a esas ideas livianas y flexibles que forjó un pueblo decisivo. Una nueva mirada interesante sobre una Edad de Oro. Calificación: Muy interesante. Tipo de lector: Cualquiera. Tipo de lectura: Amena aunque profunda. Personajes: Los viejos conocidos de la literatura clásica. ¿Dónde puede leerse?: En...

Cita con Rama

A diferencia de lo que muchos pudieran pensar, la literatura de ciencia ficción trata de ordenar y explicar nuestra realidad. La de aquí, la que vivimos en el planeta Tierra. Los mecanismos internos del relato son diversos; el material narrativo, lógicamente, también lo es; aparecen personajes extraterrestres con hábitos extraños en apariencia; todo puede parecer ajeno a nuestra realidad, pero no lo es. Entre otras cosas porque, esa literatura, es imaginada y leída, razón por lo que se integra absolutamente en esa realidad. Es muy posible que esta sea la literatura que inunde las estanterías de las librerías en el futuro más próximo. La tendencia parece que apunta en esa dirección. Cita con Rama es una novela que firma Arthur C. Clarke y es un clásico imprescindible del género. La imaginación del autor es portentosa. Presenta una situación que arrastra al lector a imaginar, del mismo modo que hace Clarke, estructuras físicas, seres insólitos y vivencias de los personajes, nunca antes ideados por nadie. Rama es un cilindro gigantesco que gira sobre sí mismo y viaja a través del sistema solar para cruzarlo. El hombre lo detecta y logra llegar hasta él, entrar en él y encontrar todo un mundo lleno de incógnitas. Aunque, sobre todo, son los personajes los que se topan con ellos mismos. En Rama todo se hizo por triplicado, en Rama todo es un misterio. Caben las especulaciones teológicas, las técnicas, las biológicas. Rama es el gran reto del ser humano. Imaginar una estructura de ese tamaño; imaginar el interior de Rama; es una tarea fascinante para el lector. La propuesta del autor obliga a que el que decide abrir el volumen se implique al máximo. Todo es fascinante. La calidad literaria de Cita con Rama no es espectacular, no es literatura de lujo. La idea,...

Tristes trópicos

Claude Lévi-Strauss, destacado antropólogo y pensador, se muestra implacable al inicio de ésta obra, en la que comienza criticando los viajes, ese tiempo inútil que el investigador pierde desplazándose para recopilar sus informaciones; esa moda de viajar para después contarlo, que conoció un apogeo en los años treinta y que desde entonces no ha hecho más que incrementarse y devaluarse. Pero detrás de esa postura, un poco snob sin duda, el escritor no puede evitar que se transparente su atracción por el nomadismo; como tampoco puede negarse a emprender él mismo su propio relato. Esto es contradictorio, pero el resultado es una de las novelas más interesantes que se han publicado sobre el tema. Es una miscelánea: hay reflexiones autobiográficas sobre sus estudios y motivaciones, hay novela de viaje en el sentido clásico, abundante de descripciones. Tenemos un meditado análisis de las sociedades a las que dedicó sus estudios, principalmente los indios de la región amazónica; pero también fragmentos de sus experiencias en Asia y en África. El sabio aprende, después conoce, más tarde aplica todo ello para continuar su aprendizaje en un círculo imparable que fija por escrito para sí mismo, y luego comparte con el lector. Tristes Trópicos es un estudio sociológico divulgativo y comprensivo, pero también denso de pensamiento crítico. Deja en pañales a cualquier otra novela del género porque el del escritor francés es un adentramiento verdadero en las tinieblas primitivas, en un momento histórico en el que eso todavía se podía producir. Y deja testimonio de cosas que ya no están o que ya no son como eran cuando las visitó. Lévi-Strauss es un nombre imprescindible para entender la antropología y el pensamiento del siglo XX. Calificación: Bueno. Tipo de lector: Interesado en viajes y antropología. Tipo de lectura:...

Soy leyenda

Soy Leyenda es una obra de arte de la ciencia ficción. Narra como un último superviviente en un mundo hostil poblado por vampiros acaba transformándose en un monstruo. Lo individual frente al grupo siempre lo es. Richard Matheson, autor de la novela, maneja con solvencia los pocos recursos estilísticos de los que hace gala. No hay en el relato ni grandes imágenes, ni grandes descripciones de los escenarios ni usos retóricos del lenguaje, ni un vocabulario extenso o culto. Elige con mucho acierto un tono que se pliega perfectamente a lo que la acción requiere. Todo es tan sencillo como la vida del personaje principal. Un hombre solo que quiere acabar con lo que representa el pasado de la humanidad; sin atender al futuro, puesto que no cree que eso pueda existir nunca más. Repasa la violencia del hombre, su zona salvaje, la soledad, el grupo y el individuo, lo absurdo de la vida y su grandeza. La condición humana, en definitiva. Es una novela que gusta mucho a los jóvenes. Y a los adultos. Es una novela perfecta para conocer el género de la ciencia ficción que acostumbramos a confundir con cohetes y marcianos horribles. Es una novela que no envejece en absoluto porque, como todas las buenas novelas, afronta asuntos universales. Es una novela que no puede faltar en su biblioteca. Pruebe a regalar un ejemplar a sus hijos. No fallará. Aviso que poco tiene que ver con la película estrenada hace unos años. Aquí no hay tanto espectáculo. Aquí lo que encontrará es buena literatura. Calificación: Extraordinaria. Tipo de lector: De 12 años en adelante. Pero conviene que no sea una primera novela para el lector. Tipo de lectura: Muy asequible. Personajes: Excelentes. ¿Dónde puede leerse?: Acompañado para no sentir...

Ella: invierno

Podría calificarse a María Alcantarilla (Sevilla, 1983) en la categoría de los artistas emergentes, pero la solidez de la escritura de Ella: invierno (Granada, Valparaíso, 2014) nos lleva a pensar más bien en una obra caudalosa que se ha mantenido casi secreta, buscando la decantación del tiempo. Hay madurez  y mucho papel escrito en la sombra tras este poemario intenso y emocionado, el tercero de la autora, tras El motivo es lo de menos (2008) y los poemas visuales de El agua de tu sombra (2013, Premio de Poesía Multimedia Poemad). Se nota madurez serena, pues no otra cosa es lo que se necesita para entrar como un torrente a ejecutar ante los ojos del lector las iluminaciones de la razón poética, que diría otra María, Zambrano. Así, madura, es esta colección de poemas y microrrelatos en prosa que ahondan en el invierno de corazón, parten de la desdicha y del abandono pero no nos lleva hacia las melancólicas elegías o los llantos desesperados. No hay trazas de neorromanticismo en la palabra: “lo realmente salvaje es la humanidad de todo ello”. Lo que ha pretendido la poeta es pensar desde el discurso de la pasión la pérdida, la ausencia, la imposibilidad de los retornos al pasado, entonando la sonora música de las emociones en carne viva, pero con un fino dominio de la inteligencia sensible sobre la efusión sentimental o la confesión autobiográfica. Lo que busca la voz poética es comprender la esencia del adiós y el reverdecer de la vida del corazón; para ello, la escritura lírica se aleja de la autobiografía (que nadie la busque en Ella:invierno) y se abre a un canto a tres voces: el yo se alía con el tú y con el él para mostrar en forma caleidoscópica...