Creyendo lo imposible Jul09

Creyendo lo imposible...

  No es habitual que un artículo lleve una dedicatoria. Este, sin embargo, la va a tener. Porque trata de magia, y de magos. De aquellos capaces de transformar, aunque sea por unos instantes, la realidad, y volverla hermosa. De quienes consiguen hacer creer que todo es posible. Todos conocemos alguno. Hay magos mundialmente famosos. Magos que forman parte de la misma historia de la magia, como los diez que he incluido en esta pequeña selección. Y hay también magos increíbles, cuyo nombre no es tan conocido, que lo que hacen no es llenar grandes teatros. Que hacen magia sin trucos. Que, con ella, son capaces de crear sonrisas e ilusión en cualquier parte. Transformar el entorno más duro. Que logran que los niños hospitalizados, o situaciones difíciles, no pierdan la sonrisa, ni el brillo en los ojos. Porque la infancia, siempre, ha de ser mágica. Por ello, este artículo va dedicado a ellos. A todos los magos voluntarios, en asociaciones como Avoi o Ilusionistas Sin Fronteras. Los que cambian la realidad, día a día, y hacen que los niños puedan seguirlo siendo, estén donde estén. Hace un par de semanas, tuve la suerte de asistir a un espectáculo de magia que no me gustó nada. Por más que lo intenté, por más predisposición a dejarme envolver, por más que hice todo lo posible por tratar de sentirla, la magia no estaba allí. Había un señor haciendo (tengo que reconocer que bastante bien, eso sí), trucos. Y, pasado el disgusto (si hay algo que busco y encuentro constantemente en la vida, es la magia, que, como la poesía, se esconde en cualquier parte), me di cuenta de dónde había estado el fallo. Mi fallo. En haber dado por sentado que esa tarde, iba a...