Coleman Hawkins y Lester Young: Modernidad y tradición desde el saxo tenor Sep22

Coleman Hawkins y Lester Young: Modernidad y tradición desde el saxo tenor...

Antes de que Charlie Parker y Dizzy Gillespie revolucionaran el jazz para cerrar la puerta, definitivamente, de la Era del Swing; algunos músicos aportaron grandes cosas que perduraron durante años. Los saxofonistas Coleman Hawkins y Lester Young son dos de ellos. Desde estilos y conceptos musicales diferentes, utilizando su instrumento de forma muy diversa, fueron capaces de convertir el sonido del saxo tenor en pieza fundamental dentro del jazz. Bill Russo, músico de jazz y arreglista, utilizaba el término atenorizado para referirse a la música jazz influenciada por el sonido del saxo tenor. Esta marca perduró hasta finales de los años sesenta. Y el músico culpable de que esto ocurriera fue Lester Young. Lester President Young marcó el jazz de los años cincuenta cuando tocaba en la banda de Count Basie. Y eso era en la década de los 30. Tras la irrupción del bebop la influencia de Lester Young resistía y se imponía, de nuevo, en los 50. Algo extraño y muy difícil de conseguir. Si tuviéramos que elegir el momento en el que este músico comenzó a ser importante tendríamos que marcar en el calendario el año 1934, momento en el que sustituyó a otro saxofonista en la orquesta de Fletcher Henderson, llamado Coleman Hawkins. Hawkins era muy expresivo en su música. Para ello acumulaba un gran número de notas para contar lo que quería. El sonido de su saxo era directo, agresivo si la pieza era rápida; sensual y dulce cuando interpretaba una lenta. Siempre lograba embriagar al público. Young era más cuidadoso a la hora de expresar, se mantenía colocado detrás de esa línea imaginaria que divide el territorio y que es zona de amabilidad, tranquilidad y suavidad. Era tan introvertido como Hawkins extrovertido. Pero sería injusto decir que Hawkins...

El festival que despide el verano y saluda el nuevo curso Sep22

El festival que despide el verano y saluda el nuevo curso...

El DCODE llegó a su quinta edición con uno de sus mejores carteles. A pesar de la baja que Sam Smith, uno de los artistas más esperados, causó a última hora, el evento hizo vibrar a miles de asistentes en el enorme campus universitario Madrid suele ser una de las ciudades a las que la vara de la fortuna roza cada vez que un conjunto musical de talla internacional decide girar por el mundo. Sin embargo, en materia de festivales, la capital tiene una dura competencia. No cuenta con demasiados y, como ya sabemos, los más sorprendentes y adorados por los entusiastas de la música en vivo se reparten por otros puntos de la geografía española. Pero, desde hace unos años (concretamente, desde 2011), Madrid se ha hecho con el broche. Ha cimentado paso a paso el festival que despide el verano, el que da la bienvenida a un nuevo curso. En especial, al universitario, ya que el DCODE se celebra en el campus de la Universidad Complutense de Madrid. Para quienes estudian allí, pocas cosas mejores puede haber que ver el recinto donde tendrán que hincar los codos convertido en epicentro de la música en directo. Para quienes no estudian allí, también. Porque su cartel ha ido creciendo sin miedo año tras año, y en esto se ha convertido. A pesar de que en sus primeras ediciones se componía de dos fechas, sábado y domingo, en las últimas ha pasado a ocupar una sola. O lo que es lo mismo: unas diecisiete horas de música sin pausa. Porque el silencio no existe durante la jornada del DCODE. Para quienes ya no gozan de la condición de universitario (uno puede ponerse un tanto nostálgico al recorrer las instalaciones del enorme campus), estar al pie...

El instante marcado en un pentagrama Sep22

El instante marcado en un pentagrama...

¿Quién no tiene escondida en la memoria una canción que recuerda algo importante? Primeros novios, nacimientos, ilusiones que se llegaron a cumplir o que siguen pendientes, pérdidas, esas tardes tristes ya sin novio o novia… La música acompaña la vida de todos nosotros. Y, muchas veces, marca definitivamente un instante que nos lleva a transitar territorios inesperados. Cada uno de nosotros recordamos un momento al que se suma una melodía. Nos asalta la tristeza que nunca dejamos atrás, esa sensación única que proporciona un primer amor, el recuerdo de un futuro deseado desde hace mucho tiempo y que se conserva intacto. Una canción. Una pequeña reflexión. Una forma de interpretar la realidad. BONE MACHINE / PIXIES Más excitante que la vida Horacio Raya Tras los primeros acordes de Surfer Rosa ya nada fue igual. Descubrió que la música puede doler, desgarrar, sangrar, desarmar, agredir, destrozar, enervar, joder… y que todo eso podía ser cien veces más excitante que la propia vida. WORKING CLASS HERO / JOHN LENNON Ídolos de barrio Óscar Gómez Working Class Hero es uno de esos temas que anudan la garganta mientras se escuchan en la penumbra del alma. Solo dos guitarras y una voz, la de John Lennon, que parece estar atenazada por los recuerdos de una infancia difícil y una adolescencia solitaria. Pero no es una canción triste. Es una canción con final feliz: «Si quieres ser un héroe, simplemente sígueme». La versión de Green Day, más dura, muy recomendable. HASTA MI FINAL / IL DIVO Transitar el camino que toca Rocío Muñoz Seguramente ponga el punto pasteloso a este recopilatorio, pero si se trata de evocar sensaciones y emociones las voces de este cuarteto de Il Divo entonando Hasta mi final es cuanto menos abrumador. Es compromiso, la promesa de...

Visiones de la fascinación Sep14

Visiones de la fascinación...

Un viaje a través de las canciones que reflejan el espíritu de las ciudades que visitan sus letras y que evocan sus partituras. Casi 14.000 kilómetros se recorren en esta etapa a desde Panamá hasta Buenos Aires, cruzando el Ecuador de la serie y del planeta. La mitad sur del continente americano despierta pasiones en todo el mundo, como revela la colección de artistas que en esta entrega dedican su trabajo a los territorios latinoamericanos. Al Norte, el Caribe. Al Sur, el Pacífico.En el horizonte, Colombia y más de treinta minutos de música que recorren todo un continente, hasta la Argentina. Un canto de besos en una playa de Cartagena de Indias es el primer destino de cumbia y desenfreno. Recibimiento de calor en la América más auténtica. Canción de gente en la calle y de bares donde se ahoga el día. Desde España llegó la lengua que hoy se habla en el continente y desde España llega la música que describe con percusiones y guitarras eléctricas la Maracaibo venezolana, pintada por las notas como ciudad de retiro y descanso. Desierto de amor donde se juntan selva y mar. Vistiendo ropas de verano en mitad del invierno, Paul Simon desvela su fascinación por Puerto Rico describiendo un paseo por la ciudad en la que imagina haber nacido. Letanía de niños que crecen tratando de evitar un rumbo marcado por el destino de la calle. Español e inglés se mezclan en los gritos de desesperación, de lucha, afilados por las estridencias de los teclados de la canción. Fiesta isleña de fascinación en Bridgetown. Un mito como Dizzy Gillespie se deja atrapar también por los ritmos afroamericanos transportados por las mareas al lugar en el que el Atlántico se diluye en el calor del Mar Caribe.Es Carnaval...

El atrevimiento y el eclecticismo, hermanados en Paramales Sep13

El atrevimiento y el eclecticismo, hermanados en Paramales...

Paramales (2015) es el último trabajo de Xoel López. Desde su adiós a Deluxe, su carrera sin disfraz no se ha mantenido serena. La fusión de distintos géneros, de diferentes percepciones y temas, vuelve a estar presente con más fuerza que nunca. Comenzó bajó el nombre de Deluxe, movido quizás por su atracción hacia la música anglosajona que más tenía que ver con el movimiento mod. Por eso, también, sus primeros trabajos fueron compuestos en inglés. Llamó la atención de muchos, y consiguió con alguno de sus singles auparse a puestos todavía prohibidos para la generación indie. Pero el músico gallego camuflado bajo tan lujoso nombre se dio cuenta de que no necesitaba máscara para hacer lo que quería, algo que lo condujo a perder el miedo a experimentar con todas las influencias que lo llevaban a componer su propia música. Por eso, tras su primer álbum titulado Not what you had thought en 2001, en el siguiente aparecieron ya un par de temas en castellano y otro en portugués. Poco a poco, Deluxe se deslizaba hacia Xoel López, hacia una madurez que hoy une a diferentes generaciones. Tras If things were go to wrong en 2003, su tercer trabajo fue (y lo sigue siendo) considerado como una rareza dentro de la discografía y radiografía del artista. Un epé, titulado We create, we destroy, con siete temas inéditos. Con Los jóvenes mueren antes de tiempo (2005) cerraba las puertas de su etapa con el sello discográfico Mushroom Pillow, clausurando también una etapa donde el pop rock había sido la base más sólida en la que el músico se había apoyado. Luego llegó el cambio de un sello independiente a una multinacional, y un pequeño sendero hasta llegar a Atlántico (2012), donde dijo adiós al...

Historia del Jazz XI: Billie Holiday. Un extraño fruto colgado del jazz Sep13

Historia del Jazz XI: Billie Holiday. Un extraño fruto colgado del jazz...

Si una cantante estuvo en el centro del jazz, en ese lugar en el que todo estaba ocurriendo, fue Billie Holiday. Su vida fue una aventura reservada para muy pocos. Momentos de gran esplendor, giras endiabladas en las que sufrió una segregación brutal, drogas, alcohol, amores turbulentos, asuntos turbios, detenciones, prisión. Y una voz inolvidable que nunca nadie podrá imitar. Puro jazz, pura elegancia, puro viaje a lo más profundo del ser humano a través del sonido único llegado desde la garganta de una de las grandes damas de la canción. Alguien podría pensar que la improvisación entre los cantantes es algo imposible. Dependen de un texto que hay que respetar y cada canción debe ser reconocible. Sin embargo, los circunloquios, algunas alteraciones armónicas, un fraseo determinado o los intercambios, permiten que algo de improvisación se pueda incorporar al cantar cualquier tema. Billie Holiday fue la reina de esa improvisación. En realidad, fue la reina de una época del jazz. La importancia de su trabajo se encuentra en el cómo cantaba, en cómo decía, en cómo llenaba de un contenido desconocido, cualquier tema que interpretase. Cuando grabó junto a Teddy Wilson What a Little Mooonlight Can Do en 1935, demostró que una canción bastante normaducha podía convertirse en una obra de arte. El registro de Lady Day era suave y discreto. Además, su ámbito no abarcaba más de octava y media, por lo que no se le puede considerar una virtuosa, aunque fue la cantante que construyó el mayor símbolo contra la discriminación racial: Strange Fruit. Esta canción habla de un hombre negro colgado de un árbol, linchado. Hasta 1960, Abbey Lincoln con el tema Freedom Now, no pudo igualar algo tan auténtico. El refinamiento, la elegancia urbana y un encanto, entre canalla y...

Historia del jazz X: El jazz de Kansas City Sep05

Historia del jazz X: El jazz de Kansas City...

La Era del Swing estuvo marcada por la música de Benny Goodman. Pero muchos otros músicos tuvieron gran importancia en el desarrollo del jazz. Todo estaba preparándose para el gran cambio llegase, para que el jazz se hiciese adulto. El jazz de Kansas City y los músicos que orbitaban a su alrededor fueron pieza clave. Benny Goodman no quiso nunca arrimarse a los nuevos ritmos del bop. Quiso ser fiel a los cánones de la Era del Swing. Podríamos decir que cumplió su papel y dejó que otros fuesen construyendo lo que sería el jazz moderno. Dedicó buena parte de su vida a la música clásica. Murió en 1986. Otro de los músicos que contribuyó, a pesar de las críticas recibidas por los más puritas, al desarrollo y esplendor del swing fue Glenn Miller. Las raíces afroamericanas del jazz quedaban aparcadas en su música; las partituras de Miller se acomodaban en clichés facilones. Sin embargo dejó títulos que, aún hoy, siguen funcionando bien. Pennsylvania 6-5000 o Moonlight Serenade son claros ejemplos de ello. Sería injusto no mencionar a este músico aunque no fuera el mejor exponente de lo que es el jazz verdadero. Dicho esto, el que escribe se suma a las críticas que recibió Miller y muchos directores de bandas (casi todos blancos) que sonreían al público y tendían hacia el arte más popular en lugar de hacer buen arte. La diferencia es que el arte popular es lo que quiere la gente y el buen arte es lo que necesita esa misma gente. Lo comercial y lo complaciente ponía en riesgo el trabajo de muchos músicos (casi siempre negros) que necesitaban del virtuosismo para decir cosas y construir el propio jazz. Fueron, también, cientos de músicos los que contribuyeron al desarrollo del...

Letras impregnadas de lucha Sep05

Letras impregnadas de lucha...

DesdeCanadá a Panamá, ambientes de desolación, miedos y tristezas, pero también miradas al futuro próspero, en ocho canciones que recorren América al norte del paralelo 10 Más que una ciudad, un estado. Más que una canción, un disco. El álbum más oscuro de Springsteen coincide con su época más difusa, triste, angustiosa, y se refleja en la forma y en el fondo de un trabajo que retrata perfectamente la vida en el estado más lúgubre de Norteamérica. Un viaje al son de la armónica y de las guitarras grabadas con tecnología doméstica. Rock sin roll. Nebraska en el retrovisor. Sigue el viaje.Más que una canción, un himno que cruza el país en una monumental sutura de asfalto. Más que una ciudad, una ruta que es leyenda de la música. Amarillo, Texas, Chicago, Los Ángeles… y por supuesto el Saint Louis natal de un icono como Chuck Berry aparecen en uno de los temas más versionados de la historia de la música, bautizado con el nombre de una carretera: la Ruta 66. Un desvío en el camino al suroeste en la música de REM, que cruza en una canción todo el estado de Texas. Ambiente de pesimismo, para hablar de gobiernos que no se ocupan de los ciudadanos, y de promesas incumplidas que acaban provocando dolor y muerte.Con la contundencia de la brevedad, Houston en una crítica de un tiempo. Cruzando la frontera, homenaje a México en la voz de Nat King Cole, que firma una de las más celebradas versiones de la canción Guadalajara. Con la pasión de un nacido en el estado de Jalisco, el americano arenga al mariachi para cantar la alegría de la ciudad. Mil años de historia se unen en Guatemala, la Quetzaltenango llamada Xelajú en las lenguas indígenas y...

FIB 2015: EL AÑO DEL RENACIMIENTO Jul27

FIB 2015: EL AÑO DEL RENACIMIENTO...

El Festival Internacional español más británico cerró una nueva edición en esa especie de Tierra Santa de la música alternativa llamada Benicàssim.  Se trató de la vigésimo primera, pero bien parecía ser el auténtico 20 Aniversario. Tras una edición 2014 de escasa aceptación y que supo a poco pese a ser tan señalada, la de 2015 ha sentado las bases de una nueva etapa fructífera: con sabor a cartel clásico pero con aires frescos listo para imponerse de nuevo como uno de los mejores festivales del mundo. Los esperados Florence + The Machine o unos coloristas BLUR se encargaron de subrayar esta última edición en letras doradas. Con ritmos de charanga musical, FIB 2015 abría sus puertas el jueves 16 con una selección de artistas variada, nombres de calidad pero festivos, de grandes nombres y de nuevas promesas. La reina de la noche fue Florence Welch, el alma de Florence + The Machine. Como un ángel ingrávido, la pelirroja inglesa danzó descalza por el escenario, rompió su figura en siluetas de luz con torsiones imposibles e hizo feliz a una de sus fans cantando juntas y abrazadas en uno de los momentos más mágicos del festival. Era la primera vez que Welch y su banda se subían al escenario del FIB, tras su repentina cancelación en 2012. El resultado nos permitió disfrutar de una imponente voz enmarcada en un poderoso sonido, tan fuerte como la capacidad de los siempre buen rollistas Crystal Fighters de hacer bailar a toda la masa festivalera con cada uno de sus hits. No sonó ni un solo tema que no fuera cantado de principio a fin por los fans. Más de una docena de canciones imposibles de no ser reconocidas, aunque su vocalista haya decidido prescindir de su característica...

El esperado regreso de quien no se había marchado del todo Jul19

El esperado regreso de quien no se había marchado del todo...

Tulsa ha vuelto al ruedo musical con La calma chicha (2015). La agrupación, liderada por Miren Iza, sorprende con un disco plagado de nuevas atmósferas sonoras, donde las letras desgarradoras y de sabor agridulce mantienen su protagonismo. Después de comunicar que haría un parón indeterminado, Tulsa siguió en cierto modo en activo. Conciertos por territorio estadounidense, sin dejar a un lado la composición de nuevos temas, que hoy podemos disfrutar y descubrir en su nuevo trabajo. ¿Puede una voz sonar dulce y a la vez desgarrada? Esa pregunta la planteó, hace tiempo ya, Miren Iza, quien dio forma a Tulsa. Una voz difícil de confundir, que enamoró a crítica y público cuando en 2007 (qué lejano queda) lanzó su Solo me has rozado. Son muchas las cosas que han cambiado en Tulsa desde entonces y, al mismo tiempo, muchas las que permanecen. Sigue habiendo una esencia reconocible; esa voz, por ejemplo. Y la compositora vasca se rodea de músicos como Charlie Bautista, Martí Perarnau, Javi Carrasco, Alfredo Niharra o Carasueño, con los que ya guardaba relación. Pero ahora, en 2015, aparece envuelta por nuevas atmósferas, por nuevos registros, algo que habrá sorprendido a muchos seguidores, a muchas personas que aguardaban el regreso de una música que había estado silenciada por un tiempo. Todos sabemos que son cada vez más los grupos que se pasan al terreno de los sintetizadores, de los nuevos sonidos e instrumentos artificiales. Estamos en esa época. No obstante, hay una diferencia fundamental entre todos ellos. Hay quienes lo hacen movidos por intereses puramente comerciales, donde la estrategia o el imperativo del productor se anteponen a lo que en realidad debería primar. Y en lo nuevo de Tulsa, por suerte, parece que todo se debe a una exploración necesaria, al anhelo de...

Historia del Jazz IX: Benny Goodman: De Maxwell Street al reino del swing Jul03

Historia del Jazz IX: Benny Goodman: De Maxwell Street al reino del swing...

La época de la Gran Depresión norteamericana no perdonó a nada ni a nadie. La industria musical se vino abajo. Dejaron de venderse 9 de cada 10 discos. Los clubes clandestinos, en los que poco antes podía consumirse alcohol ilegal, se vinieron abajo porque el jazz podía escucharse en casa a través de la radio, con una copa (ya legal) en la mano. Todo estaba cambiando a gran velocidad. Y, para ganarse la vida, los músicos se concentraban en las big bands, que antes eran un lujo y, ahora, una ganga. Con la radio llegó la época de las grandes estrellas. Y con las grandes estrellas de la música aparecieron los managers. Si en algo hay dinero alguien tiene que saber gestionarlo. Todo evolucionaba a gran velocidad, incluida la pobreza de una población que necesitaba anclajes a una felicidad que se perdía por momentos. Con la radio llegó una forma de escuchar jazz muy diferente. Las cadenas y los managers eran los que elegían qué se escuchaba y cuándo. Con este escenario dibujado, apareció el que sería el rey incontestable de la época en la que el jazz fue más popular que nunca: Benny Goodman; un músico que logró establecer el papel del clarinete dentro del jazz (aunque grandes músicos lo habían perfilado, Goodman extendió la esencia musical del instrumento definitivamente), un músico que logró un nivel como director de orquesta irreprochable y que fue capaz de atreverse con lo que otros no habían querido enfrentarse ni de lejos. Los nuevos sonidos bop, las bandas mixtas formadas por músicos blancos y negros, se convertirían en algo normal a la misma velocidad a la que Goodman conquistaba su fama o lograba mantenerla intacta. Benny Goodman nació el 30 de mayo de 1909. Hijo de inmigrantes...

Cómo afrontar El Miedo y  muchas cosas más desde la música Jul03

Cómo afrontar El Miedo y muchas cosas más desde la música...

Luis Brea es el nombre artístico bajo el que la música fluye y juega a sonar de diferentes maneras, al tiempo que las letras se agarran a situaciones cotidianas retratadas desde un punto de vista particular. Luis Brea y El Miedo (2015) es el último trabajo de la banda. Diez canciones que ascienden un nuevo escalón desde su trabajo anterior, Hipotenusa (2012), y que ceden su espacio a historias de festivales, de discotecas o de relaciones que conectan con facilidad con el oyente, apoyándose en sólidas bases armónicas. Luis Brea es uno. O ninguno. O varios a la vez. Porque la verdadera identidad del front man de este conjunto es la de Luis Alberto Alemaza López. Sin embargo, Brea fue un apellido que se perdió entre las generaciones de su familia y que decidió rescatar a modo de antifaz, con la firme intención de crear una personalidad que reluciese bajo los focos, entre letras y acordes. Luis Brea comenzó siendo un proyecto en solitario, de esos de voz y guitarra al pecho, que dio el pistoletazo de salida con el llamativo epé De lo dicho nada (2011), donde las cinco composiciones que lo integraban daban cuenta de unas letras punzantes y personales. En su siguiente trabajo se rodeó de otros músicos, y en la actualidad a la identidad de Luis Brea se han unido Jorge Martí (guitarra y sintetizadores), Nacho Mora (bajo) y Lázaro Fernández (batería). Por eso, Luis Brea y El Miedo cuenta con una producción más completa, más trabajada, donde incluso muchos de los arreglos que la agrupación tenía preparados en su formato acústico tuvieron que quedarse por el camino. No es fácil enfrentarse como músico a ese momento en el que, una vez los pies dentro del estudio de grabación, parte de...

Historia del Jazz (VIII): Los solistas dan paso a las orquestas Jun27

Historia del Jazz (VIII): Los solistas dan paso a las orquestas...

El jazz siempre supo acoger todo tipo de músicas para adoptarlas, transformarlas o, sencillamente, convertirlas en algo más de lo suyo. Aunque lo más importante es que los jazzmen han sabido siempre innovar, experimentar, revolucionar su propia música. Regresamos al Harlem de los años veinte para explicar un cambio fundamental en el jazz. En las entregas anteriores veíamos como Duke Ellington se abría paso con su banda y triunfaba. Pero hubo otros músicos excelentes y, además, las big bands no llegaron por arte de magia. El tránsito de la Era del Jazz a la del Swing fue fascinante y sirvió, finalmente, para que todo un país lograse salir de la mayor de las crisis económicas conocidas hasta ese momento. Estados Unidos terminó bailando para olvidar sus desdichas a ritmo de jazz. Lo que antes era un predominio claro del instrumento y de la interacción entre los diferentes que sonaban en la banda, se fue convirtiendo en una clara tendencia hacia la orquestación, hacia la composición de música de baile. Los años veinte dieron paso a un concepto musical en el que saxos, trompetas, trombones y sección rítmica, buscaban unirse en la partitura para formar un todo armónico. No por ello desaparecerían los solos, al contrario. No por ello la música perdió frescura o libertad, al contrario. Se produjo una gran revolución musical. Una más. Quien crea que la llegada de las big bands fue un proceso natural y obligado, se equivoca. Ellington fue pieza clave, pero muchos otros fueron artífices de este gran cambio. Uno de los grandes referentes de la época era la orquesta de Fletcher Henderson. Henderson nació en Cuthbert (Georgia) en 1897. Licenciado en química y matemáticas por la Universidad de Atlanta. Esta preparación universitaria y refinada, que se repetiría en...

Néboa, una lección de melomanía precoz y prometedora Jun27

Néboa, una lección de melomanía precoz y prometedora...

El grupo gallego Néboa se destapa ante el público con su primer trabajo de estudio, Antes da tormenta, con seis canciones libres de prejuicios y convenciones, que sitúan a la banda como ejemplo de jóvenes artistas saltándose los cánones establecidos. Néboa se deja llevar por el jazz, en momentos por el blues, no renuncia al pop y sabe jugar con los matices, las estructuras y los tiempos como si sus miembros llevasen décadas dedicándose en cuerpo y alma a recrearse mediante la música. Tenemos interiorizado, para apiadarnos de nosotros mismos, que cuando uno es joven puede pasar por ciertas etapas en las que la banda sonora de su vida sea tal que, muchos años después, lo hará sonrojarse al recordarla. Muchos y muchas son (o somos, quién sabe) los que disfrutaron de manera casi preocupante con la época dorada de los Backstreet Boys o las Spice Girls, y que ahora sin embargo tienen como referente musical a las bandas más puras del rock, del hardcore, o del jazz. Habrá muchos jóvenes que en la actualidad pasen el día a día entre los tres acordes de One Direction o Miley Cyrus y que en un par de décadas renuncien a viajar a Ibiza para invertir el dinero en alguno de los muchos festivales que juntan sobre un escenario a grandes artistas que poco o nada tienen que ver con los anteriormente mencionados. No sabemos si los componentes de Néboa han tenido en su infancia algún vicio musical similar, pero lo que sí queda claro es que sus influencias han madurado antes de lo que es habitual. Néboa (palabra gallega de dulce sonoridad que significa “Niebla”) son Aloia López (voz), Tomás Porteiro (guitarra y coros), Jacobo García (bajista), Miguel Fernández (percusión y teclados) y Lucas M. Suárez...

TERRITORIOS YA NO ESTÁ HECHO PARA NOSTÁLGICOS Jun21

TERRITORIOS YA NO ESTÁ HECHO PARA NOSTÁLGICOS...

Reportaje fotográfico de Antonio Gómez Domínguez Esta es la realidad y a quien no le guste que no la mastique. Si nos quedamos anclados en “mejores” tiempos pasados del Festival Internacional de Música de Sevilla, no disfrutaremos de los que están por llegar. Siempre y cuando, lo venidero merezca la pena, claro está. Yo intenté saborearlo pero el viernes noche me supo amargo. Sobre todo, por la añoranza que me causaba ver el Monasterio de la Cartuja sellado para los presentes, y a la muñeca gigante, Alicia, del Museo de Arte Contemporáneo, en su interior, privada de disfrutar de la música, con la que se celebraba el XVIII cumpleaños de Territorios. Porque a nadie le gusta regresar a su tierra y encontrarse con que le han mutilado la dimensión más mágica de un espacio, entendido como propio. Había que asumirlo, solo dos escenarios (el principal, de Cruzcampo; y el de la Ser), un exceso de música electrónica, menos grupos indie, mucha menos gente, más frio; y, un ambiente de walking dead. The Strypes, un grupo de jóvenes, compuesto en 2008, elegantemente enfundados en trajes de chaqueta (el cantante con gafas opacas), fue el gran anfitrión de aquél atardecer, con un rock electrizante y húmedo. Éste calaba en el personal porque animaba el recuerdo que The Beatles dejó en ellos. Poca gente en este escenario de la entrada, aunque me parecía que iban ganando terreno a los que rompían filas de la maraña tejida por el grupo de rap local, SFDK. A lo lejos, la rapsodia de Saturnino Rey, Zatu, desplegaba el andamiaje braceado de sus seguidores; cerca, de frente, voces melódicas de marca irlandesa. El aire, dedicado a respetar el sonido fluctuante e interminable de la guitarra y el repiqueteo del baterista, que como...

Historia del jazz (VII): Duke Ellington (2) Jun21

Historia del jazz (VII): Duke Ellington (2)...

Todo lo que el jazz tiene de sonoridad e instrumentación, desde los años 30 en adelante, tiene que ver con Duke Ellington o es cosa suya. Además, este músico fue pionero en el mestizaje del jazz; en la implantación y desarrollo de algunos instrumentos que hoy no podrían faltar en una banda y en la de la voz como un instrumento más; o en el uso de espacios acústicos para grabar. Hasta el día de su muerte demostró ser el rey del swing, de la composición jazzística para orquesta. Duke Ellington decía que su música era “una transformación de recuerdos en sonidos”. Tal vez, esto está en relación con la vocación del músico que no era otra (en sus años de juventud) que la de ser pintor. Cada una de sus composiciones parecían dibujos disfrazados con un pentagrama. “Para un músico de jazz, los recuerdos son importantes. Escribí una vez una pieza de 64 compases sobre un sencillo recuerdo de infancia: el paso de un hombre que se aleja silbando una canción; lo escuché una vez en la calle desde mi cama y a través de la ventana abierta”. Así era la música de Ellington. Historias cercanas, cotidianas; historias que todos hemos vivido traducidas a un lenguaje universal que las convertía en historias exclusivas que nunca podrían decirse de forma distinta. El universo de Ellington se sostenía sobre lo pequeño. Por eso es sorprendente que se le criticara, con bastante frecuencia, que tuviera una excesiva tendencia a las formas mayores de composición o a la tradición más clásica y europea. No hay más que centrar la atención en los medleys o popurrís del compositor para comprender que él se situaba, de forma voluntaria, muy lejos de la música puramente artística y culta. Lo que...

Sincronía en el envés del planeta Jun21

Sincronía en el envés del planeta...

El hecho de ubicarse en las antípodas de la Europa Occidental no hace que la música de Oceanía difiera diametralmente.Folclore y tendencias se tocan, como todos los extremos. Serotonina y golpes de caja para el primer tramo del viaje. Un vaquero negro de aires indígenas desenfunda su voz rotunda para reclamar su vuelta a la ciudad que le vio nacer:Perth, en la fachada índica de Australia, espera su música, que bien pudiera ser compuesta en Texas. También quieren regresar a Australia, pero a la orilla de Tasmania, The Whitlams, porque dicen que tienen cosas que hacer. Así lo cuenta la letra de una canción de homenaje a Melbourne, tan caótica en los ritmos como una ciudad que vive en su día frenético y en su noche alocada, abierta a la bahía. La siguiente parada en el viaje a través de la música es Papúa Nueva Guinea. Un trayecto hacia el norte a través de notas que suenan a sur, porque el rumbo es hacia el la mitad del mundo.Salima habla de sueños y de los mejores días de una vida recogida en las melodías de una composición con nombre de ciudad misteriosa y exótica. Eclecticismo de ritmos de base electrónica, raps, notas sostenidas de aires orientales y hasta etéreos recuerdos de reggae en el Miss Chang de un sorprendente disco de Chinese Man, inclasificable en un solo estilo, porque pertenece a una docena al mismo tiempo, y que incluye desde notas en bucle hasta sonidos reales de tráfico. El camino a Corea del Sur es, en cambio, monocorde. Gris y monótono, justo al contrario que la noche en Seoul, que Wangel retrata en un crescendo hasta una explosión contenida, trágica, que habla de la cercanía de la distancia, de la dulzura de la culpa,...

Historia del jazz (VI): Abran paso, por favor, llega Duke Ellington Jun14

Historia del jazz (VI): Abran paso, por favor, llega Duke Ellington...

Harlem fue uno de los centros neurálgicos en el que el jazz se desarrolló, sobre todo, desde finales de los años veinte. Harlem era una especie de lugar que servía para que los afroamericanos pudieran sentirse más libres y más iguales a los blancos. Sin embargo, Harlem era, al mismo tiempo, un lugar en el que las miserias y la desigualdad seguían su camino. En este otro Harlem se encontraba la música jazz. Harlem fue uno de los lugares fundamentales para el desarrollo del jazz. Allí coexistían los negros que tenían puestas sus miras en lugares muy altos y los negros que ya mascaban una desigualdad que parecía no existir, pero perduraba aunque con otras formas. Dos modos de entender la vida enfrentadas. Y, cómo no, en el Harlem una de las formas más extraordinarias de imponer criterios era la música. El piano fue el instrumento que marcó distancias entre unos y otros. No es lo mismo tener en el salón de casa un piano con el que encontrarse con Mozart o tenerlo para que sirva de apoyo en una fiesta comunitaria (muy frecuente en Harlem por aquella época). Sin embargo, vamos a mirar ese instrumento que tanto marcaba a unos y otros como lo que es, un instrumento; la vía necesaria para que el estilo Harlem Stride Piano lograse hacer saltar por lo aires lo que quedaba del ragtime y, de paso, todo lo nuevo que quería salir adelante. Art Tatum, Thomas Fats Waller, Willie the Lion Smith o James P. Johnson, son algunos de los extraordinarios músicos que compitieron por ser el mejor interprete de la ciudad en sesiones que se diseñaban como la única vía posible de conseguir el reinado del nuevo estilo. Algunos de los standars más famosos de la...

El sur veranea a golpe de riff Jun14

El sur veranea a golpe de riff...

Si la semana pasada Aladar repasaba los festivales de verano repartidos por toda la geografía nacional, en esta ocasión nos centramos en aquellos que tendrán lugar a partir de ya -este fin de semana arranca la temporada con Territorios (Sevilla) y Cubos & Roll (Granada)- dentro del territorio andaluz. Y es que en la comunidad autónoma más meridional también han proliferado estas citas estivales, que abundan por todo el litoral pero que también se adentran en el interior pese a los rigores del mercurio El verano se propaga y dilata en Andalucía más allá de los márgenes establecidos por el calendario y lo mismo ocurre en cuestión de festivales de música: los hay prácticamente todo el año –ayudan el clima benigno y las temperaturas apacibles– y así no es de extrañar que algunos organizadores se vayan hasta octubre (el Monkey Week de El Puerto de Santa María) e incluso finales de noviembre (el solidario Granapop). El pasado mes de mayo ya contempló algunas citas interesantes (I like! Festival en Córdoba, South Pop en Sevilla, Disonante Fest y Ritmo en Granada…), pero en este reportaje tomaremos como pistoletazo de salida este fin de semana, cuando se celebran a la par –no será una excepción– dos de estos eventos, en este caso en capitales (Sevilla y Granada) no costeras, por más que el concepto festival de verano ha arraigado, como es lógico por otra parte, sobre todo en el litoral andaluz. Ya sea como reclamo para atraer más turismo, ya como refuerzo de la oferta cultural para quienes veranean de por sí en estas localidades, lo cierto es que desde la desembocadura del Guadiana hasta la divisoria de las cuencas del Guadalquivir y del Segura que separa Almería de Murcia se cuenta hasta una quincena de...

El gran fenómeno de la música en vivo: los festivales de verano Jun06

El gran fenómeno de la música en vivo: los festivales de verano...

España puede presumir de un amplio y excelso cartel de festivales de música, cuya mayoría se concentra en el período estival. Pero es tan grande su éxito, que incluso los plazos de verano han tenido que estirarse para acoger más fechas y propuestas. Los hay con un claro enfoque indie, con el ojo puesto en el pop, con la escena underground como protagonista, con los mejores nombres del metal como reclamo, o con diversas peculiaridades que los convierten en algo más que un festival de música. Nos hemos cansado de escuchar hablar sobre las dificultades por las que pasa la música, las condiciones poco gratas que tienen que soportar muchos artistas para poder vivir de lo que aman y practican. Pero no es tiempo de dedicarles el espacio y la atención al pesimismo, al desánimo o a las quejas. El verano está al acecho, y esto es motivo suficiente para llenarnos de energía y ganas. Porque España se convierte en un país de referencia cuando el término «festival» entra en acción. Será porque pronto nos remite al concepto de fiesta, será porque somos amantes de la música en directo. Quedémonos con ambas posibilidades, ya que aquí los festivales, además de proliferar y aumentar en número con el paso de los años, lo han hecho también en calidad. Sería un gusto hablar de todos ellos, porque cada uno tiene sus propias señas de identidad. Pero, de la gran variedad que los meses de verano nos proponen, estas son algunas de las citas que nadie se debería perder. Sónar (Barcelona). 18, 19 y 20 de junio. El Sónar es ya un festival de referencia en el panorama nacional. Un punto de encuentro para la música, la creatividad y la tecnología; esos son sus tres puntos fuertes, los...

Historia del jazz (5): Chicago y N. Y. años 20: el jazz de los blancos Jun06

Historia del jazz (5): Chicago y N. Y. años 20: el jazz de los blancos...

El jazz se extendió con rapidez y por todo Estados Unidos gracias al gramófono. La venta de aparatos y discos se disparó durante algún tiempo y era raro el lugar en el que no se escuchase la nueva música. Aparecieron nuevos músicos en lugares improbables. Algunos de ellos de extraordinaria calidad. Bix Beiderbecke fue uno de ellos. Junto con el saxofonista Frank Trumbauer logró un nivel extraordinario para lo que fue el jazz de los blancos. Regresamos a Chicago y a los años 20 del siglo pasado. Aunque no es cierto del todo, esos tiempos quedaron marcados, entre otras cosas, por la hegemonía de los jazzmen blancos en Chicago. Su música se diferenciaba de la tradición de Nueva Orleans gracias al flare up, el shuffle rhythm o el break; por las marcadas tradiciones europeas más clásicas que destilaba su música e, incluso; por la música popular judía. Los músicos eran vistos como jóvenes que intentaban trazar un camino único y retirado del acomodo general. Y, efectivamente, muchos de ellos lo eran aunque no tan salvajemente contrarios al orden establecido o a los sentimientos más dulzones como quisieron pintarlos. Porque fueron buenos camaradas, porque su música era la expresión de sus intimidades, porque eran personas muy normales aunque tocaban jazz, claro. Pero, en ese momento, todo lo que tenía que ver con Chicago y sus músicos blancos era mitificado a la primera oportunidad. Nueva Orleans, Chicago y Nueva York, eran los tres epicentros del terremoto llamado jazz. Siempre se dijo. Aunque tampoco es del todo cierto. Ya existían los gramófonos y la gente los compraba en grandes cantidades. El jazz llegaba a todos los rincones de Estados Unidos. Del mismo modo que pasaría después con la radio, los avances técnicos jugaban a favor de la...

A las princesas del Oriente Jun06

A las princesas del Oriente...

Desde Tailandia a Indonesia, la música dibuja la sensualidad de ciudades regias. Aromas dulces y penetrantes en las composiciones y en las atmósferas que evocan de la primera a la última nota. Bangladesh en el horizonte, y más de 31 minutos de música para viajar en un pentagrama en el que se mezclan distintos aires. El primero de ellos de una norteamericama, Joan Baez, que habla de un sol que se pone dejando una penumbra de tragedia. Guerra,cólera, desolación, manchan la armonía de una canción hermosa. Luz y exotismo en la Tailandia en la que una mujer, también una mujer, secuestra el orgullo de Joel Timmons, el líder de la banda Sol Driven Train, que retrata la vida regalada en una sucesión de protagonistas de cuerdas y vientos.La vida en  directo, bosquejada sobre un escenario. El diablo visita Camboya en la siguiente canción que suena en  el reproductor. Los pasos por los caminos de tierra rojiza son acompasados por un correteo sobre el trasteo de las guitarras, y por los distintos tonos con los que las voces se acompasan, para describir un caos silencioso; rítmico. Vietnam suena a guerra, a muerte de inocentes y de inocentes, de los que matan y de los que mueren, en esa omnipresente autocrítica norteamericana a uno de sus mayores errores geopolíticos. Atmósfera alocada de destrucción.La canción suena a los setenta del rock progresivo y la experimentación musical. Vuelve Kravitz a un escenario de vergüenza, compartida por sus compatriotas. Una composición en malayo se cuela en la particular vuelta a mundo iniciada hace 28 canciones. La banda Tilu hace un homenaje a su propia ciudad con una sección de vientos acoplada A  las voces femeninas, elegantes, medidas en la misma tonalidad, sin estridencias. Como «Princesa de Oriente» bautizan Los...

Historia del Jazz (4): Louis Armstrong, la inmortalidad del jazz May29

Historia del Jazz (4): Louis Armstrong, la inmortalidad del jazz...

Louis Armstrong regresó a Chicago, desde Nueva York, en 1925. Nadie era capaz de igualar el amplísimo repertorio de recursos técnicos que era capaz de desarrollar al hacer música. Y allí grabó una serie de sesiones inolvidables, tal vez las más aclamadas de la historia del jazz, con los Five y Hot Seven. Aparece, por si era poco, el Armstrong más vocalista y con él lo que se conoce como scat singing. Más no se puede pedir. En noviembre de 1925, los técnicos de grabación del sello OKeh estaban en Chicago. Era un equipo que iba y venía puesto que podían trasladar los aparatos. Aprovechando la ocasión, Armstrong quiso grabar siendo el líder del grupo. Aunque, más tarde, grandes músicos consiguieron grabaciones memorables nunca se superaron las de Armstrong con los Hot Five y los Hot Seven. Alguna de Parker puede estar a un nivel similar, pero no por encima de estas. Las frases musicales de Armstrong se entrelazaron de forma primorosa, la lógica de su música era arrasadora. Los breaks que otros eran incapaces de cerrar con soltura resultaban naturales, casi obligados, cuando él tocaba. Por otra parte, el predominio de la corneta de Armstrong es absoluto ya que las líneas melódicas parecen estar, siempre, un escalón más arriba del conjunto. Contaba el propio músico que grabando Heebie Jeebies se le cayó al suelo la letra de la canción. No la sabía de memoria y, mientras recogía el papel del suelo, improvisó unas sílabas que trataban de imitar las líneas melódicas de un instrumento. Ya saben, eso a lo que pronto nos acostumbró Armstrong. Cantar sin decir nada con sentido lingüístico , pero lleno de coherencia musical. Esto se conoce como scat singing. Y lo que contaba el genio lo ponemos en entredicho...

Las ciudades que prestan su voz May29

Las ciudades que prestan su voz...

Desde Damasco a Katmandú, un viaje a través de la música interior, de las propias localidades y de quienes la viven y las reinterpretan para convertir experiencias en canciones. Un saxofón libanés ha amenizado el viaje a lo largo de más de 1.500 kilómetros desde Estambul.Suena Toufic Farroukh, que perfila con la sonoridad genuina de los instrumentos árabes la magia de la noche en Damasco. Desde la distancia de un París marcado por los acentos orientales, un músico atrapado por el jazz relata en un pentagrama improvisado el recuerdo de sus aventuras en Siria. Tardan en llegar las voces, y lo hacen en un segundo plano, escondidas tras el bullicio de la ciudad, en la siguiente canción que suena:Duran Duran pinta con los aires de los ochenta a la urbe cosmopolita de Tel Aviv.Alguien dice encontrarse consigo mismo paseando entre sus edificios. La electrónica acompasa una historia que recuerda a las miradas que los visitantes dedican a su alrededor cuando llegan por primera vez.Asombro. Otra ciudad llena de gracias se convierte en el grito desesperado de una mujer, Tina Arena, que se identifica con la urbe caída sobre sí misma por la guerra. Cubriendo con una pátina de tristeza la grandeza de sus tiempos de oro y palacios lujosos. Se llama Bagdad. Y se apodera del nombre la artista para gritar su desesperación. Las notas de otra canción mezclan el aire de Londres y el de Teherán.Un viaje en sueños bajo el velo de la noche. La banda británica Hiatus toma prestada la voz de Shura para dibujar un contrapunto de cumbres y llanuras de Irán, de suburbios y de altos edificios del corazón financiero de su capital. Altos y ampulosos rascacielos reciben al viajero en su etapa musical en los Emiratos Árabes. El...

Pop psicodélico ‘made in Galicia’ May29

Pop psicodélico ‘made in Galicia’...

La escena independiente está viviendo un lance de desaforado furor en plazas como Galicia, de donde no cesan de surgir bandas interesantes en todos los estilos. Una de las más sugerentes y pujantes es Puma Pumku, quinteto afincado en Santiago que ha debutado en largo con Is It In You?, un tratado de pop psicodélico enérgico y lisérgico. Varios elementos llaman poderosamente la atención al aproximarse al universo de estos gallegos: su rabiosa juventud, su curioso nombre ­–aliteración y misterio­–, su querencia por lo colorista y, por supuesto y en suma, su propuesta musical y sonora, con un pie en iconos de la psicodelia como Pink Floyd y otro en el añorado sonido Madchester de principios de los noventa. Vayamos por partes. Puma Pumku nace como combo en los albores de 2013, cuando coinciden en la Universidad en Santiago de Compostela cinco chavales –en la actualidad tienen entre 22 y 25 años– procedentes de distintos puntos de la geografía gallega, a saber: Amadeo Varela (voz y guitarra), Álvaro Dosil alias Coque (guitarra y coros), Guillermo Cavero alias Pamper (bajo), Óscar Raña alias Pulpo (batería) y Francisco Varela (teclado). Dos son de Noya (La Coruña), uno de Lugo, uno de Vigo (Pontevedra) y otro de Orense. Todo un ejemplo de alianza de provincias del que deberíamos tomar nota por estos lares. Su experiencia previa era escasa, aunque todos los miembros habían hecho sus pinitos: el batería en un grupo llamado Sally said so; el teclista en Dirty Socks; el cantante en Johnny and the Ticks; y el bajista y el guitarrista en Lagarto Jesucristo. Proyectos “fugaces y embrionarios”, según relata Coque, que llegaron a editar maquetas pero nada en vinilo siquiera. Con ese parco bagaje, estos intrépidos amantes de las atmósferas hipnóticas y los desarrollos...

Memorias con nombre de mujer May13

Memorias con nombre de mujer...

Un viaje a través de las canciones que reflejan el espíritu de las ciudades que visitan sus letras y que evocan sus partituras. Más de 13.000 kilómetros recorridos con la imaginación en las dos primeras entregas de la serie, de Madrid a Estambul. DesdeFinlandia a Turquía, donde se tocan dos continentes, la Europa del Este agrupa iconos que han atrapado la inspiración de compositores célebres de todo el mundo anglosajón. Más de siete mil kilómetros han sonado, cuando otro viaje de ocho canciones comienza en Letonia. The Weepies deslizan alusiones al turismo sexual preguntando por la tristeza de las chicas de la Riga señorial, con un tema con reminiscencias infantiles, que tiene acordes de infancia perdida. La KGB apunta un nombre en la libreta:Michael Jackson, que dice encontrarse solo, que dice oler el peligro, que canta sentirse como un extraño en Moscú. La voz desgarrada se pierde en una gran plaza ahogada por la lluvia, y en la que también resuenan las percusiones que recuerdan a simbólicas paradas militares. También llegan a Moscú —pero desembarcados de un horrible vuelo transoceánico— The Beatles. Se encuentran con una Unión Soviética desmembrada, y deciden llevar su canción hasta Kiev, para rendir un homenaje a las cálidas chicas ucranianas, cálidas a pesar de la frialdad de las tierras y del carácter. Rock con aires californianos para un trayecto a una Ucrania que ya es un país distinto al que se refería Mccartney. Más al oeste, Polonia, con la compañía de Joy División en el reproductor de música. Varsovia suena al post-funk de Joy Division.La banda inglesa adoptó en sus orígenes el nombre de la capital, que suena a su música. Y aprovecha el tema para reconstruir el ambiente de los conciertos, lúgubres y decadentes como la propia ciudad, pero...

Historia del Jazz (3): Louis Armstrong, El eclipse alumbrador May13

Historia del Jazz (3): Louis Armstrong, El eclipse alumbrador...

El gran desarrollo del jazz de Nueva Orleans se produjo en Chicago. Una paradoja que se justifica con el enorme movimiento que se produjo entre 1916 y 1919 de afroamericanos en busca de lugares más cómodos para vivir y, en el caso de los músicos, de nuevos públicos. Se conoce este fenómeno como la Gran Migración. También los músicos blancos se trasladaron a Chicago, pero ellos con una facilidad mucho mayor para acceder a las discográficas que, en el caso de los negros, no llegó hasta la aparición de los primeros race records. Louis Armstrong nació el 4 de agosto de 1901. Aunque él siempre defendió que había nacido el 4 de julio de 1900 (una fecha muy estupenda en Norteamérica). William y Mary Albert (el músico se refería a ella como Mayann) no cuidaron del pequeño Louis. El padre terminó formando otra familia y Mayann era prostituta en Storyville por lo que Armstrong se encontró conviviendo con varios padrastros durante su niñez. A los siete años comenzó a trabajar vendiendo carbón a las meretrices de Storyville. Cargaba durante todo el día con una carretilla que convertía ese trabajo en un suplicio. Un buen día, vio en un escaparate una vieja trompeta que se vendía por cinco dólares. Pidió un adelanto a su jefe y la compró. En ese momento, llegaba la oportunidad a un genio de la música que cambiaría todo lo conocido del jazz. Armstrong vivió todo lo que pasaba en Nueva Orleans (prostitución, segregación, racismo absoluto, violencia, ragtime, bandas de metal) lo asimiló y viajó hasta el centro de algo que estaba allí desde algún tiempo atrás presente sin que nadie lo hubiera sabido ver. Llegó al mismo centro de la realidad y convirtió un embrión musical en puro arte. Contaba...

Libertad absoluta para celebrar una década May13

Libertad absoluta para celebrar una década...

Igloo es una banda gallega que acaba de cumplir diez años moviéndose por los escenarios y ofreciendo grandes dosis de pop rock. Para celebrarlo, ha publicado Igløø2 el mes pasado: un trabajo compuesto de novedades, versiones e incluso remezclas. La apuesta por revisar y reinventar varios de sus antiguos temas, la confianza de versionar canciones de grupos clásicos y el atrevimiento de ceder su música a las remezclas hacen de Igløø2 un álbum singular y repleto de contrastes. Hace diez años que Igloo fue el nombre con que se bautizó a un grupo de sangre y acento gallegos. Una década después, esa banda cuenta en su historial con cinco álbumes y una larga lista de conciertos, donde tanto uno puede quedarse con el entrañable directo ofrecido en el bar más pequeño del pueblo, como con aquel donde teloneó a una banda conocida por el nombre de Franz Ferdinand. La carrera del cuarteto con sede a medio camino entre Caldas de Reis y Vigo es de lo más completa, tanto si nos referimos a experiencias como si hablamos de la música a la que han dado forma. Pero, es cierto, hasta entonces Igloo no había hecho algo parecido a Igløø2 (Ernie Records, 2015): disfrutar de la más absoluta de las libertades a la hora de editar un disco. La banda está formada por Beni Ferreiro (voz y guitarra), Juanma Fernández (guitarra), Julián Rodríguez (bajo) y Berto Torres (batería). Aunque su disco debut no está disponible en plataformas digitales (es más, podría suponer una curiosa odisea dar con él incluso en formato físico), sí es posible disfrutar de sus otros trabajos anteriores: #2. La transición de fase (2009), ∞3 (2011) y Ø4. El conjunto vacío (2013). Y viene a cuento citarlos no solo por su calidad y...

De decadencias y vanguardias May07

De decadencias y vanguardias...

Desde Madrid a Helsinki, el continente europeo muestra en su música múltiples aristas, producto de las capas en las que se superpone su propia historia de miserias y grandezas. El cuentakilómetros está a cero. En el reproductor tampoco avanza el código de tiempo del primer tema. Arranca un viaje alrededor del planeta que es al mismo tiempo una vuelta al mundo de la música, que en ocasiones se revela como el mejor acompañante. Sabina hace girar las ruedas por un lugar donde el mar no tiene cabida, cruce de caminos de ambientes sórdidos y juventudes malgastadas, con una instrumentación limpia, con una marcada presencia de las guitarras acústicas y una edición cuidada. La norteamericana Melody Gardot se adueña de un acento que no le pertenece, para hablar de una Lisboa de jazz, a la que un preludio de campanas de las iglesias de la Alfama y de los tranvías y los elevadores transportan al viajero. La canción remata en un colofón de cuerdas viejas, cuyo eco es devuelto por desconchones de los muros de los barrios históricos. Un océano más al norte, Fiddler’s Green nos hacen sentir con su particular estilo irish folk rock —y también con sus flirteos con elpunk—, las emociones de un paseo agitado por la noche de Dublin. Suzanne Vega también pasea, pero por las calles de un Liverpool silencioso y sin tráfico en una tarde de domingo, donde presenta a los personajes solitarios que cuentan su historia sobre un contrapunto de piano que desasosiega. Los cambios de ritmo y de instrumentación del tema llenan de aire los pulmones para proseguir un viaje que también hicierom de Liverpool a Hamburgo, The Beatles buscando una fortuna que llegaría más tarde. Pero antes de llegar a Alemania… Francia y Holanda. Ni más...

Historia del jazz (2): De Nueva Orleans a las ciudades tomadas por los solistas May07

Historia del jazz (2): De Nueva Orleans a las ciudades tomadas por los solistas...

El cambio de siglo supuso una especie de cataclismo para la música en Nueva Orleans. Y, por supuesto, para sus gentes. Todo se acelera. El declive de la ciudad, pocos años después, provoca la fuga de cientos de músicos que acuden a las ciudades (sobre a todo Nueva York y Chicago) buscando nuevos públicos y nuevos futuros. Pero, antes de llegar a ese punto, suceden cosas que no podemos olvidar. Para intentar comprender qué ocurrió para que apareciese el jazz, merece la pena centrar la atención en el ragtime, especialmente en la música de Scott Joplin, puesto que fue uno de los más importantes ingredientes para que la nueva música viera la luz. Y en Jelly Roll Morton como personaje que se autoproclamó padre del jazz y que sirvió de enlace entre las distintas tendencias musicales. Nueva Orleans era el centro de la actividad musical. Todo ocurría allí. Y mientras duró ese tiempo luminoso, antes de que los músicos buscasen lugares distintos y alejados de la cuna del jazz, se iba preparando todo para que Louis Armtrong ocupase la escena e inaugurase una época en la que el solista sería fundamental y el jazz una realidad consolidada. Scott Joplin. Junto con el blues, el ragtime fue una pieza fundamental en la construcción de lo que hoy conocemos como jazz. El blues llegó desde el delta del Mississipi y el ragtime desde Missouri a final de siglo. Blues y ragtime convivian sin que estuviera demasiado clara la línea de separación entre ambos. Los pianistas negros interpretaban piezas muy rápidas, divertidas; piezas que podían bailarse; con el bajo de la mano izquierda insistiendo en los tiempos más poderosos y síncopas improbables con la mano derecha. El ragtime se podía tocar al piano, pero era muy difícil...