Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós! Sep22

Windermere Club: ¡Adiós, esencia, adiós!...

Se estrena en el Centro Cultural de la Villa de Madrid la adaptación de la obra de Oscar Wilde El abanico de Lady Windermere, una obra que habla de hipocresía, de los caprichos y las habladurías como forma de vida, de una superficialidad extrema en las personas. Pero la producción falla en su propuesta y deja en el espectador la sensación de haber visto cualquier otra cosa. Oscar Wilde escribió El abanico de Lady Windermere (Lady Windermere’s Fan) para mostrarnos una sociedad burguesa estúpida, hipócrita y frívola; un grupo en el que las apariencias mandan y ordenan un universo casi perverso que giraba alrededor de la riqueza y del chisme. Y lo hizo con gracia, con una finísima y elegante ironía, construyendo a sus personajes para que tuvieran un recorrido suficiente. En fin, Oscar Wilde escribió una obra de teatro de calidad. Si Wilde pudiera asistir a una de las representaciones de Windermere Club en el Centro Cultural de la Villa (Fernán Gómez) tal vez exigiría tener una conversación con los responsables de la producción. Seguramente les pediría explicaciones sobre ese lenguaje soez que se usa buscando el chiste fácil, sobre una adaptación que quiere arrimar el texto a los tiempos actuales y se deja olvidada la esencia, sobre el destrozo que significa repetir un texto (salpicado con palabras malsonantes) por parte de los actores y que suena a despropósito. Porque la obra de Wilde habla, también, del lenguaje como herramienta traicionera e incontrolable; porque, aunque abordó asuntos que caben en cualquier tiempo, cada cosa debe ser tratada desde un prisma concreto si se quiere decir lo mismo; porque un texto de calidad no puede desmoronarse ubicado en un entorno que podría servir para hablar de cualquier otra cosa, pero no de esta. Respetar...

Desintegrarse sobre una alfombra Sep05

Desintegrarse sobre una alfombra...

Son pocas las veces en las que me he quedado boquiabierto. Por ejemplo, cuando nací fue una de ellas, la primera vez que me besó una mujer otra y, que yo recuerde, después de ver El Ángel Exterminador de Luis Buñuel. Cuando nací, entre otras cosas, me dio por llorar y hacerlo con la boca cerrada siempre me pareció de lo más incómodo; el beso de aquella mujer me dejó con la boca abierta más por querer un bis que por otra cosa; la película de Buñuel fue un descubrimiento y la conmoción por saber qué significaba la palabra genio me dejó perplejo, emocionado, inmóvil, pensando, soñando, descolocado y (lo más importante) ajeno al mundo. Reconozco que no entendí gran cosa, pero me tranquilizaba pensar que tampoco entendí nada cuando me enfrenté al primer cuadro de Miró. A los genios no hay que entenderles, lo que hay que hacer es creerles. Eso me decía siempre (a mí mismo) cuando lograba cerrar la boca. Pues bien, con esta idea rodándome la cabeza, he acudido al estreno de la temporada en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. Un buen sitio que suele programar con buen criterio. La balsa de Medusa (el nombre es tomado del célebre óleo de Géricault) es una relectura de la película de Buñuel El ángel exterminador. La dramaturgia la ha realizado Antonio Escribano y dirige la obra Manu Bánez con acierto y bastante habilidad cuando tiene que salvar los momentos en los que los personajes dialogan a solas. Digo esto porque la acción se desarrolla en un espacio muy reducido y un mal diseño de la puesta en escena pondría en peligro la credibilidad del conjunto. Tal vez la obra sea deudora en exceso de la cinta de Buñuel. Arranca...

Punk Rock: Víctor de la Fuente o el salvajismo contagioso Jul19

Punk Rock: Víctor de la Fuente o el salvajismo contagioso...

Punk Rock es una propuesta de La Joven Compañía de la que se puede disfrutar dentro de la programación de los Veranos de la Villa de Madrid. Destaca en la obra el trabajo de Víctor de la Fuente, uno de esos actores de raza que muy pocas veces encontramos en el camino. Cuando voy al teatro siempre me ocurren dos cosas que me hacen sentir incómoda. La primera tiene lugar después de silenciar mi móvil, cuando las luces se apagan y las últimas toses y folletos agitándose empiezan a difuminarse en una atmósfera de expectación. De pronto, me entra un pavor incontrolable a que alguna alarma despistada que se me haya olvidado desconectar empiece a sonar en cualquier momento de la función. Reviso el teléfono una, dos, hasta tres veces. La segunda sucede al final, cuando los actores salen a saludar. Observo sus ojos, brillantes, que ofrecen un gesto de gratitud hacia las butacas, que luego se miran entre ellos, cómplices, felices, quizás aún excitados. Y mientras entrelazan sus manos, y hacen reverencias, y una banda sonora de aplausos llena el espacio, no puedo evitar emocionarme. Como una imbécil, se me humedecen los ojos. Siento ilusión. Cuando además esos actores que saludan, conscientes de haber hecho un gran trabajo, son jóvenes de mi misma edad llenos de talento y reflejo de estar cumpliendo un gran sueño, esa emoción crece todavía más. Con esta sensación salí del Teatro Conde Duque el pasado viernes 10 de julio después de ver Punk Rock, una producción de La Joven Compañía que ha vuelto a estar en cartel en el citado teatro durante los Veranos de la Villa. Escrita por Simon Stephens e interpretada por Alejandro Chaparro, Víctor de la Fuente, Samy Khalil, Helena Mocejón, Álvaro Quintana, María Romero...

Teatro argentino –pero universal– en Madrid...

Tras una gira por España en mayo, el equipo de 1982 Obertura solemne, la obra teatral escrita y dirigida por Lisandro Fiks que habla sobre la Guerra de Malvinas, ha regresado a los teatros porteños. En Madrid se pudo ver en el Teatro Nuevo Norte y en el Teatro del Barrio. 1982: ese último año de dictadura militar en la Argentina y año en el que tiene lugar la Guerra de Malvinas. 1982: ese año que da una parte de nombre a la obra de Fiks; la otra parte es puro Tchaikovsky. Lisandro Fiks es autor, director y actor de esta obra. Interpreta a Martín, un joven un tanto ingenuo, que se propone partir de la Obertura solemne de Tchaikovsky para componer su propia sinfonía que cuente no ya la victoria rusa ante Napoleón sino la Guerra de Malvinas, con sus altos y caídas. Es domingo por la tarde en una vieja casa porteña. Victoria (Romina Fernandes) está tomando mate y leyendo. Estudia sociología y milita en su facultad (que no hace falta aclarar que pertenece a la UBA). Su novio, Martín, intenta concentrarse y avanzar en su composición musical. Una pareja izquierdosa-revolucionaria-intelectualoide que choca de vez en cuando porque en esa casa hay mucho ego. De repente, tocan el timbre y es Federico, el hermano de Victoria (Darío Dukáh), que acaba de llegar en un taxi que tuvo un percance. Está lloviendo fuerte afuera. Por esas casualidades de la vida, resulta que el taxista (Christian Álvarez) que llevó a Federico hasta la casa de su hermana y cuñado es un ex combatiente de Malvinas. Entonces lo invitan a pasar, porque presuponen que puede ayudarle mucho a Martín con un relato inspirador para su composición. El presupuesto incluye recibir a Leonardo (el tachero) como...

El helado mundo de los peones Mar10

El helado mundo de los peones...

Difícilmente podremos saber nunca, salvo un reducido número de personas, quién ejerce el poder y desde dónde se manipulan los hilos a los que nos tienen sujetos. Parece que siempre hay un escalón superior desde el que los movimientos se observan. Todo se reduce a un juego en el que millones de peones se mueven al son de algo que funciona como una trituradora de personas infalible. Mentes vacías, amores que forman parte de una higiene personal y poco más, hombres y mujeres pusilánimes y deseosas de ingresar en esos círculos privilegiados de poder. Eso somos casi todos. E incluso los que se acercan comprueban que el poder arrasa al poder. Esto es lo que nos cuentan en Invernadero (The Hothouse, 1958), obra de teatro de Harold Pinter que ha versionado con brillantez Eduardo Mendoza y que se puede ver en el Teatro de la Abadía de Madrid. Hasta el 29 de marzo. La dirección de Mario Gas es estupenda. Entiende bien el texto y dirige a sus actores con maestría. Logra que las situaciones extremas no acaben con las almas que creó Pinter. Salvo Isabelle Stoffel, que exagera su expresión corporal sin necesidad en algunos tramos de su papel, todos los papeles son defendidos con eficacia. Destacan Gonzalo de Castro (su papel es el más divertido de todos y es en ese territorio en el que se desenvuelve mejor el actor aunque todo el arco dramático del personaje lo maneja con soltura y credibilidad) y Tristán Ulloa (su personaje es el más odioso de todos aunque, también, cumple con las exigencias de su personaje sin dificultad alguna). Técnicamente, la producción logra una nota sobresaliente. La trama nos coloca en un establecimiento en el que los pacientes deberían reposar. Bien podría ser el mundo...

DOT. El universo de Sol LeWitt empieza con un punto Mar03

DOT. El universo de Sol LeWitt empieza con un punto...

La poesía visual de Maduixa Teatre, en un nuevo espectáculo interdisciplinar, nos lleva de la mano de Dot y Laia a cualquier parte a que queramos ir. Tan solo hace falta un punto: el de partida. El Teatro Alameda de Sevilla, dentro del ciclo “El Teatro y la Escuela”, presenta el último espectáculo de la compañía Maduixa Teatre, DOT, los días 5, 6 y 8 de marzo. Dos funciones escolares y una dirigida al público familiar, que harán las delicias de todos. DOT es la última propuesta escénica de la compañía valenciana Maduixa Teatre, con la que se han alzado, al igual que hicieran antes con Ras!, y Consonant, con el premio FETÉN al mejor espectáculo infantil. Una perfecta y preciosa obra, independiente y continuadora al mismo tiempo de las mencionadas, en la que la danza, la música, las nuevas tecnologías y la interpretación se ponen al servicio de la ilusión, la imaginación y la poesía. Con la que Maduixa Teatre sigue empeñada en hacernos ver, por si se nos olvida, que en cada pared, en cada punto, no hay necesariamente un espacio plano, sino que cualquier cosa puede ser el punto de partida de un universo, el nuestro, lleno de fantasía y de color. La puerta a todo aquello que queramos vivir e imaginar. Laia ( Laia Sorribes) vive dedicada a cuidar una pared blanca. Su pared. La vigila, la mima, le quita rápidamente cualquier mancha que pueda empañar su uniformidad. Y espera, se asoma, se entretiene con una mosca. Laia desea, aun sin saberlo, que aparezca algo emocionante. Juega como los niños que se suben a la cama, y gritan ¡un tiburón!, mientras esa pared, su pared, es el marco seguro y limpio. Hasta que aparece él (Dot, a quien da vida Ezequiel...

LO MEJOR, MÁS ALLÁ DE LA TECNOLOGÍA: TRICICLE, BITS Feb25

LO MEJOR, MÁS ALLÁ DE LA TECNOLOGÍA: TRICICLE, BITS...

Desde el pasado 28 de enero y esperemos que por mucho tiempo, el trío catalán Tricicle vive en Madrid. Ojalá por mucho tiempo. Y es que este grupo de tradición mediterránea tiene, como no podía ser de otro modo, una importante legión de fans en la capital de España. Humor gestual, risas garantizadas. Porque el sutil camino del humor está aquí más que estudiado. En realidad el nombre del nuevo espectáculo teatral cuyo origen o puerto de salida fue el Teatro Principal de Alicante allá por 2012 (y que ahora desembarca en el Compaq Gran Vía madrileño), dirigido, interpretado y escrito por el popular trío catalán formado por Joan Gracia, Paco Mir y Carles Sans, es lo de menos, y no es esto un reproche. Tricicle vuelve con la carga de humor gestual habitual que a todos nos tiene desde hace tiempo conquistados (dicen que cada espectáculo alcanza el millón de espectadores al menos), pero lo hace desde la necesidad no sólo de hablar de Internet, las redes sociales y Whattsapp, cosa que logra en lo que podríamos llamar las escenas o sketches de introducción y transición; siendo lo que da carne al lío, situaciones de la vida cotidiana en forma de parodia visual más que acertada, muchas y variopintas: desde la magnífica descripción de los tipos de hombres que pueblan nuestras discotecas, pasando por los paseíllos acompañados de música de un entrenador de la Champions de fútbol por el banquillo, hasta la recreación de un día de pesca (con viento o sin él, con pesca o sin ella), donde Paco Mir consigue un prodigio de mímica gracias a unas hormigas, realmente logrado. Sería conveniente también hablar del cameo con los genios del humor y la música Les Luthiers, de quienes piden prestada una...

La emoción desde el lenguaje Ene20

La emoción desde el lenguaje...

El escenario es ocupado por los cómicos y, esta vez, por los académicos. La RAE cumple 300 años y quiere celebrarlo, entre otras cosas, compartiendo con actores y actrices lecturas en vida de las obras más relevantes de nuestra literatura. La Real Academia Española celebra sus trescientos años de existencia. Y una de las actividades que se van a realizar como parte de la conmemoración es, nada más y nada menos, que hacer subir al escenario del Teatro de la Abadía de Madrid a distintos cómicos para que lean fragmentos de algunas de las obras más representativas de nuestra literatura (a partir del 16 de febrero la cita será en la RAE). Esas lecturas estarán acompañadas de los comentarios de los académicos invitados en cada ocasión. Al que escribe no se le ocurre mejor forma de acercar la palabra al ciudadano que utilizando la literatura; la herramienta y el producto que se fabrica con ella y nos permite explicarnos el universo; lenguaje y relato. El ciclo La RAE de nuevo a escena: Cómicos de la lengua comenzó el pasado día 12 de enero con la lectura en vida de los fragmentos más relevantes de los tres cantares de El Cantar del Mío Cid. El cómico encargado de hacerlo fue José Luis Gómez. Estuvo soberbio y fue capaz de hacer sentir todo tipo de emociones a los espectadores. Y no era fácil puesto que el castellano moderno difiere en gran medida del utilizado en esta obra y, además, el oído se muestra terco cuando se trata de recibir sonidos desconocidos. Sin embargo, José Luis Gómez enseñó a que escuchara bien una audiencia entregada sin reservas. Acompañó la lectura la académica Inés Fernández-Ordóñez, con explicaciones técnicas sobre la estructura y contenido de obra y el lenguaje con...

El escaso recorrido de la intransigencia Ene20

El escaso recorrido de la intransigencia...

Hasta el próximo 1 de febrero se puede disfrutar de este maravilloso espectáculo en el Teatro Real de Madrid. La magia de las sombras revestida de ironía, ritmos de jazz y buena dramaturgia. Omelette es un espectáculo sorprendente por su finísimo humor, por su elegancia y por ser una extraordinaria mezcla de música y dramaturgia. Pero, además, es una magnífica oportunidad de pasar una hora con los más pequeños de la casa. Tanto niños como adultos disfrutan de un teatro de sombras que nos acerca el Programa Pedagógico del Teatro Real de Madrid. La sombra suele representar eso que conocemos como alma y que puede separarse del cuerpo. La sombra es lo inmaterial de nosotros mismos. Por ello, lo fantástico, lo mágico, eso que está sin mostrarse; se hace presente en este tipo de espectáculo. Y, por eso, los niños disfrutan tanto (su capacidad para imaginar es ilimitada). La sombra nos arrastra a un mundo que no solemos transitar, pero en el que encontramos nuestras pasiones, nuestras intimidades. Jean Jadin fabrica música con un par de herramientas metálicas, un par de flautas, su propia voz y poco más. Los ritmos de jazz llegan con gracia hasta las butacas. Paulo Ferreira hace magia, o casi, manejando un enorme número de figuras en movimiento. En Omelette se habla del poco recorrido de la intransigencia o de la falta de atención de los adultos; del mundo de los niños como vía para poder alcanzar una estabilidad emocional que permita una vida mejor. Y, para hacerlo, se pone en movimiento a un matrimonio, a su hija, a una disparatada gallina y algunas cosas más que ayuden a que la fantasía ordene la narración. Tanto Jadin como Ferreira hacen una pequeña presentación del espectáculo que viene muy bien a...

Cervantes es mucho más que El Quijote Ene13

Cervantes es mucho más que El Quijote...

En su XX Aniversario, el Teatro de la Abadía madrileño, recupera los Entremeses de Miguel de Cervantes para celebrar el paso de un tiempo tan difícil como fructífero. La cueva de Salamanca, El viejo celoso y El retablo de las maravillas, nos llevan a esos territorios tan comunes y grises que transita el ser humano y que, el autor, fue capaz de abordar con un ingenio y un sentido del humor difíciles de igualar. Es posible que alguien pueda pensar que Miguel de Cervantes escribió una sola obra de calidad, El Quijote, famosa en el mundo entero por su modernidad absoluta si nos referimos, por ejemplo, a la voz narrativa elegida. Es posible que alguien piense que el resto de las obras de Cervantes son menores y que su importancia es pequeña. Es posible. Pero lo cierto es que eso no es así. Cervantes escribió muchas páginas repletas de calidad y muchas de ellas pueden servir para explicar, todavía hoy, la realidad de cualquier momento histórico incluida la nuestra que, aunque al servicio de la tecnología y de lo material, es tan parecida a la de tiempos pasados que provoca vértigo cuando se piensa. Al fin y al cabo, las personas de cualquier momento han sido, eso, personas. El resto es más producto de la cosmética (siempre fue así) que de cualquier otra cosa. José Luis Gómez, director del Teatro de la Abadía y de esta producción, siempre sabe lo que tiene entre manos, pero si el texto con el que trabaja lo firma Miguel de Cervantes, entiende perfectamente el sentido de la palabra, entiende perfectamente la esencia de lo dicho. Y no se pierde en la senda de lo superficial (esa sería la mejor forma de destrozar la literatura de Cervantes por lo...

Danzando entre las luces del Mediterráneo Dic16

Danzando entre las luces del Mediterráneo...

La compañía TPO presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid su producción Bleu!; una invitación a danzar, entre los mitos mediterráneos, para niños y adultos; un espectáculo en el que la imagen y lo simbólico toman protagonismo desde el primer minuto. Si algo llama la atención de un niño es el color, el movimiento, la luz, una historia sin descifrar que sólo él puede ordenar y llenar de sentido. Si algo entusiasma a un niño es poder participar en algo que han preparado con mimo para él. Mirar y sólo mirar, como lo hace una vaca al tren mientras pasa, les aburre mucho. Si algo interesa a un niño es todo aquello que le hace sentir mayor por ser una invitación a realizar un gran ejercicio de inteligencia. Pues bien, es eso lo que se presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid. El espectáculo de danza Bleu!, dirigido por Francesco Gandi y Davide Venturini; un trabajo que recupera esas cosas que siempre estuvieron delante de nosotros, pero en las que no solemos reparar, ni en las que pensamos como parte fundamental de nuestra vida: los mitos y, por tanto, lo simbólico. Comienza el espectáculo teniendo los mitos mediterráneos como primer anclaje; nos los colocan allí, sobre el escenario, para que indaguemos, para que pensemos. Y es cuando el símbolo aparece porque lo visto te conmociona y te hace crecer (aunque sea un poco; es de lo que se trata). Adultos y niños (sobre todo niños) se colocan en un lugar alejado de la estupidez y del materialismo que invade nuestras sociedades para acercarse a eso que les hace ser personas. Es lo importante del mito, del símbolo. Y, por ello, lo agradecen. Niños y, también, mayores. En el escenario, dos...

Lluvia constante: Cuando la interpretación es pura interpretación Dic09

Lluvia constante: Cuando la interpretación es pura interpretación...

Si alguien no sabe aún qué significa ser actor, tuvo la oportunidad; y la tendrá porque seguirán pisando los escenarios de nuestro país, de aprender esta lección; acudiendo a una cita con Roberto Álamo y Sergio Peris- Mencheta, quienes desde la adaptación de David Serrano, marcaron el paso de lo que un actor debe ser, de una manera contundente y escalofriante, más que como una lluvia, como si de una tormenta intermitente se tratase. Ésta no va a ser solo una crónica de una representación teatral, va a ser una crónica provocada por las imágenes, de todo lo que tiene que ver con lo que Lluvia Constante encapsuló en la retina de mi memoria. Va a ser una crónica, ante todo, de actores, de personajes, de la forma de narrar una historia; que es lo de menos, porque en esta obra de teatro la forma seduce más que el contenido, aunque el contenido tenga que ver con el existencialismo y con algo de Nietzsche; de imágenes, como esas sombras que aparecen, de repente, en la escena y, que explican más de lo que explica el texto. La primera que les traigo es el escorzo de un hombre vestido de negro desde los zapatos relucientes, pantalón ajustado hasta el tobillo, asomados oscuros calcetines, con abrigo largo, de tez clara y con sombrero de detective, todavía más negro, llevando una maleta gris de ruedas y, bordeando las amplias cristaleras exteriores del teatro Central. Lo supuse Roberto Álamo (un actor que descubriría colosal en la representación y después de ésta), encaminándose a la rueda de prensa, parsimonioso, tanto, que hasta me dio escalofrío. La postura que adoptaron los protagonistas de esta obra de Keith Huff y adaptada por David Serrano, Sergio Peris- Mencheta y Roberto Álamo, nada...

LA VIDA ES LO QUE PASA ENTRE JUGADA Y JUGADA Nov27

LA VIDA ES LO QUE PASA ENTRE JUGADA Y JUGADA...

JUGADORES, del dramaturgo Pau Miró, después de haber recorrido con éxito distintos escenarios nacionales como internacionales, aparece en el Teatro Central de Sevilla con buen temple Cuando una se levanta la mañana siguiente de haber visto Jugadores, del dramaturgo Pau Miró, y con la voz de Dean Martin, cantando Sway (¿Quién será la que me quiera a mí?, ¿Quién será?), como si estuviese, aún, presenciando qué sucedía en las vidas de un barbero, un actor cleptómano, un enterrador y un profesor universitario de matemáticas, es sintomatología clara de que esta obra de teatro hizo un buen trato con la realidad. El contar con un cuarteto de actores consolidados como Jesús Castejón, Luis Bermejo, Ginés García Millán y Miguel Rellán asegura, desde luego, un espectador amnésico de nombres propios, que se mantiene expectante ante lo que estos cuatro personajes masculinos le cuentan, de forma dosificada, sobre qué pasó, que está pasando, y qué les cabe esperar  fuera de esa cocina del matemático, donde suelen quedar para jugar a las cartas. Por eso, en todo momento, da la impresión de que la vida es lo que les pasa entre jugada y jugada. Porque el propósito de Pau Miró era contar una historia de gente anónima, de visibilizar la debilidad del ser humano, desde la literatura masculina y, a su vez, la pasión existencial por el riesgo. Una vez que se pierde o se gana ya no quedan de ella, ni un resquicio. Esta elección del fondo de la historia se extrapola a la escenografía cinematográfica, y los flashes de la película, Reservoir Dogs, de Tarantino, vislumbran la hollywoodiense, distancia ficcional. Son amigos que se consuelan, se apoyan, se caricaturizan y, quizá, no se han contado las grandes verdades que esconden  pero, al final de la hora...

Viaje al centro de la miseria humana Nov18

Viaje al centro de la miseria humana...

Dentro del programa europeo Cities on Stage, que reúne a seis de los más prestigiosos teatros europeos; se presenta en el Teatro de la Abadía de Madrid la obra Hacia la alegría, un trabajo que centra su mirada sobre la ciudad como núcleo de reflexión y conocimiento. La obra de Olivier Py ofrece un viaje hasta lo más íntimo de su personaje para indagar, durante el camino, en los problemas que oprimen al hombre actual. Hacia la alegría es la adaptación del primer capítulo de la novela de Olivier Py Excelsior. Py, además, es el autor del texto que se representa y el director de la obra. No es de extrañar, por ello, que uno de los problemas de la obra (no son muchos y la propuesta se mueve más en el territorio del acierto que entre los errores) sea el tono literario en exceso que se utiliza. El autor lo sabe y tiende al lirismo intentando maquillar ese fraseo que sobre el escenario parece impostado o artificial. El texto original es un monólogo interior y ese registro, complicado y exigente para el lector, tiene su propia coherencia; una coherencia que se soporta sobre la reflexión del personaje enfocada hacia sí mismo. Si hablamos de teatro todo se complica puesto que los personajes son y están para que el público les entienda y comprenda su evolución mientras están encarnados en otro, en un actor o actriz. El personaje presta su voz a una persona de carne y hueso. La solución de Py, intentando escapar de lo que supone un personaje pensado durante hora y diez minutos, es deslizar cada frase hacia la zona más lírica con el fin de que el conjunto parezca un enorme poema. De no ser así, el efecto es parecido...

Cuando las alas arraigaron y las raíces echaron a volar Nov11

Cuando las alas arraigaron y las raíces echaron a volar...

Extraordinarios cincuenta minutos los que regaló José Luis Gómez sobre el escenario de la sala San Juan de la Cruz del Teatro de la Abadía de Madrid. Logró, con una maestría descomunal, emocionar al espectador con la selección de poemas y fragmentos de prosa poética del libro Diario de un poeta reciencasado de Juan Ramón Jiménez. Un viaje propuesto que arrastra a una nueva poesía, a una forma única e irrepetible de enfrentar la existencia del ser humano. Hacer teatro es algo muy difícil. Convertir un libro de poemas en un espectáculo teatral es un reto que sólo pueden superar los grandes. Si añadimos que ese libro es el Diario de un poeta reciencasado (escrito así, pegadas las dos palabras, como le gustaba al autor), poemario firmado por Juan Ramón Jiménez; el asunto se complica extraordinariamente. Sin embargo, José Luis Gómez se atreve, le da forma a la idea, la representa y triunfa. El pasado 25 de octubre, en el Teatro de la Abadía de Madrid, se representó la obra, con un buen número de espectadores en el patio de butacas y con el actor y director, José Luis Gómez, sobre el escenario. Una mesa, dos sillas, dos maniquís y un fondo de tela en el que se proyectaron luces de color representando las tonalidades predominantes de cada paisaje evocado. Y, de forma intermitente, los sonidos -que imprimieron ritmo a la escritura de Juan Ramón- envolviendo la sala. Son los sonidos que el poeta escuchó durante el viaje que le llevó de Madrid a Nueva York. Y, del mismo modo, en el camino de regreso. El 17 de febrero de1916, Juan Ramón Jiménez iniciaba un trayecto que le llevaría a encontrarse con Zenobia Camprubí. Su amor, su musa, su futura esposa. Pero el viaje...

Cinco obras de teatro que combinan arte con solidaridad Nov04

Cinco obras de teatro que combinan arte con solidaridad...

El Taller de Teatro Clámide lleva treinta y tres años en pleno funcionamiento. Esta agrupación teatral gallega, que cuenta con apasionados del teatro de todas las edades, ha sacado adelante un certamen donde lo recaudado irá a parar a cinco asociaciones que, de un modo u otro, ayudan a quienes más lo necesitan. Teatro y solidaridad se funden en uno durante cinco funciones teatrales que, además de arte, derrocharán humanidad. Para quienes aman las artes escénicas, introducirse en un salón teatral es un gusto por sí solo. Al igual que las salas de cine o los espacios literarios, se trata de una especie de santuario donde se firma un pacto tácito: el tiempo dedicado a disfrutar de una representación no se conjuga con nada más, todos los problemas o preocupaciones que uno pueda tener se quedan de puertas para afuera. Pero si a eso le añadimos que el coste de la entrada y el esfuerzo de cada actor sobre las tablas tienen un propósito solidario, deberíamos acudir sin un ápice de dudas a contemplar tal espectáculo. Y esta situación, por fortuna, se da en una localidad llamada Vilagarcía de Arousa. El Taller de Teatro Clámide lleva en funcionamiento treinta y tres años. En la actualidad lo conforman unas cincuenta personas, vecinos de la pequeña ciudad (situada en la provincia de Pontevedra) y de municipios de alrededor. Por esta iniciativa han pasado, a lo largo de su historia, más de doscientos nombres, algunos de los cuales han terminado dedicándose profesionalmente a este arte. Podría decirse que son una pequeña gran familia, porque además el grupo teatral está dividido en tres secciones: Beta (la de los más pequeños), Alfa (para los adolescentes) y Clámide (donde se agrupan adultos de diferentes edades). Y tanto unos como otros...

La multiplicación de los peces, de los panes y de las ganas Nov04

La multiplicación de los peces, de los panes y de las ganas...

A veces, parece mentira que se pueda hacer teatro en este país. Ni un euro de más en el presupuesto, ni una ayuda (ni de más ni de menos), público siempre de menos. Y esto se ve reflejado en la calidad de los textos, en las escenografías que parecen sacadas de una viñeta de 13 Rue del Percebe, en la iluminación que parece estar pendiente de si cortan o no el suministro. Y los precios que no pueden bajarse porque hace falta ese dinero. Y el espectador que quiere, entre otras cosas, espectáculo teatral. La pescadilla que se muerde la cola. ¿Qué se puede hacer con una tela negra y grande, una mesa y dos sillas, una pecera y una puerta de madera más un perchero fabricado con trozos de perchas? Muy fácil: una obra de teatro. Con un poco de imaginación montamos un pisito en el escenario (puede que no quede del todo elegante, pero, tal y como están las cosas, es lo mismo). A continuación encargamos un texto sin grandes profundidades, que resulte entretenido. Y, por último, llamamos a cuatro actores jóvenes que todavía tienen las ganas intactas. Y ya está. Como lo oyen. Así está el panorama. Es insólito que algo tan cutre como esto pueda terminar siendo una cosa más que apañada. Y ya les digo yo que tiene mucho, mucho, mérito conseguir un resultado decente con tanta mugre impuesta por una economía desquiciante, la falta de apoyos institucionales y una caída libre de la cultura española. Pero siempre quedan cuatro locos dispuestos a seguir dando guerra porque están enamorados de su trabajo, siempre queda alguien que decide nadar contracorriente. Afortunadamente, siempre quedan. Ahora bien, el look instituto ya empieza a ser un clásico en el panorama teatral. Un balcón...

La propuesta era otra ¿no? Oct21

La propuesta era otra ¿no?...

Nuestra sociedad evoluciona hacia lugares que, por lo menos, son inquietantes. A veces, lugares que, hasta hace bien poco, se miraban sin prejuicios, sin problema alguno. El Principio de Arquímedes intenta indagar en esas cuestiones que nos están arrastrando a vivir con excesivo temor, al territorio de la falsa comunicación, a la prohibición constante. Y lo hace aunque no llega a completar el objetivo. El principio de Arquímedes es una buena obra de teatro. El espectador se encuentra con una propuesta moderna y atractiva. Sin embargo, algunas cosas la colocan en un territorio yermo en exceso si tenemos en cuenta las enormes posibilidades que se intuyen desde el principio y que no se aprovechan del todo. Si me preguntasen si merece la pena ir al teatro, les diría que sí. Pero… El texto de Josep María Miró trata algunos asuntos (la desconfianza que nos invade, el temor a vivir con normalidad ya que la evolución social nos lleva a terrenos convertidos en problemáticos, la mirada clara de las personas que se ha diluido, el miedo como elemento que bloquea al ser humano y le convierte en la encarnación de la violencia), pero los trata sin anclar las ideas en un vehículo fundamental que articule el discurso. Se mezcla desde la prohibición a fumar en lugares de trabajo a la falta de comunicación pasando por la pederastia; cosas que causan angustia, temor o confusión entre los personajes. Esto esta muy bien, pero para el espectador con el temor o la angustia hubiera sido suficiente. La confusión es peor compañera de viaje para el que esta en la platea. No voy a decir que esto que nos cuentan no es reflejo de lo que sucede en la sociedad, pero la ficción tiene sus propias reglas. Al...

El día que los jóvenes se dejaron ver Oct14

El día que los jóvenes se dejaron ver...

El arte es la representación de la realidad una vez que traspasa el filtro que representa la consciencia del ser humano. Una realidad que se compone de todo el universo compartido por hombres, mujeres, jóvenes o niños. Hablar de las personas supone hablar de lo que son sin olvidar lo fundamental, sin esquivar lo profundo; hablar de las personas es hablar de lo que sienten y de cómo perciben la realidad. Las heridas del tiempo es un claro ejemplo de ese arte comprometido con la realidad y con las personas. El teatro es un espectáculo y, por ello, debemos encontrar en él una serie de ingredientes imprescindibles. Diversión, una buena trama, estética (la que sea necesaria)… Rellenen ustedes este espacio que abre los puntos suspensivos, pero no olviden lo fundamental: conocimiento y emoción. Todo espectáculo que carezca de esto se convierte en puro divertimento, en ocio a secas, y deja la esencia del teatro mutilada gravísimamente. El teatro es fuente de conocimiento y una de las cavernas en las que el ser humano guarda sus emociones más intensas desde el principio de los tiempos. Las heridas del tiempo se representa en el Teatro Lara de Madrid. Cada miércoles. A Sevilla llegará el próximo mes de enero. Con el texto del autor y director Juan Carlos Rubio, dos sillas de tijera, cinco puntos de luz y dos actores, una pequeña sala se convierte en ese lugar, tan extraño de encontrar, en el que la condición humana estalla en mil pedazos para que el espectador se vea obligado a reflexionar y entender (se). Tal vez, alguien puede estar pensando que estas cosas suceden en los teatros, que tampoco es para tanto. Y es verdad que esto es lo que debería ocurrir, siempre, aunque no es así;...

Retrato del artista que fue un raro adolescente Oct07

Retrato del artista que fue un raro adolescente...

Thomas Bernhard es, sin duda, uno de los autores más interesantes del siglo XX. Su obra es extraordinaria. Su personalidad, la forma que tuvo de enfrentar la vida fue extraordinaria. Pep Tosar presenta, en el Teatro de la Abadía de Madrid, su obra Con la claridad aumenta el frío, una producción que se sostiene sobre la literatura del autor austriaco; fundamentalmente, sobre Mis premios (obra póstuma de Bernhard). Lógicamente, con todo ello, el resultado es, también, extraordinario. Conozco la obra de Thomas Bernhard desde hace muchos años. A estas alturas, demasiados para mi gusto. Y, desde el primer momento, me sentí irremediablemente atraído por cada uno de sus libros. Será esta la razón por la que acudí a ver la representación de Con la claridad aumenta el frío arrastrando ciertas reticencias. Ni siquiera saber que la adaptación de Mis premios era cosa de Pep Tosar (un excelente autor y director) y Évelyn Arévalo, me hacía sentir seguro. Amo la obra de Bernhard y si hablamos de amor lo hacemos, al mismo tiempo, de inseguridad, de (por qué no decirlo) celos o de miedo a perder, a saber o a descubrir. Es lo que tiene andar enamorado a mi edad. La sala del Teatro de la Abadía de Madrid no estaba llena. Más butacas vacías de las deseadas. Algo incomprensible tratándose de una propuesta tan atractiva. Nunca terminaré de asimilar que el mundo de la cultura se haya convertido en un islote abandonado y que se confunda el ocio y el divertimento con ella. Nunca terminaré de entender que no dejemos de encontrar excusas para despegarnos de lo que nos hace, realmente, importantes; del conocimiento y de la búsqueda de sentido. ¿Cómo es posible que esta obra se representara sólo cuatro días en Barcelona aun...

El truco y el mago Sep23

El truco y el mago

Arranca la temporada teatral en toda España. La oferta va desde lo más clásico hasta el teatro experimental, desde lo convencional a las nuevas formas narrativas. El Teatro de la Abadía de Madrid presenta Mi gran obra de David Espinosa. Atrevida, innovadora y atractiva. A falta de recursos y en plena crisis lo mejor es echarle creatividad al asunto. La gran obra soñada por este joven creador se podría encuadrar en lo que conocemos como instalación, aunque el ingenio de la propuesta la convierte en un producto que podría caber en cualquier definición. Imaginen más de trescientos actores, todo tipo de medios (incluyendo, por ejemplo, helicópteros, autobuses y una magnífica máquina que puede generar vientos arrasadores). Ahora, imaginen una sala en la que una especie de dios hace y deshace lo que quiere para generar vida (tan efímera como ficticia, pero vida). Imaginen poder asistir a un espectáculo mágico en el que el mago se deja ver y permite que el espectador conozca todos sus trucos. Pues eso es Mi gran obra. Por favor, piensen que eso se puede concentrar en un espacio ochenta y siete veces más pequeño de lo que ocupa en realidad. Imaginen que los actores se convierten en más de trescientas figuritas (de esas que se usan al construir maquetas de tren), que el helicóptero es de plástico (diez centímetros de largo) y mueve las aspas con el aire que suelta un pequeño secador de pelo; y que al dios creador de vidas efímeras lo cambiamos por David Espinosa que es quien ha tenido esta idea y quien dirige la obra (este hombre mide lo normal y no reduce su tamaño en ningún momento, claro). La cosa queda algo rara, pero pueden acudir al teatro con tranquilidad porque asistirán a...

Despertando conciencias Sep23

Despertando conciencias...

Pierre Avezard, conocido como Petit Pierre, tuvo una vida alejada del mundo que vivían millones de personas. Su infancia fue corta porque los niños dijeron que tenía cara de culebra; su adolescencia un infierno porque sus compañeros de trabajo le humillaban constantemente. Aunque, ya en soledad, fue capaz de crear un mundo mecánico que dominaba y ordenaba. Carles Alfaro logra una exquisita puesta en escena de la obra escrita por Suzanne Lebeau en la que se cuenta la vida de Petit Pierre y del mundo durante el siglo XX. El siglo XX fue un desastre absoluto. Si algo bueno podemos señalar es que ya sabemos hasta qué punto el ser humano puede llegar a ser brutal, cruel y despiadado; hasta qué punto la normalidad del ser humano puede engendrar atrocidades inimaginables. Si la historia de la humanidad ha estado siempre salpicada de guerras cruentas, de injusticias o de violencia descontrolada; el siglo XX es el periodo en el que nos hemos superado como bestias. El que vivimos, pensamos, disfrutamos y tenemos como esperanza, parece que será parecido. Televisado y muy parecido. Para recordarnos esto, Suzanne Lebeau escribió su Petit Pierre. Y para enseñarnos el trabajo de Lebeau, Carles Alfaro repite en el Teatro de la Abadía de Madrid presentando su nuevo montaje. De factura impecable, intimista, técnicamente sobresaliente (tan sólo la iluminación presenta algunos pequeños problemas que pueden llegar a molestar a un sector del público) y tan exigente como generoso con el espectador. Exigente porque el texto llega como un torrente cuando Adriana Ozores se lanza sin contemplaciones, sin presentar una mínima duda, a interpretar su papel que son muchos papeles. Generoso porque prepara Petit Pierre para que sea una de esas obras que hay que digerir despacio, sobre las que merece la...

MBIG. En la montaña rusa rodeados por los personajes Jul22

MBIG. En la montaña rusa rodeados por los personajes...

Se representa, en La Pensión de las Pulgas de Madrid, la adaptación de Macbeth de William Shakespeare. José Martret acierta de principio a fin al convertir los escenarios dibujados por Shakespeare en despachos de una multinacional, al cambiar espadas por plumas estilográficas o al vestir a los personajes con trajes de chaqueta en lugar de con armaduras. El espectador asiste al espectáculo a un par de metros de distancia de los actores, pudiendo llegar a acariciar los muebles. La pensión de las pulgas es un piso ubicado en la calle Huertas de Madrid. Fue la residencia de la Bella Chelito, primera empresaria teatral en España y la cantante que hizo famoso el cuplé titulado La Pulga. De aquí le llega el nombre a este espacio teatral. Porque en La pensión de las pulgas se hace teatro. Cada habitación forma parte del decorado; y los treinta y cinco espectadores que asisten a la función se desplazan de una estancia a otra para descubrir el conjunto escénico en su totalidad. Mc Beth International Group (MBIG) es la adaptación del texto original de William Shakespeare –Macbeth- que José Martret pone en escena bajo su dirección. Los castillos y los campos de batalla se transforman en una gran empresa multinacional, los reyes y sus señores en ejecutivos y directores, los tronos en sillas de despacho, las espadas en plumas estilográficas que vierten sangre en lugar de tinta. Martret respeta el texto original y añade, con las intervenciones de Camelia, esa zona expositiva que funde la escocia dibujada por Shakespeare con el enjambre empresarial. Si la tragedia funciona bien en los espacios originales, lo hace igual de bien en los espacios que nos proponen en esta adaptación. Todo es intenso, todo parece que va sobre ruedas. Los actores y...

Teatros Romanos de Andalucía: Los pilares de lo que somos Jul22

Teatros Romanos de Andalucía: Los pilares de lo que somos...

Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz), Itálica (Santiponce, Sevilla) y el teatro romano de Malaca (Málaga) son los enclaves en los que se representarán las obras elegidas por la Junta de Andalucía que forman parte de la propuesta que se ha llamado Teatros Romanos de Andalucía. La riqueza arqueológica de cualquiera de los tres es inmensa.  Aunque superficiales y muy breves, estas notas pueden servir de pequeña ayuda al que los visite con motivo de las representaciones teatrales. Las legiones romanas añadían un grupo de actores entre sus filas para que amenizasen el viaje hasta las provincias, el antes y el después de la batalla o la estancia de los militares en tierras lejanas y hostiles. En el peor de los casos, eran los propios legionarios los que se subían a un escenario (seguramente tres o cuatro tablas) para interpretar comedias o tragedias que les hicieran olvidar las calamidades del camino o la espada enemiga al acecho. Así de importante era el teatro en Roma. Incluso la grandeza de las ciudades se medía, entre otras cosas, por la construcción de un teatro o por la carencia del mismo. Los teatros romanos no eran un edificio más. En ellos se representaban comedias y tragedias, pero (lo más importante) se representaba la sociedad entera. Los estamentos sociales se retrataban uno por uno. Era tan importante que en la Lex Ursonensis se pueden encontrar tres capítulos dedicados al control de asientos. Estos se asignaban a decuriones, magistrados y ciudadanos con derecho adquirido. Las vestales se colocaban en la parte alta; la plebe llenaba la media cavea (esta es la estructura semicircular que tan acostumbrados estamos a ver en este tipo de construcciones y que, seguramente, muchos conocen como grada); tenían su lugar libertos, esclavos imperiales y collegia profesionales. El...

Tragedia y comedia clásica como explicación del presente Jul15

Tragedia y comedia clásica como explicación del presente...

Teatros Romanos de Andalucía quiere acercar la obra teatral clásica, o adaptaciones de la misma (con el añadido de una opereta firmada por Jacques Offenbach), a miles de espectadores. El pasado año fueron más de 8.000. Serán los enclaves arqueológicos de Itálica (Santiponce, Sevilla), Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz) y el Teatro Romano de Málaga, los escenarios inigualables en los que se desarrollará un programa pionero. Plauto, Eurípides, Aristófanes, entre otros, llegan como modo de contarnos el mundo. Porque el mundo es lo mismo desde que lo es. Lo hemos ido disfrazando, pero la esencia es insustituible. Por ello y por el carácter universal y atemporal de estas obras, esta actividad se hace imprescindible en el panorama artístico andaluz. Plauto es uno de los autores destacados en esta actividad propuesta por la Junta de Andalucía. Logró para Roma una adaptación de la Comedia Nueva Ateniense. Roma acababa de descubrir la cultura griega y no soportaba, aún, la moda que, posteriormente, helenizaría todo a su paso. La sociedad gravemente enferma era el centro de las comedias de Plauto. Alejado del patriotismo bélico, dibujó la ingenuidad más pueblerina situada en pueblos arcaicos. Sus escenas se llenan de gentes marginales (pícaros, cortesanas, parásitos, esclavos, nuevos ricos) y gracias al léxico callejero sumado a la fluidez en los diálogos, logra que el romano medio se olvide de un mal sueño llamado Cártago. Como nos pasa a nosotros con la crisis. Una de las obras de Plauto que se representará en los teatros romanos es Los Gemelos; una comedia de enredo que recuerda a todo o que se ha escrito posteriormente y que resulta modernísima. La confusión llena el escenario y provoca que los personajes vayan de un lugar a otro buscando explicaciones que el espectador ya conoce desde el principio...

Este verano vuelven los Clásicos Jul09

Este verano vuelven los Clásicos...

El consejero de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, ha presentado esta semana el programa Teatros Romanos de Andalucía, subrayando el éxito de la primera edición del ciclo, que contabilizó más de 8.000 espectadores. «Queremos revalorizar tanto los teatros como los yacimientos ligados a estos, recuperando y poniendo en valor nuestro pasado romano y ayudando al tejido teatral andaluz», dijo. J. Gallego Espina Resucitar a los grandes maestros de la dramaturgia clásica en sus escenarios naturales. Éste es uno de los objetivos del programa Teatros Romanos de Andalucía, que permitirá al público, durante las noches de verano, disfrutar de espectáculos representados en los restos arqueológicos de algunos de los grandes coliseos legados por Roma que aún perduran en Sevilla, Cádiz y Málaga. La Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía ha programado por segundo año consecutivo este ciclo, que llevará de nuevo a las tablas textos grecorromanos u obras inspiradas en los autores clásicos, en los enclaves arqueológicos de Itálica (Santiponce, Sevilla), Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz) y en el Teatro Romano de Málaga. El programa, pionero en España, busca reivindicar el pasado romano andaluz bajo la premisa de la conservación del espacio, a la vez que ofrecer nuevas actividades culturales a la ciudadanía y facilitar oportunidades a las industrias creativas andaluzas. Se basa así en la colaboración entre la administración autonómica –que participa con los espacios, la infraestructura básica y servicios a los espectadores– y las compañías andaluzas –que aportan sus obras y el riesgo de la taquilla–. Teatros Romanos de Andalucía comienza mañana jueves en el Conjunto Arqueológico de Itálica y finalizará el 27 de septiembre en el Teatro Romano de Málaga. Itálica, con un aforo de 758 espectadores, abrirá la temporada con 12...

Misántropo: La puerta de atrás queda abierta Jun03

Misántropo: La puerta de atrás queda abierta...

Miguel del Arco se ha convertido en apenas cuatro años, con media docena de montajes, en uno de los renovadores indiscutibles de la escena. Lo hace desde la inteligencia de los textos, la habilidad al adaptar y el saber rodearse de actores eficaces. Todos ellos logran arrancarnos de la realidad para que podamos plantearnos el mundo sin el sometimiento que provoca la cantidad de información descomunal que recibimos a diario. El clásico de Molière, es atravesado por el viento fresco de una versión perfecta, limpia de impurezas, barrida en el sentido de la sociedad contemporánea. Es la clave de una función excelente. Todo es mentira. Las relaciones sociales y el sistema político están envueltos en un halo de falsedad al que denominamos «reglas de juego». Solamente el teatro, con su simulación, puede denunciar esta situación para que averigüemos si queremos cambiarla. Quizás no. Y por eso la crítica se sucede siglo tras siglo. Todos somos hechos presos, más tarde o más temprano, del desencanto y el pesimismo ante una hipocresía que, sin embargo, practicamos. Molière escribió este drama en verso en 1666, profundamente desengañado por un desencuentro amoroso, afectado de enfermedades -reales o imaginarias- que se lo llevarían a la tumba directamente desde el escenario. Miguel del Arco decide hacer suya la obra con una versión que traslada lo que es más decisivo en el texto hasta nuestro siglo XXI, conservando un tono ilustrado para los diálogos que, no obstante, fluyen dichos por los actores. Le añade los conceptos y los matices con los que otros pensadores han complementado las investigaciones del dramaturgo francés sobre la condición humana, a lo largo de trescientos años, elaborando así una especie de digestión del clásico para que el espectador lo pueda recibir y comprender sin interferencias. Será...

Poseida por sí misma May20

Poseida por sí misma...

LA VIOLACIÓN DE LUCRECIA Teatro de La Abadía Madrid, 8 de mayo a 1 de junio Durante el reestreno de La violación de Lucrecia en Madrid, Nuria Espert titubeó una vez, imperceptiblemente, quizás para demostrarnos con ello que es humana. Lo demás fue un trance desde el principio hasta el final. Una suspensión sobrenatural de hora y media en la que el poema dramático manó como una fuente imparable con el chorro de su voz, modulada y precisa. Ser grande arrastra la maldición de estar siempre a la altura de las circunstancias, de gestionar el mito, de elegir con acierto textos y colaboradores; mostrarse con señorío ante la prensa y flirtear con diletantes e intelectuales, permaneciendo siempre en un lugar diferenciado. Investigar. Pero sobre todo es el sacrificio del trabajo, de la repetición extenuante, de la composición, de esa memorización prodigiosa que nunca deja de aturdirnos: la del libreto, la de los movimientos escénicos, la retentiva de los sentimientos -sin simulación- sobre las tablas de un escenario, sin derecho a equivocarse, delante de cientos de ojos que juzgan sin concesiones. Nuria Espert es grande. Pero más allá de la grandeza y los honores están las dudas en la creación de un personaje –o de muchos como en este caso- el dominio de la técnica, la experiencia y la sabiduría, la generosidad de ponerse sin reservas en manos de un director. Por eso la actriz es también trabajadora, humilde y astuta. El resultado es una de las representaciones teatrales más importantes en muchos años. La violación de Lucrecia provocó la caída del régimen. El hijo de un rey fue acusado de ese acto infame, porque la mujer, abusando del último acto de dignidad que le quedaba, se quitó la vida. Los ciudadanos de Roma, deshonrados...

Tres destacadas actrices Abr08

Tres destacadas actrices...

Crimea, 1899, convaleciente de una afección pulmonar, Anton Chejov se instala en la península. Privilegiada por su clima mediterráneo, la costa del mar Negro acoge tradicionalmente a la aristocracia rusa, que cultiva orquídeas en los invernaderos imperiales de Livadia y bebe los vinos de Massandra. Una burbuja en el tiempo que apenas si durará quince años más. Hasta que ese mundo sutil y refinado salte en pedazos a causa de la revolución. Aislado en la campiña, el dramaturgo concibe una obra maestra, es la historia de Las tres hermanas que, retiradas en una posesión rural, sueñan con el brillo de la gran ciudad. Para Masha, Olga e Irina, la capital se presenta con la embajada de un destacamento militar que les hará soñar que son amadas. La amargura ocasionada por la partida de ese ejército las hundirá para siempre en la mediocridad y arruinará sus esperanzas. Hoy se van unos militares de Crimea -mientras vuelven otros- y comienzan quizás muchos hombres y mujeres a recordar otros tiempos, a soñar con algo que está lejos. O con algo que no existe. Porque en esta historia de desaliento –la de la realidad, la de la ficción- como en la novela de Lampedusa, todo cambia para que todo siga igual. Por eso José Sanchis Sinisterra toma el texto de Chejov, lo desmenuza, lo analiza, lo concentra, lo retuerce. Desaparece todo personaje secundario, se condensan los diálogos, se mantiene el espíritu que amarra a esas tres mujeres al pasado, aguardando un futuro malogrado. Lo único que no existe es el presente. Carles Alfaro, director, hace desaparecer todo objeto superfluo de la escena salvo ese piano de cola, lacado de negro como un féretro que simboliza la pátina engañosa de la cultura. Moscú. Y las tres hermanas flotan sobre...

Nueva vida para una muñeca rota Abr01

Nueva vida para una muñeca rota...

¿Hablan ustedes catalán? Incluso aquellos que desconocen ese idioma pueden llegar a comprenderlo por su similitud con otras lenguas latinas. Poniendo un poco de voluntad. Para intentarlo no hay ningún espacio mejor que el del teatro. Alejado de lo técnico de la televisión, de la agresividad del mensaje publicitario, fuera de la rapidez con la que se habla habitualmente en el ámbito privado, la escena es una caja de resonancia privilegiada para este idioma suave, melódico, sonoro. Los matices que se pueden perder se compensan con los que aporta la gestualidad de los actores, habituados a actuar como mediadores y que se expresan también a través de su cuerpo, de sus movimientos, de la alteración de los tonos de voz y la modificación de su estado de ánimo. Puede facilitar la comprensión el hecho de que el teatro admite e incluso solicita la lectura previa de los textos para entenderlos en toda su plenitud. Carmen Conesa desborda la sala pequeña del Teatro Nacional de Cataluña en la composición de un personaje rico en matices, donde confluyen la mujer burguesa que se debe a su papel en la sociedad, la madre dispuesta a comprender y aceptar, la muñeca que –quizá- no se entera de nada y la inteligencia intuitiva de una avispada cabeza de familia. Es la señora enferma a la que hay que evitar cualquier sofoco pero que sin embargo lo sabe todo. La actriz crea desde el diálogo una especie de miss Dalloway entrañable cuyo mundo se resume en sus pájaros enjaulados, presentes en el escenario durante toda la función, pero la compensa con la mujer desgarrada por los conflictos larvados que van a ir proyectando sus hijos en una espiral de relaciones irregulares, de secretos vergonzantes y de taimadas trampas que acabarán...