Circo máximo

321_interviewee_santiago-posteguillo
Segunda parte de la trilogía de Trajano, que sigue a la de Escipión, cuya primera parte fue Los asesinos del emperador. Espera la edición de un tercer ciclo, se trata de una novela de aventuras situada entre el péplum de acción y la intriga, en el territorio aún romano de la Dacia (hoy Rumanía), si bien aparecen no sólo soldados oriundos de estas tierras, sino también roxolanos (del sur) y sármatas (del norte).

La novela se vertebra, de inicio, en dos acontecimientos, uno de los cuales encumbró a Trajano y fue la construcción por parte de Apolodoro de Damasco de un monumental puente (del que aún hoy se conservan restos) que uniera los países situados al borde del Danubio. El otro acontecimiento que le llevó a su ruina, personal y estratégica, fueron los juicios por los que se acusó a la sacerdotisa o vestal romana Menenia, que tuvo un romance con Céler (el más rápido de los aurigas que corrían cual hipódromo en el circo máximo romano), de crimen incesti, un pecado que aquí pretende justificarse como horripilante, cuando sabemos que Robert Graves pintó bastantes peores elementos en menos cantidad de papel.

A Menenia la defenderá Plinio. Otros personajes secundarios de interés son el comediante Plutarco, a quién se le hace algún guiño especial, o el auriga contrincante de Céler, Acúleo.

Las carreras de cuadrigas se nos muestran tanto al principio como al final con descripciones detalladísimas, lo que hace que trascienda el motivo deportivo o lúdico para mostrar en ellas una metáfora de supervivencia, y ahí quizás esté el mayor valor del libro, que para un lector neófito en estas lides (es impresionante observar la legión de fans que tiene Posteguillo) quizás sepa a poco.

A su favor, también debemos decir que la documentación sobre la que se basa es tratada con rigor, sentido de la ensoñación y entretenimiento, sobre todo la referida al senador Longino, supuesto hijo bastardo de Lucinia, y de la que se dice que si su padre viviera jamás hubiera aprobado la existencia del que fue uno de los últimos legatus de Roma.

Sin agobios y con tiempo debe cogerse para su lectura este libro, al que como principal pero, le pongo la reiteración más sobre temas que sobre conflictos, y como mayor virtud, que no existan aparentes salidas de tiesto que degeneren la intención del producto.

Calificación: Buena
Tipo de lector: Con necesidad de ser ilustrado.
Tipo de lectura: A veces, se hace un poco pesada.
Argumento: Abarcador.
Personajes: Múltiples.
¿Dónde leerlo?: Junto a una copia en DVD de la reciente serie de John Milius, Roma.