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Cómo viajar sin ver

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Cuando en 2009 Andrés Neuman, escritor argentino-español, recibió el Premio Alfaguara por su novela El viajero del siglo, tuvo que salir de Granada a dar una gira al mundo para presentarla y hablar de esa obra. Durante ese viaje por Latinoamérica, que duró meses, Andrés crea otra obra, que no habla nunca de su Premio ni de esas causas editoriales del viaje, sino que habla del viaje solo, despojado de sus razones laborales. A este segundo libro, que podría haber llamado El viajero del libro si no se hubiera propuesto alejarse tanto del objeto premiado que hizo posible semejante gira, lo llamó, sin embargo, Cómo viajar sin ver. Bienvenidos a los viajes de Neuman.

El escritor premiado se propuso tomar notas en los lugares que visitara durante la gira. Tomar notas «al vuelo», una escritura tan fugaz como su paso por las ciudades. Crear un diario de viaje que en su esencia de lo pasajero coincidiera con la forma misma del viaje. Neuman pasajero; en definitiva, estar y no estar era su destino, mucho más que todos los destinos que enumeraba el itinerario.

Destinos (ciudades): Buenos Aires (Argentina), Montevideo (Uruguay), Santiago (Chile), Asunción (Paraguay), La Paz (Bolivia), Lima (Perú), Quito (Ecuador), Caracas (Venezuela), Bogotá (Colombia), Ciudad de México. Y luego, la segunda parte de la gira: Guatemala; Honduras no, aunque estaba en los planes, porque las cosas se pusieron ásperas con el golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya; Miami; San Juan (Puerto Rico); Santo Domingo (República Dominicana); Panamá; San Salvador (El Salvador); San José (Costa Rica).

Con un tono directo y a veces irónico, con mucho sentido del humor, y hasta con cierta poesía, el autor propone una mirada sociológica de cada lugar: los barrios peligrosos y los barrios de clase media, los centros comerciales, los controles de aduana, las comidas, los hoteles, los escritores locales que descubre y lee, las películas que mira, las catedrales, los amigos que le hablan, los taxistas que opinan, el clima, las lluvias, las montañas, la publicidad, las librerías, las plazas, los políticos, las tazas de embarque, las lenguas indígenas, las razas, los vendedores ambulantes, los formularios de migración, la gripe A, las noticias de los diarios, los presidentes y los golpes de estado, los partidos políticos, el transporte público, los atascos, la patria, los festejos, los bicentenarios.

Viajar sin ver, pero viajar escribiendo. Neuman lo dice al final del libro: «… he observado porque escribía el libro». Invierte la lógica de los viajes y de la escritura de diarios; no es ver para escribir sino escribir para ver; no es escribir un diario para volcar allí experiencias, sino experimentar porque se está escribiendo un diario: «Si no escribiéramos, la realidad desaparecería de nuestra mente. […]. No he contado mi viaje en este diario. El viaje […] ha sido provocado por el diario».

Entonces, nosotros lectores observamos porque leemos el libro de Neuman. Leer para ver. Ver sin viajar. Experimentar porque se está leyendo un libro. Si no leyéramos, algunas realidades nunca aparecerían en nuestra mente.

Calificación: Interesantísimo. Impecable en su escritura.
Tipo de lector: Viajero.
Tipo de lectura: Rápida pero no ligera.
Argumento: Un diario de viajes por Latinoamérica. Impresiones, observaciones…
Personajes: Él mismo: Andrés Neuman.
¿Dónde puede leerse?: De viaje.