Crónica de una muerte anunciada

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Cuando en 1982 a Gabriel García Márquez le dieron el Premio Nobel de Literatura, el autor colombiano pronunció un discurso que comenzaba citando una crónica sobre las Indias a la que se refirió como una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Esa crónica parecía una aventura de la imaginación por su carácter de fantástico y maravilloso, mítico o legendario; pero la calificó como rigurosa, y eso la acercaba al mundo de lo real. En esta existencia de lo maravilloso en lo real está la esencia del realismo mágico, que fue bautizado con una pregunta pronunciada por Alejo Carpentier: ¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real?

Crónica de una muerte anunciada no es una obra reprentativa del realismo mágico como lo es Cien años de soledad, pero sí es una obra representativa de García Márquez, que es uno de los principales representantes de ese movimiento literario. Crónica de una muerte anunciada es una crónica, y por eso se acerca al género periodístico, aunque conserva rasgos de lo extraordinario (una pistola se dispara, atraviesa una pared, recorre todo el comedor de la casa vecina, atraviesa la plaza del pueblo de lado a lado y termina su recorrido en un santo de yeso del altar de la iglesia del pueblo). Es, también, la narración de los hechos y de los testimonios de esos hechos sobre una mañana: la mañana siguiente a la boda de Ángela Vicario con Bayardo San Román. Esa mañana transcurre en una espera (los hermanos Vicario esperan a Santiago Nasar para matarlo), un anuncio pronunciado varias veces (los hermanos Vicario anuncian que van a matar a Santiago Nasar), un desconocimiento (Santiago Nasar es prácticamente el único del pueblo que desconoce que él va a ser asesinado) y una visita que encuadra místicamente la situación troncal (el obispo llega al pueblo en un buque y el pueblo se moviliza para recibirlo). Se trata de un asesinato en nombre del honor: cuando Bayardo San Román descubre que su esposa no llegó virgen al matrimonio, ella confiesa que fue Santiago Nasar el responsable. Los hermanos de la novia, entonces, lo buscan para matarlo. La muerte está anunciada, y se consuma cuando ya hubo tiempo suficiente de ser impedida, aunque no lo sea. La descripción del asesinato, que no llega hasta el final de la crónica, deja al lector estupefacto: es cruel, detallista y hasta escatológica. La causa del asesinato hace posible, en la lógica del relato y sobre todo de las creencias del pueblo, hablar de otra víctima: el novio, Bayardo San Román, y desplazar, al tiempo, a Santiago Nasar del lugar de víctima en nombre de la dignidad. La crónica es redonda y perfecta: no deja cabos sueltos, todo se ata y cada oración contribuye a atarlo. El narrador, que también es un personaje de la historia, es un habitante del pueblo, es un amigo de Santiago Nasar, relata esta historia muchos años después.

En esta crónica, lo que no pertenece al universo de lo racional, de la relación lógica causa-consecuencia, de los hechos intencionados y confesados, habita el mundo de las casualidades o coincidencias… casualidades encadenadas que habían hecho posible el absurdo, dice el narrador. Porque una muerte así de anunciada no puede quedar por fuera de ese sinsentido: ¿cómo nadie, ni siquiera las autoridades, pudo impedir el crimen? Tal vez solo una cosa pueda justificar que a pesar de todas las advertencias el asesinato fuera igualmente consumado: la predestinación. (…) lo dejó clavado en la pared con su dardo certero, como a una mariposa sin albedrío cuya sentencia estaba escrita desde siempre: el sujeto tácito en esta cita es Ángela Vicario; el objeto, obviamente, el asesinado.

En estos dos universos, uno más fantástico y el otro más realista, transcurre esta historia que es narrada en la crónica; una crónica que a pesar de su componente fantástico o maravilloso no deja de ser rigurosa. Entonces recordamos la crónica que cita García Márquez al principio de su discurso para recibir el Premio Nobel y lo vemos más claro todavía: una literatura de América Latina ha adoptado la forma de su propia historia para hacerse a sí misma.

Calificación: Muy Buena.
Tipo de lectura: Amena. Fácil.
Tipo de lector: Cualquiera.
Personajes: Bien dibujados y con hondura.
¿Dónde puede leerse?: En algún sitio que parezca real.