EL BALLET FLAMENCO DE ANDALUCÍA, VEINTE AÑOS CUMPLIDOS

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Son veinte los años que una Institución ha sabido apoyar una manifestación cultural de la talla del Ballet Flamenco de Andalucía, permitiéndole dejar regueros de identidad flamenca por todo el globo y no privándola de los templos que le corresponden en su propia tierra. La Bienal se convertirá en el entorno preciso para celebrar todas las creaciones más insignes que se detuvieron en la retina de la actual directora artística de la compañía pública andaluza. El escenario del teatro de la Maestranza acogerá el próximo viernes 19 el estreno absoluto de Imágenes. Rafaela Carrasco baila, coreografía y dirige este espectáculo, siendo cómplice del camino trazado por sus antecesores pero configurando esta espiral artística con su propio vuelo.

Las entretelas. Al entrar en el albor del ensayo, los mantones blandían el espacio con masculino tiento mientras los giros de las jóvenes se reflejaban en perpendiculares espejos. Taconeos sueltos, rayones de puntillas en la madera, ésa era la única música que inundaba la cuadratura de los instantes previos al bosquejar de la escenografía, un soniquete de expresiones corporales. Distinguí a Rafaela Carrasco porque era quien acudía atenta a aconsejar a sus bailaores y bailaoras. Sabía escuchar sin levantar la voz. Era una más. Hasta que comenzaron a representar una de las piezas del espectáculo. Rafaela Carrasco se transformó, de pronto, en un pájaro que danzaba entre los troncos de su cuerpo de baile. Éste parecía un conjunto de árboles que se alimentaba de la sabia que iba dejando a su paso la gran maestra. El joven ballet esperaba su turno en escena, girando las manecillas del tiempo con lineales brazos, punta y tacón.

«Este espectáculo es un homenaje personal a los veinte años del ballet. No he querido rescatar piezas. Lo que he querido es, a través de imágenes que son importantes porque se me han quedado en la cabeza y en la retina de los espectáculos que me han marcado, crear 5 piezas por los directores que han pasado por el ballet. Cada una dura alrededor de unos 15 minutos. Y tienen una identidad propia y diferente a las demás. Estas imágenes se recuerdan a través de los elementos que han sido utilizados estos años».

Los elementos a los que se refiere podían ser concretos o simbólicos porque los mantones están presentes, pero la obra tiene, además, visos de simbología, de un flamenco más conceptual. «Concretos. Objetos e imágenes concretas. De Mario Maya (fue el primer director del ballet en 1994) he cogido su banqueta, que es una imagen muy característica de él; de María Pagés, un farol que tenía en El Perro de Andaluz (1997); de José Antonio hemos cogido una bata larga y blanca que él tenía en La Leyenda (2002); de Cristina Hoyos hemos tomado la maleta que utilizó en su Viaje al Sur (2005). Son elementos muy concretos que tenían mucha identidad entonces, y que a me han inspirado, ahora, para desarrollar una pieza muy diferente».

¿Descifrará el público la intención de la creadora? Esta pregunta tan abismal es a la que se ha de enfrentar en cada estreno. «Es cierto que a lo mejor se espera un recopilatorio o algo así y no me he querido meter en esa historia porque creo que las coreografías tienen sentido en el contexto donde surgieron y en el momento en el que se crean. Cuando tú las sacas de contexto pierden ese carisma que tenían y por eso no he querido ponerme a recopilar de uno y de otro porque tendríamos un espectáculo que carecería de identidad en conjunto. Yo he querido hacer un homenaje propio de esos 20 años. Entonces, al final es un espectáculo que se compone de 5 piezas, con una calidad artística y técnica muy alta por el elenco y por el nivel coreográfico que hay, pero sobre todo porque cada una de ellas se sitúa dentro de un concepto muy claro escénico y coreográfico. No va a ser un espectáculo de formato del flamenco tradicional. Es un espectáculo muy a mi manera. Si conoces mi trabajo hay una línea clara de forma de contar el flamenco. En este espectáculo no hay un flamenco tan visceral y tradicional. Es un flamenco muy actual, y hecho desde un concepto muy coreográfico, cada pieza es muy distinta a todas los demás».

A distancia se ve que la bailaora sevillana comparte la batuta, «hay un trabajo muy de equipo. El proyecto es mío, pero a la hora de ponerlo en marcha hay un trabajo de equipo. Yo siempre trabajo así. Hay una creación de iluminación, una creación de proyecciones, de vestuario, musical, la música es en directo, coreográfica que está muy trabajada entre todos. Hemos empezado a montarlo en julio, y en agosto estuvimos trabajando en las noches del Generalife, en Granada, con el otro espectáculo, La Memoria del cante. Llevamos seis meses con él y con el montaje de Imágenes. Los dos se están haciendo con prácticamente el mismo equipo de trabajo y ambos los vamos a llevar de gira internacionalmente».

Una mano. La Consejería de cultura de la Junta de Andalucía ha contribuido durante veinte años a mantener una entidad cultural como es El Ballet Flamenco de Andalucía por el que se ha difundido este patrimonio artístico tanto en el entorno cercano como por Europa, China, Túnez, EE.UU, México, Cuba, y las principales capitales de Hispanoamérica. Ya en Sevilla, la XVIII edición de la Bienal sigue siendo un buen escaparate para difundir el flamenco y una plataforma cultural impulsora de la carrera los profesionales de este arte.

La directora del Ballet de Flamenco de Andalucía lo comparte «La Bienal es un escaparate absoluto. Yo, de hecho, he participado siempre de alguna forma, ya sea como intérprete, como invitada, con mi propia compañía privada, el pasado año hice la clausura en la Maestranza. Siempre estoy emparentada con la Bienal. Evidentemente, la Bienal tiene una trayectoria y una importancia mundial».

En los tiempos que corren, el apoyo de una Institución pública y de la financiación privada se convierte en un factor determinante para que un artista pueda formar una compañía o realizar algún proyecto. «A nivel de venta está muy mal. El público sigue peleando, lo que pasa es que económicamente es muy complicado para la gente de la calle y no se ayuda desde la base, no se ayuda en producciones, en distribución, los cachés son cada vez más bajos. Se está acotando la cultura muchísimo y para nosotros es muy complicado y, bueno, tenemos el panorama internacional, pero… en este país es muy complicado llevar compañía privada, económicamente y logísticamente. Yo llevo con compañía propia 12 años y es una lucha continua para poder tener una identidad. Estamos siempre a trompicones con las ayudas que podemos y con el dinero propio para la producción y una vez que haces una producción y la estrenas, después no tienes muchos espacios donde poder mostrarla, porque no tenemos oportunidades y la gente que empieza lo tiene cada vez peor. Poder contar con una ayuda, poder estar al cargo de esta entidad pública andaluza, que lleva ya muchos años y que tiene ya una logística ya planteada, un espacio, un equipo es distinto. Cuando eres tú solo, las posibilidades con las que cuentas son muy inferiores».

El estreno de una Conmemoración, Imágenes. Este viernes 19, a las 20 h. en el Teatro La Maestranza, el espectáculo el ballet andaluz de flamenco celebrará sus veinte años de vida con una compañía conformada por un equipo de más de cien profesionales que siguen fabricando cultura.

El Ballet Flamenco de Andalucía no son solo cuatro palabras, las doce personas que constituyen lo visible del mismo, teniendo a Rafaela Carrasco como simiente máter luchan cada día por hacer de una pasión racional un trabajo que aman, al que se entregan sin reservas, que lo es todo porque respiran por él, convirtiendo un ensayo cualquiera en la única forma de vida. Porque con esta profesión, de la que comen, alimentan al círculo perfecto de la cultura. Son personas que se sienten dignas a través del flamenco, del arte, y es esta dignidad la que enriquece este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad tan nuestro.

¿Qué es lo que espera Rafaela Carrasco del espectáculo Imágenes? Precisamente esto, «espero hacer un trabajo muy digno y con un nivel muy bueno. Después las opiniones, las críticas y las visiones del público siempre son muy personales. Lo que a ti te parece una cosa, a mí me parece otra, no puede llover a gusto de todos. Entonces, yo quiero estar tranquila con el trabajo que ofrezco con la compañía porque tiene una calidad artística muy buena. Con eso me considero satisfecha».