El derecho de la minoría a ser lo que es

Pep-Tosar-és-Thomas-Bernhard

Pep Tosar presenta en Madrid su obra Con la claridad aumenta el frío, adaptación de Mis premios de Thomas Bernhard. Es un director teatral que sabe buscar esos textos que suponen una bocanada de aire fresco en el panorama teatral español y, además, es actor -de esos que llamamos de raza, de los de verdad, de los que aman el teatro y conocen lo que tienen entre manos.

El otoño se hace rogar. Las tardes se confunden con las de primavera y Madrid parece tomarse un respiro. Caminar sus calles es placentero y uno puede llegar a pensar que pasea por una ciudad tranquila en la que apenas pasan cosas. Camino por una de las zonas céntricas de la capital hasta llegar al destino.

En el Teatro de la Abadía de Madrid, me espera Pep Tosar. En su camerino. Es un hombre sencillo, tranquilo, buen conversador.

Hablamos de sus comienzos como actor y director, de la evolución de su carrera profesional, de cómo ha llegado hasta el punto en el que se encuentra.

«He llegado hasta aquí a base de los empujones que me he dado a mí mismo. Y, gracias a ello, me encuentro en el lugar en el que, profesionalmente, me siento justificado. Cuando comencé parecía que lo que me proponía era posible. Había caminos que se podían recorrer y mis propósitos profesionales tenían que ver con lo que sucedía en ese momento. Todo parecía perfecto. Sin embargo, a partir del comienzo de los noventa, en Barcelona, en 1992, cuando la ciudad (seguramente todo el país) se vuelca con el deporte, comienza una suerte de decadencia en todos los sentidos. Poco antes, se vivió una efervescencia absoluta, una huída de la oscuridad de la que procedíamos, una enorme esperanza, pero a partir de ese momento nos dimos cuenta de haber sido engañados de la forma más repugnante. Se inició un rumbo hacia el lugar en el que estamos. Traté de seguir a pesar de ese rumbo tan hostil y tan ofensivo, tan incómodo. Hubo que inventar caminos a través de la selva porque todo se orientó hacia un valor que no tiene nada que ver contigo, hacia el dinero. Y sigue siendo así. No es que desprecie el dinero; lo que hago creo que merece esa recompensa, pero no perseguiría el dinero desde el teatro; lo haría desde los bancos emitiendo preferentes, por ejemplo. Lo penoso es que la cultura no vive al margen de estas situaciones y las circunstancias te arrastran de forma irremediable».

Pep Tosar gesticula poco aunque intenta aclarar sus palabras con cada movimiento de las manos. Añade sentido sin casi quererlo.

Pero has llegado hasta aquí, le digo. Parece que has encontrado el método, el mecanismo adecuado.

«Hasta aquí se llega con mucho ímpetu, con muchas ganas, con la intención de sobrevivir a la hecatombe que vivimos. Convirtiendo esa hecatombe en el propio discurso de lo que haces, sacando partido de una situación insostenible, pensándola para convertirla en motivo de trabajo».

Le recuerdo el gran riesgo que se corre eligiendo una profesión vinculada al mundo de la cultura, la habilidad que se requiere para salir ileso del proceso.

«Sí, riesgo, pero ya te digo que no es voluntario. Es la única forma de generar algo con lo que estar de acuerdo, con lo que sentirme cómodo. Yo preferiría trabajar con un gran riesgo intelectual a cuestas y no con el económico».

¿Qué ha pasado, Pep? ¿Cómo nos encontramos en un lugar tan inhóspito? ¿Lo único que cuenta es que el público se lo pase bien y que la empresa haga caja?

«El público puede divertirse con cualquier tipo de teatro. Ahora bien, cuando estrenamos en Barcelona Con la claridad aumenta el frío, sólo pudimos estar cuatro días en escena. No hubo forma de continuar ni de encajar el proyecto en las salas catalanas o del resto del país. En este texto que representamos dejo bien claro quienes son los responsables de lo que está pasando, los factores que han influido en el derrumbe de todo esto. Soy consciente de lo que está sucediendo, pero sé que hay una minoría que no por ser minoría ha perdido los derechos a ser lo que son. Tratan de buscar un producto cultural que les respete intelectualmente. Sin duda es un sector en extinción aunque quiero ser optimista y resurgirá de sus propias cenizas».

Con la claridad aumenta el frío es la adaptación de Mis premios de Thomas Bernhard. Charlamos sobre su obra, su carácter; sobre lo importante de autores como él.

«La actualidad de los libros como los de este autor, o textos de los años sesenta de otros escritores, es escalofriante. Parecen escritos esta misma mañana o anoche después de ver el último telediario o el periódico del día. Quizás los cimientos del desastre ya eran visibles para mentes lúcidas. Tal vez ya se estaba cociendo, fabricando, la situación tan terrible que vive el mundo de la cultura. Este es el trabajo que quiero hacer en el teatro porque esto es lo que creo que merecen los espectadores y no un insulto a su inteligencia, estos son los autores que me interesan. Como decía Blai Bonet, desde una lucidez privilegiada, los autores deben ser personas que nos hacen visible aquello que permanece invisible aunque no por ello deja de existir».

Pregunto a Pep Tosar sobre el futuro.

«La televisión ramplona es el futuro. Y el trabajo amateur, el intrusismo de actores, de actrices, de directores, de estética… Todo en el teatro es low cost. Los actores profesionales que exigen que se les considere profesionales, que se les contrate, que se les pague por su trabajo, son eliminados a cambio de otros que ceden ante la nada, ante poder subir a un escenario en el que los conceptos teatrales, la profesionalidad o la filosofía de la dramaturgia, sencillamente, no existe. Por eso, si tuviera que dejar el teatro hoy, si alguien me dijera esto del teatro se acabó para mí, me quedaría tranquilo. Tengo la conciencia tranquila por no haber cedido ante semejante cosa y puedo justificar mi carrera. Eso sí, lo pasaría mal. Lo que más me apetece en esta vida es narrar. Soy de un pueblo muy pequeño de Mallorca (en mi casa no había agua corriente cuando nací); la tradición oral era fundamental, escuché millones de historias a cual más interesante. Mi pasión es escribir, dirigir e interpretar, las historias que más me gustan. Y echaría en falta poder contar».

Me despido de Pep Tosar. Debe prepararse para la función. En una hora volveremos a vernos. Esta vez separados por un escenario. Aunque unidos por la ficción. La pasión de ambos.