El escaso recorrido de la intransigencia

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Hasta el próximo 1 de febrero se puede disfrutar de este maravilloso espectáculo en el Teatro Real de Madrid. La magia de las sombras revestida de ironía, ritmos de jazz y buena dramaturgia.

Omelette es un espectáculo sorprendente por su finísimo humor, por su elegancia y por ser una extraordinaria mezcla de música y dramaturgia. Pero, además, es una magnífica oportunidad de pasar una hora con los más pequeños de la casa. Tanto niños como adultos disfrutan de un teatro de sombras que nos acerca el Programa Pedagógico del Teatro Real de Madrid.

La sombra suele representar eso que conocemos como alma y que puede separarse del cuerpo. La sombra es lo inmaterial de nosotros mismos. Por ello, lo fantástico, lo mágico, eso que está sin mostrarse; se hace presente en este tipo de espectáculo. Y, por eso, los niños disfrutan tanto (su capacidad para imaginar es ilimitada). La sombra nos arrastra a un mundo que no solemos transitar, pero en el que encontramos nuestras pasiones, nuestras intimidades.

Jean Jadin fabrica música con un par de herramientas metálicas, un par de flautas, su propia voz y poco más. Los ritmos de jazz llegan con gracia hasta las butacas. Paulo Ferreira hace magia, o casi, manejando un enorme número de figuras en movimiento.

En Omelette se habla del poco recorrido de la intransigencia o de la falta de atención de los adultos; del mundo de los niños como vía para poder alcanzar una estabilidad emocional que permita una vida mejor. Y, para hacerlo, se pone en movimiento a un matrimonio, a su hija, a una disparatada gallina y algunas cosas más que ayuden a que la fantasía ordene la narración.

Tanto Jadin como Ferreira hacen una pequeña presentación del espectáculo que viene muy bien a niños y a adultos. Y se despiden mostrando las figuras a los pequeños que pueden acercarse a ellos para entender el funcionamiento.

Sonrisas y carcajadas; emoción provocada por le tensión del relato que va del disparate a la ternura más absoluta, pasando por la tensión trágica; carreras improbables de los personajes, movimientos rítmicos al son de una música exquisita.

Si están por Madrid, no pierdan la oportunidad. Y si piensan viajar a la capital, exijan una entrada con sus billetes. Merece la pena.