El renacer glorioso de las series de televisión (e internet)

Utopía-cancelada

El formato audiovisual, que tantas historias y dramas nos ha brindado, renace con esplendor en el siglo XXI. Tramas extraordinarias, caracterizaciones brillantes, escenarios de inversiones millonarias… La serie tiene el poder. Las series de televisión viven una época dorada por múltiples factores. Pero es necesario destacar una novedad: ya no pertenecen exclusivamente al televisor; internet (como en tantas otras cosas) ha reclamado su propio papel protagonista.

Los múltiples factores que aúpan a las series al trono en que se han asentado en los últimos años van desde la calidad con que muchas de ellas están construidas, hasta la variedad tremenda que tiene el espectador a la hora de elegir una que case con sus gustos o preferencias. Hay de todo y, lo que es mejor, muy bien hecho. Desde sitcoms a dramas redondos, pasando por miniseries de factura impecable. En la lista que sigue a continuación hay un poco de todo, tratando de conformar una selección tan variopinta como recomendable. Para gustos dispares (y dejando en el tintero otros títulos merecedores de mención), seis series que, por un motivo u otro (o varios diferentes), merece la pena ver.

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Breaking Bad

Una de las series más comentadas y aplaudidas de los últimos años. Los seriéfilos están hasta las narices de que este nombre salga a colación. Pero es lo que pasa con casi toda obra maestra, y esta lo es. Una serie que, en cada temporada, se supera un poco más. Todos conocemos la historia de este profesor de química al que diagnostican un cáncer, y que para no dejar a su familia en una situación económica poco deseable, se mete a cocinar metanfetamina. La primera temporada sienta las bases de la que será la trama, pero en ella es imposible detectar todo lo que va a venir a lo largo de las cinco que componen la serie. Las actuaciones (todas, todas) son de un nivel extraordinario, destacando por obligación a Bryan Cranston en su papel protagonista, y a Aaron Paul haciendo de secundario de vital importancia. Pero el desarrollo de los acontecimientos, la transformación directa e indirecta de los personajes, son razón suficiente para ver una y otra vez la serie y alucinar con la progresión que ofrece esta pequeña obra de arte. Por mucho que digan que el final no está la altura, la última temporada es de alto nivel (y su capítulo conclusivo no es tan descabellado o endeble como muchos quieren pintarlo).

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Death Note

Una serie menos mainstream que la anterior, pero cuyo nivel de trama y desarrollo está a la altura (o, incluso, por encima). ¿Por qué no es tan conocida? Sencillo, porque es una serie de manga japonés. Pero si uno es capaz de sacudirse los prejuicios y aventurarse a ver algo que se salga de los cánones, tendrá la oportunidad de disfrutar de una verdadera bomba de relojería trabajada por las manos del mejor artesano. Es una serie para despachar en un par de semanas (o en un par de días, porque engancha, y mucho), ya que consta de una única temporada de 37 capítulos, de unos veinte minutos cada uno. En ella se cuenta la historia de Light Yagami, un estudiante y joven modélico en cuyas manos cae Death Note: el cuaderno en el que escribir el nombre de una persona a quien se haya visto la cara, provocará la muerte de esta. ¿Argumento surrealista, poco atractivo? Nada más lejos de la realidad. El modo en que el sentido de la justicia se plantea en esta serie, colocando un antagonista a este personaje (un magistral detective privado, oculto tras la identidad de L), provocará un conflicto en el espectador: ¿de parte de quién estamos? La serie tiene 37 capítulos, sí, aunque el verdadero final, como opinión personal, llega en el capítulo 25. Vuelvo a recalcar: que haya dibujos animados en vez de personas de carne y hueso no es motivo para no disfrutar de una maravilla como esta. Adelante.

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Lost

La obra que cambió el modo de entender y construir las series en el siglo XXI. Un boom, y una sobrada por parte de sus guionistas y productores. Tiene casi tantos haters (gente, por lo general aburrida, que critica con más entusiasmo que argumentos algo muy alabado) como seguidores, pero hay algo que es imposible negarle a esta producción: no se había hecho nada igual antes. Es la serie que abre más preguntas de las que puede responder, cierto. Pero la manera de abrir preguntas (¡y qué preguntas!) la convierten en una delicia, en una pieza adictiva y brillante, sobre todo en sus primeras temporadas. Un avión se estrella en una isla ilocalizable en los mapas. Cada uno de los supervivientes tiene un pasado oscuro, pero ninguno superará lo que la isla pueda ocultar y… No hace falta seguir: esta serie hay que verla, sí o sí. Tal vez la última temporada se le fuese de las manos a sus responsables, pero merece la pena llegar hasta  ella para (si se considera necesario) quejarse.

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Sons of Anarchy

El club de moteros más heavy de la historia de la televisión (y de internet, no nos olvidemos). Estamos en una época donde muchas de las series más célebres dan rienda suelta a la violencia. Pues bien, aquí la violencia fluye con mucha naturalidad. Pero no es lo que más abunda, hay algo que le gana con peso la partida: la mentira. En esta serie, la mentira juega un papel crucial y sublime. Es una serie, tal vez, que florece de manera un tanto lenta (pero esa sensación se puede experimentar con otras como Los soprano, y no por ello hay que perder la ocasión de saborearla). De nuevo, la figura de los antihéroes, que tanto nos atrae, hace de las suyas. Tiene finales de temporada de un nivel difícil de encontrar en otras series. Y, además, consigue que simpaticemos con personajes sin apenas sentido del humor como Happy (apodo ideal) o con tendencia reprimida a la necrofilia, como Tig. Una recomendación: que nadie se encariñe con los personajes.

AMERICAN HORROR STORY: Airing on FX

American Horror Story

Es la serie que recuperó la buena costumbre de construir ambientes paranormales, para hacernos pasar un mal rato (con gusto) y provocarnos algún pequeño susto. No es una serie de miedo, sí de horror. Cada temporada narra una historia diferente, enmarcada en un ambiente singular y siempre interesante. La única pega que puede ponerse es los altibajos que hay entre unas temporadas y otras (Coven, la tercera de ellas, es bastante floja). Pero ojo con Asylum, la segunda: tal vez el ejemplo mayúsculo en la actualidad de lo que puede pasar si a los guionistas se les concede barra libre. A la altura de los delirios de Lost, de manera soberbia. Si alguien busca una serie de tono turbio y fantástico, sea bienvenido a AHS. Ah, y con qué elenco de actores cuentan, ojo.

Orange is the new black

Orange is the new black

No es una mentira ni una sorpresa encontrarnos con que la mayoría de series tienen un protagonista masculino. ¿Es que las mujeres no se prestan tanto al rol de antihéroe, al de elemento principal en una historia atractiva? Pues Orange is the new black responde de manera excelente a esa cuestión. La serie transcurre en una cárcel de mujeres, y su protagonista es Piper Chapman, una mujer que poco pinta en un lugar así. Basta con decir que cada personaje tiene vida y carácter propios, construidos de manera tan realista como genial. Es hora de sufrir y reír con las peripecias diarias que tienen lugar en la prisión más interesante de la televisión y de internet.

Black Mirror

Black Mirror

Dos temporadas, tres episodios cada una. Un retrato de la era tecnológica actual crudo, agudo y brillante. Todo el mundo debería ver esta serie, y luego juzgar y sacar sus propias conclusiones. Pero hay que verla. Es demasiado breve como para necesitar de una retahíla de puntos a favor para convencer de su calidad sobresaliente. No será una pérdida de tiempo; ahí queda el misterio sobre la misma. A verla.

Matthew-McConaughey-and-Woody-Harrelson-in-True-Detective-Season-1-Episode-1

Otros títulos que no te puedes perder

El renacer de las series ha sido tan glorioso, que resulta imposible comentar en este artículo todas las que son dignas de alabanza. Pero, para tener mucho (y buen) material, aquí van otros títulos que merecen la atención y confianza del espectador: True detective (miniserie de ocho capítulos, donde Matthew McConaughey y Woody Harrelson hacen dos de los papeles más impresionantes de la historia reciente de la pequeña pantalla); Utopía, serie de factura británica (al igual que Black Mirror; en Reino Unido también saben lucirse) que homenajea al mundo de la novela gráfica con ricos y acertados matices; Juego de Tronos, superproducción televisiva del momento y caviar para los amantes de las historias con magia negra y dragones de por medio (y con más puntos de interés aparte de estos); o Modern Family, una de las más brillantes sitcom de la actualidad que refleja el día a día de un entorno familiar, efectivamente, muy moderno.

Como ya ha sido dicho, las series viven un gran y prolífico momento. Pero, por desgracia, el ser humano tiene la costumbre y necesidad de dormir a diario, algo que dificulta poder atender a todas las series que existen y están por venir. Así que, a falta de comprobación por parte de quien escribe, es necesario mencionar un par de series más que no tienen pinta de defraudar a quien les otorgue su tiempo. Como, por ejemplo, House of Cards u Orphan Black. Ahora, manos a la obra.