El sabotaje amoroso

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Cuántas veces habremos oído la frase «en el amor y en la guerra todo está permitido», y cuántas buscamos pruebas de reconocimiento en ella para justificar actitudes y comportamientos.
Siempre bajo la premisa del juego; el artefacto narrador que utiliza esta conocida por multifacética escritora belga, Amélie Nothomb, es un ser femenino y lésbico que utiliza cierta androginia a la hora de definirse a sí misma como guerrera de una vieja dinastía china, que viaja en una especie de centauro en busca del aroma y sabor de una bella italiana llamada Helena, que, por supuesto, bebe los vientos por el insulso y ridículo Fabrice, uno más del montón.
La voz se acerca por momentos a la ciencia-ficción; en ningún momento conocemos el nombre de la protagonista, lo que no tiene por qué decir que juegue a ser diosa, pues esos delirios de grandeza se los deja a su propia locura al reconocer que si deja el hábito, se dedicará a ser Premio Nobel de Medicina. En esta androginia hayamos una profunda insatisfacción del rol natural de ser mujer, siempre aguerrida, siempre valiente y admirada, lo que en nada disgusta a la criatura creada por esta fabuladora del sub o inconsciente colectivo, a pesar de que ha declarado abiertamente que le encantaría escribir novelas de 40 páginas.
Disfruta esta voz del poder de destrucción que entre su familia y ella misma generan, un dolor tan necesario como amar, y que, sin embargo, se sabe con poder para decir que en ella es único. Los torrentes de palabras que le dedica a Helena ya los querría para sí la mejor de las diosas; a través de situaciones vividas que tienen que ver con la voluntad y la huida, lo estático y lo dinámico.
Todo es saboteado, empezando porque antes de conocer a Helena, irremediablemente la protagonista se anula a sí misma para renacer de sus cenizas, ya que ¿de qué forma, si no, se puede alcanzar tal grado de pureza en las pretensiones, para después contraatacar desde el placer?
El problema quizás estribe en hacerse juez y parte de ese sabotaje desde la necesidad de remediarlo o tratar de ponerle fin, cuando aquí el engaño es sólo un juego, lo que en cualquier caso siempre es de un oportuno cinismo.
Con su apariencia de hada madrina insomne, Nothomb nos aporta un bello relato del que siquiera todos nos gustaría participar como cómplices, pero destinado sólo a unos pocos, y no necesariamente valientes, sino más bien clarividentes respecto a las expectativas y a la teoría de los imprescindibles de Bertolt Brecht, expresada aquí como secreto. Un secreto que encontramos generosamente volcado en palabras.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Económico.
Tipo de lectura: Salvaje.
Argumento: La necesidad de ser y mostrarse diferente.
Personajes: Diferentes.
¿Dónde leerla?: En Japón, lugar de residencia de la autora durante su adolescencia.