El videoclip que alteró el devenir de una banda irlandesa

Cold soar … Kodaline

Kodaline es un cuarteto irlandés que, a través de su videoclip All I want, empezó a saborear el éxito. Bajo la premisa de crear canciones que hagan mella en la fibra más sensible, sus temas de pop emocional ya cuentan con un amplio número de seguidores. Su sencillez y naturalidad permiten que público joven y adulto se sientan atraídos por su trabajo. Ahora están centrados en su siguiente álbum, después del lanzamiento en 2013 de su primer disco de larga duración, In A Perfect World.

Comenzaron, en 2005, bajo el nombre de 21 Demands, hasta que en 2011 hicieron una parada y replantearon los pasos a dar. En ese momento, nació Kodaline. Y fue lo mejor que le pudo pasar a este cuarteto irlandés, porque desde ese momento sus canciones empezaron a traspasar fronteras, a ser amadas por miles de seguidores. Pronto aparecieron las giras por Europa, por Norteamérica, y sin auparse todavía a la cumbre de grupos musicales de masas, Kodaline encendió su propia luz. Pero todo este éxito tuvo un claro detonante: un vídeo.

La banda tenía su propio repertorio de canciones, con un estilo particular donde el pop araña emociones. En los últimos meses, medios y críticos han querido encasillarlos en el indie, en el pop rock; algunos han querido deslizarlos incluso hacia el pop folk. Pero pocos conceptos pueden definir a esta banda mejor que el de pop emocional. Tanto la música como las letras que componen encierran historias y sentimientos emotivos, muy sensibles. Si hay que distinguirlos por algo, es por eso. Son cálidos, y si su presencia en los festivales de mayor envergadura no es todavía una constante, se debe a que, tal vez, son demasiado suaves para la adrenalina que parecen estar obligados a repartir los eventos de este tipo. Pero ni con esas los fans, cada vez más, de este grupo se pierden un concierto. Porque la piel de gallina y las lágrimas en los ojos no solo las provoca el éxtasis de ver en vivo a una banda con alto voltaje. También lo hace un piano de melodía sencilla y sensitiva, o un juego de voces agudas y delicadas que si levantan el tono es para evocar un lamento que pone los pelos de punta. Y un perfecto ejemplo de este tipo de música es su canción All I want, tema por el que decidieron apostar para darse a conocer mejor y grabar un videoclip. Los miembros de Kodaline han llegado a reconocer que el presupuesto que manejaron para el videoclip era muy bajo, por lo que tenían pocas expectativas. Pero ese vídeo, con All I want de banda sonora, lo cambió todo. A través del portal web Youtube lo compartieron con el resto del mundo. Y en esa banda, desconocida hasta el momento, se posaron millones de ojos.

El videoclip no es una obra de arte mayúscula; de hecho, es una historia bastante sencilla, creada para tocar sin rodeos la fibra sensible. Pero el efecto de esa historia que esboza, junto con la sensibilidad de la canción, lo convirtieron en un fenómeno viral. Pronto la gente comenzó a compartir en las redes sociales el vídeo, y una pregunta comenzó a cobrar protagonismo: ¿Quiénes son Kodaline? Tal fue el efecto de esta pequeña obra, que tras ella se grabó una segunda parte, con la misma canción pero continuando con lo creado en el primero, y con su singular protagonista mostrándonos su singular apariencia una vez más. El videoclip sigue estando disponible en youtube, y merece la pena verlo para empezar a descubrir las joyas minúsculas en forma de canciones que Kodaline cuenta entre su repertorio. Ya está dicho que es un vídeo más, pero es difícil quedarse indiferente ante el resultado final.

A través de la catapulta de este fenómeno, el conjunto irlandés fue en ascenso. Otros de sus singles empezaron a sonar con mayor fuerza, y se abrieron ante ellos grandes puertas. Por supuesto, no quisieron descuidar aquello que les había brindado tal oportunidad y, con un presupuesto mayor, lanzaron otro videoclip; esta vez para la canción High Hopes. Otra joya musical, compuesta con cuatro acordes y una sencillez casi embarazosa. Porque el poderío de este grupo reside en su facilidad para llegar al corazón; si quiere desgarrarte, lo hace. Y no necesita para ello más que envolverte en un ambiente sereno, casi de relax, para ir desarmándote con seguridad. Para el vídeo de High Hopes contaron con el trabajo del actor Liam Cunningham (reconocido por su papel de Davos Seaworth en la serie Juego de Tronos, que tan revuelta tiene a buena parte de Andalucía estos días).

Con la fórmula mágica de los videoclips (otro que bien merece la pena ver es el del tema The Answer, de animación, donde todo a vuelve a funcionar con una sencillez y sensibilidad magistrales), Kodaline ha aprovechado para llevar su música a miles de personas. Tiene ya un nombre propio y aunque no llena estadios, no tardará en hacerlo. Las comparaciones con otros grupos actuales como Coldplay son casi el pan de cada día, pero no hay nada que comparar. El cuarteto juega a su propio juego, todavía ajeno al éxito que se abre ante sus pies. Después de varios trabajos de corta duración, en 2013 sacaron In A Perfect World, donde prácticamente reunían buena parte de su material anterior. Un disco que merece la pena escuchar desde la primera canción hasta la última, si bien siempre destacarán con mérito propio las tres canciones mencionadas anteriormente (y sin necesidad de acompañarse de sus videoclips). Pero hay otros temas, como One Day, Perfect World o Love like this que también sobresalen.

En la actualidad, se encuentran dando las pinceladas finales a su segundo álbum. No se sabe mucho al respecto del mismo, pero si se mantienen en su misma línea y no dejan que el éxito traicione la naturalidad de sus composiciones, se habrán anotado un nuevo tanto. Mientras, en plataformas como Spotify puede disfrutarse su trabajo íntegro y, en Youtube, la conjunción con historias visuales. Ambas son opciones a tener en cuenta.