Estupor y temblores

AMELIE-NOTHOMB-21
Primera novela de la escritora belga Amelie Nothomb, publicada en 1992 a propósito de una experiencia autobiográfica traumática y, por lo tanto, ya que en ella todo es peculiar, más que interesante. Y es que las obras de Nothomb son como una guerra para niños que crecen demasiado pronto, así lo atestigua también su obra «El sabotaje amoroso». A este filón ha sabido sacarle partido, publicando casi una obra por año desde entonces.

El libro es como un cuento que contiene otro cuento. Amelie, que narra y protagoniza, tiene cuatro jefes en su trabajo dentro de una multinacional japonesa (es aquí donde empezamos a conocer la idiosincrasia de un pueblo acostumbrado a morir de extenuación laboral). Uno de ellos le manda redactar una invitación para jugar al golf y enviarla a un importante ejecutivo occidental. La cosa sale mal y ponen a la protagonista a hacer fotocopias; pero esto no es todo y la segunda jefa en discordia la persigue debido a que parece existir un corte en la hoja que no encaja con el milímetro exigido; es entonces cuando Fubuki (otro de los jefes) la coloca en el departamento de contabilidad y, tras dejarse la vista y confesarse mil veces incompetente hasta el paroxismo de la discapacidad, la nueva (jefa) la envía a limpiar retretes.

Esta anécdota, convenientemente aderezada por las lúcidas observaciones de la alter ego de la protagonista, la lleva a querer reencarnarse en David Bowie, y no precisamente explotando la faceta más popular de cantante.

Ejecutada con precisión y sencillez lingüística (algo deberemos al genial traductor y también cuentista Sergi Pámies), en esta novela existe algo más que estructura. Encontramos una manera canónica, que no por extraña, pero sí por moderna, propicia la lectura agradable y las ganas de conocer a esos personajes raros y bisexuales que buscan su media mitad en las situaciones más insospechadas, con armas de sumisión o poder para entrar en un engranaje que, salvadas o reprimidas, las hará pasar a la historia como heroínas martirizadas en sus propios sueños.

He de confesar que veo belleza en estas actitudes solapadas que recuerdan poses juveniles incapaces de verse maduras a sí mismas, pues suponen no sólo un motor de acción ineludible y peligroso, sino también y en contra de lo que pudiera parecer, un antídoto contra la pureza semántica que es ambigua siempre y, quizás, por necesidad.

No sintamos pues esta inquietud por definir y sentémonos tranquilamente a leer y releer, con tacto de papel y bolígrafo al lado, este maravilloso libro.

Calificación: Interesante y divertido.
Tipo de lectura: Ágil.
Tipo de lector: Desprejuiciado.
Argumento: Las relaciones laborales y otras hierbas.
Personajes: Auténticos.
¿Dónde leerla?: Lejos de cualquier oficina.