Explosión y savia nueva desde la escena musical portuguesa

kap7763

En España no hay una costumbre demasiado arraigada de escuchar música de ese país vecino que aparece a nuestro costado en los mapas. Si se hace excepción del fado, y de los varios cantautores que lo elevan a su máxima expresión, no resulta sencillo encontrarse con el nombre de bandas o músicos oriundos de Portugal que sean una referencia en alguno de nuestros festivales o radiofórmulas musicales.

The Gift, que de buenas a primeras podría pasar por un conjunto venido de Gran Bretaña (incluso al escucharlos por primera vez), ha querido dar una vuelta de tuerca a la expresión musical portuguesa. La banda se formó con un objetivo que sus cuatro componentes tuvieron claro desde un primer momento: experimentar y detonar. Dos de sus músicos se habían conocido en un proyecto anterior, y The Gift surgió para añadir más sonoridad y artificio a sus composiciones. Por eso a la guitarra, batería y bajo se les añadieron teclados y sintetizadores, sin tener miedo a abusar del uso de ninguno de estos dos últimos. Tras unos primeros trabajos en los que dejó entrever sus ganas de encontrar nuevos caminos de expresión, en 2006 llegó Facil de Entender, álbum con el que encontró buena parte de lo que ahora es su esencia. El título de este trabajo hace mención al único tema cantado en portugués, ya que The Gift basa sus batallas melódicas en idioma anglosajón, si bien no han renunciado a componer algunas letras más en su lengua materna (canciones que funcionan de tan buena manera como las demás del repertorio).

A raíz de Facil de Entender, el grupo comenzó a crecer y a llamar la atención del público, no solo en Portugal. Sus canciones, con melodías todavía lentas que no terminaban de explotar (como pasaría en su siguiente álbum), traspasaron alguna que otra frontera. Tenía dadas ya las primeras pinceladas de su musicalidad pero, aun cantando en inglés, no era sencillo que una banda extranjera se abriese paso con suma facilidad por tierras británicas o americanas. De todos modos, el germen de este estilo con vida propia, asentado sobre la voz grave de Sónia Tavares (y tan animado como melancólico en algunos de sus temas), le valió para empezar a moverse paso a paso por Europa. Sacó todo el provecho posible de este trabajo y hasta cinco años después no lanzó uno nuevo. Pero en 2011 el grupo logró superarse a sí mismo y alcanzar esa meta que había estado persiguiendo desde que el proyecto había nacido: la detonación de su música.

Consciente de haber llegado a ese punto musical que perseguía, su declaración de intenciones fue transparente desde el primer momento. El título de este nuevo trabajo fue Explode, y en él se encuentran temas que supusieron grandes alegrías y éxitos para la banda portuguesa. Un ejemplo es Made for you, canción de acordes y melodía sencilla donde la explosión de colores musicales es una realidad. No es de extrañar que en sus directos sea coreada como si de una oda a la felicidad se tratase. No hay rabia en sus letras, ni en sus notas, sino explosión. Una explosión melódica sin caer en el recurso de hacer mucho ruido, sin necesidad de subir el volumen de los instrumentos. Otro ejemplo es RGB, tema también de este trabajo de estudio, donde sintetizadores y teclados tratan de buscar en todo momento un estallido de colorido musical. Tiene mucho que ver con esto que la banda se haya ayudado de sus trabajos de fotografía y videoclips para pretender que su público y seguidores interiorizasen una relación entre la gama de colores y su estilo musical.

Con Explode logró acceder al mercado estadounidense, uno de los más reticentes a abrir sus puertas a productos musicales del exterior. El disco cuajó bien por allá y también en otros países. En España el grupo ganó peso también, logrando algunas giras por el circuito nacional y formando parte del cartel de algunos festivales como el PortAmérica, en su edición del 2013.

En 2012, solo un año después de su gran trabajo, lanzó Primavera, donde la experimentación volvía a ser una cuestión central. Un álbum más relajado, más propicio a ser escuchado en vivo desde la butaca de un teatro, pero que no renunciaba a la impronta personal del conjunto. Sin embargo, The Gift sigue siendo un grupo que se abre paso poco a poco. No es un fenómeno de masas, ni su música inunda todas las ondas de radiofrecuencia, pero ofrece la posibilidad de descubrir algo nuevo que no comparte ya el universo entero. Brinda la posibilidad de encontrarse con un estilo propio, de música viva. Canciones potentes y pegadizas; no por sus letras o su facilidad melódica, sino por ese logro de hacer escuchar una música con colores. Y con temas más tiernos, donde la gama de colores reposa y coge aire para volver a cobrar intensidad y protagonismo.

Este año su gira está enfocada principalmente a sus tierras (que muy lejos no nos quedan), aunque ya tienen cerrada una actuación para el 23 de julio en Santander. No hay más confirmaciones oficiales en territorio español, pero se espera que antes de que se clausure este 2014, nuestros vecinos vengan de visita alguna vez más. Sus directos buscan transmitir esa musicalidad viva que sus trabajos de estudio logran alcanzar, lo que no es sino una promesa de una gran experiencia musical en vivo. Una buena oportunidad para entender qué es la explosión portuguesa sobre un escenario, la savia nueva que parece haber elaborado The Gift.