Garra de la guerra

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Decía Camilo José Cela sobre Gloria Fuertes que era «la angélica y alta voz poética a la que los hombres y las circunstancias putearon inmisericordemente». Y no le faltaba razón. La grandísima voz poética de esta autora no ha alcanzado nunca el reconocimiento debido. Pero, si hay una circunstancia provocada por los hombres que la puteó como ninguna otra, fue la terrible injusticia de la guerra. La guerra que le robó, como a tantos, la inocencia, que la dejó en un mundo despoblado de razón, poblado de dolor y de pobreza, en donde se prohibe comer pájaros fritos, y, en cambio, no se prohiben los niños (…), y se los sigue comiendo el hombre en salsa blanca. La misma que le arrebató al hombre que amaba, y con el que se iba a casar. A la que quiso ir, para pararla, pero la detuvieron en el camino. Aquella tragedia sin la que ella declaró que quizá no hubiera nunca escrito poesía. Puede que lo hubiera hecho igualmente, y puede que no. Eso es algo que no sabremos nunca. Pero lo que es innegable es que toda su vida, y, por tanto, su poesía, están profundamente marcadas por esa vivencia. Tanto en los poemas escritos durante, como sobre ella, como en aquellos que no tienen nada que ver, como su extensísima y magnífica producción destinada a los lectores más jóvenes (los depositarios de su esperanza en un mundo nuevo en el que no volviera a repetirse). Poemas alegres, surrealistas, llenos de vitalidad, no exentos de cierto poso de amargura, o de ironía, en ocasiones. A los que, sorprendentemente, las bibliotecas públicas (que lo tienen en la sección de préstamo infantil), y el Ministerio de Cultura (que le otorgó el Primer Premio en la categoría Infantil y Juvenil al Libro Mejor Editado en 2003), consideran que va dirigido “Garras de la Guerra”, que recopila (tal y como deseaba Gloria Fuertes hacer algún día bajo ese título), los poemas que escribió la autora contra ella. Porque no es un libro para niños. Es demasiado doloroso. Y, a la par, bellísimo. La Editorial Media Vaca, dedicada a hacer ediciones cuidadísimas, ilustradas, con unos contenidos muy escogidos, no se ha limitado a recopilar aquellos versos, y hacer un poemario nuevo. Lo que ha hecho es seleccionar los textos, y trabajar durante un año conjuntamente con el artista anglo-libanés afincado en España Sean Mackaoui,al que se ha encargado la ilustración de los mismos. El resultado es impactante. Ilustraciones a dos colores (rojo y negro), tremendamente sólidas, limpias, y bellas. Surrealistas y brutales, con una estética que recuerda la de los carteles propagandísticos de la contienda. Una conjunto, el de verso e imagen, con una fuerza, visual y poética impresionante. Tanto, que el gobierno mejicano adquirió los derechos de edición, con objeto de que estuviera en las bibliotecas de todos los colegios. Una auténtica obra de arte hecha libro. De los que no se trata de tener, leer de un tirón, y olvidarse, sino que suscitan el deseo de tenerlos, de pasar los dedos sobre las páginas (de papel mate, de buena calidad), y de tenerlos a mano, para sacarlos de vez en cuando, y volverlos a mirar. Una maravilla.

De Telegramas de Urgencia:
Destino: La humanidad.
Ingredientes: Mucha pena/mucha rabia/mucha sal.
Forma: Ya nace con ella.
Fondo: Que consiga emocionar.
Dónde puede leerse: Donde los niños jueguen, y la esperanza sea posible.