H. CARTIER-BRESSON, MÁS ALLÁ DEL INSTANTE DECISIVO

Dassau, Alemania, 1945
© De las fotografías Henri Cartier-Bresson (cortesía de la Fundación Henri Cartier-Bresson)

Para recrear la vista, para aprender historia, para entender procesos que no veríamos a simple vista; para eso, y sobre todo, para disfrutar, encontramos esta exposición de Cartier-Bresson, artista desaparecido hace una década y cuya estela le permitió no sólo ser uno de los grandes en vida, sino proyectarse a sí mismo a través de otros roles. No hay excusa para dejar de visitar la exposición, pues, si estamos en Madrid, la visita es gratuita y, si no, puede verse a través de Internet.

Con la colaboración de la Fundación de su mismo nombre y el Centro parisino Pompidou entre otros organismos, hace dos meses llegó a Madrid esta exposición que se hace eco y, coincidiendo con PhotoEspaña, marca territorio sobre la vida fotográfica del conocido por muchos como ojo del siglo.

En las dos plantas del edificio que se ocupan de esta retrospectiva del artista francés (1908-2004), el comisario Clement Cheroux ha querido mostrar el carácter polímata de este fotógrafo conocido por el gran público por saber captar lo preciso desde lo simple. La exposición da debida cuenta de unos preámbulos viajeros al Congo, donde desarrolló esa idea de aire tan necesaria que hace que nos fijemos en la composición sobre cualquier otro elemento técnico, instantáneas donde el gesto de los habitantes empieza a ser importante y por el que los surrealistas, hablamos de 1926, empezaron a simpatizar con él; siendo la relación con André Breton, al menos controvertida y llena de aristas, pues Cartier-Bresson, ante todo fotógrafo, no sabemos si en verdad simpatizaba tanto con el autor de la frase, soy todo lo que he hecho y lo que no he hecho. Como tampoco sabemos realmente si el homenajeado era muy simpatizante de la vida bohemia parisina en el sentido en que lo fueron pintores como Salvador Dalí o Pablo Picasso; el caso es que su papel por relanzar el retrato, paisaje y el movimiento dentro de la propia escena le hizo ser un hermeneuta del azar, que aprendió posteriormente el oficio gracias a sus colaboraciones con la prensa comunista primero y con el cineasta Jean Renoir (heroicas y fundamentales sus colaboraciones en Una partida de campo, su famoso mediometraje, y en La gran ilusión) después, pudiendo ejercer en sus últimos años de excelso diletante. Además de la fotografía y los audiovisuales correspondientes, el espacio MAPFRE ha habilitado espacio para añadir tres curiosos óleos y algún que otro autorretrato realizado a lápiz más que interesante.

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Por encima de esta acumulación de materiales, el empeño principal de los montadores del evento es hacer ver como en la mirada Cartier-Bresson hay más que una idea sobre la que innovó; algo que, por otra parte, otros fotógrafos se encargaron de desenmascarar en su día, realizando fotografías que retrataban el momento anterior, posterior o medio a ese mágico instante decisivo que él popularizó en sus escritos. No obstante, Henri tuvo pensamientos y maneras sagaces que hoy pueden servir también a pintores o arquitectos sobre lo que son los apuntes del natural tan relevantes no sólo para el trabajo a mano alzada sino también para la investigación de campo que supone este objeto de estudio, de tal modo que como vemos en Granada, España, cabecera de cartel o en tantas otras, el empeño va más allá del arte para sumergirnos por medio de la ficción o la realidad (ahí está el espectador para poner a posteriori su granito de arena) en un universo que no obvia ni la más común obsesión antropológica o viajera de quién saca su cámara y empieza a disparar.

Costa de Marfil, 1930

Realizando un recorrido que puede hacerse virtualmente también, de una primera pre-etapa destacamos el óleo, Mi casera y su marido, de 1928, con el que confraternizamos con lo voyeur desde lo familiar; son armónicas aunque expuestas y realizadas en un formato demasiado reducido las fotos de su primer álbum en gelatina de plata datado de 1922, así como una imagen que se anticipa a lo que será su etapa de mayor interés, Por el amor y contra el trabajo industrial (1931).

Dentro de su etapa más profundamente surrealista, el artista experimentó sobre el cuerpo humano a través de deformaciones gracias al original uso de angulares, enfrentándose ya de lleno  a conceptos que hoy nos son manidos como el de profundidad de campo, también practicado desde el achatamiento que da el teleobjetivo. Son famosas y destacables: Detrás de la estación Saint-Lazare, París, 1932, Hyeres, Francia, copia de 1946, Leonor Fini con una media en la cara, c.1931 o la mexicana Prostitutas y Lupe Martín. El inconsciente como elemento surreal lo hizo plástico gracias a su serie de soñadores diurnos, consistente en el retrato de personas con los ojos cerrados. También le dio por mostrar en esta etapa los resultados a una especie de teoría de la belleza convulsiva, sacando a través de su objetivo desde vísceras, hasta ropa tendida o tejido arrugado.

Champagne, 1960

Será a partir de aquí cuando el fotógrafo vea agotado el surrealismo para sus propios presupuestos, si bien el detonante será una manifestación parisina de la extrema derecha en febrero de 1934; es entonces cuando Cartier-Bresson empieza a publicar imágenes para diarios comunistas y a la vez es una etapa fructífera en calidad técnica. Maravillas como Domingo a orillas del Sena, Primeras vacaciones pagadas o El descubrimiento del tiempo libre así lo atestiguan. Recuerdan por otro lado al futuro Robert Doisneau, instantáneas como Niños cantando el pájaro dormido y que mete la cabeza bajo el ala de 1938.

De su paso por el cine, Henri llegó a la agencia de fotoperiodismo MAGNUM, donde se le consideró uno de sus integrantes más importantes. Destacamos de esta etapa, Un ciclista transportando dinero, de 1949, la serie ambientada en Cuba, así como la referida a las carreras de caballos de Thurles (Irlanda) o las de la fábrica de coches Citröen.

FUNDACIÓN MAPFRE
SALA DE EXPOSICIONES RECOLETOS
Paseo de Recoletos, 23. 28004 Madrid
Tel. 915816100
Del 28 de junio al 7 de septiembre de 2014