Historia del jazz (2): De Nueva Orleans a las ciudades tomadas por los solistas

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El cambio de siglo supuso una especie de cataclismo para la música en Nueva Orleans. Y, por supuesto, para sus gentes. Todo se acelera. El declive de la ciudad, pocos años después, provoca la fuga de cientos de músicos que acuden a las ciudades (sobre a todo Nueva York y Chicago) buscando nuevos públicos y nuevos futuros. Pero, antes de llegar a ese punto, suceden cosas que no podemos olvidar.

Para intentar comprender qué ocurrió para que apareciese el jazz, merece la pena centrar la atención en el ragtime, especialmente en la música de Scott Joplin, puesto que fue uno de los más importantes ingredientes para que la nueva música viera la luz. Y en Jelly Roll Morton como personaje que se autoproclamó padre del jazz y que sirvió de enlace entre las distintas tendencias musicales.

Nueva Orleans era el centro de la actividad musical. Todo ocurría allí. Y mientras duró ese tiempo luminoso, antes de que los músicos buscasen lugares distintos y alejados de la cuna del jazz, se iba preparando todo para que Louis Armtrong ocupase la escena e inaugurase una época en la que el solista sería fundamental y el jazz una realidad consolidada.

Scott Joplin. Junto con el blues, el ragtime fue una pieza fundamental en la construcción de lo que hoy conocemos como jazz. El blues llegó desde el delta del Mississipi y el ragtime desde Missouri a final de siglo. Blues y ragtime convivian sin que estuviera demasiado clara la línea de separación entre ambos.

Los pianistas negros interpretaban piezas muy rápidas, divertidas; piezas que podían bailarse; con el bajo de la mano izquierda insistiendo en los tiempos más poderosos y síncopas improbables con la mano derecha. El ragtime se podía tocar al piano, pero era muy difícil que un cantante se pudiera hacer con los mandos ante semejante música. La melodía sacrificada se trataba de recuperar con las eternas síncopas que aportaban una clara seña de identidad al ragtime.

Con Scott Joplin todo se va ordenando de forma deliciosa y las melodías se construyen con toda la delicadeza que se podía esperar. No hay que olvidar que esta forma de interpretar al piano fue una especie de escuela para muchos de los grandes pianistas de la historia del jazz y, por ello, su importancia es especialmente relevante.

La popularidad del ragtime fue extraordinaria y con Joplin alcanzó su máxima notoriedad.

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Pero Scott Joplin, además del ragtime, dejó firmada una obra fantástica: Treemonisha. Algunos se han empeñado en calificarla de ópera ragtime aunque de ragtime tiene bastante poco. Joplin dedico todos sus esfuerzos y sus ahorros a sacar adelante un proyecto que se llegó a estrenar en 1915 con muy poca repercusión. Fue en una sala de Harlem, sin presupuesto para vestuario, ni para decorado, ni para orquestación. Joplin con su piano y los cantantes que apenas habían tenido tiempo para ensayar. Un año después del estreno, Joplin murió a causa de la sífilis. Su ópera volvería a representarse a partir de los años 70.

Treemonisha incluye obertura y registros propios de la ópera europea (sobre todo italiana). El autor indagó en la música negra más cercana al folclore y, como ya he dicho, el ragtime no resulta fundamental. Tan solo aparece y desaparece como algo casi anecdótico. La ópera se divide en obertura y tres actos. Habla de la superstición como lacra, de los orígenes personales, del liderazgo necesario y cristalino de los que escapan de las magias y se pegan a la realidad.

El que escribe tuvo la gran suerte de encontrarse con Treemonisha siendo muy jovencito. Y la marca fue tan profunda que provocó una busqueda incesante en el jazz y en la ópera que, aún hoy, sigue intacta.

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Jelly Roll Morton. El mito que supone el jazz ha sido la causa de una imagen idílica de personas y ciudades que no corresponde a la realidad. Por ejemplo, Nueva Orleans era una ciudad que, mientras iban creándose todo tipo de híbridos musicales, estaba en plena decadencia. Hay quien afirma que fue ese declive y el desbarajuste moral y social que reinaba en la ciudad la gran causa de la aparición del jazz. Lo cierto es que pasado el tiempo fueron miles los que abandonaron la ciudad buscando mejor futuro.

Tras el que se considera gran promotor del jazz, Buddy Bolden, apareció en la ciudad un tipo que impulsaría la fusión necesaria de distintos tipos de música para que el jazz fuera una realidad. Jerry Roll Morton. Golfo, mujeriego, jugador, navajero, lucía un diamente en cada diente… y un músico impresionante. No tanto como él cacareaba (venía a decir que era una especie de genio inigualable), pero grande de verdad.

Era criollo y presumía de tener ascendencia europea de gran refinamiento. No era cierto. Lo que si fue verdad es que nunca se mostró amigo de los acercamientos raciales y para él los negros eran otra cosa distinta a lo que era él.

Sus primeros años como músico se encuentran en Storyville, es decir, en clubs de alterne y poco más. Fue durante su etapa en Chicago en la que más y mejor compuso. Creó la banda más famosa con la que trabajo: los Red Hot Peppers. Más de cien grabaciones.

Era capaz de cambiar la instrumentación a media canción consiguiendo sonidos extravagantes y preciosos. Aunque el sello de identidad de la música de Morton era el sustento de una frase melódica de doce compases (stop-time) con la que se daba entrada al solista acentuando el segundo y cuarto compás. Sumaba otra melodía de doce compases para escuchar trombón, clarinete y corneta. El clarinete toma el mando en los doce siguientes… En fin, algo maravilloso y nuevo. Con todas las carencias que presentaba Morton; todo hay que decirlo. En algunas de sus piezas, arriesga en exceso y su falta de conocimiento teórico y las carencias de su técnica como pianista, le juegan alguna mala pasada. Las coloraturas se difuminan entre el embrollo; las tonalidades se encuentran huérfanas.

El final de su carrera se aceleró con la llegada de la Gran Depresión. Y, además, el jazz era cosa de los solistas. Louis Armtrong y Duke Ellington ya arrasaban.

Con ellos nos encontraremos en la tercera entrega de esta serie sobre la historia del jazz.