Historias que retumban en el pecho

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© De las imágenes: Javierre Alonso
De una forma paradójica y recurrente, quienes crean arte con las palabras como materia prima expresan en ocasiones su preocupación por no encontrarlas. Julio Cortázar, por ejemplo, decía que «las palabras no alcanzan cuando lo que se quiere expresar desborda el alma». Aldous Huxley aseguraba que «después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música», y esa cita del escritor británico es la que han asumido los integrantes de la banda sevillana Münchausen como leit motiv de su trabajo en el estudio de ensayo, sobre el escenario, y especialmente en la soledad en la que Antonio Navarro y Alex Maroto componen canciones que cuentan más de lo que cabe en tres minutos. Historias.

Historias. Inverosímiles historias de giros vertiginosos era lo que contaba el mito literario del Barón del Münchausen, inspirado en un personaje real, y que da nombre e identidad gráfica al grupo en un logo con el cañón a punto de disparar al noble alemán y la bala sobre la que supuestamente viajaba. Historias. Y eso mismo es lo que ocurre con los temas que componen los dos discos de la banda, en los que la realidad y la imaginación crean un universo de letras densas y mensajes profundos que, aunque tardan en calar en las primeras escuchas, terminan por incrustarse en una conciencia que se cincela con los ritmos limpios de la formación.

Porque así lo quisieron ellos o más bien las circunstancias, «Hoc Voluerunt», el primer trabajo de Münchausen después de la incorporación al proyecto de Juanma Silva y David Cala nunca fue editado en formato físico, sino difundido exclusivamente a través de plataformas digitales y redes sociales. Supieron aprovechar, en cualquier caso, las ventajas con las que cuenta ese proceso neoartesanal de difusión de su música y se hicieron con una falange de seguidores que les animaron a emprender una gira y a publicar un nuevo álbum, que ya suena en cientos de reproductores de discos compactos.

El sonido de Münchausen es honesto con la propia esencia de la banda: las cuerdas de Navarro y Maroto en primer plano, limpias, sin posturas artificiosas ni engaños, con golpes de pedal de distorsión equilibrados, que no sobran; percusiones que nunca adquieren el protagonismo que no merecen, aunque lo merecen por el virtuosismo elegante de Silva; teclados que subrayan, pero que raramente escriben por sí mismos; las voces de Cala los y coros que dan cuerpo a las historias, otra vez historias, pero cuerpos sin sobrepeso. Historias. La honestidad de los temas también se refleja en que la métrica se fuerza  —a veces en exceso— para encajar el sentido puro de lo que se quiso contar cuando no había más que palabras en un papel. Sin música. Historias.

Pero probablemente, la mayor proeza de la edición de «Los años remendados», el segundo trabajo de Münchausen, comenzó a gestarse el mismo día en el que entraron en un estudio de grabación de seis metros cuadrados bautizado como «Toxic records» . Los medios técnicos estaban más cercanos al ámbito doméstico que al de la música profesional, lo que requirió de un mayor virtuosismo de los intérpretes, los colaboradores y del ingeniero de sonido Marco Rondán —reconocido por la banda como el «Quinto Barón», y encargado de las mezclas y la masterización del álbum—  que firman una producción elegante y compensada en tonos, volúmenes, compases y ecualizaciones, al nivel de salas que se contratan por centenares de dólares por hora. Esa sobria exuberancia se aprecia especialmente en las guitarras dobladas y los bajos arrastrados de «Por el ojo de una aguja». Los matices de otros centenares de dólares, los que la banda ha invertido en instrumentos, se aprecian con una nitidez que pide llevar al límite de decibelios los auriculares. Historias. Música. Esfuerzo. Mesura.

Historias. En las historias arropadas por los punteos rotundos, los contrapuntos discretos y las baterías panoramizadas de canal a canal de Münchausen, con ritmos incluso marciales en temas como «Ulises», hay continuas referencias a los sentimientos especialmente a esos dos para los que parece haberse concebido la música desde su origen y que no hace falta nombrar siquiera. Pero no hay tópicos. No hay músicos «solitarios que caminan por las calles de la ciudad», ni precipicios metafóricos sobre abismos en los que se encuentra la «letra de una canción». En las letras de «Los años remendados» hay un background de muchos libros almacenados en los anaqueles de la memoria de los compositores. Novela negra. Beat generation. Mitología clásica. Nada de bestsellers. Y mucho cine. Y mucho periódico de lectura crítica entre líneas. Y mucho ensayo filosófico. Y tal vez mucho cómic. Historias. Y mucha música.

Porque las historias necesitan melodías para convertirse en canciones. Y las melodías de Münchausen cuentan con la afortunada coincidencia de sonar a conocidas, siendo originalmente agresivas. Punto de cocción al punto del one hit wonder: frases de notas que se adaptan a la silueta de las circunvoluciones cerebrales donde se esconde la música para no salir jamás. Así pasa con «A barlovento», una oda a la incomprensión de la antología de miles de ensayos y errores, de enamoramientos y desengaños, de frialdades y acaloradas pérdidas de control, que cuenta con los teclados del legendario Pedro Domínguez.  Así pasa en «Ángeles», en la que Priscila Gago pone voz de ángel a una composición que nada tiene que ver con la mística.  Historias. Vivencias.

Para cerrar el artículo, visita al back stage. La formación andaluza, que hace un rock que suena al mismo tiempo al Hamburgo o al San Francisco de los ’60 y al Seattle y el Londres de los ’90, reproduce sobre el escenario sus discos con una fidelidad que pone en cuestión el trabajo de los ingenieros que se ensalzaba en esta misma reseña, tres párrafos atrás. El trabajo de edición se compensa con energía y, otra vez, honestidad.

Sal, lector, de esta sala de la que en un momento salen también los Münchausen para pisar el escenario. Busca una posición ni tan lejos ni tan cerca de los amplificadores, bien centrada, nada escorada. Abre el pecho. Prepárate a sentirlo vibrar con el golpe de la música. Con los latidos de las historias.

@oscar_gomez

INFO
www.munchausen.es
‘Los años remendados’ (2014)
Gira de verano / Sevilla
22 de Junio / Pruna
27 de Junio / Castilleja de Guzmán
12 de Julio / Palmar de Troya
18 de Julio / Gines
22 de Julio / Herrera
13 de Agosto / Los Corrales
10 de Septiembre / La Campana Plaza
13 de Septiembre / Pilas