La brillantez de lo clásico

NozzeFigaroIV 3456

Arranca la temporada de ópera en el Teatro Real de Madrid. Y lo hace con fuerza, con elegancia; apostando por un cambio radical respecto a lo que Gerard Mortier propuso durante el tiempo que fue director artístico del teatro. El foro madrileño se vistió de gala para recibir una ópera universal: Le Nozze di Figaro. Elegir a Mozart para inaugurar es una apuesta segura y, esta vez, para tranquilidad de muchos, no hubo sorpresas con una puesta en escena que busca la pulcritud y el respeto absoluto por la idea del compositor.

Además de un compositor único e irrepetible por su genialidad, Mozart era algo gamberro. En el caso de Le Nozze de Figaro, nos hace reír acompasando cada nota con la evolución narrativa, acompasando cada elemento musical con el teatral. Mozart era compositor, pero no puede ponerse en duda su enorme capacidad para construir teatro. Gustaba de llevar las cosas hasta los límites establecidos en la época como insalvables en la que escribía sus obras; obras que siguen pareciendo modernas puesto que, al fin y al cabo, tratan temas universales: amor, amistad, lealtad… y son manejadas con una ironía y un sarcasmo atemporal. Y esta ópera que inaugura la temporada en el Teatro Real de Madrid contiene todos los ingredientes del mejor Mozart.

Durante los últimos años, muchos aficionados entraban en el foro madrileño con la ceja levantada después de figurarse que iban a asistir a algún experimento o, lo que es peor, a alguna patochada que quisiera tapar la falta de talento de alguien dispuesto a inventar la ópera (otra vez). Otros llegaban encantados por la misma razón (todo hay que decirlo). Esta vez, la puesta en escena de Emilio Sagi resulta de una elegancia extraordinaria y no puede dejar indiferente a nadie el escenario (un trabajo soberbio de Daniel Bianco) que cambia de aspecto en cada uno de los cuatro actos, por su pulcritud, por su tendencia al minimalismo, por la extraordinaria iluminación diseñada por Eduardo Bravo (el amanecer y el atardecer sevillano es magnífico; tal vez algún reflejo resulta molesto a un sector del patio de butacas cuando los intérpretes abren y cierran las ventanas por las que pasa la luz). La evolución narrativa y dramática fluye con suavidad, todo encaja, cada movimiento de los personajes es el exacto, todo el mundo sabe lo que tiene que hacer y Sagi evita tener intérpretes sobre las tablas sin saber qué hacer exactamente en cada momento. El que escribe echaba en falta (hace algún tiempo) esa belleza tan clásica que acompaña la ópera de todos los tiempos. Además, los escenógrafos y directores de escena deberían tener en cuenta una cosa muy simple: al teatro acuden personas de todo tipo y este tipo de trabajos, tan sencillos como elegantes, ayuda a que la comprensión de la propuesta sea más fácil para los menos iniciados. No quiero decir con ello que tengan que renunciar a propuestas distintas y vanguardistas (sería un desastre absoluto), pero se pueden alternar unas cosas y con las otras.

NozzeFigaroIV 3184

La dirección musical de Ivor Bolton se encuentra a gran nivel. Impetuoso, apasionado, delicado…, tanto como extravagante en sus movimientos al dirigir, al saludar al público, al esperar el silencio que no llega entre actos. Logra una conjunción casi absoluta entre sus músicos y los cantantes. Cantantes que se colocan a un buen nivel en su conjunto. Destaca Sofía Soloviy, en el papel de condesa de Almaviva, al lograr unos colores en la voz bellísimos, especialmente en los agudosb . Luca Pisaroni (conde de Almaviva) cumple con solvencia del mismo modo que lo hace Elena Tsallagova interpretando el papel de Cherubino. No es esta una producción que destaque por las voces (insisto a muy buena altura), pero el conjunto resulta sólido y muy agradable para el espectador.

La ópera de Mozart habla de la infidelidad, de las relaciones entre personas que se aman, que quieren ser amados o que no lo quieren ser; habla de este lío que es la vida. Pero, también, de una sociedad en la que la burguesía se descompone y en la que los pobres siempre dan su merecido a los ricos, en la que las mujeres son mucho más astutas que los hombres. Es una obra divertidísima y muy accesible a cualquier tipo de público.

La ópera de Mozart resulta ser un comienzo esperanzador para una temporada que se esperaba con ganas por parte de los aficionados. A ver si es verdad.

Argumento de Le Nozze di Figaro

(ópera buffa en cuatro actos)

Sevilla. Figaro y Susanna son criados del conde de Almaviva. Preparan su boda llenos de felicidad puesto que el conde les ha cedido una buena dote. Sin embargo, Susanna expresa a Figaro su preocupación por los intentos de seducción por parte del conde. Marcellina no quiere que esa boda se produzca. Posee un papel que le permitirá casarse con Figaro y dejar compuesta y sin novio a Susanna. Todo se enreda puesto que la condesa duda de la fidelidad de su marido, la gobernanta Marcellina resulta ser la madre de Figaro, Cherubino es enviado al ejército aunque logra evitar la orden y termina siendo liberado por Barbarina. En fin, todo un lío enorme. Pero aunque todo son dudas, todo se perdona.