La continuidad de un pop con orden bien visible

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Eladio y los Seres Queridos es un grupo gallego que a finales del año pasado presentó nuevo disco, después de la dilatada gira que los llevó por toda España con su Están Ustedes Unidos (2011). Ahora, los escenarios acogen su Orden invisible (2014)

La apuesta por la continuidad en su estilo de pop maduro y amable es lo que se refleja en el último trabajo de estudio de Eladio y los Seres Queridos. Doce canciones con una cuidada presentación y el homenaje a un par de clásicos muy dispares

Hay muchas maneras de sujetarse al pop y convertirlo en una vía de expresión musical convincente. Más si nos centramos en la miscelánea de subgéneros existentes en la actualidad, donde al pop le ha brotado una gran rama denominada indie. Lo que Eladio y los Seres Queridos hace es arrullar al género en sus brazos y sacarle una cálida y amplia sonrisa. Al contrario de los grupos que buscan ritmos frenéticos, con melodías resbaladizas y que parecen suspirar por una vida rápida y efímera, esta banda gallega no tiene en mente ganarle ninguna carrera al metrónomo. Lo que hace, lo hace con el pulso y la serenidad propios de una actitud tan amable como sólida.

Eladio y los Seres Queridos está compuesto por Eladio Santos (voz, guitarra y compositor), Oscar Durán (bajo), Marcos Vázquez (piano y teclados) y David Outumuro (batería). Aunque su discografía comienza con Esto que tienes delante, en 2007, el auge de este grupo vino de la mano de su siguiente trabajo, Están ustedes unidos, publicado en 2011. La gira que por entonces llevó a cabo la banda no está al alcance de muchos artistas, con más de cincuenta ciudades visitadas y conquistadas con ese pop amable que reaparece en Orden invisible. Y es que se hace necesario recalcar el aroma a amabilidad que se desprende de sus armonías, a pesar de que algunas de sus letras puedan doler. La banda convierte el potencial dolor en algo más llevadero, en ocasiones como si se tratase de una inyección letal que, en realidad, no pretende terminar con nosotros; tan solo advertirnos que lo cálido y lo peligroso a menudo confluyen en el mismo lugar.

Su último trabajo de estudio da el pistoletazo de salida con Seremos Santos Inocentes, una de las mejores composiciones de este disco. Haciendo uso del piano para acompañar con sencillez a la voz, hay espacio también para jugar con los sintetizadores y la batería; por supuesto, de ese modo amable pero maduro que se han decidido a reflejar desde el primer compás. Tras este tema aparece Niño Salvaje, donde la banda parece retrotraerse a un estilo algo más añejo, debido sobre todo a la distorsión con que se viste la guitarra. En Eternamente, tercera canción, la calidez de Eladio y los Seres Queridos llega a su punto álgido. Una sucesión de acordes sencilla, de aires nostálgicos y a la vez apacibles (no siempre la nostalgia se nos presenta bajo forma placentera, desde luego). Es entonces cuando nos encontramos con Los dinosaurios, versión personal que el grupo ha querido hacer sobre el clásico, de mismo título, de Charly García. Una canción, emblema de una época en territorio latinoamericano, que ahora es revisada, con un aroma fresco, por parte del cuarteto gallego. El primer guiño manifiesto (este de carácter musical) a otra creación que acoge este trabajo.

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Otra de las canciones con la que nos podemos encontrar es Bella durmiente, una balada que recrea con acierto mágico la atmósfera propia de un cuento de Disney. También está Highway to heaven, ese otro homenaje que seguramente habría disfrutado el desaparecido Michael Landon. Con Dispositivo celestial, siguiente tema en sonar, la banda hace gala de la fuerza que también puede aunar para dar forma a una de sus composiciones; jugando con partes de mayor delicadeza que contrastan con el poderío del estribillo. El silencio es el tema más espiritual y sensible de todo el disco, una pequeña joya para escuchar con los ojos cerrados y sin ningún otro ruido alrededor. Su último acorde enlaza con Te espero aquí, otro ejemplo redondo de pop amable que tan bien sabe construir esta agrupación. Y como despedida aparece Junto a los Seres Queridos, una canción que efectivamente suena a un «hasta pronto». Menos mal que nos quedan sus conciertos, los directos que ya han empezado a tomar los diferentes escenarios que podemos encontrar a lo largo de la geografía española.

Todavía es temprano para vaticinar si la gira de Orden invisible será comparable a la del anterior trabajo, aunque todo invita a pensar que a Eladio y los Seres Queridos no le van a faltar fechas para terminar de nuevo exhaustos pero con las cosas bien hechas. Por lo pronto tiene cerrada una docena de actuaciones, las más próximas en el calendario en Madrid (7 y 8 febrero), Aranda de Duero (20 de febrero) o Pamplona (21 de febrero). Surgirán muchas más, hay que darlo por hecho. La apuesta por la continuidad en ese estilo propio, dentro del complejo entramado del pop, les ha llevado a crear un nuevo álbum rico en matices y canciones. A pesar del título, la banda tiene bien definido su orden particular, sin hacer concesiones a ningún tipo de desbarajuste. Que nadie piense que, por no abusar de riffs de guitarra, o por no hacer uso de ritmos agitados tan de moda hoy en día, sus directos no tienen demasiada chicha a la que aferrarse. Si eso fuese así, no habrían podido gozar de la gira ejemplar que los mantuvo tanto tiempo en ruta y pisando escenarios. Por esa razón no resulta demasiado arriesgado pensar que su sonoridad tan amable como madura va a llegar, de nuevo, a muchos lugares.