La mujer en silencio. Sylvia Plath y Ted Hughes

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La vida del gran poeta inglés Ted Hughes y de su esposa, la también enorme aunque mucho mas infravalorada Sylvia Plath, ha dado para un buen puñado de jugosas biografías encargadas de inmiscuirse en la intimidad de sus vidas, dando lugar en un caso tan particular como el suyo, con relación tormentosa y suicidio en el camino, a páginas y páginas de truculentos cotilleos y opiniones dispares, que tienden bien a crucificar a Hughes como misógino traidor elevando a Plath a los altares predestinados a todo mártir, o a juzgarla a ella como la masoquista fémina, perturbada y sin apenas talento, que hizo imposible la vida al laureado genio de la literatura. Todo según a quien le pregunten.

Las biografías de artistas celebres son una de las efemérides editoriales mas singulares y atractivas. Poseen tanto de estudio obsesivo de la genialidad como de impúdico rastreo de intimidades que, escudado en un alarde de intelectualidad, se pretende mas elevado que el cotilleo diario a lo Belén Esteban y Cía., cuando la realidad dicta que esas anécdotas que sobrevuelan los círculos literarios y artísticos suelen ser sin duda, dada la naturaleza inquieta de sus protagonistas, mucho mas  jugosos que cualquier acontecimiento en la vida de la fauna televisiva actual. La mujer en silencio, escrito por la magnífica biógrafa Janet Malcolm, no es afortunadamente uno de esos libros repletos de morbosos detalles, y pese a su título, posiblemente una imposición editorial en pos del incremento de ventas, apenas rastrea la vida de la pareja de escritores. En realidad este enorme ensayo metaliterario dedica la mayor parte de sus páginas al estudio del propio biógrafo y sus vicisitudes como arqueólogo de vidas ajenas, así como  a interrogarse sobre hasta qué punto es lícito entrometerse, culturalmente escudados, en la intimidad de los demás, aleccionándonos en la dura tarea de escribir sobre el otro, en la imposible búsqueda de la objetividad y en la más que probable unión de caracteres entre quien escribe y sobre quien se escribe.

Tomando como base los distintos libros sobre Hugues y Plath, especialmente los que se ocupan de la autora de Ariel,  y con un inciso aun mayor en las biografías mas importantes sobre la poeta norteamericana, escritas por Anne Stevenson y Lynda Wagner, La mujer en silencio traza la fina línea que separa al biógrafo de ser tachado como  genio o hipócrita vendido a determinados intereses; y lo hace implicándose en el juego  con el retrato duro de alguno de los protagonistas, en especial de la hermana de Hugues, Olwin, presentada como una manipuladora capaz de jugar con cualquier tipo de verdad o falsedad en la mente del biógrafo, pero también defendida como pudoroso ser humano que trata de impedir que ciertas intimidades pasen a ser de dominio público.

Los mas interesante de la reflexión que Malcolm nos propone en su libro, recorrido construido a partir de anécdotas tanto de los protagonistas de aquellas biografías como de las propias redactoras de sus vidas, es su inesperada defensa de la vilipendiada obra de Stevenson por encima del libro de Wagner, considerado canónico e intachable por su aparente objetividad y que, debo reconocer, yo mismo habré leído una decena de veces. Para la autora toda biografía es un acercamiento parcial que habla mucho de quien la escribe y desde esta perspectiva analiza el contacto cercano que Stevenson tuvo con la familia Hughes, así como las propias coincidencias de su vida y obra literaria con las de Sylvia Plath. El resultado de este particular acercamiento es un ejercicio ensayístico de altura, paginas que desde el conocimiento de un oficio  consiguen extraer una pertinente reflexión sobre el ejercicio de escribir y un propio aunque nada ortodoxo estudio de los personajes implicados; construyendo un discurso sobre la importancia que las vidas ajenas, en especial la de aquellos que admiramos, tiene para todos nosotros, y sobre el propio ejercicio del biógrafo que tan magistralmente entiende la autora.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Adicto a las biografías artísticas.
Tipo de lectura: Absorbente y reflexiva.
Personajes: Dos ilustres poetas, sus respectivas familias y sus biógrafos.
¿Dónde puede leerse? En el salón de casa ignorando Sálvame.