La pluralidad de Richard Villalón

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Richard Villalón es un artista que se declara comprometido ideológicamente y se arrima a un público situado en las periferias sociales. Porque Villalón toma la poesía como arma que se llena de sentido, que arroja belleza a una sociedad que trata de escapar de la vulgaridad que impone un sistema cicatero con las formas de arte. La fusión del teatro y esa poesía desemboca en un trabajo, atractivo por su diversidad, que Villalón presenta en el Palacio de la Buhaira de Sevilla el próximo día 12.

Richard Villalón
Palacio de la Buhaira
12 de julio de 2014
Sevilla

Richard Villalón es un hombre extrovertido, amable y, muy, muy, divertido. Le gusta hablar con desenfado y trata cualquier asunto, sea cual sea, cubriéndolo de la importancia que aporta una normalidad que integra todos los estados vitales. Es cantante desde los once años. Tuvo ocasión de compartir en Perú, su país natal, experiencias con artistas que huyeron de Argentina, Chile o Ecuador; cuando el terror represivo se implantó en esos países. Aunque, allí en Perú, se le encuadraba en lo que se conoce como canción criolla siempre estuvo vinculado a una música cercana a la política y al compromiso social.

Charlamos con tranquilidad. Dejo que el torrente en el que se convierte Richard cuando quiere expresar una idea vaya descargando ideas y experiencias.

«He trabajado mucho en el teatro. He estudiado música durante años. Por esto, quiero que ambas facetas sean una sola cosa convertida en un método de expresión potente y único. Para ello sumo una capacidad vocal que no es otra que la de contratenor clásico que dejó de ser habitual en trabajos parecidos al que yo desarrollo. El problema es que no existe una radio fórmula que acepte en estos momentos a cantantes de mi perfil y eso es algo que dificulta la difusión de mi obra».

Entre los más de treinta y cinco discos de Richard Villalón, se encuentran trabajos muy comprometidos. Trabajos que no tienen mucho en común con lo que hace actualmente.

«Siempre he trabajado en los movimientos políticos de izquierdas uniendo la seriedad política de aquellos años (canción protesta y contestataria) y la técnica más clásica. Lo que ocurre es que el folclore se ha revendido aunque sin compromiso social. Seguramente es por el efecto de la globalización. No se quiere hablar de algunas cosas que resultan molestas. La gente consume lo que encuentra en el mostrador y solo eso. Ya no se va al concierto para ver y escuchar a un artista. Es el divertimento lo que manda. Eso entre los jóvenes. Porque entre la gente de mediana edad es difícil calar por otras razones. Ya tienen artistas de referencia que hablan de cosas muy bonitas que no tienen un fondo, que están muy alejadas de una ideología clara, sea cual sea. El mensaje es nulo si nos referimos al compromiso. ¿Recuerdas la Puerta de Alcalá? Actualmente, existe un gran desfase entre lo que se lleva al escenario y la realidad más inmediata. Y eso es algo que genera cierta desidia ideológica. Alguien está muy interesado en que esto ocurra. Nos encontramos con cantantes que son una mala imitación de Serrat o Caetano Veloso y con eso se va apañando la gente. Para el resto no existe un espacio efectivo. Mira, a mí me preguntan mucho ¿dónde te ponemos? No son capaces de ubicar alternativas musicales porque no es fácil vender nada que no sea ligero en la idea. Por otra parte, los medios de comunicación ya no fabrican artistas porque no dejan que hables. Y sin voz nada resuena. Hoy lo que se pide es una cara guapa, juventud y compromiso limitado al yo más íntimo. Siempre digo que, desde que llegué a Sevilla, me convertí en el primer cantante mimo de la historia».

Richard Villalón se muestra firme al opinar. Da la sensación de ser un hombre convencido y con fuertes arraigos ideológicos. Me intereso por el espectáculo que presenta en el Palacio de la Buhaira el próximo sábado día 12 de julio.

«Quiero recrear el sentido real de la poesía. La lírica como algo que debe hacerte reflexionar para que pueda aparecer tu propia identidad. La poesía no puede ser algo que no conmocione terriblemente al que se acerca a ella. En cualquier caso, la tendencia es que mis ritmos se aproximen a cierta lógica. Ya no puedo hacer cosas exóticas. Con este panorama he decidido retomar la poesía y unirla a la calidad musical que nunca abandoné. Busco no salvar vidas sino calmar todas aquellas que sea posible. El espectáculo se llena de ritmos latinoamericanos, de poemas de Lorca y de Cernuda, ritmos brasileños y música negra peruana (la original). Me acompañan Mariano Silva Campallo con la guitarra flamenca (que ha sabido absorber todos los ritmos con una maestría absoluta) y Fernando García Conde que maneja cuarenta y ocho instrumentos de percusión sobre el escenario (es impresionante ver cómo trabaja sobre el escenario). A esto le añades el registro de un contra tenor y tienes como resultado mi espectáculo. Tres raros haciendo elementos muy comunes. (Reímos)

La poesía existe y con ella podemos librarnos sanamente de la vulgaridad. Y la poesía es divertida. Quiero alejarme de esas propuestas tan refinadas que hacen algunos artistas y de las que solo disfrutan ellos y sus conocidos porque su complejidad es extraordinaria. La belleza es propiedad del que la contempla».

Nos despedimos con la intención de buscarnos de nuevo para tomar un café. Un café que llegará, sin duda, pronto. El personaje merece la pena.