La vieja tortuga deriva hacia un compromiso mayor

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Vetusta Morla es un nombre propio que conocen de buena mano tantos los admiradores de Michael Ende como los fanáticos del rock español. Respecto a estos últimos, el nombre está dando mucho de que hablar estos días. Porque el grupo que se ha erigido en bandera de la música indie española (un término este que, probablemente, creará confrontaciones hasta el último de los días en que sea utilizado) ha estrenado nuevo disco recientemente. Su tercer trabajo de estudio, La deriva, era muy esperado. Sobre todo después de que, en el año anterior, el grupo oriundo de Tres Cantos ofreciese un único concierto en esta península, centrando su gira en Latinoamérica.

Pero La deriva ya es una realidad. Doce temas que miles de seguidores esperaban con ansia y temor a partes iguales. Porque cuando un grupo ofrece tanto, siempre existe un miedo respecto de la siguiente obra que lleven a cabo. ¿Dará una vuelta de tuerca a su estilo? ¿Tratará de reinventarse para no caer en la inercia de no superar sus trabajos anteriores? ¿Logrará mantener el nivel que hasta entonces ha mostrado? En este disco se ofrece respuesta a todas estas preguntas. Y, lo que es mejor, se ofrecen otras contestaciones con las que el seguidor, tal vez, ni siquiera contaba.

El primer single que la banda mostró como adelanto lleva precisamente el mismo título que el que presenta el disco. Una canción en la que Vetusta Morla (nombre de la anciana tortuga tan entrañable de La historia interminable, del ya citado escritor alemán) desvelaba los primeros matices generales de su última creación. A través de La deriva se podía comprobar que el grupo no se había dejado llevar por experimentos, ni por nuevas fórmulas que buscasen una metamorfosis. Pero sí se detectaba algo diferente, algo que permitía no pensar en que estábamos escuchando lo mismo que en sus anteriores composiciones. Un pequeño giro, pequeño en cuanto a musicalidad, pero algo más notable en la letra. Porque las palabras escogidas por el conjunto madrileño siempre han tenido un peso clave. Han sido con justicia un elemento esencial, que los ha hecho despuntar dentro de la gran corriente del indie.

Ahora que el disco ya está a la venta, que su contenido está a disposición de cualquiera en plataformas digitales como Spotify, todos los ingredientes han quedado al desnudo. Y lo primero que se destila al escuchar el disco entero es que hay presente una deriva; no hay engaño bajo el título. Ha decidido derivar hacia un mayor compromiso, principalmente social. Tanto en su música como en sus letras. Porque su segundo single, Golpe maestro, es un canto desgarrado (sin salirse del estilo propio que ha mantenido y mantiene), una queja rabiosa en búsqueda de reacción contra situaciones reales y actuales que la sociedad, sobre todo la española, acusa. Es tal vez en este tema donde el grupo abandona en mayor medida sus metáforas, sus versos casi poéticos; y lo hace para buscar el golpe directo, el golpe maestro con que devolver el homónimo recibido. No es el único tema en que se pueden encontrar trazos desenmascarados de este compromiso social, lo que añade una nueva dimensión a su música.

Pero, además de este giro en sus letras, Vetusta Morla no ha perdido su brújula propia. La deriva, después de todo, ha tenido un timón. Ha sido un desvío intencionado, que si bien no se sabía hasta el final a dónde podía llevar, se encaminaba hacia algo que no podía terminar resultando negativo. Eso era algo que los seguidores más fieles del grupo debían de olerse porque, antes del reciente lanzamiento del disco, algunas fechas de la gira que comenzará muy pronto ya contaban con todas las entradas vendidas. Una muestra, entre otras, de lo que se espera del grupo de música español que más ha crecido en los últimos años. De este modo, el público podrá disfrutar en sus directos de la energía que siempre ha atesorado sobre un escenario, por grande o pequeño que fuese. Lo hará, además, añadiendo un componente más a la costumbre de corear sus letras enigmáticas (y, en ocasiones, descifrables solo tras un buen ejercicio de análisis): el de poder cantar con ellos con una rabia más evidente, con un desahogo más claro. Seguramente, Golpe Mayor no falte en ninguno de los conciertos (no pocos) que el conjunto ofrezca a lo largo de este año. Porque se trata de una canción para interpretar rodeado de miles y miles de personas. Da igual la ciudad o el festival; puede llegar a convertirse en un himno dentro de la frustración y disconformidad que muchos ciudadanos sufren hoy en día. En todo caso, Vetusta Morla parece haber vuelto a cumplir. Ha seguido fiel a su estilo sin caer en apenas reiteraciones. Ha compuesto doce nuevas canciones con un propósito: transmitir. Queda ahora esperar las reacciones, tanto de sus admiradores como de quienes siguen con interés las novedades del rock nacional. Veremos qué tal encajan dentro de la opinión general las críticas que lanzan estas composiciones, qué veredicto masivo recibe la apuesta por continuar ese estilo que trata de mantenerse a contracorriente de las etiquetas, tan generalizadas, que se utilizan dentro de la música en la actualidad.

La gira, que dará comienzo este mismo mes, pasará por casi todas las comunidades autónomas españolas, y se extenderá a otras ciudades europeas como Londres, Edimburgo o París. La banda regresará también a México D.F., donde siempre ha gozado de una gran acogida. La deriva está preparada para ponerse en ruta.