Lamentaciones de un prepucio

Shalom Auslander
Me encantan en Woody Allen las escenas neuróticas con el psicoanalista, y las desternillantes con la familia judía ortodoxa. Pues eso es Lamentaciones de un prepucio. La Nueva York del judío ante el psicoanalista, pero el judío crítico, el que se ríe de su familia judía, y no se ríe del psicoanalista sólo porque le cobra 300 dólares y eso ya no es gracioso.

Shalom Auslander escribió uno de los mejores libros de la “literatura independiente estadounidense” (la under, la que publican las editoriales cool, la que trata temas originales, la que si fuera una peli sería cine independiente -algo así como Jonathan Raymond, que lo lleva al cine Kelly Reichardt-) y Blackie Books de Barcelona lo publicó para España.

El libro es absolutamente autobiográfico y está narrado desde la voz de Shalom con treinta y pico de años, que nos cuenta desde su infancia hasta su presente, cuando su mujer está embarazada y posteriormente nace el bebé (¿judío?). Circuncidarlo o no, esa es la cuestión.

Podría ser un libro feroz, el retrato de una infancia terrible con un padre judío alcohólico y violento y una madre judía inútil y ama de casa aficionada a las revistas de decoración. Sin embargo, es de un humor supremo (hacía mucho que no me reía tanto con un libro… ¿quizá con Flann O´ Brien? Es otro humor; es que este es neoyorquino-siglo veintiuno). Esa infancia narrada con cinismo, inteligencia e ironía resalta los momentos en que Shalom niño descubre la pornografía o se atreve a abordar la comida no kosher. Por no entrar en detalles sobre la odisea del Sabbath, el listado de todo lo que no se puede hacer (entonces el pecado permanente); la educación en manos de rabinos ortodoxos que amenazan a gritos a los niños con que Dios está enfadado (siempre tiene una razón para estarlo) y eso es terrible porque es el Padre de todos, y Shalom angustiado preguntándose ¡cómo puede ser posible que haya otro padre en el cielo! y si se emborrachará tanto como el de él en la Tierra.

Vamos, que podría ser un libro feroz sobre la religión y el miedo. Pero no lo es, es puro humor que se burla de ese dios, un tipo malhumorado que amenaza con destruirlo todo si le tocan un poco los cojones (¿no?) y resulta que casi todo le toca los cojones (¿no?). Así. Ese es el tono de un Auslander tratando de salvarse de esa ortodoxia impuesta que pretende que ni siquiera sea replanteada la idea absurda y loca de que hay que venerar a un tirano fanático y loco; todo lo contrario, pretende que se acepte y se viva con pavor y culpa.

Brillante. Delirante. Valiente. Osado. Hilarante. Real. Y un excelente retrato de la cultura judía.

Calificación: Delirantemente cómico y acertadamente crítico e inteligente
Tipo de lectura: De risa
Tipo de lector: Abierto a la crítica o parodia de las religiones
Argumento: Un judío de familia ortodoxa que se aparta de esa ortodoxia
Personajes: Narrador y su entorno
¿Dónde puede leerse?: En Nueva York, sobre todo, pero también en cualquier ciudad, en cualquier lado