Las 10 mejores canciones pop de la historia

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Puedes escuchar todos los temas pulsando Play en el enlace que encontrarás al final de este artículo.

El pop es un género que ha dado mucho a la música. Aparecido a mediados del siglo XX, supuso un boom no solo en la forma de interpretar y componer, sino de escuchar y sentir. Desde ese momento, un número inabarcable de canciones pop han formado parte de la banda sonora vital de millones de personas. Por eso, escoger las diez mejores es una tarea casi que quimérica. Además de los distintos puntos de vista que existen al respecto de considerar qué temas o bandas pertenecen a este género o se deslizan hacia otros, el pop ha sido tan fructífero que, aun al tratar de escoger las mejores, siempre habrá composiciones maravillosas que se queden pugnando por un hueco en el top ten. Todavía es posible vislumbrar las raíces del pop en muchos grupos actuales, en un momento en el que la integración de los avances tecnológicos en la música ha iluminado nuevos estilos, ensombreciendo también a otros. No obstante, lo que importa es reafirmar que el pop, de ayer y de hoy, sigue vivo.

Vaya por delante que, quien escribe estas líneas, sabía el reto al que se estaba enfrentando. E intuía también la imposibilidad de alcanzar el objetivo propuesto. Porque la premisa de este artículo es como los reyes magos; creemos con total fe y entrega en ellos, hasta que alcanzamos un punto de lucidez que echa por tierra aquello que teníamos asentado como realidad. A uno pueden decirle que no es posible elegir las diez mejores canciones pop de la historia, y aceptará demostrar que sí se puede (ya sea por orgullo, exceso de cabezonería, o pura inocencia; en el caso presente, todo habrá influido un poco).

A continuación aparecen diez canciones que, por medio de una justificación o apoyatura, han sido seleccionadas para un humilde trabajo con título sobrecogedor. Que nadie se tire de los pelos en el primer vistazo, al ver que nombres como U2, Queen o Bob Dylan no aparecen. El número diez, a veces, juega malas pasadas. Sin más rodeos con los que demorar el núcleo de estas líneas, aquí están los temas que, por un motivo u otro, deberían de ser inolvidables para el oído del amante del pop.

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10. Hey Jude (The Beatles). 1968

Comenzar con este clásico, himno más bien, de la cultura pop y musical en general puede parecer demasiado tópico. Pero, en efecto, los Beatles no podían faltar. No por su ecuménica fama, sino por los motivos que se la han otorgado. Podían aparecer otras muchas composiciones del gran cuarteto de Liverpool, pero Hey Jude supuso un amplio paso de revolución en el devenir de la música. No estaba acostumbrado el beneficiario musical de entonces a escuchar temas de siete minutos de duración. Y aun así, Hey Jude se aferró a las listas de éxito desde el primer momento. La voz de McCartney y un piano van dando paso a una creciente intensidad que termina en una explosión de júbilo, coral e instrumental. Na na na na; no era necesario nada más para dejarse llevar por una sucesión de acordes tan sencilla como emocional. Hoy en día, los Beatles son un icono de la música pop (sí, del rock también), y este tema rara vez pasa desapercibido, sea el lugar que sea donde empiece a sonar. Una joya que perdura y perdurará.

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9. My Way (Frank Sinatra). 1969

Estamos ante la que es, probable y posiblemente, una de las sucesiones de acordes más delicadas y expresivas de la historia del pop, acompañada de una línea melódica preciosa. E interpretada por una voz impecable. Son motivos más que suficientes para que My Way haga estremecer el cuerpo de quien adora la música. Pero tiene, además, mucha historia detrás. Basada en una canción francesa, Comme d’habitude (que apenas gozaba de éxito), Paul Anka la readaptó cambiando el contenido de su letra. Antes de llegar a manos de La Voz, varios artistas intuyeron la magia que había en ella. David Bowie quiso hacerla suya, pero finalmente no vio cumplido su anhelo (circula la teoría, bastante plausible, de que compuso los primeros acordes de su tema Life on Mars pensando en la estructura de My Way). Al final, Sinatra fue el elegido. Y, como buen mago, solo tuvo que agitar la varita para hacer aparecer la magia. Una de las mejores canciones de despedida, de satisfactoria retrospección, que se puedan escuchar.

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8. Your Song (Elton John). 1970.

Otro nombre propio dentro de la cultura pop musical. Mundialmente alabado (y, como tal, criticado por otros muchos), se ha ganado ser uno de los músicos con mayores ventas de la historia. Además de compositor prolífico, Elton John es padre de una de las baladas más bonitas del siglo XX. Con su voz, con su amigo inseparable de teclas blancas y negras, armó una composición que expresa los sentimientos más románticos y desnudos de un concepto tan enrevesado como el del amor. La valía de este tema lo ha llevado a ser reinterpretado por artistas como Rod Stewart. Un siglo (que no cien años) después, la película Moulin Rouge la redescubrió para mucha gente joven que reconocía el nombre de Elton John, pero apenas su música. Y eso que no caduca, ni esta canción ni otras. Que se lo pregunten a Timón y a Pumba.

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7. Please, please, please, let me get what I want (The Smiths). 1984

A Morrisey y compañía les hicieron falta menos de dos minutos para dar a luz a una canción tan melancólica como impecable, que todo amante del pop está obligado a conocer. A pesar de lo llamativo de su título (casi más largo que la canción en sí), pasó bastante desapercibida en sus orígenes. No formó parte de los cuatro álbumes de estudio que conforman la radiografía principal de la banda, sino que fue integrada en un disco recopilatorio del 84. Su tono nostálgico, sus palabras derrotistas (en la línea de esa actitud que, en algunos momentos de nuestras vidas, adoptamos cuando las cosas no marchan como deseamos), dejan sin embargo un regusto adictivo en cabeza y corazón. Imposible cantarla con una sonrisa ancha dibujada en la cara; imposible hacerlo con el alma totalmente desgarrada. Ese es el efecto único y genial que The Smiths consiguió a través de este tema, de musicalidad tan suave y proyección tan potente.

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6. We are the world (Michael Jackson). 1985

Es el rey del pop, todos lo hemos asimilado, y alguna de sus obras no podía faltar en esta lista. No obstante, esta en concreto fue compuesta a medias con otro grande, Lionel Richie. Hubiese sido más sencillo (seguro que también más aplaudido) escoger algún tema propio de Jackson como Thriller, Beat it, o Billie Jean. Pero no. We are the world es un elemento mayúsculo en la historia del pop, no solo por la fuerza emotiva que irradia, sino por todas las circunstancias que lo envuelven. Fue producida con un objetivo primordial: combatir el hambre en Etiopía. Los beneficios obtenidos con esta canción fueron donados a la causa. Pero no solo eso, sino que la interpretación de esta llamada maravillosa a la esperanza y la humanidad corrió a cargo de las mejores voces de aquel momento (y, por ende, de la historia). Artistas cuya obra, por desgracia, ha quedado fuera de esta lista, pero cuyo nombre merece aparecer impreso, como Paul Simon, Stevie Wonder o Bob Dylan (y otros, más alejados de la vertiente pop, como Bruce Springsteen o Tina Turner). Tal es la fuerza de esta canción, y de su mensaje, que fue reinterpretada por grandes voces de la actualidad en 2010 para ayudar a Haití tras la catástrofe natural.

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5. Hallelujah (Jeff Buckley). 1994

La composición pertenece a Leonard Cohen, sí, y por tanto una parte del agradecimiento debe llevársela él. Pero lo que Jeff Buckley hizo con esta canción es pura magia, obra de un virtuosismo que, por desgracia, nos fue arrebatado muy temprano. Hallelujah no era siquiera una de las canciones más populares de Cohen. Hasta que llegó Jeff. El chico cuyas cuerdas vocales se permitían trepar sin miedo por cuatro escalas y media, el genio precoz que transmitía un sinfín de sentimientos a través de sus interpretaciones. Cogió Hallelujah y la convirtió en algo sagrado. Su versión, de más de seis minutos de duración, logra que el oyente no quiera que termine. Sin levantar nunca la intensidad de la guitarra con que arpegia, y utilizando la voz a su antojo, es una de las melodías más desgarradoras de la historia. Uno de los cantos más hermosos que, al mismo tiempo que evoca la paz, está dibujando la mayor de las excitaciones. Con solo 30 años, Jeff desapareció para siempre entre las corrientes de un río. Pero nos dejó un legado musical increíble, con Hallelujah por bandera. Magia y sentimientos combinados con un virtuosismo al alcance de muy pocos.

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4. No surprises (Radiohead). 1997

Esta canción forma parte de OK Computer, álbum que resulta muy poco descabellado considerar como uno de los mejores de la historia del rock. Del rock, en efecto; pero No Surprises es una oda al pop más puro. Con un carácter melódico tan sensible como envolvente, logra actuar como un bálsamo en el oído de quien la escucha. Su letra, que ha acogido un sinfín de interpretaciones, apoya ese aire enigmático que la canción no llega a abandonar nunca. Radiohead dice no querer sorpresas, pero esta es una de las más bonitas que nos han regalado.

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3. Stand by me (Oasis). 1997

Hemos llegado a los reyes indiscutibles del brit pop. Dos hermanos, Liam y Noel (que bien podrían haber sido bautizados como Abel y Caín), marcaron época en la historia del pop. Con un estilo y unas letras (en su mayoría) sencillas, de gran desnudez, su música fue todo un fenómeno a finales del siglo XX. Stand by me es una canción poderosa, que mantiene su energía desde el primer segundo, y que a la vez destila un carácter sedoso, difícil de apreciar como tal en una primera escucha. Gran reliquia del pop más británico.

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2. Unintended (Muse). 1999

Si uno escucha al Muse de los últimos años, difícilmente pensará en otros géneros distintos al glam rock. Pero en su primer disco, Showbiz, el trío británico integró una de las baladas más preciosas de finales del siglo pasado. Unintended es una composición delicadísima, donde la música y la voz de su cantante se funden en una sola unidad, logrando un efecto hipnótico, que pone el vello de punta. No es uno de los temas más conocidos del grupo, por lo que esta es la ocasión perfecta para saborear un nuevo descubrimiento pop.

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1. My eyes (Travis). 2007

Cierra el top ten la única canción propiamente del siglo XXI. Travis es uno de los grupos que más ha hecho por el pop en la última década, (aunque se hayan diluido en sus últimos trabajos). My eyes es un tema vital y emotivo, compuesto a raíz de la inminente paternidad de uno de los músicos. Es la obra de quien quiere darlo todo por su hijo desde el primer momento. Es también una maravillosa canción pop.

Hemos llegado al final de la lista, y es lícito preguntarse «¿No hay ninguna canción del pop español?» Vuelvo a remitirme a lo terrible del título: diez canciones, solo diez. Pero, al margen del repertorio confeccionado, viene bien un apartado de menciones de honor. Y, en relación al pop español, se hace necesario citar Lucha de gigantes, de Antonio Vega, o Déjame, de Los Secretos. Quedan más, claro que sí. Pero hagan la prueba. Hacer una criba como esta es un placer muy, muy doloroso.