Las ciudades invisibles

italocalvino
No sorprende que un libro de Ítalo Calvino lleve el adjetivo «invisible» en el título modificando a un sustantivo como «ciudades». Justamente, las ciudades, esos sitios que se visitan y se miran, pero no, no sorprende, porque Calvino nunca olvidó que los sentidos son cinco y no solo uno, que hasta una ciudad no se la conoce o se la reconoce por el sentido de la vista necesariamente, que quedan otros cuatro. De Calvino, que comenzó a escribir un libro sobre los cinco sentidos en 1972, pero que no llegó a terminarlo (le faltó un cuento sobre el sentido de la vista y otro sobre el del tacto) no, no sorprende. Al final, quedaron recopilados en un libro titulado Bajo el sol jaguar tres cuentos sobre tres de los sentidos: el olfato, el oído y el gusto. Pero Las ciudades invisibles es otro libro, uno que a diferencia del recién mencionado no fue publicado de manera póstuma, pero que sin embargo ya trabaja algo de los cinco sentidos, ¿o acaso no? Que ya declaraba que para las ciudades no se trata solo del sentido de la vista.

Marco Polo, mensajero y explorador veneciano, viaja y le cuenta al emperador de los tártaros, Kublai Jan, cómo son las ciudades. Pero el título ya lo dice: son invisibles. Ahí, en lo invisible, radica lo más narrable de las experiencias de Marco Polo. Por ejemplo, una ciudad de truque no lo es solo de mercancías; los trueques lo son también de deseos, de recuerdos…

¿A qué género literario pertenece este peculiar libro de Calvino? Podría leerse como un libro de poemas, pues el propio autor dice en la nota preliminar: «Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades».

Se trata de un libro simétrico compuesto por nueve capítulos que a su vez se subdividen. El capítulo uno y nueve se dividen en diez fragmentos cada uno, mientras que los capítulos dos a ocho se subdividen en cinco fragmentos. Adquiere mucho sentido esta arquitectura del libro en un libro de ciudades. Pero además, las subdivisiones en el interior de cada capítulo se numeran de manera no consecutiva sino según el tema que tratan, de modo que el orden consecutivo de esa numeración se conseguiría solo saltando de capítulo en capítulo y nunca a través de una lectura lineal. Un poco al estilo Rayuela de Cortázar, el libro permitiría otros órdenes de lectura.

Las ciudades invisibles son las ciudades inventadas por Calvino y nombradas por un nombre de mujer. Tal vez todas sean la misma, tal vez el autor italiano no nos esté hablando de tantas ciudades sino de una sola: de la ciudad moderna. Tal vez cada una es la anterior; es la que visitó Marco Polo o es la que imaginó el Gran Jan. No lo sabemos. Pero lo que es seguro, es que al leerlas podemos verlas perfectamente a pesar de que son las ciudades invisibles. Nos quedan grabadas, con sabor a ciencia ficción pero a pasado, con olor a poesía pero a prosa, con el sonido del cielo y el infierno. Las vemos a veces blancas o como tableros de ajedrez. Sí, invisibles, las vemos.

Calificación: Onírico
Tipo de lectura: Poética
Tipo de lector: Urbano
Argumento: Marco Polo le describe a Kublai Jan las ciudades que visita
Personajes: Marco Polo y Kublai Jan en diálogo
¿Dónde puede leerse?: Sobre todo en Venecia