Liquidación

Ivan Reguera
Editada en la sede mallorquina Sloper, su autor, que ha escrito tres ensayos anteriormente sobre cine y conoce de primera mano el tema y el campo de acción de su personaje Luis Dédalo, siembra controversias con ésta su primera novela que vende como de autodestrucción, siendo en este sentido la referencia, el género y modelo de autoayuda norteamericano, ya tan temiblemente agotado como lo está nuestra propia sociedad.

En el libro aparecen sugeridos y narrados los mundos del 15-M y sus consecuencias, los comedores sociales pegados a los pocos y clasistas cines que aún existen en Madrid, el fin de una época que probablemente se clavó tanto en nuestra retina como una aguja hipodérmica. Porque también hay drogas, alcohol y vestigios, muchos vestigios de una época que fue sólo para algunos y en la que muchos de ellos fueron los cínicos que ahora enarbolan esas conciencias que quieren salirse del consumo y no pueden, obligadas a sobrevivir.

Narrada en primera persona por este protagonista que no es más que un crítico del Séptimo Arte, cuya estela ideológica parece encontrarse entre el mejor Carlos Pumares y el elegante Antonio Gassett de Días de cine; su historia recuerda por lo de bajada a los infiernos a la de El crepúsculo de los dioses, aún a sabiendas de que no es el muerto en una piscina quién habla, sino el muerto en vida o el que no tiene donde caerse muerto, un inadaptado que somos todos, un desecho social que se empieza a ver a sí mismo como tal, a pesar del dinero que ganó, los polvos que echó o la droga que consumió.

Porque el recuerdo que va de la retina al cerebro de aquel gran cine que tanto se reivindica, está hecho de pedazos, de lo que fue en muchos casos, pero también de lo que pudo haber sido. Porque esas mismas obras maestras lo fueron no sólo del arte, sino de uno de los negocios más inmisericordes y lleno de trampas y engaños que ha habido y habrá jamás. Porque con esta novela se acaba la nobleza en el cine y sólo quedan los golpes bajos, es decir, de nuevo la supervivencia.

X Premio Café Mon, Iván Reguera consigue en esta atribulada y entretenida novela, algo más que caerse del guindo, acabar de una vez por todas con la expresión mafia del cine y sospecho que es porque jamás creyó en ella ni como espectador ni como crítico.

En cualquier caso y para futuras generaciones, cabe decir que no hay oda más desesperanzada al medio que la que nos puede brindar Dédalo, un sinvergüenza tierno y de ironía difícil, que prefiere no pasarse en palabras y gestos, alguien cercano al género negro por excelencia, si bien más seco aún que el personaje de Hammett en La llave de cristal.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Sencilla, ágil.
Tipo de lector: Nada complaciente consigo mismo.
Argumento: Un crítico de cine es despedido del periódico para el que trabaja.
Personajes: Pintorescos.
¿Dónde leerlo?: En una cafetería de la Gran Vía madrileña.