Liverpool no duerme en agosto

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Cada año, Liverpool recibe a todo tipo de personajes que intentan encarnar a los componentes de una de las bandas más importantes de la historia. Es posible que la más grande de todas. No son otros que The Beatles. Y ya son cincuenta ediciones. Punteos exactos, flequillos exactos, casacas exactas; componen una falsificación enorme y, por supuesto, exacta. El grupo norteamericano Instant Karma, los españoles Los Escarabajos o los argentinos Merseybeat, son algunos de los grupos que se dan cita en Inglaterra para rendir homenaje a sus ídolos.

Rubber Soul. Track 11. [Play]. There are places I’ll remember all my life though some have changed. Por ejemplo, el prado de Dovedale Road, el lugar de juegos de recreo de la escuela infantil George Harrison y de John Lennon. Más de sesenta años después, una banda noruega de cincuentones rockeros se entrega hasta el éxtasis haciendo una versión enérgica y guitarrera de ‘Kansas City’, flirteando con el heavy nórdico. Tumbados sobre la hierba, cientos de seguidores beben cerveza, cierran los ojos, miran al cielo. Por ejemplo, el American Bar del Hotel Adelphi, en el que una formación japonesa despliega una performance mimética del concierto del Shea Stadium de Nueva York: los mismos instrumentos, los mismos flequillos, las mismas chaquetas de aire militar, las estrellas de rangers, el mismo setlist, las mismas bromas con el público, los mismos movimientos histriónicos de un Ringo de ojos rasgados y piel cetrina. Por ejemplo, la Iglesia de Saint Peter en Woolton, en la que una mujer barre el arroz caído al suelo justo después de una boda. No es Eleanor Rigby, porque está enterrada a menos de cincuenta metros, en el lugar en el que unos adolescentes españoles cantan a capella el tema escrito por McCartney para rendirle un homenaje a la protagonista desconocida. Por ejemplo, por supuesto, Penny Lane. Por ejemplo, por supuesto, Strawberry Fields.

Some have gone, and some remain.Pero todos vuelven a la memoria en la última semana de agosto, en la que el Cavern Club organiza cada año la International Beatle Week, que reúne a más de un centenar de bandas réplica de los fab four y a miles de fans llegados de todo el mundo. Ya no gritan enloquecidos emulando el sonido de la turbina de un Boeing 747, como dice George Martin, pero llenan de música la ciudad de la música. Sobre los escenarios del Cavern, del Adelphi, de Millenium Green, de Albert Dock, propuestas que compiten en la fidelidad al sonido original de The Beatles. Por los escáneres del aeropuerto pasan en esos días decenas de Höfner violin bass con las cuerdas montadas para zurdos, Rickenbacker 325 y Gretsch Tennesse Rose.  Entre los grupos que estudian cada sonido, cada acorde y cada punteo, para reproducirlo con el noble arte de la falsificación, han adquirido prestigio dos bandas latinas: los españoles Los Escarabajos y los argentinos Merseybeat, con hasta seis músicos sobre el escenario para calcar incluso algunos de los arreglos de postproducción y los efectos de estudio de los temas originales de The Beatles en sus versiones de álbum. Otras bandas, en cambio, desarrollan tocatas con firma, inspiradas por la admiración, pero con sello propio. Es el caso de Instant Karma que llega cada año desde Chicago para desplegar versiones furiosas de las composiciones de Lennon para el grupo y en solitario, y que aprovechan igualmente para deslizar algunos de sus temas propios. O también de Back from the USSR, banda rusa que cuenta con una mujer en las voces, aportando una tonalidad eslava de agudos imposibles, casi místicos, a la música beatle.  Y por supuesto, Nube 9, también argentinos y con una relación muy estrecha con el entorno de ‘Macca’.

Some are dead and some are living. Pero todos están allí esa semana, paseando por Mathew Street, fotografiándose junto a un Lennon de bronce que descansa sobre un muro de ladrillo rojo, del color de la piel de la ciudad bañada por el Mersey. Incluso McCartney, y no precisamente el de bronce, se deja ver de cuando en cuando, e incluso ha llegado a ofrecer un concierto sorpresa en el Cavern. Y hasta Julia Baird, hermanastra de John, se exhibe por el evento para certificar sus lazos de sangre con el mito, merced a  sus mandíbulas angulosas y la fisonomía de su nariz. O leyendas como Joey Molland, guitarrista de Badfinger, que aparece como un fantasma por las últimas filas de las salas, en plena actuación, hasta que es reconocido e invitado a acompañar a la banda en una improvisada jam session. Todo es posible en la Beatleweek, que cuenta incluso con una programación alternativa de músicos callejeros en cada esquina de Whitechapel, que ofrecen sus espectáculos de música indie y grunge por unos pocos peniques y por el reconocimiento de un público iniciado.

And these memories lose their meanings.Se hace necesario vivirlo. Si la Beatlemania es una religión, y así es como la entienden muchos, la Beatle Week es como su Semana Santa o su Ramadán, y Liverpool el lugar de peregrinación al que hay que acudir, al menos, una vez en la vida, o mejor cada final de agosto, como hacen los más fervorosos de sus practicantes. Se les reconoce porque se alojan, como las bandas invitadas a participar en el evento por el Cavern Club, en la residencia de estudiantes que hoy alberga el edificio del hospital maternal en el que nació Lennon, en medio de los bombardeos alemanes de 1940. Cuando regresan a descansar de madrugada, después del último concierto en los salones del Adelphi, aún se dejan atrapar por la música que suena en algún pub de Mount Pleasant. Una pinta más. Tal vez una reinterpretación de ‘Revolver’ o de ‘Abbey Road’ de una banda británica, que viste camisas psicodélicas, compradas de segunda mano en una tienda vintage de los alrededores de Chinatown.

I know I’ll often stop and think about them.Pero no hay mucho que pensar, sino fechas y presupuestos que cuadrar: 20 de agosto, 500 libras esterlinas, incluyendo alojamiento en el Adelphi Hotel y acceso a todos los conciertos que organiza The Cavern Club. Más de setenta bandas invitadas en la próxima edición, que será la número cincuenta de la International Beatle Week.

@oscar_gomez