Los fans de la Ciencia Ficción: ¿Ineptos sociales, inadaptados culturales y locos?

Members of the Star Wars fan club celebrate "Star Wars Day" in front of the Colosseum in central Rome on May 4, 2014 AFP PHOTO / TIZIANA FABI        (Photo credit should read TIZIANA FABI/AFP/Getty Images)

¿Qué tienen de especial los grupos de personas que siguen con pasión las series de Ciencia Ficción, los cómics sobre La Guerra de las Galaxias o la saga Star Trek? La idea que se maneja de forma habitual por buena parte de la sociedad es, tal vez, injusta en exceso. Seguir a The Beatles no te convierte en un ser raro. Disfrazarte de Darth Vader ya es otra cosa.

“Ingresar en el reino de los fans supone escapar de lo mundano para entrar en lo maravilloso”.

Dos de agosto de 2015. Garganta de los Montes (Sierra Norte de Madrid). Un grupo de hombres y mujeres interrumpe la celebración de una boda ficticia para defenderse del ataque de unos Dementores. Se trata del campamento Campus Potter.

Siempre ha parecido que, socialmente, existe una concepción del fan del género fantástico y de la ciencia ficción un poco tirada por los suelos. Parece ser que hay fans de Los Rolling y, luego, frikis que disfrutan gastando dinero en figuras coleccionables de La Guerra de las Galaxias o en disfraces de Star Trek y superhéroes. Se trata de esa extraña pasión que todos tenemos por juzgar y generar catálogos alrededor de los que nos resultan diferentes.

Henry Jenkins, en su Star Trek respuesta, reinterpretada y reescrita, cuenta: “Un artículo de Newsweek de 1986 describía a los fans como chiflados obsesionados con las trivialidades, los famosos y los coleccionables; como ineptos sociales, inadaptados culturales y locos”. Nos cuesta entender que se trata de una comunidad más, suscrita a una corriente de algo que les gusta. No es muy diferente, en el fondo, participar en un foro de Blade Runner o subir una foto a Instagram; una plataforma en su origen cerrada, destinada a los amantes de la fotografía y que, sin embargo, ha acabado convirtiéndose en una red social más a la que medio mundo se ha apuntado. Porque, en realidad, siempre se trata de lo mismo: de sentirse integrado en el grupo. Pero para los llamados sci-fy esa integración en comunidad es además una forma de evasión de la realidad corriente. ¿Quién no ha soñado alguna vez con viajar en una nave espacial?

En sus estudios, Henry Jenkins se refiere a los fans como “manipuladores textuales” insistiendo en su faceta productiva, en su capacidad de crear, a partir de la cultura del espectáculo, cultura popular y participativa. “Para los fans, el consumo suscita espontáneamente la producción” afirma Jenkins. Y, así, podemos encontrar múltiples producciones culturales creadas por los fandom, como letterzines o fictionzines. Los sci-fy no son meros espectadores/lectores, sino que participan de aquello que consumen; escriben artículos sobre productos de los que se declaran fans, desarrollan relatos, poemas, canciones e incluso piezas audiovisuales. Así surgió Trickster, un cortometraje realizado por fans de Matrix, en el que fácilmente se puede apreciar la influencia estética del famoso filme. Trasladan esos productos que admiran a su realidad social, a su vida; ya sea por unos instantes, a través del cosplay o juegos, o de forma perpetua, como es el caso del estadounidense Marc H. Bell, quien construyó en su casa una sala de cine que reproduce el puente de mando de la Enterprise de Star Trek.

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Estos “cazadores furtivos de significados textuales”, como prefiere referirse a los fans Michel de Certeau, han centrado mayoritariamente sus producciones escritas en el género de la ciencia-ficción. En ocasiones, ciñéndose y acotando sus producciones a un “texto” ya dado, mediante artículos que descubren reflexiones o curiosidades y, en otras, llevando ese texto más allá, sobrepasando sus límites. Este último sería el caso de aquellos espectadores o lectores que mantienen una posición negociada, según Stuart Hall, con respecto a un determinado producto consumido, y que  consiste en el trabajo de descodificación mediante el que un consumidor fragmenta ese texto, desecha algunas partes y se impregna de otras que le resultan útiles para dar sentido a su propia experiencia social. Así ocurre con las numerosas mujeres que han escrito sobre Star Trek y cuya producción conforma el 90% de los escritos por fans sobre la serie. ¿Por qué tanta escritura femenina sobre un género que siempre ha sido inminentemente hostil hacia la mujer? Sencillamente, porque no hay mucho de lo que impregnarse en un producto que se dirige a un target femenino para mostrarle una realidad cotidiana y ya conocida. Las fans de Star Trek escriben sobre la serie reflexionando sobre la psicología de los personajes, sus relaciones sentimentales y desarrollando historias paralelas que se tiñen con frecuencia de un feminismo que reclama una mayor consideración hacia la mujer.

Star Trek (1966-1969) sirvió como un motor de tolerancia y avance, exhibiendo el primer beso interracial y dando, en apariencia, roles de mando a personajes femeninos que, sin embargo, nunca abandonaron su fragilidad, de la misma forma que las chicas de Marvel o DC nunca abandonan sus tacones. Estamos deseando disfrutar de una superheroína que salve el mundo en deportivas. Estamos seguros de que los Sci-fy también.