Manga Gourmet: El jardín de las delicias

gourmet solitario

El 40% de todo lo que se publica en Japón es manga, el tebeo japonés convertido en fenómeno de masas. Un acontecimiento cultural que después de saltar con fuerza a los Estados Unidos y a Francia comienza a penetrar en nuestro país. Sus géneros son infinitos y difíciles de catalogar porque los hay policiacos y de vampiros, para jovencitas o adultos, de acción, emoción o transgresión. Intentamos acercarnos a ellos curioseando en algunos de los más originales.

Los cómics sobre gastronomía se conocen en Japón como gurume (gourmet) o ryori (cocina), aparecen como parte de un movimiento gourmet que tuvo lugar en las islas en 1980 y que ha dado lugar, entre otras cosas, a que Tokio sea hoy la ciudad del mundo con más restaurantes con tres estrellas en la Guía Michelin –catorce-, y esté considerada como la capital gastronómica del mundo. Estos manga son auténticas novelas ilustradas, tremendamente populares, cuyas tramas tienen que ver –de alguna manera- con el proceso de búsqueda, preparación y presentación de las diferentes variedades gastronómicas, tanto japonesas como foráneas. Suelen estar serializados, contienen grandes dosis de humor y algunos actúan como elaborados recetarios.

Parece que con voluntad de quedarse, algunas de estas series comienzan afortunadamente a publicarse en nuestro país. El gourmet solitario, de Jiro Tamiguchi, editado por Astiberri, está protagonizado por un viajante que recorre el país a través de su gastronomía. En español, la novela se convierte en un excelente acercamiento a la comida y a la cultura urbana de Japón. Aunque pierda la cotidianeidad con la que está concebida originalmente, se transforma para nosotros en otra visión de lo exótico. Su protagonista va descubriendo restaurantes y platos caseros que le recuerdan a su infancia, pero también va implicándose en los instantes íntimos de la vida en la sociedad japonesa, esa que se sienta en las barras y entabla conversaciones en los bares tradicionales que van desapareciendo.

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Editorial Norma ya ha anunciado la compra de la licencia de Oishinbo, que saldrá en mayo en España. Se trata de la publicación pionera en el tema gastronómico en el país nipón y comenzó a divulgarse en 1983, su nombre procede de la composición de dos palabras japonesas, oishii –delicioso- y kuishinbogourmand-, su primer capítulo vendió más de un millón de copias y causó furor, sobre todo entre los estudiantes universitarios y los jóvenes ejecutivos. Dio lugar a una exitosa serie de televisión (anime) y a numerosas web de recetas. Esto no deja de ser curioso en una sociedad en la que, en general, cada vez se cocina menos y algunos estudiosos del movimiento consideran que ese abandono es precisamente la causa de la buena recepción del género. Apartados de los fogones por el ritmo vertiginoso de la vida urbana, las clases educadas –sobre todo varones- se vuelven hacia la ficción, para contemplar los procesos de elaboración de una de las cocinas más refinadas del planeta. Oishinbo está protagonizada por un periodista gastronómico, Shiro Yamaoka, y su compañera. En inglés se publicaron recopilaciones temáticas en siete volúmenes dedicadas a la cocina japonesa; sake, ramen y gyoza; pescado, sushi y sashimi; vegetales, variedades del arroz; e Izakaya, la comida en los bares. Los lectores españoles bien merecemos un regalo semejante para el paladar.

También Toriko está presente en nuestro país desde hace un par de años, su protagonista está siempre rodeado de peligros, intentando conseguir las mejores piezas para comer, en una serie que bascula entre la ciencia ficción y lo distópico de la Era gourmet en la que se desarrollan sus tramas, y que parece dedicada a un activo público masculino cargado de testosterona; su mangaka es Mitsutoshi Shimabukuro y su editor Planeta de Agostini; más de veinte números publicados indican una aceptación importante por parte del público español.

¡¡¡Amasando!!! Ja-pan llega de mano de la editora argentina Ivrea, con delegación en Barcelona, versa sobre la elaboración del pan y los hojaldres, y su personaje principal es un niño con una capacidad y unas manos únicas para la elaboración del pan que se mide con distintos competidores a lo largo de 26 tomos.

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Pero hay otros destacados comics que no han sido traducidos aun al castellano y a los que solamente se puede acceder, de momento, en inglés o francés. Las versiones de los títulos son, pues, aproximadas: Las gotas de dios, de Tadashi Agi y Shu Okimoto, está centrada en el mundo del vino; su protagonista se ve obligado a aprender a identificar y describir los caldos más prestigiosos de la bodega de su padre, un gran crítico de vinos recién fallecido, si es que quiere hacerse merecedor de su testamento, para el que aparece un inesperado competidor. Este manga ha sido considerado por la famosa revista de enología Decanter Magazine como una de las publicaciones más influyentes del mundo por su impacto en la divulgación del vino en Asia, puesto que todos las botellas y las cosechas que se mencionan en él son absolutamente reales. Grandes bodegas francesas incrementaron sus ventas y se vieron sometidas a procesos especulativos después de la publicación de esta serie.

En Sin amor pero con delicias, la mangaka Fumi Yoshinaga nos introduce de la mano de su círculo de amigos en sus lugares favoritos para comer en la capital nipona. En La vieja repostería, un antiguo boxeador y un pastelero gay se afanan en la preparación de tartas en el café que montan con otros dos socios para disfrutar de las delicias de la vida. Hay comics que mezclan romance, dulces y fantasía, y están dirigidos a un público femenino, como La princesa de la cocina, cada uno de cuyos volúmenes incluye una separata –omake– con las recetas.

Como habíamos dicho, todos los géneros están interrelacionados, así que no hay nada extraño en encontrar actividad gastronómica en historias de viajes o aventuras. Hay un treintañero que recorre el país en tren para recoger los paquetes de comida preparada –bento– que se encuentran a la venta en los trenes y las paradas de ferrocarril, cuyos componentes van variando como las estaciones del año, se trata de Ekiben Hitoritabi. En El banquete de los gánsteres sus protagonistas se limitan a recordar entre las rejas de la prisión las mejores comilonas a las que han asistido en sus vidas. Los protagonistas de Menestra de verduras, un chico y una chica, estudiantes de cocina, mantienen una tensión romántica en torno a sus intereses gastronómicos, porque ella es la hija de un pastelero que quiere convertirse en cocinera de sushi, mientras que el sueño del chico es convertirse en chef de repostería, cuando su padre es un itamae, un maestro cortador de sushi. Proyecto X el desafío de la taza de fideos refiere la manera de conseguir, preparar y empaquetar los ingredientes de una taza instantánea de noodles mediante una trama trepidante que incursiona en el business manga, porque se basa en los hechos reales que convirtieron este plato precocinado en una superventa de más de ocho mil millones de envases de los fideos mágicos Nissim. El wok de hierro trata sobre los asuntos de la cocina china y El mejor de la cocina también, solo que este transporta al lector a la dinastía Qing, cuando el país está sumido en el caos y todos los cocineros intentan hacerse con el cetro al mejor maestro. Adictos al curry se centra en la comida india, el joven Makito sigue el rastro de Yui, la hija del dueño del restaurante “Ganesha”, gracias a su delicioso olor a curry; se unirá a ella y a su padre para ayudarles a sacar adelante el negocio.

En 2013, la UNESCO incluía como Patrimonio Intangible de la Humanidad el Washoku, las dietas tradicionales de las culturas de Japón, especialmente las de la celebración del Año Nuevo; y es que, como vemos, lo culinario es algo muy arraigado en la sociedad nipona, profundamente implicado en la cultura y que la gente disfruta en todos sus formatos, incluido el de la ficción.

 

UNA DELICATESSEN
MibuBulli1
Hay que hacer una mención aparte del curioso Mibu – el Bulli, se trata de un manga encargado para recordar la visita de los propietarios del prestigioso y elitista restaurante tokiota Mibu, regentado por Hiroyoshi y Tomiko Ishida, al emblemático establecimiento de la cala Montjoi. Ferrán Adriá había acudido a Tokio y se había quedado fascinado con la comida que preparan diariamente los Ishida para ocho personas solamente –dos mesas- de entre los únicos 300 clientes que tienen el privilegio de ser socios de un local que no recibe al público. Invitó al matrimonio a su restaurante para que trasladasen –literalmente- el Mibu a la Costa Brava. Ellos llegaron con los ingredientes, con el ajuar de su diminuto local en el barrio de Ginza, y hasta con el agua precisa para poder cocinar sus platos sin fallos. No se tomaron fotografías de ese desembarco para dejarle el protagonismo a la cocina. Años después se decidió realizar esta publicación conmemorativa del evento, de los platos que se cocinaron y de la aventura vital que supuso para los Ishida esta experiencia, de la que nació un restaurante híbrido y efímero, que estuvo instalado por una breve semana en una pequeña playa de Gerona, y cuyo aroma se conserva en estas páginas. El guion es de Nahomi Tanaka y el dibujo de Dai Ochiai para una edición no venal que es también una rareza bibliográfica.