Mar de Irlanda

Mar de irlanda
Mar de Irlanda es la primera novela publicada de un joven autor de Almería llamado Carlos Maleno. Digo novela porque debajo del título, en la tapa, se imprime esa palabra; sin embargo, está más allá del borde de dejar de ser una novela para ser un libro de relatos que se entrecruzan: por ejemplo, el moribundo que lleva puesta una máscara de Felipe González y que es el narrador de uno de los relatos, aparece más adelante en otro para apenas ser visto desde la habitación de enfrente en ese mismo hospital. O el hombre que vende aspiradoras, que irrumpe en un relato pero en otro posterior es el mismísimo narrador que nos confiesa que su trabajo es vender aspiradoras, pero su vocación es la literatura. Y con esta declaración a nosotros, lectores, nos queda clarísimo que estamos ante un libro que se repliega, pues el vendedor de aspiradoras está escribiendo un libro de relatos donde aparece él mismo como personaje, y donde uno de los relatos se titula «Recuerdos amnésicos acerca de Cristo y de la chica que hacía autostop», exactamente igual que el relato anterior a este en este libro llamado Mar de Irlanda.

Mar de Irlanda es como una Matroska, pero desarmada. No tiene la unidad de la novela, pero tampoco nos cuenta varias historias; en realidad nos cuenta permanentemente que nos está contando una historia. Los personajes de este libro no nos importan si no es en la medida en que narran. El personaje que es narrado por un personaje ya nos queda demasiado lejos: estamos ante un libro hecho de capas, o de muñequitas dentro de otras muñequitas. No nos importa un personaje en sí mismo, no llegamos a él como para que nos importe; nos importa la narración acerca de ese personaje y ese personaje anterior (precisamente porque narra nos importa) que guarda al narrado: el personaje con vocación literaria (muchos, no solo el vendedor de aspiradoras), el personaje-escritor. Por esto no hay una historia, ni siquiera varias historias, porque los personajes apenas existen: son solo contornos, piezas que dan cuerpo al acto de la narración. El lector de Mar de Irlanda no llega a los personajes narrados porque entre los personajes y él media el hecho del relato. En este hecho radica la importancia y la esencia del libro. Mar de Irlanda no es más que el hecho del relato en el sentido de que la única historia que es capaz de alcanzar el lector es la que cuenta que se cuenta esa historia que ya queda más lejos.

En el libro abundan las marcas del escritor y las referencias literarias; de hecho, son las que sostienen la posibilidad de la existencia de la narración y al fin de cuentas, de que exista este libro: Borges, Kafka, Roth, Houllebecq, Walser, Villa-Matas, Céline, y un yo que permanentemente busca su cuaderno para contar allí lo que ocurrió.

En Mar de Irlanda, cada relato es el relato de un relato, que no se agota en dos veces, que es infinito. Y cada personaje existe en la ficción de la ficción, que tampoco se agota en dos veces, también es infinita: «Formamos parte de su relato a medida que lo escribe. (…). Pero este relato que Javier escribe, a su vez forma parte de otro que forma parte, asimismo, de una cadena infinita. (…). Nos acercamos a la verdad (…) escribimos (…) y como resultado de esto existimos».

Esto es Mar de Irlanda: una narración infinita que está más allá de ser novela o un libro de relatos entrecruzados. Más allá de una trama o un personaje: es toda en sí misma una obra sobre el hecho de la narración. Es una reflexión sobre la literatura, la ficción y la verdad. Y como si fuera poco, es frágil, melancólica y violenta, como el mar, que está en el borde entre ser una cosa (mar) o un conjunto de muchas otras (agua, olas, espuma, horizonte…) que mantienen su movimiento al infinito y que se repliegan, haciendo posible en estos mismos actos su propia existencia.

Calificación: Muy bien construida.
Tipo de lectura: Activa e inquietante.
Tipo de lector: Literato.
Argumento: Justamente se trata de no tener un argumento, sino del hecho de la narración en sí mismo, como hecho infinito.
¿Dónde puede leerse?: Frente al mar Mediterráneo, que se convierte en Mar de Irlanda en uno de los relatos.