Más allá de melodías, acordes y transiciones convencionales

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Tuya es un proyecto nacido a raíz de la propuesta musical de David T. Ginzo. Con un epé, Own, interpretado exclusivamente por él, armó una agrupación que lo acompañase en los directos. Fue así como, convenciendo desde el escenario, Tuya editó en 2012 Waterspot, su primer larga duración. Su carácter experimental lo aparta de los circuitos convencionales, aunque la naturalidad y la plenitud de su música lo convierten en un grupo a seguir.

Cuesta creer que en la música no esté ya todo hecho. Pero sabemos que no es así. Que a pesar de existir un número incontable y desconocido (y, por si fuese poco, creciente) de canciones, cada día tenemos la oportunidad de escuchar y disfrutar de algo nuevo. Y eso que la escala musical se compone de siete notas. Siete. Pero luego aparecen las alteraciones para rendir buen tributo a su nombre, y de ahí surgen ilimitadas combinaciones que hacen que la música sea, en realidad, un prodigio. Es lo que pasa con prácticamente todo aquello que está relacionado con el arte. Por temas esenciales tenemos la vida, el amor y la muerte. Que nadie nos mueva de ahí. Pero luego surgen los conflictos, los acuerdos, las experiencias que en resumidas cuentas dan pie a millones de novelas, de películas, de cuadros, de fotografías, de canciones. Cada una con su propia mota de particularidad, que la diferencia del resto. Y es así como llegamos hasta Tuya.

Tuya no es un conjunto musical al uso, entendiendo por el mismo una agrupación con su número invariable de miembros y su estilo definido. Hay bandas con historias que podrán resultar más curiosas, más insólitas. Pero esta no está nada mal y, desde luego, se aparta de unos cuantos cánones. Tuya se forma a finales de 2010 en Madrid, o al menos es por esas fechas cuando se bautiza como tal al proyecto que recoge la música que David T. Ginzo, alma máter, había estado moldeando por cuenta propia.

En 2011, Ginzo grabó Own, un epé de seis canciones, que finalmente terminaría editando el sello Subterfuge Records. Seis temas más experimentales y menos melódicos que el que sería su siguiente trabajo. Pero ya en esta obra quedaban presentes las ganas de ofrecer una música con poco espacio en las cadenas musicales más comerciales. Tuya estaba destinado a recorrer otros senderos. El epé comienza con Dark Dawn, un título apropiado para abrirse ante el oyente como una propuesta innovadora y, a la vez (y esto es lo que más se le agradece), natural. No estamos ante unas intenciones sintéticas, ante una necesidad de crear algo distinto por el mero hecho de crear algo distinto. A lo largo de este corta duración el espíritu musical fluctúa, sin abandonar nunca una corriente espiritual, de calma. Un epé que se presta a ser escuchado de principio a fin con los ojos cerrados y que, sin embargo, posee la fuerza suficiente para no dejarnos ceder ante el sueño. Focus, el quinto tema de Own, es una pieza de peculiar belleza que ensambla con Struggle, de nuevo un enorme acierto, esta vez para clausurar este trabajo de estudio. Porque en esa pieza, de carácter exclusivamente instrumental (y particularmente experimental), queda patente el conflicto, el forcejeo por expresar mediante música algo diferente a lo que muchos entienden, con grandes limitaciones, como tal.

Tras editar Own, Ginzo se rodeó de otros músicos para que Tuya comenzase a dar sus primeros pasos en directo. La formación, en un primer momento, estuvo compuesta por Juan Diego Gosálvez a la batería (quien todavía forma parte del proyecto), Héctor Ngomo como bajista y teclista, y Brian Hunt, a la guitarra y el teclado; ellos acompañaban a Ginzo, vocalista (e instrumentista en cuanta composición fuese necesaria), sobre las tablas. Y esta misma agrupación sacaría adelante, en 2012, el primer larga duración de Tuya. Bajo el nombre de Waterspot se reúnen doce composiciones donde la banda no se desprende de su carácter experimental, aunque sí es notable una evolución en la línea melódica de la voz y, en varias de los temas, una mayor musicalidad como resultado del juego entre instrumentos.

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Waterspot no es un trabajo al que pegarle la etiqueta de «homogéneo» de buenas a primeras. Podría decirse que hay de todo, dentro de las claras convicciones que el grupo tiene. Lo que importa es que tiene composiciones de muy alto nivel. Por ejemplo, Cake. Menos de dos minutos y medio para dar fruto a una composición de una vitalidad asombrosa, apoyada en los juegos de voces y en el acertado pulso de la percusión, que con una sencillez pasmosa hace demostración de que crear algo atractivo y convincente no depende de buscar lo más complicado. Se puede experimentar desde la sencillez, sin dejar de tener en cuenta que resultar sencillo es a veces extremadamente complicado. De Cake se puede dar un salto a Clouded, donde el grupo retrasa el tempo y recuerda más a las canciones que se enmarcaban dentro de su trabajo anterior. Pero hay más composiciones meritorias, como All my best o Never vacation.

En la actualidad, la formación se ha modificado, y a Ginzo y Gozálvez se ha unido Óscar G. Hinde, quien se pone a los teclados. El grupo ha declarado estar trabajando en nuevo material, ya que desde Waterspot no han editado nada nuevo. Lo que no les ha privado, eso sí, de moverse por múltiples escenarios, formando parte de importantes carteles como el del Festival Internacional de Benicàssim o el Primavera Sound. Queda esperar que ofrezcan nuevos contenidos pero, mientras tanto, si en algún momento es cercana la posibilidad de verlos tocar en directo, no hay que dejarla pasar.